Conocer a un guionista de voz reconocible es una experiencia desconcertante. Detrás de un texto original y valiente puede haber una persona dominada por la inseguridad y el desánimo. Una buena comedia puede estar firmada por alguien sin el don de dominar una sala al contar un chiste. Un texto irreverente y provocador puede esconder a una artista modesta y llana. Esta disonancia no existe con Steven Moffat, el invitado internacional del Serielizados, el Festival de Series de Barcelona. Al sentarse este sábado en el sofá del escenario del teatro del CCCB, en un acto presentado por el que escribe estas líneas, exhibió un ingenio y un carisma que permitían entrever el Sherlock de Benedict Cumberbatch.
El guionista Steven Moffat ha sido el invitado de honor del festival Serielizados como figura clave de la ficción británica gracias a la adaptación de Sherlock Holmes, ‘Doctor Who’ o ‘Douglas is Cancelled’
Conocer a un guionista de voz reconocible es una experiencia desconcertante. Detrás de un texto original y valiente puede haber una persona dominada por la inseguridad y el desánimo. Una buena comedia puede estar firmada por alguien sin el don de dominar una sala al contar un chiste. Un texto irreverente y provocador puede esconder a una artista modesta y llana. Esta disonancia no existe con Steven Moffat, el invitado internacional del Serielizados, el Festival de Series de Barcelona. Al sentarse este sábado en el sofá del escenario del teatro del CCCB, en un acto presentado por el que escribe estas líneas, exhibió un ingenio y un carisma que permitían entrever el Sherlock de Benedict Cumberbatch.
“Cómo me iba a imaginar que ese día de 2010 en el que se estrenaba Sherlock en la BBC tantos millones de espectadores se iban a poner de acuerdo para verla”, recordó sobre un éxito que le erigió como una figura clave del prestigio de la ficción británica contemporánea. Con el cocreador Mark Gatiss, habían querido llevar a Sherlock Holmes al presente pero desde un respeto reverencial hacia el material literario.
“A menudo nos preguntan cómo tuvimos la ocurrencia de escribir una escena en concreto y no es mérito nuestro: ya estaba en los libros de Arthur Conan Doyle”
“A menudo nos preguntan cómo tuvimos la ocurrencia de escribir una escena o una expresión en concreto y no es mérito nuestro: ya estaba en los libros de Arthur Conan Doyle”, reconoce. Donde se distanciaron fue, por ejemplo, en la presencia de la señora Hudson porque “no se puede desaprovechar a una actriz tan buena como Una Stubbs que en paz descanse” y cambiaron que “Mycroft fuera gordo para que Gatiss pudiera interpretarlo”.
La carrera de Moffat empezó cuando su padre, director de una escuela de Glasgow, recibió la visita de un programa de televisión en el centro. Dijo a los productores que tenía una idea para una serie. Se mostraron interesados y él sugirió que su hijo la escribiera. No querían el guion de alguien sin experiencia y le avisaron de que sería un desastre sin remuneración. En 1989 ese hijo estrenaba Press Gang sobre los alumnos que escriben un periódico escolar y así se originó una trayectoria imparable. “Quería ser un dramaturgo serio y, mira, acabé escribiendo Doctor Who”, suelta con gracia, convirtiendo esta frase en un gag recurrente durante la conversación.

En el clásico de ciencia ficción, primero escribió a las órdenes de Russell T. Davies, el autor a posteriori de It’s a Sin o Years and Years: “Era fantástico trabajar con Russell y, de hecho, me ofrecí a escribir tantos episodios como él quisiera a cambio de que se quedase más tiempo como showrunner”. Pero se fue y Moffat se encontró al timón del universo. No tardó en decidirse por Matt Smith como el Doctor que viaja por el tiempo y el espacio: “Fue el cuarto actor que vi y me encantó que era guapo pero también tenía una forma peculiar de comportarse”. En su opinión, el intérprete actualmente en La casa del dragón “iba a ser una estrella igualmente, con o sin Doctor Who, solo era cuestión de tiempo”.
Con Karen Gillan, Amelia Pond en la ficción, más de lo mismo: “Hay personas que entran en una sala y automáticamente tienen tu atención y, cuando veo algún episodio, me asombra haber tenido el lujo de contar con ella”. Para los asistentes, tuvo palabras esperanzadoras ahora que Doctor Who está en el limbo, sin ninguna temporada en producción.
“Sé de guionistas con muy buenas propuestas que se han presentado al concurso de ‘Doctor Who’, y uno de ellos es un nombre muy conocido”
La BBC busca una nueva productora con la que asociarse y con un showrunner con una visión clara para recuperar el interés del público. “Seguro que volverá, el universo de Doctor Who es incombustible”, prometió sobre la serie con la que había crecido y de la que dejó de ser showrunner en 2017. “Sé de guionistas con muy buenas propuestas que se han presentado al concurso, y uno de ellos es un nombre muy conocido”, dejó caer.
Y, para terminar, unos minutos sobre Douglas is Cancelled, una de sus propuestas más interesantes de los últimos años con Hugh Bonneville como un presentador en el punto de mira por un chiste en una boda y Karen Gillan como una joven presentadora de acciones turbias. Se atreve con dos temas tan complicados de tratar como la cancelación y el #MeToo y con un tono que pasa de la comedia al thriller psicológico.

“En el mundo sabemos que hay monstruos. No son tantos. Pero lo estremecedor es la cantidad de personas que saben de su conducta y atrocidades y no dicen nada. Son cómplices con su silencio y por encubrir sus acciones. Solo hay que ver a Harvey Weinstein. ¿Cuántas personas mandaron a actrices a su despacho o su habitación de hotel sabiendo qué podría ocurrir?”, reflexionó ante un público que, si había sido entusiasta en todo momento, le dedicó su aplauso más intenso.
Una vez terminado el acto, Moffat se fue con Sue Vertue, su mujer y productora, tras atender a los fans que querían fotografías, firmas o simplemente hablar con él unos segundos. Por la zona, a escasos metros, había jóvenes vestidos de negro. Un helicóptero ruidoso y una sensación extraña en el ambiente. En la calle Tallers un chaval con capucha y la cara tapada colocaba tres contenedores en mitad de la calle y los clientes de las terrazas de al lado se tomaban la cerveza con calma. ¿Debía pensar Moffat que era una tradición catalana para cuando anoche? Ojalá tener a su Sherlock por Barcelona para investigar quién había convocado los disturbios.
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