El viaje entre Aguilar de la Frontera y Montilla, dos municipios de la Campiña Sur estrechamente vinculados, se ha convertido en una auténtica odisea. Todo debido al corte de la antigua carretera N-331 por unas obras que durante seis meses desarrollará el Ministerio de Fomento a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif. Los más afectados, sin duda, son los centenares de usuarios que diariamente, acuden desde el municipio aguilarense hasta el hospital comarcal de Montilla, que es el centro sanitario de referencia para Aguilar. Hasta el pasado lunes, 7 de septiembre, cuando se produjo el corte de la vía el recorrido hasta el recinto hospitalario era de apenas siete kilómetros y unos doce minutos de duración. Ahora, con el rodeo que hay que dar, ha pasado a ser de unos 25 kilómetros y, en torno, a 30 minutos de duración. Todo ello si el tramo que hay que cubrir por carretera convencional no está obstruido por tráfico pesado como camiones o tractores.Son muchos los sanitarios y trabajadores del hospital montillano que se están viendo afectados. Sergio Prieto es técnico informático y mantiene que el desvío le perjudica porque ahora tarda en llegar al hospital más de media hora cuando antes apenas lo hacía en menos de un cuarto de hora. Esto le obliga a salir con bastante más antelación . Sin contar el gasto en combustible que se va a ver casi triplicado. En la misma situación se encuentra Rafi Luque que es sanitaria y que ahora verá como debe emplear más del doble de tiempo en llegar a su centro de trabajo. Además en estos primeros días está resultando muy difícil cuadrar con exactitud el tiempo necesario para cubrir el viaje. Y es que todo el tráfico de entrada a Montilla desde la autovía debe acceder por el enlace de La Rambla y no como antes del corte que se repartía por las entradas de La Rambla y Aguilar Sur. Esto hace que el acceso por La Rambla a determinadas horas del día esté saturado lo que ocasiona aún más retraso en el desplazamiento.Evaristo Rodríguez también vive en Aguilar y desarrolla su labor profesional en el hospital de Montilla. Considera que la enorme ampliación de itinerario va a suponer una tremenda pérdida de tiempo y también de dinero con el precio que ahora tiene el combustible. Él se ha animado a buscar una ruta alternativa a través de caminos rurales que acorta el recorrido pero que no reúne las condiciones óptimas para la conducción con el riesgo que ello supone. Una hora de antelaciónY si los trabajadores del hospital están viendo afectados, los pacientes no se quedan atrás. Ayer ya algunos se quejaban del rodeo para asistir a la consulta del especialista desde Aguilar. María del Carmen Bujalance no se esperaba que se tardara casi tres veces más de lo habitual. Se quejó de la acumulación de tráfico en el tramo de carretera convencional que va desde el cruce de La Rambla hacia Montilla y el hospital que ahora ha visto incrementado de manera notable su peligrosidad. Si antes bastaba con que se fuese a la consulta quince o veinte minutos antes ahora habrá que irse como mínimo una hora antes si no se quiere perder la cita. En el mismo sentido se pronunció Manuel Paniagua, que tiene ingresado a su padre en el hospital. Hasta el pasado lunes podía ir y venir con facilidad a su casa en Aguilar para comer y ducharse y volver de nuevo al hospital. Ahora esa posibilidad casi que no existe porque el gasto en combustible será mucho más elevado.Y todo sin contar, por supuesto, con lo que esta enorme elevación del tiempo de viaje puede suponer para atender urgencias tan graves como infartos o ictus que hasta hora eran atendidos en apenas cinco o siete minutos de desplazamiento y ahora eso ya no será posible. Pero el intercambio de trabajadores entre Aguilar y Montilla no se refiere solo a los sanitarios. También son muchos los que desempeñan sus labores profesionales en otras empresas. Es el caso de María Jiménez, técnico de calidad en Bodegas Navarro. En su caso el tiempo de desplazamiento también ha pasado de siete u ocho minutos a unos veinticinco. Eso si no hay tractores ni camiones en el último tramo de carretera convencional porque entonces «nos podemos ir a casi 45 minutos de viaje». Algunos trabajadores como Rafael Rebollar, que va todos los días a Alipensa, ya han pensado en compartir coche para que el gasto de combustible y de desgaste del vehículo no sea tan grande. «No es lo mismo un trayecto de 16 kilómetros ida y vuelta que uno de 58 kilómetros para llegar y volver al mismo punto», afirma.Los profesionales del transporte como repartidores, conductores o taxistas también lo van a notar. Manuel Zurera es taxista en Aguilar y suele realizar servicios entre su localidad y el hospital montillano. La mayor preocupación es el tiempo que ahora se va a tener que emplear en el viaje y la repercusión económica en el bolsillo de los taxistas de los pueblos por el pago del combustible. Si no se busca alguna solución alternativa la tediosa y peligrosa situación durará hasta marzo de 2027 El viaje entre Aguilar de la Frontera y Montilla, dos municipios de la Campiña Sur estrechamente vinculados, se ha convertido en una auténtica odisea. Todo debido al corte de la antigua carretera N-331 por unas obras que durante seis meses desarrollará el Ministerio de Fomento a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif. Los más afectados, sin duda, son los centenares de usuarios que diariamente, acuden desde el municipio aguilarense hasta el hospital comarcal de Montilla, que es el centro sanitario de referencia para Aguilar. Hasta el pasado lunes, 7 de septiembre, cuando se produjo el corte de la vía el recorrido hasta el recinto hospitalario era de apenas siete kilómetros y unos doce minutos de duración. Ahora, con el rodeo que hay que dar, ha pasado a ser de unos 25 kilómetros y, en torno, a 30 minutos de duración. Todo ello si el tramo que hay que cubrir por carretera convencional no está obstruido por tráfico pesado como camiones o tractores.Son muchos los sanitarios y trabajadores del hospital montillano que se están viendo afectados. Sergio Prieto es técnico informático y mantiene que el desvío le perjudica porque ahora tarda en llegar al hospital más de media hora cuando antes apenas lo hacía en menos de un cuarto de hora. Esto le obliga a salir con bastante más antelación . Sin contar el gasto en combustible que se va a ver casi triplicado. En la misma situación se encuentra Rafi Luque que es sanitaria y que ahora verá como debe emplear más del doble de tiempo en llegar a su centro de trabajo. Además en estos primeros días está resultando muy difícil cuadrar con exactitud el tiempo necesario para cubrir el viaje. Y es que todo el tráfico de entrada a Montilla desde la autovía debe acceder por el enlace de La Rambla y no como antes del corte que se repartía por las entradas de La Rambla y Aguilar Sur. Esto hace que el acceso por La Rambla a determinadas horas del día esté saturado lo que ocasiona aún más retraso en el desplazamiento.Evaristo Rodríguez también vive en Aguilar y desarrolla su labor profesional en el hospital de Montilla. Considera que la enorme ampliación de itinerario va a suponer una tremenda pérdida de tiempo y también de dinero con el precio que ahora tiene el combustible. Él se ha animado a buscar una ruta alternativa a través de caminos rurales que acorta el recorrido pero que no reúne las condiciones óptimas para la conducción con el riesgo que ello supone. Una hora de antelaciónY si los trabajadores del hospital están viendo afectados, los pacientes no se quedan atrás. Ayer ya algunos se quejaban del rodeo para asistir a la consulta del especialista desde Aguilar. María del Carmen Bujalance no se esperaba que se tardara casi tres veces más de lo habitual. Se quejó de la acumulación de tráfico en el tramo de carretera convencional que va desde el cruce de La Rambla hacia Montilla y el hospital que ahora ha visto incrementado de manera notable su peligrosidad. Si antes bastaba con que se fuese a la consulta quince o veinte minutos antes ahora habrá que irse como mínimo una hora antes si no se quiere perder la cita. En el mismo sentido se pronunció Manuel Paniagua, que tiene ingresado a su padre en el hospital. Hasta el pasado lunes podía ir y venir con facilidad a su casa en Aguilar para comer y ducharse y volver de nuevo al hospital. Ahora esa posibilidad casi que no existe porque el gasto en combustible será mucho más elevado.Y todo sin contar, por supuesto, con lo que esta enorme elevación del tiempo de viaje puede suponer para atender urgencias tan graves como infartos o ictus que hasta hora eran atendidos en apenas cinco o siete minutos de desplazamiento y ahora eso ya no será posible. Pero el intercambio de trabajadores entre Aguilar y Montilla no se refiere solo a los sanitarios. También son muchos los que desempeñan sus labores profesionales en otras empresas. Es el caso de María Jiménez, técnico de calidad en Bodegas Navarro. En su caso el tiempo de desplazamiento también ha pasado de siete u ocho minutos a unos veinticinco. Eso si no hay tractores ni camiones en el último tramo de carretera convencional porque entonces «nos podemos ir a casi 45 minutos de viaje». Algunos trabajadores como Rafael Rebollar, que va todos los días a Alipensa, ya han pensado en compartir coche para que el gasto de combustible y de desgaste del vehículo no sea tan grande. «No es lo mismo un trayecto de 16 kilómetros ida y vuelta que uno de 58 kilómetros para llegar y volver al mismo punto», afirma.Los profesionales del transporte como repartidores, conductores o taxistas también lo van a notar. Manuel Zurera es taxista en Aguilar y suele realizar servicios entre su localidad y el hospital montillano. La mayor preocupación es el tiempo que ahora se va a tener que emplear en el viaje y la repercusión económica en el bolsillo de los taxistas de los pueblos por el pago del combustible. Si no se busca alguna solución alternativa la tediosa y peligrosa situación durará hasta marzo de 2027
El viaje entre Aguilar de la Frontera y Montilla, dos municipios de la Campiña Sur estrechamente vinculados, se ha convertido en una auténtica odisea. Todo debido al corte de la antigua carretera N-331 por unas obras que durante seis meses desarrollará el Ministerio … de Fomento a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif.
Los más afectados, sin duda, son los centenares de usuarios que diariamente, acuden desde el municipio aguilarense hasta el hospital comarcal de Montilla, que es el centro sanitario de referencia para Aguilar.
Hasta el pasado lunes, 7 de septiembre, cuando se produjo el corte de la vía el recorrido hasta el recinto hospitalario era de apenas siete kilómetros y unos doce minutos de duración. Ahora, con el rodeo que hay que dar, ha pasado a ser de unos 25 kilómetros y, en torno, a 30 minutos de duración. Todo ello si el tramo que hay que cubrir por carretera convencional no está obstruido por tráfico pesado como camiones o tractores.
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Son muchos los sanitarios y trabajadores del hospital montillano que se están viendo afectados. Sergio Prieto es técnico informático y mantiene que el desvío le perjudica porque ahora tarda en llegar al hospital más de media hora cuando antes apenas lo hacía en menos de un cuarto de hora. Esto le obliga a salir con bastante más antelación. Sin contar el gasto en combustible que se va a ver casi triplicado.
En la misma situación se encuentra Rafi Luque que es sanitaria y que ahora verá como debe emplear más del doble de tiempo en llegar a su centro de trabajo. Además en estos primeros días está resultando muy difícil cuadrar con exactitud el tiempo necesario para cubrir el viaje. Y es que todo el tráfico de entrada a Montilla desde la autovía debe acceder por el enlace de La Rambla y no como antes del corte que se repartía por las entradas de La Rambla y Aguilar Sur. Esto hace que el acceso por La Rambla a determinadas horas del día esté saturado lo que ocasiona aún más retraso en el desplazamiento.
Evaristo Rodríguez también vive en Aguilar y desarrolla su labor profesional en el hospital de Montilla. Considera que la enorme ampliación de itinerario va a suponer una tremenda pérdida de tiempo y también de dinero con el precio que ahora tiene el combustible. Él se ha animado a buscar una ruta alternativa a través de caminos rurales que acorta el recorrido pero que no reúne las condiciones óptimas para la conducción con el riesgo que ello supone.
Una hora de antelación
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Y si los trabajadores del hospital están viendo afectados, los pacientes no se quedan atrás. Ayer ya algunos se quejaban del rodeo para asistir a la consulta del especialista desde Aguilar. María del Carmen Bujalance no se esperaba que se tardara casi tres veces más de lo habitual. Se quejó de la acumulación de tráfico en el tramo de carretera convencional que va desde el cruce de La Rambla hacia Montilla y el hospital que ahora ha visto incrementado de manera notable su peligrosidad. Si antes bastaba con que se fuese a la consulta quince o veinte minutos antes ahora habrá que irse como mínimo una hora antes si no se quiere perder la cita.
En el mismo sentido se pronunció Manuel Paniagua, que tiene ingresado a su padre en el hospital. Hasta el pasado lunes podía ir y venir con facilidad a su casa en Aguilar para comer y ducharse y volver de nuevo al hospital. Ahora esa posibilidad casi que no existe porque el gasto en combustible será mucho más elevado.
Y todo sin contar, por supuesto, con lo que esta enorme elevación del tiempo de viaje puede suponer para atender urgencias tan graves como infartos o ictus que hasta hora eran atendidos en apenas cinco o siete minutos de desplazamiento y ahora eso ya no será posible.
Pero el intercambio de trabajadores entre Aguilar y Montilla no se refiere solo a los sanitarios. También son muchos los que desempeñan sus labores profesionales en otras empresas. Es el caso de María Jiménez, técnico de calidad en Bodegas Navarro. En su caso el tiempo de desplazamiento también ha pasado de siete u ocho minutos a unos veinticinco. Eso si no hay tractores ni camiones en el último tramo de carretera convencional porque entonces «nos podemos ir a casi 45 minutos de viaje».
Algunos trabajadores como Rafael Rebollar, que va todos los días a Alipensa, ya han pensado en compartir coche para que el gasto de combustible y de desgaste del vehículo no sea tan grande. «No es lo mismo un trayecto de 16 kilómetros ida y vuelta que uno de 58 kilómetros para llegar y volver al mismo punto», afirma.
Los profesionales del transporte como repartidores, conductores o taxistas también lo van a notar. Manuel Zurera es taxista en Aguilar y suele realizar servicios entre su localidad y el hospital montillano. La mayor preocupación es el tiempo que ahora se va a tener que emplear en el viaje y la repercusión económica en el bolsillo de los taxistas de los pueblos por el pago del combustible. Si no se busca alguna solución alternativa la tediosa y peligrosa situación durará hasta marzo de 2027
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