Lo del penalti de Mbappé es un escándalo. Y una señal. No fue pena máxima. Y lo vio todo el mundo, menos el árbitro y los colegiados del VAR (videoarbitraje) que decidieron no entrar a revisarlo en una postura inexplicable. El delantero francés del Madrid se tiró descaradamente en el área al ver que una mano se aproximaba a su estómago, sin poder saber a ciencia cierta si le rozó suavemente o ni le tocó. No es un error más. Es el síntoma de que la campaña del club blanco, en una cruzada inédita en el mundo del fútbol, está empezando a funcionar.
Lo del penalti de Mbappé es un escándalo. Y una señal. No fue pena máxima. Y lo vio todo el mundo, menos el árbitro y los colegiados del VAR (videoarbitraje) que decidieron no entrar a revisarlo en una postura inexplicable. El delantero francés del Madrid se tiró descaradamente en el área al ver que una mano se aproximaba a su estómago, sin poder saber a ciencia cierta si le rozó suavemente o ni le tocó. No es un error más. Es el síntoma de que la campaña del club blanco, en una cruzada inédita en el mundo del fútbol, está empezando a funcionar.Seguir leyendo…
Lo del penalti de Mbappé es un escándalo. Y una señal. No fue pena máxima. Y lo vio todo el mundo, menos el árbitro y los colegiados del VAR (videoarbitraje) que decidieron no entrar a revisarlo en una postura inexplicable. El delantero francés del Madrid se tiró descaradamente en el área al ver que una mano se aproximaba a su estómago, sin poder saber a ciencia cierta si le rozó suavemente o ni le tocó. No es un error más. Es el síntoma de que la campaña del club blanco, en una cruzada inédita en el mundo del fútbol, está empezando a funcionar.
El Madrid lleva los tres últimos partidos con decisiones que lo han beneficiado claramente. Ante el Sevilla debió ser expulsado Arda Güler por un codazo en el centro del campo del que no apareció ninguna imagen porque consideraron que no era importante. Se hubiera perdido el clásico ante el Barça por la sanción por la tarjeta roja. Luego, contra el FC Barcelona, Cucurella pudo cometer tres faltas claras a Lamine que no vieron tarjeta amarilla y que permitieron que campara a sus anchas por la banda. Y frente al Racing, el brazo de Prati fue entendido como un arma punzante cuando no fue ni una caricia para señalar el no penalti más escandaloso de lo que se lleva de Liga.
El Real Madrid ha creado un parque temático arbitral para seguir siendo beneficiado como en sus mejores épocas
Para el Madrid-club, el fútbol no es lo importante. Fichó a Mourinho para dar mayor visibilidad a su relato anti Barça y árbitros y poner el caso Negreira en primera línea de fuego. Es una incorporación para incomodar, no para progresar. Todo el primer equipo prepara como comportarse con los colegiados, como protestarlo todo, como presionar sin límite, ayudados por un banquillo cuyos hombres se van turnando en los gestos, las críticas y la teatralidad exagerada. El Real ha creado un parque temático arbitral para sacar de sus casillas al Barça y presionar a los árbitros para que acaben beneficiándolo. Munuera Montero, el árbitro que pitó un penalti inexistente, en su día expulsó a Bellingham y su familia recibió insultos, siendo abucheados sus hermanos por la calle y su padre cuando fueron a misa. Es un árbitro excelente, presionado al máximo.
¿Qué busca el Madrid? Lo de siempre: salir beneficiado en todos los partidos. El VAR descompuso su historia y ha montado el parque temático para elevar la presión a la máxima expresión y regresar a la época en la que el beneficio era lo normal. La tecnología lo había destrozado, porque enseñaba la realidad (¿se imaginan lo que pasaba cuando no había videoarbitraje?) y se han puesto a luchar desesperadamente para no rebajar su statu quo. Los árbitros hoy pitan al Madrid con miedo. Antes lo hacían con amabilidad, pero ambas cuestiones llevan al mismo resultado: salir beneficiado, algo a lo que el Madrid nunca ha dejado de aspirar.
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