El 25 de octubre de 2026 quedó marcado en el calendario histórico de la ciudad de Toledo. La Catedral de Toledo llevaba ocho siglos contemplando ceremonias, celebraciones y acontecimientos que forman parte de su propia historia, pero este domingo tenía por delante uno sin precedentes. La Puerta de Reyes , también conocida como Puerta del Perdón, iba a abrirse para dar comienzo al Año Jubilar concedido por la Penitenciaria Apostólica con motivo del 800 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Primada.La espera comenzó mucho antes de que el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, atravesara la plaza del Ayuntamiento. Los fieles ocupaban los espacios habilitados frente a la Catedral para seguir una ceremonia que desbordaba los muros del templo . Entre ellos estaban las comunidades del Camino Neocatecumenal de la parroquia de Santiago, que habían llegado caminando hasta la Catedral y acompañaban con su música los minutos previos.El Palacio Arzobispal también formaba parte de una escena poco habitual, ya que sus puertas principales se encontraban abiertas para una ocasión excepcional. Desde allí partió el arzobispo para recorrer los pocos metros que lo separaban de la Catedral. No los hizo solo. El Cabildo Primado, sacerdotes y obispos fueron formando el cortejo que avanzó por una plaza convertida por unos minutos en la antesala de la Puerta Santa.Junto a Cerro estaban el obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán; el arzobispo emérito, Braulio Rodríguez Plaza; el obispo emérito de Segovia, Ángel Rubio; y el obispo emérito de Albacete, Ángel Fernández. A la celebración se sumaron las autoridades civiles, entre ellas la ministra de Educación, Milagros Tolón; el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez; el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido; y el consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, en representación del Gobierno de Castilla-La Mancha.Bajo la torre de las campanas y entre las tres grandes puertas de la fachada principal esperaba la que ese día tenía un significado diferente. Frente a ella se situaron los prelados, los miembros del Cabildo y sacerdotes mientras el coro del Seminario Mayor, dirigido por el maestro de capilla de la Catedral, Jaime León, ponía música al comienzo de la celebración.«Crucemos el umbral de este Santo Templo y entremos en el tiempo de la misericordia y del perdón para que se abra a cada hombre y a cada mujer el camino de la esperanza» Francisco Cerro Chaves Arzobispo de ToledoEntonces llegó el momento esperado. «En la solemnidad de la dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Toledo, Primada, nos disponemos a cruzar con fe la Puerta Santa », proclamó Cerro antes de poner sus brazos sobre la Puerta, dar tres ligeros golpes y, finalmente, abrirse, mientras sonaban las campanas de todas las iglesias de Toledo.Imágenes de la Solemne apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Toledo. H. FraileEl arzobispo presentó aquellos pasos como «los de toda la Iglesia peregrina en el mundo» y valoró el gesto como entrar «en el tiempo de la misericordia y del perdón para que se abra a cada hombre y a cada mujer el camino de la esperanza que no defrauda».«Una llamada a la reconciliación»Un gesto sencillo se convirtió así en el comienzo visible de un año entero de celebraciones. Tras el arzobispo fueron entrando quienes participaban en la ceremonia, mientras fuera permanecían los fieles que habían contemplado uno de los momentos centrales de la conmemoración de los ocho siglos del templo primado.La oración pronunciada antes de entrar anticipó uno de los mensajes que después recorrería la celebración. Ante la Puerta Santa se pidió que este tiempo sirva para que « los enemigos se abran al diálogo , los adversarios se den la mano, los pueblos se reúnan en concordia».«La Puerta Santa y el Jubileo son siempre una llamada a la reconciliación. La Iglesia está llamada siempre a buscar la paz» Francisco Cerro Chaves Arzobispo de ToledoDurante la Eucaristía, Cerro hizo un llamamiento para « reconstruir una paz duradera » en unos tiempos marcados por los enfrentamientos, no solo en España, sino también en numerosos lugares del mundo. En este sentido, ha rechazado que las diferencias lleven a «aplastar al otro que no piensa como yo».El arzobispo ha defendido que la respuesta debe pasar por tender puentes y ha defendido la búsqueda de puntos de encuentro, situando el Año Jubilar y la apertura de la Puerta Santa como « una llamada a la reconciliación ». Así, ha recordado que la Iglesia «está llamada a seguir siendo un ámbito de buscar la paz y de construir, nunca de destruir».El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves. H. FrailePor último, ha instado a vivir el Jubileo agradeciendo todo lo recibido por la Iglesia de Toledo a lo largo de los siglos, con humildad como aceptación de los propios pecados y de la necesidad de pedir perdón, y con la confianza para afrontar el presente sin caer en el desaliento. El 25 de octubre de 2026 quedó marcado en el calendario histórico de la ciudad de Toledo. La Catedral de Toledo llevaba ocho siglos contemplando ceremonias, celebraciones y acontecimientos que forman parte de su propia historia, pero este domingo tenía por delante uno sin precedentes. La Puerta de Reyes , también conocida como Puerta del Perdón, iba a abrirse para dar comienzo al Año Jubilar concedido por la Penitenciaria Apostólica con motivo del 800 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Primada.La espera comenzó mucho antes de que el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, atravesara la plaza del Ayuntamiento. Los fieles ocupaban los espacios habilitados frente a la Catedral para seguir una ceremonia que desbordaba los muros del templo . Entre ellos estaban las comunidades del Camino Neocatecumenal de la parroquia de Santiago, que habían llegado caminando hasta la Catedral y acompañaban con su música los minutos previos.El Palacio Arzobispal también formaba parte de una escena poco habitual, ya que sus puertas principales se encontraban abiertas para una ocasión excepcional. Desde allí partió el arzobispo para recorrer los pocos metros que lo separaban de la Catedral. No los hizo solo. El Cabildo Primado, sacerdotes y obispos fueron formando el cortejo que avanzó por una plaza convertida por unos minutos en la antesala de la Puerta Santa.Junto a Cerro estaban el obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán; el arzobispo emérito, Braulio Rodríguez Plaza; el obispo emérito de Segovia, Ángel Rubio; y el obispo emérito de Albacete, Ángel Fernández. A la celebración se sumaron las autoridades civiles, entre ellas la ministra de Educación, Milagros Tolón; el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez; el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido; y el consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, en representación del Gobierno de Castilla-La Mancha.Bajo la torre de las campanas y entre las tres grandes puertas de la fachada principal esperaba la que ese día tenía un significado diferente. Frente a ella se situaron los prelados, los miembros del Cabildo y sacerdotes mientras el coro del Seminario Mayor, dirigido por el maestro de capilla de la Catedral, Jaime León, ponía música al comienzo de la celebración.«Crucemos el umbral de este Santo Templo y entremos en el tiempo de la misericordia y del perdón para que se abra a cada hombre y a cada mujer el camino de la esperanza» Francisco Cerro Chaves Arzobispo de ToledoEntonces llegó el momento esperado. «En la solemnidad de la dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Toledo, Primada, nos disponemos a cruzar con fe la Puerta Santa », proclamó Cerro antes de poner sus brazos sobre la Puerta, dar tres ligeros golpes y, finalmente, abrirse, mientras sonaban las campanas de todas las iglesias de Toledo.Imágenes de la Solemne apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Toledo. H. FraileEl arzobispo presentó aquellos pasos como «los de toda la Iglesia peregrina en el mundo» y valoró el gesto como entrar «en el tiempo de la misericordia y del perdón para que se abra a cada hombre y a cada mujer el camino de la esperanza que no defrauda».«Una llamada a la reconciliación»Un gesto sencillo se convirtió así en el comienzo visible de un año entero de celebraciones. Tras el arzobispo fueron entrando quienes participaban en la ceremonia, mientras fuera permanecían los fieles que habían contemplado uno de los momentos centrales de la conmemoración de los ocho siglos del templo primado.La oración pronunciada antes de entrar anticipó uno de los mensajes que después recorrería la celebración. Ante la Puerta Santa se pidió que este tiempo sirva para que « los enemigos se abran al diálogo , los adversarios se den la mano, los pueblos se reúnan en concordia».«La Puerta Santa y el Jubileo son siempre una llamada a la reconciliación. La Iglesia está llamada siempre a buscar la paz» Francisco Cerro Chaves Arzobispo de ToledoDurante la Eucaristía, Cerro hizo un llamamiento para « reconstruir una paz duradera » en unos tiempos marcados por los enfrentamientos, no solo en España, sino también en numerosos lugares del mundo. En este sentido, ha rechazado que las diferencias lleven a «aplastar al otro que no piensa como yo».El arzobispo ha defendido que la respuesta debe pasar por tender puentes y ha defendido la búsqueda de puntos de encuentro, situando el Año Jubilar y la apertura de la Puerta Santa como « una llamada a la reconciliación ». Así, ha recordado que la Iglesia «está llamada a seguir siendo un ámbito de buscar la paz y de construir, nunca de destruir».El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves. H. FrailePor último, ha instado a vivir el Jubileo agradeciendo todo lo recibido por la Iglesia de Toledo a lo largo de los siglos, con humildad como aceptación de los propios pecados y de la necesidad de pedir perdón, y con la confianza para afrontar el presente sin caer en el desaliento.
El 25 de octubre de 2026 quedó marcado en el calendario histórico de la ciudad de Toledo. La Catedral de Toledo llevaba ocho siglos contemplando ceremonias, celebraciones y acontecimientos que forman parte de su propia historia, pero este domingo tenía por delante uno sin … precedentes. La Puerta de Reyes, también conocida como Puerta del Perdón, iba a abrirse para dar comienzo al Año Jubilar concedido por la Penitenciaria Apostólica con motivo del 800 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Primada.
La espera comenzó mucho antes de que el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, atravesara la plaza del Ayuntamiento. Los fieles ocupaban los espacios habilitados frente a la Catedral para seguir una ceremonia que desbordaba los muros del templo. Entre ellos estaban las comunidades del Camino Neocatecumenal de la parroquia de Santiago, que habían llegado caminando hasta la Catedral y acompañaban con su música los minutos previos.
El Palacio Arzobispal también formaba parte de una escena poco habitual, ya que sus puertas principales se encontraban abiertas para una ocasión excepcional. Desde allí partió el arzobispo para recorrer los pocos metros que lo separaban de la Catedral. No los hizo solo. El Cabildo Primado, sacerdotes y obispos fueron formando el cortejo que avanzó por una plaza convertida por unos minutos en la antesala de la Puerta Santa.
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Junto a Cerro estaban el obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán; el arzobispo emérito, Braulio Rodríguez Plaza; el obispo emérito de Segovia, Ángel Rubio; y el obispo emérito de Albacete, Ángel Fernández. A la celebración se sumaron las autoridades civiles, entre ellas la ministra de Educación, Milagros Tolón; el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez; el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido; y el consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, en representación del Gobierno de Castilla-La Mancha.
Bajo la torre de las campanas y entre las tres grandes puertas de la fachada principal esperaba la que ese día tenía un significado diferente. Frente a ella se situaron los prelados, los miembros del Cabildo y sacerdotes mientras el coro del Seminario Mayor, dirigido por el maestro de capilla de la Catedral, Jaime León, ponía música al comienzo de la celebración.
«Crucemos el umbral de este Santo Templo y entremos en el tiempo de la misericordia y del perdón para que se abra a cada hombre y a cada mujer el camino de la esperanza»
Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo
Entonces llegó el momento esperado. «En la solemnidad de la dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Toledo, Primada, nos disponemos a cruzar con fe la Puerta Santa», proclamó Cerro antes de poner sus brazos sobre la Puerta, dar tres ligeros golpes y, finalmente, abrirse, mientras sonaban las campanas de todas las iglesias de Toledo.
(H. Fraile)
El arzobispo presentó aquellos pasos como «los de toda la Iglesia peregrina en el mundo» y valoró el gesto como entrar «en el tiempo de la misericordia y del perdón para que se abra a cada hombre y a cada mujer el camino de la esperanza que no defrauda».
«Una llamada a la reconciliación»
Un gesto sencillo se convirtió así en el comienzo visible de un año entero de celebraciones. Tras el arzobispo fueron entrando quienes participaban en la ceremonia, mientras fuera permanecían los fieles que habían contemplado uno de los momentos centrales de la conmemoración de los ocho siglos del templo primado.
La oración pronunciada antes de entrar anticipó uno de los mensajes que después recorrería la celebración. Ante la Puerta Santa se pidió que este tiempo sirva para que «los enemigos se abran al diálogo, los adversarios se den la mano, los pueblos se reúnan en concordia».
«La Puerta Santa y el Jubileo son siempre una llamada a la reconciliación. La Iglesia está llamada siempre a buscar la paz»
Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo
Durante la Eucaristía, Cerro hizo un llamamiento para «reconstruir una paz duradera» en unos tiempos marcados por los enfrentamientos, no solo en España, sino también en numerosos lugares del mundo. En este sentido, ha rechazado que las diferencias lleven a «aplastar al otro que no piensa como yo».
El arzobispo ha defendido que la respuesta debe pasar por tender puentes y ha defendido la búsqueda de puntos de encuentro, situando el Año Jubilar y la apertura de la Puerta Santa como «una llamada a la reconciliación». Así, ha recordado que la Iglesia «está llamada a seguir siendo un ámbito de buscar la paz y de construir, nunca de destruir».

(H. Fraile)
Por último, ha instado a vivir el Jubileo agradeciendo todo lo recibido por la Iglesia de Toledo a lo largo de los siglos, con humildad como aceptación de los propios pecados y de la necesidad de pedir perdón, y con la confianza para afrontar el presente sin caer en el desaliento.
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