21 temporadas después, el programa de Antena 3 se consolida como el entretenimiento más visto de 2026, con un 13,7% de cuota de pantalla, 1,67 millones de espectadores y un dominio prácticamente absoluto frente a sus competidores Leer 21 temporadas después, el programa de Antena 3 se consolida como el entretenimiento más visto de 2026, con un 13,7% de cuota de pantalla, 1,67 millones de espectadores y un dominio prácticamente absoluto frente a sus competidores Leer
Veintiuna temporadas, miles de invitados, experimentos imposibles, momentos que han pasado a la historia de la televisión, polémicas, éxitos, tropiezos y una competencia cada vez más feroz. Cualquiera podría pensar que después de tanto tiempo en antena, de tantas noches y de tantas batallas, El Hormiguero habría encontrado su techo. Nada más lejos de la realidad. 2026 se ha convertido en el año de la consolidación definitiva del reinado televisivo de Pablo Motos. Y no es una cuestión de percepciones, ni de simpatías, ni de quién hace más ruido: es una cuestión de audiencias.
A falta de algo más de dos meses para cerrar el año, El Hormiguero puede presumir de algo que muy pocos formatos consiguen después de más de dos décadas en televisión: no sólo mantenerse entre los grandes, sino seguir marcando el paso del entretenimiento televisivo español. Según el balance de audiencias con datos de FiftyFiveBlue, el programa de Antena 3 acumula en 2026 una cuota media de pantalla del 13,7%, 1.673.000 espectadores y más de cuatro millones de espectadores únicos por emisión. Unos registros que lo sitúan como el programa más visto del año, por delante de formatos como Pasapalabra, Aquí la tierra, La ruleta de la suerte o Tu cara me suena.
No es sólo cuánto público reúne, sino la regularidad con la que consigue hacerlo. Porque en una televisión cada vez más fragmentada, donde los espectadores se reparten entre plataformas, cadenas y pantallas, mantener durante tantos meses una posición de dominio resulta tan importante como conseguir una gran audiencia puntual.
Las cifras de El Hormiguero dejan poco espacio para la discusión. En lo que llevamos de 2026, el programa ha liderado el 84% de sus emisiones, un total de 102 noches en las que ha conseguido imponerse a sus rivales. Su media anual supera en 1,2 puntos la de La 1, en cinco puntos la de Telecinco y en 5,3 la de Cuatro, según los datos. Son diferencias que explican hasta qué punto el programa se ha convertido en uno de los pilares de la programación de Antena 3.
Y eso que la batalla del horario de máxima audiencia está lejos de ser sencilla. Especialmente desde la llegada de La Revuelta a La 1, que devolvió a la televisión una rivalidad entre grandes formatos de entretenimiento que parecía perdida. Y en las últimas semanas con Iker Jiménez y su Horizonte por delante de La 1 y superando el doble dígito prácticamente cada noche. El desembarco de David Broncano en la cadena pública abrió una competición de enorme repercusión mediática, con dos maneras muy distintas de entender el espectáculo televisivo y con cada resultado de audiencia sometido a examen.
Sin embargo, 2026 ha terminado por inclinar la balanza de manera contundente hacia el programa de Pablo Motos. De las 123 noches en las que ambos espacios se han enfrentado este año, El Hormiguero ha superado a La Revuelta en 113 ocasiones. Es decir, ha ganado aproximadamente el 94% de sus duelos.
La distancia entre ambos formatos también se refleja en sus promedios. Frente al 13,7% de cuota anual de El Hormiguero, La Revuelta registra un 10,9% y 1.284.000 espectadores. Una diferencia de 2,8 puntos de cuota, que permite dimensionar el dominio que ha alcanzado el formato de Antena 3.
Pero reducir el gran año de El Hormiguero a su victoria sobre Broncano sería quedarse en la superficie. El verdadero éxito del programa es haber conseguido que esa posición de liderazgo no dependa de una noche concreta, de un invitado extraordinario o de un acontecimiento excepcional. Su fortaleza reside precisamente en haber convertido la regularidad en una de sus principales señas de identidad.
Un dominio que no significa que El Hormiguero sea invencible. Sin ir más lejos, este jueves La Revuelta consiguió con Pedro Sánchez la emisión de entretenimiento más vista de 2026, con un extraordinario 33,9% de cuota y 4.387.000 espectadores. Sin embargo, precisamente ahí reside una de las claves del éxito de Pablo Motos: más allá de las grandes noches de sus competidores, ha conseguido mantener durante meses una audiencia estable y un liderazgo que muy pocos han logrado disputarle.
¿Dónde está el secreto de un programa que, después de 21 temporadas, continúa reuniendo cada noche a millones de personas? Seguramente no existe una única respuesta. El Hormiguero ha construido a lo largo de los años una fórmula que mezcla géneros, ritmos y públicos muy diferentes. Puede pasar de una entrevista con una estrella internacional a un experimento científico, de un número musical a una conversación sobre actualidad, de la comedia a un espectáculo visual. Todo en un mismo programa y con una identidad reconocible.
Esa capacidad para convertirse en un escaparate de grandes invitados nacionales e internacionales también forma parte de su éxito. Pasar por El Hormiguero se ha convertido en una parada habitual de las campañas de promoción de películas, series, discos y otros proyectos. Una posición privilegiada que permite al formato atraer nombres de primera línea y mantener una oferta de contenidos capaz de renovarse cada semana.
A ello se suma un elemento fundamental para cualquier televisión comercial: su atractivo para los anunciantes. La audiencia estable, la visibilidad de sus invitados y la capacidad de generar conversación convierten al espacio de Antena 3 en un escaparate especialmente valioso para las marcas. No se trata únicamente de los espectadores que lo siguen durante su emisión, sino también de la repercusión posterior de sus entrevistas y de los momentos que circulan por redes sociales.
En el año 2025, por ejemplo, 7yAcción, la productora del programa ingresó 35,1 millones de euros, un 6,8% más en comparación con 2024. El beneficio neto fue de alrededor de 6,7 millones de euros y con unos dividendos de casi 9 millones de euros.
La gran paradoja de El Hormiguero es que su éxito llega precisamente cuando más difícil resulta conseguirlo. En una televisión en la que los formatos aparecen y desaparecen a una velocidad vertiginosa, Pablo Motos ha logrado mantener durante más de dos décadas un programa diario que continúa compitiendo en lo más alto. Y lo ha hecho atravesando cambios de hábitos, nuevas plataformas, rivales de enorme popularidad y una transformación profunda de la industria audiovisual.
El año todavía no ha terminado, pero las cifras acumuladas hasta octubre permiten hablar de 2026 como el año en el que El Hormiguero ha reafirmado su condición de gran referencia del entretenimiento televisivo español. No porque haya dejado de tener rivales, sino porque ha conseguido mantenerlos a distancia.
Veintiuna temporadas después, las hormigas siguen teniendo cuerda para rato. Y Pablo Motos, de momento, no parece dispuesto a ceder el trono.
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