Una de las orcas ibéricas que comenzó los incidentes con los barcos frente a las costas españolas en 2020 ha dado muestras de un nuevo comportamiento en la zona del Estrecho de Gibraltar: ha ofrecido una cabeza de atún a una embarcación. Un acontecimiento que, en opinión de los expertos, muestra el carácter social que hay detrás de los movimientos de estos cetáceos. Según ha documentado la organización WeWhale, la orca conocida como ‘Gladis blanca’, la mayor del grupo (también llamada Estrella), se acercó el pasado mes de junio al barco con la cabeza de un atún, la llevó hasta el casco, la dejó junto al transporte y luego pareció esperar y observar la reacción a bordo.«Esto es contacto, esto es comunicación, esto es ofrecer presa», ha explicado la organización, que ha criticado que durante años, este ejemplar haya sido retratado como una «atacante de barcos» y una «orca vengativa». Es la primera vez que se detecta este comportamiento concreto entre el grupo de orcas ibéricas, si bien hay investigaciones científicas que han documentado casos similares de orcas salvajes que ofrecen presas u otros objetos a las personas. «Sugiere que este comportamiento podría estar relacionado con la curiosidad, el aprendizaje social o la comunicación», asegura la organización, que se encontraba trabajando en la campaña ‘Save The Iberian Orca’.De hecho, en las últimas décadas se han documentado todo tipo de comportamientos extraordinarios en estos cetáceos, la mayor parte de ellos efímeros. Por ejemplo, en 1987, en aguas del Pacífico una orca se puso un salmón muerto en la cabeza, como si lo llevara de sombrero. En pocas semanas la ocurrencia se había propagado y había orcas de otros dos grupos diferentes haciendo lo mismo. Pero igual que llegó la moda, desapareció. Solo un año después ningún ejemplar lo hacía. El comportamiento reapareció otra vez en el verano de 2008 y volvió a desaparecer. En otras poblaciones de orcas, los machos adultos se dan cabezazos con los subadultos sin motivo aparente; mientras que en otros lugares utilizan medusas casi como pelota de playa.Interacciones con barcosFrente a las costas ibéricas, el comportamiento que ha prosperado a partir de 2020 es el de perseguir y golpear barcos, lo que ha supuesto un quebradero de cabeza para navegantes, autoridades y científicos. No tenía precedentes. Han roto timones, hundido barcos y causado el pánico en tripulaciones que, en el peor de los casos, han tenido que ser rescatadas por Salvamento Marítimo. Lo que empezó entre apenas tres ejemplares (Gladis blanca, Gladis gris y Gladis negra) se acabó extendiendo a todos los grupos de orcas del entorno de la península.Los científicos siguen estudiando al grupo, aunque la hipótesis más aceptada es la que dice que para estos cetáceos listos y voraces, la caza del atún rojo se ha vuelto demasiado fácil y esto ha facilitado la invención de nuevos comportamientos.MÁS INFORMACIÓN noticia No Los encontronazos con orcas caen un 80% en el Estrecho y ahora la costa norte es la más activa noticia No Hallan el cadáver de la ballena ‘más rara del mundo’ en Nueva Zelanda noticia No Las orcas tienen un problema: demasiado tiempo libre Los últimos datos sugieren que los encontronazos entre orcas y barcos han comenzado a reducirse en aguas españolas. El año pasado se registraron un total de 45 ‘interacciones’ de este tipo, lo que significa que solo en los dos últimos años, la cifra global ha caído casi un 60%, según los datos de los Centros de Coordinación de Salvamento Marítimo. Una de las orcas ibéricas que comenzó los incidentes con los barcos frente a las costas españolas en 2020 ha dado muestras de un nuevo comportamiento en la zona del Estrecho de Gibraltar: ha ofrecido una cabeza de atún a una embarcación. Un acontecimiento que, en opinión de los expertos, muestra el carácter social que hay detrás de los movimientos de estos cetáceos. Según ha documentado la organización WeWhale, la orca conocida como ‘Gladis blanca’, la mayor del grupo (también llamada Estrella), se acercó el pasado mes de junio al barco con la cabeza de un atún, la llevó hasta el casco, la dejó junto al transporte y luego pareció esperar y observar la reacción a bordo.«Esto es contacto, esto es comunicación, esto es ofrecer presa», ha explicado la organización, que ha criticado que durante años, este ejemplar haya sido retratado como una «atacante de barcos» y una «orca vengativa». Es la primera vez que se detecta este comportamiento concreto entre el grupo de orcas ibéricas, si bien hay investigaciones científicas que han documentado casos similares de orcas salvajes que ofrecen presas u otros objetos a las personas. «Sugiere que este comportamiento podría estar relacionado con la curiosidad, el aprendizaje social o la comunicación», asegura la organización, que se encontraba trabajando en la campaña ‘Save The Iberian Orca’.De hecho, en las últimas décadas se han documentado todo tipo de comportamientos extraordinarios en estos cetáceos, la mayor parte de ellos efímeros. Por ejemplo, en 1987, en aguas del Pacífico una orca se puso un salmón muerto en la cabeza, como si lo llevara de sombrero. En pocas semanas la ocurrencia se había propagado y había orcas de otros dos grupos diferentes haciendo lo mismo. Pero igual que llegó la moda, desapareció. Solo un año después ningún ejemplar lo hacía. El comportamiento reapareció otra vez en el verano de 2008 y volvió a desaparecer. En otras poblaciones de orcas, los machos adultos se dan cabezazos con los subadultos sin motivo aparente; mientras que en otros lugares utilizan medusas casi como pelota de playa.Interacciones con barcosFrente a las costas ibéricas, el comportamiento que ha prosperado a partir de 2020 es el de perseguir y golpear barcos, lo que ha supuesto un quebradero de cabeza para navegantes, autoridades y científicos. No tenía precedentes. Han roto timones, hundido barcos y causado el pánico en tripulaciones que, en el peor de los casos, han tenido que ser rescatadas por Salvamento Marítimo. Lo que empezó entre apenas tres ejemplares (Gladis blanca, Gladis gris y Gladis negra) se acabó extendiendo a todos los grupos de orcas del entorno de la península.Los científicos siguen estudiando al grupo, aunque la hipótesis más aceptada es la que dice que para estos cetáceos listos y voraces, la caza del atún rojo se ha vuelto demasiado fácil y esto ha facilitado la invención de nuevos comportamientos.MÁS INFORMACIÓN noticia No Los encontronazos con orcas caen un 80% en el Estrecho y ahora la costa norte es la más activa noticia No Hallan el cadáver de la ballena ‘más rara del mundo’ en Nueva Zelanda noticia No Las orcas tienen un problema: demasiado tiempo libre Los últimos datos sugieren que los encontronazos entre orcas y barcos han comenzado a reducirse en aguas españolas. El año pasado se registraron un total de 45 ‘interacciones’ de este tipo, lo que significa que solo en los dos últimos años, la cifra global ha caído casi un 60%, según los datos de los Centros de Coordinación de Salvamento Marítimo.
Una de las orcas ibéricas que comenzó los incidentes con los barcos frente a las costas españolas en 2020 ha dado muestras de un nuevo comportamiento en la zona del Estrecho de Gibraltar: ha ofrecido una cabeza de atún a una embarcación. Un acontecimiento … que, en opinión de los expertos, muestra el carácter social que hay detrás de los movimientos de estos cetáceos.
Según ha documentado la organización WeWhale, la orca conocida como ‘Gladis blanca’, la mayor del grupo (también llamada Estrella), se acercó el pasado mes de junio al barco con la cabeza de un atún, la llevó hasta el casco, la dejó junto al transporte y luego pareció esperar y observar la reacción a bordo.
«Esto es contacto, esto es comunicación, esto es ofrecer presa», ha explicado la organización, que ha criticado que durante años, este ejemplar haya sido retratado como una «atacante de barcos» y una «orca vengativa».
Es la primera vez que se detecta este comportamiento concreto entre el grupo de orcas ibéricas, si bien hay investigaciones científicas que han documentado casos similares de orcas salvajes que ofrecen presas u otros objetos a las personas. «Sugiere que este comportamiento podría estar relacionado con la curiosidad, el aprendizaje social o la comunicación», asegura la organización, que se encontraba trabajando en la campaña ‘Save The Iberian Orca’.
De hecho, en las últimas décadas se han documentado todo tipo de comportamientos extraordinarios en estos cetáceos, la mayor parte de ellos efímeros. Por ejemplo, en 1987, en aguas del Pacífico una orca se puso un salmón muerto en la cabeza, como si lo llevara de sombrero. En pocas semanas la ocurrencia se había propagado y había orcas de otros dos grupos diferentes haciendo lo mismo. Pero igual que llegó la moda, desapareció. Solo un año después ningún ejemplar lo hacía. El comportamiento reapareció otra vez en el verano de 2008 y volvió a desaparecer. En otras poblaciones de orcas, los machos adultos se dan cabezazos con los subadultos sin motivo aparente; mientras que en otros lugares utilizan medusas casi como pelota de playa.
Interacciones con barcos
Frente a las costas ibéricas, el comportamiento que ha prosperado a partir de 2020 es el de perseguir y golpear barcos, lo que ha supuesto un quebradero de cabeza para navegantes, autoridades y científicos. No tenía precedentes. Han roto timones, hundido barcos y causado el pánico en tripulaciones que, en el peor de los casos, han tenido que ser rescatadas por Salvamento Marítimo. Lo que empezó entre apenas tres ejemplares (Gladis blanca, Gladis gris y Gladis negra) se acabó extendiendo a todos los grupos de orcas del entorno de la península.
Los científicos siguen estudiando al grupo, aunque la hipótesis más aceptada es la que dice que para estos cetáceos listos y voraces, la caza del atún rojo se ha vuelto demasiado fácil y esto ha facilitado la invención de nuevos comportamientos.
Los últimos datos sugieren que los encontronazos entre orcas y barcos han comenzado a reducirse en aguas españolas. El año pasado se registraron un total de 45 ‘interacciones’ de este tipo, lo que significa que solo en los dos últimos años, la cifra global ha caído casi un 60%, según los datos de los Centros de Coordinación de Salvamento Marítimo.
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