Otro fin de curso agónico para el Gobierno. Pedro Sánchez encara el mes de julio contando los días para que llegue el descanso estival y lo hace tratando de contener la ola de casos de corrupción que siguen surgiendo en el entorno del Ejecutivo y del PSOE. En Moncloa reconocen que viven en un estado de convulsión constante pero tratan de contemporizar la situación para insuflarse cierto ánimo a nivel interno. El análisis más escuchado estos últimos días es que «hace un año estábamos peor» y se refieren, en concreto, al shock que supuso para los centros de poder socialista la implicación de Santos Cerdán en una presunta trama de mordidas a cambio de obra pública. Después de estar meses cerrando filas con el que fuera secretario de Organización, un demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hizo que todo saltara por los aires y precipitó su salida de la dirección de Ferraz. Una cronología de «La caída» que todavía no está clara, porque mientras en el partido siguen defendiendo que se le expulsó, él mantiene —en el libro homónimo— que se dio de baja de militancia a iniciativa propia. El 30 de junio de 2025 entraba en prisión provisional. Ahora, sin embargo, el estado de las causas está más avanzado. El caso Leire Díez se ha ramificado hasta la Sepi, ha provocado una nueva entrada de la UCO en Ferraz y, en los últimos días, la terminado con la imputación de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. El golpe definitivo, la condena a más de 24 años de prisión para el exministro de Transportes José Luis Ábalos.Sin embargo, en Moncloa siguen considerando que lo peor ha pasado y para cimentar este argumento, fuentes gubernamentales exponen las encuestas que obran en su poder y las contraponen respecto a las de hace un año. De este modo, aseguran que el impacto electoral de las últimas polémicas se ha cuantificado en cuatro puntos menos para las expectativas del PSOE, mientras que hace doce meses, tras entrar en la cárcel Cerdán, el partido se precipitó hasta siete puntos. En el Ejecutivo se enfocan en llegar vivos al verano y esperan que un agosto de desconexión contribuya a desactivar la sensación de fin de ciclo con la que acaban cada curso político. Noticia relacionada general No No El Gobierno busca agilizar al máximo la regularización de migrantes antes de que se pronuncie el Supremo Ainhoa MartínezEn Moncloa ya han estado aquí y también saben cual es el esquema que hay que reproducir para poder escapar. «Necesitamos un otoño para remontar», sentencian las fuentes consultadas por ABC, que ya no solo fían su capacidad de recuperación a las semanas de descanso, sino que son conscientes de que necesitan arrancar el curso llevando la iniciativa y un otoño caliente para volver a insuflar aire a sus pulmones electorales. El patrón es que el que se siguió con Palestina, un movimiento que sirvió para capitalizar la agenda política y exhibir también cierto liderazgo internacional.Sánchez mantiene su intención de llamar a las urnas en 2027 pero se abre a ligarlas a la derrota de los PresupuestosAdemás, este otoño será especialmente trascendente para fijar la estrategia de futuro y de viabilidad de la legislatura. El presidente del Gobierno mantiene su intención de llamar a las urnas en 2027, pero ya no fija el horizonte en julio —«cuando tocan»—, sino que abre la puerta a vincular una eventual derrota de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso a la disolución de las Cortes. En el PSOE, tal como publicó este diario, están engrasando toda la maquinaria electoral y asumen que las elecciones pueden ser en cualquier momento: «Cuando mejor le convenga a Sánchez». Y la decisión de activar o no el botón del adelanto también vendrá ligada al momento más propicio para las expectativas del partido en las urnas.Hace meses, en Moncloa idealizaban un escenario o «ventana de oportunidad» para llamar a las urnas en el que el PSOE pudiera, incluso, disputar la primera fuerza al PP ante un contexto de fortaleza de Vox que debilitase las opciones de Alberto Núñez Feijóo. Tras el huracán judicial, parece que esta aspiración ha desaparecido y se limita a aguantar el tirón exprimiendo todo el potencial del espectro progresista. La crisis estructural de la izquierda a la izquierda del PSOE, con un legado huérfano, parece el mejor caladero de voto para que los socialistas no se precipiten por debajo de su suelo histórico. La llamada al voto útil ya comienza a resonar. En Moncloa «cruzan los dedos» para recibir el sexto desembolso de los fondos europeos en «las próximas semanas»Entre tanto, en el Ejecutivo «cruzan los dedos» (Pedro Sánchez, dixit) para recibir «en las próximas semanas» el sexto desembolso de los fondos europeos del programa Next Generation por valor de 7.256 millones de euros. Con esta cuantía, España se convertirá en el país que más transferencias ha recibido desde que se pusieran en marcha y son la gasolina que el Gobierno ha utilizado durante toda la legislatura para poder seguir gobernando sin aprobar ningunos presupuestos. En Moncloa exhiben buenos datos económicos y recuerdan que nuestro país ha crecido 22 veces más que Alemania, un 40% más que la zona euro, desde la pandemia. Una forma de revindicar «la buena gestión» frente al discurso «apocalíptico» que, en su opinión, quieren instalar desde la oposición. «A pesar de los escándalos, el país funciona», sentencian en el Ejecutivo.La ‘ley de nietos’ da un respiroEn el Ejecutivo han tenido cierto respiro esta semana. Uno momentáneo, casi una exhalación, hasta que el jueves llegó un nuevo revés judicial, esta vez, con la imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Hasta entonces, el debate se había ubicado en un asunto en el que el Gobierno se puede desenvolver con cierta solvencia y que ha acabado por enredar al PP: la ‘ley de nietos’ . Los socialistas han compartido, ufanos, declaraciones de hemeroteca de Feijóo y otros cargos populares para retratar sus contradicciones con la posibilidad de que los descendientes de exiliados puedan obtener la nacionalidad española y, por tanto, acceder al sufragio activo. Las dudas planteadas por el principal partido de la oposición sobre el desarrollo del proceso de nacionalización le han permitido a Moncloa como vía de escape de los escándalos judiciales y les ha servido en bandeja el argumentario para dibujar al PP como un partido ‘antisistema’ que copia las tesis trumpistas y hace seguidismo de Vox. Otro fin de curso agónico para el Gobierno. Pedro Sánchez encara el mes de julio contando los días para que llegue el descanso estival y lo hace tratando de contener la ola de casos de corrupción que siguen surgiendo en el entorno del Ejecutivo y del PSOE. En Moncloa reconocen que viven en un estado de convulsión constante pero tratan de contemporizar la situación para insuflarse cierto ánimo a nivel interno. El análisis más escuchado estos últimos días es que «hace un año estábamos peor» y se refieren, en concreto, al shock que supuso para los centros de poder socialista la implicación de Santos Cerdán en una presunta trama de mordidas a cambio de obra pública. Después de estar meses cerrando filas con el que fuera secretario de Organización, un demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hizo que todo saltara por los aires y precipitó su salida de la dirección de Ferraz. Una cronología de «La caída» que todavía no está clara, porque mientras en el partido siguen defendiendo que se le expulsó, él mantiene —en el libro homónimo— que se dio de baja de militancia a iniciativa propia. El 30 de junio de 2025 entraba en prisión provisional. Ahora, sin embargo, el estado de las causas está más avanzado. El caso Leire Díez se ha ramificado hasta la Sepi, ha provocado una nueva entrada de la UCO en Ferraz y, en los últimos días, la terminado con la imputación de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. El golpe definitivo, la condena a más de 24 años de prisión para el exministro de Transportes José Luis Ábalos.Sin embargo, en Moncloa siguen considerando que lo peor ha pasado y para cimentar este argumento, fuentes gubernamentales exponen las encuestas que obran en su poder y las contraponen respecto a las de hace un año. De este modo, aseguran que el impacto electoral de las últimas polémicas se ha cuantificado en cuatro puntos menos para las expectativas del PSOE, mientras que hace doce meses, tras entrar en la cárcel Cerdán, el partido se precipitó hasta siete puntos. En el Ejecutivo se enfocan en llegar vivos al verano y esperan que un agosto de desconexión contribuya a desactivar la sensación de fin de ciclo con la que acaban cada curso político. Noticia relacionada general No No El Gobierno busca agilizar al máximo la regularización de migrantes antes de que se pronuncie el Supremo Ainhoa MartínezEn Moncloa ya han estado aquí y también saben cual es el esquema que hay que reproducir para poder escapar. «Necesitamos un otoño para remontar», sentencian las fuentes consultadas por ABC, que ya no solo fían su capacidad de recuperación a las semanas de descanso, sino que son conscientes de que necesitan arrancar el curso llevando la iniciativa y un otoño caliente para volver a insuflar aire a sus pulmones electorales. El patrón es que el que se siguió con Palestina, un movimiento que sirvió para capitalizar la agenda política y exhibir también cierto liderazgo internacional.Sánchez mantiene su intención de llamar a las urnas en 2027 pero se abre a ligarlas a la derrota de los PresupuestosAdemás, este otoño será especialmente trascendente para fijar la estrategia de futuro y de viabilidad de la legislatura. El presidente del Gobierno mantiene su intención de llamar a las urnas en 2027, pero ya no fija el horizonte en julio —«cuando tocan»—, sino que abre la puerta a vincular una eventual derrota de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso a la disolución de las Cortes. En el PSOE, tal como publicó este diario, están engrasando toda la maquinaria electoral y asumen que las elecciones pueden ser en cualquier momento: «Cuando mejor le convenga a Sánchez». Y la decisión de activar o no el botón del adelanto también vendrá ligada al momento más propicio para las expectativas del partido en las urnas.Hace meses, en Moncloa idealizaban un escenario o «ventana de oportunidad» para llamar a las urnas en el que el PSOE pudiera, incluso, disputar la primera fuerza al PP ante un contexto de fortaleza de Vox que debilitase las opciones de Alberto Núñez Feijóo. Tras el huracán judicial, parece que esta aspiración ha desaparecido y se limita a aguantar el tirón exprimiendo todo el potencial del espectro progresista. La crisis estructural de la izquierda a la izquierda del PSOE, con un legado huérfano, parece el mejor caladero de voto para que los socialistas no se precipiten por debajo de su suelo histórico. La llamada al voto útil ya comienza a resonar. En Moncloa «cruzan los dedos» para recibir el sexto desembolso de los fondos europeos en «las próximas semanas»Entre tanto, en el Ejecutivo «cruzan los dedos» (Pedro Sánchez, dixit) para recibir «en las próximas semanas» el sexto desembolso de los fondos europeos del programa Next Generation por valor de 7.256 millones de euros. Con esta cuantía, España se convertirá en el país que más transferencias ha recibido desde que se pusieran en marcha y son la gasolina que el Gobierno ha utilizado durante toda la legislatura para poder seguir gobernando sin aprobar ningunos presupuestos. En Moncloa exhiben buenos datos económicos y recuerdan que nuestro país ha crecido 22 veces más que Alemania, un 40% más que la zona euro, desde la pandemia. Una forma de revindicar «la buena gestión» frente al discurso «apocalíptico» que, en su opinión, quieren instalar desde la oposición. «A pesar de los escándalos, el país funciona», sentencian en el Ejecutivo.La ‘ley de nietos’ da un respiroEn el Ejecutivo han tenido cierto respiro esta semana. Uno momentáneo, casi una exhalación, hasta que el jueves llegó un nuevo revés judicial, esta vez, con la imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Hasta entonces, el debate se había ubicado en un asunto en el que el Gobierno se puede desenvolver con cierta solvencia y que ha acabado por enredar al PP: la ‘ley de nietos’ . Los socialistas han compartido, ufanos, declaraciones de hemeroteca de Feijóo y otros cargos populares para retratar sus contradicciones con la posibilidad de que los descendientes de exiliados puedan obtener la nacionalidad española y, por tanto, acceder al sufragio activo. Las dudas planteadas por el principal partido de la oposición sobre el desarrollo del proceso de nacionalización le han permitido a Moncloa como vía de escape de los escándalos judiciales y les ha servido en bandeja el argumentario para dibujar al PP como un partido ‘antisistema’ que copia las tesis trumpistas y hace seguidismo de Vox.
Otro fin de curso agónico para el Gobierno. Pedro Sánchez encara el mes de julio contando los días para que llegue el descanso estival y lo hace tratando de contener la ola de casos de corrupción que siguen surgiendo en el entorno del Ejecutivo … y del PSOE. En Moncloa reconocen que viven en un estado de convulsión constante pero tratan de contemporizar la situación para insuflarse cierto ánimo a nivel interno. El análisis más escuchado estos últimos días es que «hace un año estábamos peor» y se refieren, en concreto, al shock que supuso para los centros de poder socialista la implicación de Santos Cerdán en una presunta trama de mordidas a cambio de obra pública.
Después de estar meses cerrando filas con el que fuera secretario de Organización, un demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hizo que todo saltara por los aires y precipitó su salida de la dirección de Ferraz. Una cronología de «La caída» que todavía no está clara, porque mientras en el partido siguen defendiendo que se le expulsó, él mantiene —en el libro homónimo— que se dio de baja de militancia a iniciativa propia. El 30 de junio de 2025 entraba en prisión provisional. Ahora, sin embargo, el estado de las causas está más avanzado. El caso Leire Díez se ha ramificado hasta la Sepi, ha provocado una nueva entrada de la UCO en Ferraz y, en los últimos días, la terminado con la imputación de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. El golpe definitivo, la condena a más de 24 años de prisión para el exministro de Transportes José Luis Ábalos.
Sin embargo, en Moncloa siguen considerando que lo peor ha pasado y para cimentar este argumento, fuentes gubernamentales exponen las encuestas que obran en su poder y las contraponen respecto a las de hace un año. De este modo, aseguran que el impacto electoral de las últimas polémicas se ha cuantificado en cuatro puntos menos para las expectativas del PSOE, mientras que hace doce meses, tras entrar en la cárcel Cerdán, el partido se precipitó hasta siete puntos. En el Ejecutivo se enfocan en llegar vivos al verano y esperan que un agosto de desconexión contribuya a desactivar la sensación de fin de ciclo con la que acaban cada curso político.
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En Moncloa ya han estado aquí y también saben cual es el esquema que hay que reproducir para poder escapar. «Necesitamos un otoño para remontar», sentencian las fuentes consultadas por ABC, que ya no solo fían su capacidad de recuperación a las semanas de descanso, sino que son conscientes de que necesitan arrancar el curso llevando la iniciativa y un otoño caliente para volver a insuflar aire a sus pulmones electorales. El patrón es que el que se siguió con Palestina, un movimiento que sirvió para capitalizar la agenda política y exhibir también cierto liderazgo internacional.
Sánchez mantiene su intención de llamar a las urnas en 2027 pero se abre a ligarlas a la derrota de los Presupuestos
Además, este otoño será especialmente trascendente para fijar la estrategia de futuro y de viabilidad de la legislatura. El presidente del Gobierno mantiene su intención de llamar a las urnas en 2027, pero ya no fija el horizonte en julio —«cuando tocan»—, sino que abre la puerta a vincular una eventual derrota de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso a la disolución de las Cortes. En el PSOE, tal como publicó este diario, están engrasando toda la maquinaria electoral y asumen que las elecciones pueden ser en cualquier momento: «Cuando mejor le convenga a Sánchez». Y la decisión de activar o no el botón del adelanto también vendrá ligada al momento más propicio para las expectativas del partido en las urnas.
Hace meses, en Moncloa idealizaban un escenario o «ventana de oportunidad» para llamar a las urnas en el que el PSOE pudiera, incluso, disputar la primera fuerza al PP ante un contexto de fortaleza de Vox que debilitase las opciones de Alberto Núñez Feijóo. Tras el huracán judicial, parece que esta aspiración ha desaparecido y se limita a aguantar el tirón exprimiendo todo el potencial del espectro progresista. La crisis estructural de la izquierda a la izquierda del PSOE, con un legado huérfano, parece el mejor caladero de voto para que los socialistas no se precipiten por debajo de su suelo histórico. La llamada al voto útil ya comienza a resonar.
En Moncloa «cruzan los dedos» para recibir el sexto desembolso de los fondos europeos en «las próximas semanas»
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Entre tanto, en el Ejecutivo «cruzan los dedos» (Pedro Sánchez, dixit) para recibir «en las próximas semanas» el sexto desembolso de los fondos europeos del programa Next Generation por valor de 7.256 millones de euros. Con esta cuantía, España se convertirá en el país que más transferencias ha recibido desde que se pusieran en marcha y son la gasolina que el Gobierno ha utilizado durante toda la legislatura para poder seguir gobernando sin aprobar ningunos presupuestos. En Moncloa exhiben buenos datos económicos y recuerdan que nuestro país ha crecido 22 veces más que Alemania, un 40% más que la zona euro, desde la pandemia. Una forma de revindicar «la buena gestión» frente al discurso «apocalíptico» que, en su opinión, quieren instalar desde la oposición. «A pesar de los escándalos, el país funciona», sentencian en el Ejecutivo.
La ‘ley de nietos’ da un respiro
En el Ejecutivo han tenido cierto respiro esta semana. Uno momentáneo, casi una exhalación, hasta que el jueves llegó un nuevo revés judicial, esta vez, con la imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Hasta entonces, el debate se había ubicado en un asunto en el que el Gobierno se puede desenvolver con cierta solvencia y que ha acabado por enredar al PP: la ‘ley de nietos’. Los socialistas han compartido, ufanos, declaraciones de hemeroteca de Feijóo y otros cargos populares para retratar sus contradicciones con la posibilidad de que los descendientes de exiliados puedan obtener la nacionalidad española y, por tanto, acceder al sufragio activo. Las dudas planteadas por el principal partido de la oposición sobre el desarrollo del proceso de nacionalización le han permitido a Moncloa como vía de escape de los escándalos judiciales y les ha servido en bandeja el argumentario para dibujar al PP como un partido ‘antisistema’ que copia las tesis trumpistas y hace seguidismo de Vox.
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