El robo en el fútbol admite infinitas formas de adjetivación. Si se perpetra sin rubor alguno y a la vista de todos nos referimos a él como escandaloso o descarado. Si el atraco no se limita a una sola acción del juego, sino que se alarga clamorosamente durante los 90 minutos, estamos ante un robo a mano armada. Cuando la alteración del resultado se consigue a través de múltiples decisiones arbitrales, todas ellas sin importancia tomadas de una en una, pero con capacidad de decantar la balanza por acumulación, debemos referirnos al robo hormiga.
El robo en el fútbol admite infinitas formas de adjetivación. Si se perpetra sin rubor alguno y a la vista de todos nos referimos a él como escandaloso o descarado. Si el atraco no se limita a una sola acción del juego, sino que se alarga clamorosamente durante los 90 minutos, estamos ante un robo a mano armada. Cuando la alteración del resultado se consigue a través de múltiples decisiones arbitrales, todas ellas sin importancia tomadas de una en una, pero con capacidad de decantar la balanza por acumulación, debemos referirnos al robo hormiga.Seguir leyendo…
El robo en el fútbol admite infinitas formas de adjetivación. Si se perpetra sin rubor alguno y a la vista de todos nos referimos a él como escandaloso o descarado. Si el atraco no se limita a una sola acción del juego, sino que se alarga clamorosamente durante los 90 minutos, estamos ante un robo a mano armada. Cuando la alteración del resultado se consigue a través de múltiples decisiones arbitrales, todas ellas sin importancia tomadas de una en una, pero con capacidad de decantar la balanza por acumulación, debemos referirnos al robo hormiga.
Si se organiza en los despachos nos lo explicamos como un robo con nocturnidad y alevosía. Cuando las consecuencias del saqueo son de gran impacto emocional lo adornamos con calificativos del tipo atroz o aberrante. En el caso de que el partido en cuestión sea de los que hacen época o deciden un título, el robo deviene histórico. El exitoso programa de televisión estadounidense de humor negro Mil maneras de morir, podría versionarse en clave futbolística como Mil maneras de robar . El balón, en pasado y presente, proveería material de sobra a los productores. Con tanto ladrocinio debía acabar la tecnología. El VAR y el chip electrónico incrustado en el balón anunciaban el final de las carencias humanas en la toma de decisiones en tiempo real. Llegaba al fútbol el transhumanismo bajo la égida de la infalibilidad y la perfección. Se acabó el pillaje y la rapiña. ¡Aleluya!
Croacia se ha marchado del Mundial tras ser asaltada por un cártel de bandoleros arbitrales
Nada más lejos de la realidad. Croacia se ha marchado del Mundial tras ser asaltada por un cártel de bandoleros arbitrales ante Portugal. Sólo que en esta ocasión, la tecnología proporciona la mascarada del crimen perfecto y los pobres croatas ni siquiera tienen derecho al pataleo. Estamos ante la más novedosa y depurada técnica de mangoneo futbolístico: el robo digital.
El fútbol, como todo entretenimiento, está pensado para disfrutarse a través de los sentidos. El Croacia-Portugal ha demostrado que eso ya no es así. Que no pueda afirmarse, ni siquiera congelando la imagen fotograma a fotograma, que un jugador ha tocado un balón, no impide afirmar que sí lo ha hecho. Nadie lo ha visto en directo y tampoco repasando mil veces los vídeos tomados desde todos los ángulos. Pero no hay más ley que la del sensor. Y si este dice que sí, a ver quién es el guapo que le tose. El Croacia-Portugal ha establecido con claridad meridiana la jerarquía que rige definitivamente en el campo. Lo humano se echa atrás definitivamente en favor de la tiranía de la tecnofilia. Queríamos ayuda para los sentidos, no su negación. Ansiábamos el soporte de la técnica para ampliar nuestra mirada, no para sustituirla. Lo que no es advertible ni siquiera congelando la imagen no existe. Esa debería ser la regla para mantener el fútbol en el terreno de juego del sentido común. Pero es una guerra perdida. Bienvenidos a la nueva era del robo en el fútbol: el de guante blanco con chip incluido.
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