La noche ha dado un respiro al gran incendio forestal que desde el viernes amenaza el macizo de Les Gavarres y buena parte de la Costa Brava. Tras unas horas consideradas decisivas por los responsables del operativo, los Bomberos de la Generalitat se muestran optimistas, pero cautos, después de contener los flancos que más preocupaban, evitando que las llamas se adentraran en el corazón del espacio natural protegido. Sin embargo, el fuego sigue activo y los servicios de emergencia mantienen un importante despliegue para evitar reproducciones en una jornada marcada por el viento y el intenso calor.El incendio, que ha calcinado cerca de 2.400hectáreas, obligó a confinar por momentos a unos 45.000 vecinos de una docena de municipios del Baix Empordà y el Gironès, además de afectar a una de las zonas con mayor concentración de urbanizaciones y segundas residencias de la Costa Brava. La combinación de una extensa masa forestal, viviendas dispersas y la llegada masiva de visitantes por el inicio de julio convirtió la emergencia en una de las más complejas de los últimos años en Cataluña. El confinamiento se mantiene para 10.000 personas.La evolución durante la madrugada era la gran incógnita. El fuerte episodio de tramontana que impulsó el fuego durante el viernes dio paso progresivamente a la marinada procedente del Mediterráneo, un cambio de viento que podía favorecer nuevos avances de las llamas. Finalmente, el trabajo de unos 400 bomberos, reforzados por un centenar de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), permitió consolidar el perímetro y mejorar notablemente la situación.Noticia relacionada general No No SUCESOS Controlado el incendio forestal de Robledillo de Mohernando (Guadalajara) F.F.Pero mientras el dispositivo avanzaba sobre el terreno, numerosos vecinos asistían impotentes a la destrucción de sus viviendas. Es el caso de Jordi Roig, residente en la urbanización Mas Ambrós de Calonge, cuya casa quedó completamente arrasada.En declaraciones a Catalunya Ràdio, describió la madrugada con una sola palabra: «Dantesca». Según explicó, las llamas alcanzaron su vivienda alrededor de las tres de la mañana, cuando él y otra persona permanecían en el interior.Roig relató que las autoridades habían ordenado el confinamiento de la población, pero decidió abandonar la vivienda junto a sus perros al considerar que el riesgo era demasiado elevado. «Todo el mundo decía ‘confinados en casa’. Nosotros cogimos el coche, los perros y nos fuimos porque no lo veíamos claro. Si hubiéramos hecho caso y nos hubiéramos quedado confinados, ahora estaríamos asados dentro», aseguró.Horas después, seguía esperando que la compañía eléctrica desconectara el tendido que abastece la urbanización para que los bomberos pudieran terminar de apagar los restos de la vivienda con seguridad. «Los bomberos están haciendo perfectamente su trabajo, pero se están jugando la vida echando agua junto al cable de la luz porque la compañía todavía no lo ha desconectado», afirmó.Las altas temperaturas previstas y la evolución del viento obligarán a mantener la máxima vigilancia para evitar reactivaciones en un incendio que, pese a la mejora de las últimas horas, sigue vivo. La noche ha dado un respiro al gran incendio forestal que desde el viernes amenaza el macizo de Les Gavarres y buena parte de la Costa Brava. Tras unas horas consideradas decisivas por los responsables del operativo, los Bomberos de la Generalitat se muestran optimistas, pero cautos, después de contener los flancos que más preocupaban, evitando que las llamas se adentraran en el corazón del espacio natural protegido. Sin embargo, el fuego sigue activo y los servicios de emergencia mantienen un importante despliegue para evitar reproducciones en una jornada marcada por el viento y el intenso calor.El incendio, que ha calcinado cerca de 2.400hectáreas, obligó a confinar por momentos a unos 45.000 vecinos de una docena de municipios del Baix Empordà y el Gironès, además de afectar a una de las zonas con mayor concentración de urbanizaciones y segundas residencias de la Costa Brava. La combinación de una extensa masa forestal, viviendas dispersas y la llegada masiva de visitantes por el inicio de julio convirtió la emergencia en una de las más complejas de los últimos años en Cataluña. El confinamiento se mantiene para 10.000 personas.La evolución durante la madrugada era la gran incógnita. El fuerte episodio de tramontana que impulsó el fuego durante el viernes dio paso progresivamente a la marinada procedente del Mediterráneo, un cambio de viento que podía favorecer nuevos avances de las llamas. Finalmente, el trabajo de unos 400 bomberos, reforzados por un centenar de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), permitió consolidar el perímetro y mejorar notablemente la situación.Noticia relacionada general No No SUCESOS Controlado el incendio forestal de Robledillo de Mohernando (Guadalajara) F.F.Pero mientras el dispositivo avanzaba sobre el terreno, numerosos vecinos asistían impotentes a la destrucción de sus viviendas. Es el caso de Jordi Roig, residente en la urbanización Mas Ambrós de Calonge, cuya casa quedó completamente arrasada.En declaraciones a Catalunya Ràdio, describió la madrugada con una sola palabra: «Dantesca». Según explicó, las llamas alcanzaron su vivienda alrededor de las tres de la mañana, cuando él y otra persona permanecían en el interior.Roig relató que las autoridades habían ordenado el confinamiento de la población, pero decidió abandonar la vivienda junto a sus perros al considerar que el riesgo era demasiado elevado. «Todo el mundo decía ‘confinados en casa’. Nosotros cogimos el coche, los perros y nos fuimos porque no lo veíamos claro. Si hubiéramos hecho caso y nos hubiéramos quedado confinados, ahora estaríamos asados dentro», aseguró.Horas después, seguía esperando que la compañía eléctrica desconectara el tendido que abastece la urbanización para que los bomberos pudieran terminar de apagar los restos de la vivienda con seguridad. «Los bomberos están haciendo perfectamente su trabajo, pero se están jugando la vida echando agua junto al cable de la luz porque la compañía todavía no lo ha desconectado», afirmó.Las altas temperaturas previstas y la evolución del viento obligarán a mantener la máxima vigilancia para evitar reactivaciones en un incendio que, pese a la mejora de las últimas horas, sigue vivo.
La noche ha dado un respiro al gran incendio forestal que desde el viernes amenaza el macizo de Les Gavarres y buena parte de la Costa Brava. Tras unas horas consideradas decisivas por los responsables del operativo, los Bomberos de la Generalitat se muestran optimistas, … pero cautos, después de contener los flancos que más preocupaban, evitando que las llamas se adentraran en el corazón del espacio natural protegido. Sin embargo, el fuego sigue activo y los servicios de emergencia mantienen un importante despliegue para evitar reproducciones en una jornada marcada por el viento y el intenso calor.
El incendio, que ha calcinado cerca de 2.400hectáreas, obligó a confinar por momentos a unos 45.000 vecinos de una docena de municipios del Baix Empordà y el Gironès, además de afectar a una de las zonas con mayor concentración de urbanizaciones y segundas residencias de la Costa Brava. La combinación de una extensa masa forestal, viviendas dispersas y la llegada masiva de visitantes por el inicio de julio convirtió la emergencia en una de las más complejas de los últimos años en Cataluña. El confinamiento se mantiene para 10.000 personas.
La evolución durante la madrugada era la gran incógnita. El fuerte episodio de tramontana que impulsó el fuego durante el viernes dio paso progresivamente a la marinada procedente del Mediterráneo, un cambio de viento que podía favorecer nuevos avances de las llamas. Finalmente, el trabajo de unos 400 bomberos, reforzados por un centenar de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), permitió consolidar el perímetro y mejorar notablemente la situación.
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Pero mientras el dispositivo avanzaba sobre el terreno, numerosos vecinos asistían impotentes a la destrucción de sus viviendas. Es el caso de Jordi Roig, residente en la urbanización Mas Ambrós de Calonge, cuya casa quedó completamente arrasada.
En declaraciones a Catalunya Ràdio, describió la madrugada con una sola palabra: «Dantesca». Según explicó, las llamas alcanzaron su vivienda alrededor de las tres de la mañana, cuando él y otra persona permanecían en el interior.
Roig relató que las autoridades habían ordenado el confinamiento de la población, pero decidió abandonar la vivienda junto a sus perros al considerar que el riesgo era demasiado elevado. «Todo el mundo decía ‘confinados en casa’. Nosotros cogimos el coche, los perros y nos fuimos porque no lo veíamos claro. Si hubiéramos hecho caso y nos hubiéramos quedado confinados, ahora estaríamos asados dentro», aseguró.
Horas después, seguía esperando que la compañía eléctrica desconectara el tendido que abastece la urbanización para que los bomberos pudieran terminar de apagar los restos de la vivienda con seguridad. «Los bomberos están haciendo perfectamente su trabajo, pero se están jugando la vida echando agua junto al cable de la luz porque la compañía todavía no lo ha desconectado», afirmó.
Las altas temperaturas previstas y la evolución del viento obligarán a mantener la máxima vigilancia para evitar reactivaciones en un incendio que, pese a la mejora de las últimas horas, sigue vivo.
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