«Este año necesito las vacaciones más que nunca». ¿Le suena esta frase? Seguro que alguna vez la ha pronunciado o escuchado. Pero en esta ocasión el mensaje va más allá: «En serio, siempre llego cansado a las vacaciones, pero es que no puedo más y estoy más al límite que ningún año». Pero, ¿por qué cada año se llega más cansado a las ansiadas vacaciones? Las agendas estás saturadas de reuniones, el mail de múltiples mensajes con peticiones, se exige mayor inmediatez en las decisiones, en las reuniones… y en esta época se suma una carrera contrarreloj para cerrar tareas, cumplir plazos y dejar todo resuelto antes de la desconexión estival. Este esfuerzo final tiene un coste en el organismo y cada vez más personas reconocen una necesidad inminente de ‘apagar’ la mente que, en muchas ocasiones, ni se logra cuando llega el periodo de descanso. Según explica a ABC Elena Gallardo , neurocientífica y profesora del Máster de Neuropsicología y Educación de UNIR , este cúmulo de tareas (multitarea), nuevos estímulos visuales y exceso de información (infoxicación) suponen para nuestro cerebro más y más datos. «Esto conlleva a un mayor agotamiento mental. El constante ruido por ese exceso de tareas e información satura la actividad cerebral y genera respuestas, en ocasiones, menos adaptadas o adecuadas», afirma.La especialista asegura que cuando esta sobrecarga se mantiene en el tiempo también se incrementa la actividad de regiones vinculadas a las emociones, especialmente la amígdala cerebral. Como consecuencia, aumenta la tendencia a la rumiación de pensamientos y a las respuestas emocionales impulsivas, mientras disminuye la capacidad para analizar situaciones con calma. «La fotografía final es la de niebla mental, pérdida de concentración, dificultad para tomar decisiones e irritabilidad», concreta Gallardo.«Es muy frecuente que las personas caigan enfermas justo en el inicio de sus periodos de vacaciones. Su cerebro ha estado tensionado durante muchos meses» Elena Gallardo NeurocientíficaUna de las quejas más habituales de los trabajadores es la incapacidad para desconectar cuando empiezan las vacaciones y esa experta recuerda que es porque el cerebro funciona en gran medida mediante hábitos y patrones repetidos. «Registra lo que se le da en abundancia . Si le damos un exceso de actividad, ruido mental y exposición prolongada a demandas elevadas, el cerebro lo va a seguir demandando». Afirma que este órgano no distingue entre hábitos beneficiosos o perjudiciales, sino que registra lo que se repite con frecuencia y lo convierte en hojas de ruta. Por ello, al pasar bruscamente de un ritmo frenético a otro de recuperación, el cerebro necesita tiempo de adaptación. Pero requiere aprender a descansar, lo que se entrena con tiempos de desconexión de ese ruido externo y aparcando el móvil. Es lo que se denomina flexibilidad cognitiva », puntualiza.Así lo considera también Jesús Matos , director del máster de Psicología Aplicada al Bienestar Integral de Metrodora-Isep , quien puntualiza que el conocido como ‘estrés vacacional’ aparece cuando la mente no sabe interrumpir la rutina. «Necesitamos aprender a parar para conseguir equilibrio emocional. La mente requiere un descanso igual que el cuerpo», explica.«La clave es no pasarnos las vacaciones intentando desconectar hasta conseguirlo el último día» Jesús MatosAñade este especialista que el ser humano es un animal de costumbres y como tal, interrumpir la rutina no deja de ser desestabilizador. «Lo esencial para ganar tranquilidad es aprender que nadie es imprescindible y desprendernos del temor a no estar localizables. La clave -considera- es no pasarnos las vacaciones intentando desconectar hasta conseguirlo el último día. El problema es que cuando nos exponemos a situaciones nuevas suelen salir los miedos más profundos». Preparar la mente para las vacacionesPara favorecer una desconexión más saludable, Gallardo recomienda comenzar a reducir la sobrecarga mental antes de iniciar las vacaciones. Una de las estrategias consiste en revisar las listas de tareas y diferenciar las que son prioritarias. «Si sumamos tareas y se las damos a nuestro cerebro visualmente en interminables listas, este no es capaz de discriminar y las percibirá todas iguales», advierte.También aconseja dedicar tiempo a imaginar conscientemente actividades placenteras asociadas al descanso, como un viaje, días de playa… «Nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo ficticio, de forma que irá incorporando esta nueva información como si fuera real y, con ello, la transición a las vacaciones será mucho más efectiva», asegura.Y cuando ya se está de vacaciones, Gallardo recomienda desconectar digitalmente , eliminar del campo de visión listas de tareas y agendas. «También es importante repetir planes sencillos en los que simplemente veamos cómo pasa el tiempo sin necesidad de ser productivos. En la medida en la que le demos esto en abundancia generaremos nuevos registros para el cerebro».Nueva oportunidad para crear nuevos hábitosConsidera, además, que esta época es ideal para darse la oportunidad de crear hábitos saludables en los que no debe faltar: -Exposición a la luz natural a través de paseos para aumentar la producción de serotonina, hormona responsable de los estados de quietud internos y de regular ciclos circadianos, que, además, ayuda a conciliar mejor el sueño de noche-Disfrutar de una buena ‘playlist’ con música seleccionada que genere bienestarIniciar una rutina deportiva o de meditación-Buscar espacios de naturaleza que ayuden a bajar la actividad del sistema cardiovascular y mejoren el estado mentalPara Jesús Matos los periodos de parón son una buena ocasión para reflexionar , enfrentarse a situaciones nuevas y aprender a conocerse mejor. «Paciencia, organización, estimulación cognitiva, gestión de problemas, relativización… Las habilidades que aporta viajar son muchas, abre la mente, ayuda a conocer otros modos de vida y a relativizar las preocupaciones del resto del año», asegura.Todos estos consejos son necesarios, además, para evitar que al empezar las vacaciones se caiga enfermo, algo más habitual de lo que parece. Un estudio de la Tilburg University encontró que algunas personas desarrollan síntomas como dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares, náuseas e incluso resfriados precisamente durante los fines de semana o los primeros días de vacaciones. Los investigadores observaron que era más frecuente en personas con alta carga de trabajo, gran sentido de la responsabilidad y dificultades para relajarse.¿Por qué enferma el cuerpo al empezar las vacaciones?Según Fátima Rachdan, farmacéutica especialista en longevidad y medicina integrativa, cuando desaparecen las obligaciones y el ruido constante, el cuerpo por fin encuentra el espacio para expresar un cansancio que llevaba meses ignorando y como consecuencia el descanso no es tal para el organismo debido a varias causas. «En primer lugar, el cortisol cae de golpe. Ante los periodos de estrés prolongado, esta hormona nos mantiene alerta y preparados para afrontar exigencias continuas. Cuando llega el descanso, esos niveles descienden bruscamente y algunas personas experimentan una especie de ‘efecto rebote’. Es entonces cuando aparecen síntomas que llevaban semanas gestándose en segundo plano».Señala, además, que el sistema inmune deja de estar en modo emergencia: «Al bajar la guardia, pueden manifestarse infecciones leves que llevaban días incubándose. Por eso muchas personas desarrollan catarros o molestias al iniciar las vacaciones». El aparato digestivo también acusa el frenazo debido a que el intestino está estrechamente conectado con el sistema nervioso. Cambiar de horarios, comer diferente, beber, viajar o relajarse tras meses de tensión puede provocar digestiones pesadas, diarreas, estreñimiento o sensación de hinchazón abdominal. Además, según esta farmacéutica en vacaciones dormimos más… pero no siempre mejor. «Muchas personas llegan agotadas al verano pensando que recuperarán sueño en dos días. Sin embargo, cambiar de horarios, viajar, abusar de las siestas o aumentar el consumo de alcohol puede alterar el descanso y generar insomnio cuando más queremos dormir». MÁS INFORMACIÓN noticia Si Francesc Torralba, filósofo: «Nada se hace real si no lo has soñado antes» noticia No «Quien te quiere bien, te quiere por ser y no por hacer» noticia Si Francesc Torralba, filósofo: «Nada se hace real si no lo has soñado antes» noticia Si Ana Asensio: «El mayor predictor de salud y felicidad son tus vínculos»Fátima Rachdan advierte de que uno de los errores más frecuentes es pasar de una vida acelerada a un descanso absoluto de forma repentina. Asegura que el organismo funciona mejor cuando los cambios son progresivos. Reducir el ritmo unos días antes, cuidar el sueño, mantener cierta actividad física e hidratarse correctamente ayuda a que el cuerpo entre en modo vacaciones sin pasar factura. «Este año necesito las vacaciones más que nunca». ¿Le suena esta frase? Seguro que alguna vez la ha pronunciado o escuchado. Pero en esta ocasión el mensaje va más allá: «En serio, siempre llego cansado a las vacaciones, pero es que no puedo más y estoy más al límite que ningún año». Pero, ¿por qué cada año se llega más cansado a las ansiadas vacaciones? Las agendas estás saturadas de reuniones, el mail de múltiples mensajes con peticiones, se exige mayor inmediatez en las decisiones, en las reuniones… y en esta época se suma una carrera contrarreloj para cerrar tareas, cumplir plazos y dejar todo resuelto antes de la desconexión estival. Este esfuerzo final tiene un coste en el organismo y cada vez más personas reconocen una necesidad inminente de ‘apagar’ la mente que, en muchas ocasiones, ni se logra cuando llega el periodo de descanso. Según explica a ABC Elena Gallardo , neurocientífica y profesora del Máster de Neuropsicología y Educación de UNIR , este cúmulo de tareas (multitarea), nuevos estímulos visuales y exceso de información (infoxicación) suponen para nuestro cerebro más y más datos. «Esto conlleva a un mayor agotamiento mental. El constante ruido por ese exceso de tareas e información satura la actividad cerebral y genera respuestas, en ocasiones, menos adaptadas o adecuadas», afirma.La especialista asegura que cuando esta sobrecarga se mantiene en el tiempo también se incrementa la actividad de regiones vinculadas a las emociones, especialmente la amígdala cerebral. Como consecuencia, aumenta la tendencia a la rumiación de pensamientos y a las respuestas emocionales impulsivas, mientras disminuye la capacidad para analizar situaciones con calma. «La fotografía final es la de niebla mental, pérdida de concentración, dificultad para tomar decisiones e irritabilidad», concreta Gallardo.«Es muy frecuente que las personas caigan enfermas justo en el inicio de sus periodos de vacaciones. Su cerebro ha estado tensionado durante muchos meses» Elena Gallardo NeurocientíficaUna de las quejas más habituales de los trabajadores es la incapacidad para desconectar cuando empiezan las vacaciones y esa experta recuerda que es porque el cerebro funciona en gran medida mediante hábitos y patrones repetidos. «Registra lo que se le da en abundancia . Si le damos un exceso de actividad, ruido mental y exposición prolongada a demandas elevadas, el cerebro lo va a seguir demandando». Afirma que este órgano no distingue entre hábitos beneficiosos o perjudiciales, sino que registra lo que se repite con frecuencia y lo convierte en hojas de ruta. Por ello, al pasar bruscamente de un ritmo frenético a otro de recuperación, el cerebro necesita tiempo de adaptación. Pero requiere aprender a descansar, lo que se entrena con tiempos de desconexión de ese ruido externo y aparcando el móvil. Es lo que se denomina flexibilidad cognitiva », puntualiza.Así lo considera también Jesús Matos , director del máster de Psicología Aplicada al Bienestar Integral de Metrodora-Isep , quien puntualiza que el conocido como ‘estrés vacacional’ aparece cuando la mente no sabe interrumpir la rutina. «Necesitamos aprender a parar para conseguir equilibrio emocional. La mente requiere un descanso igual que el cuerpo», explica.«La clave es no pasarnos las vacaciones intentando desconectar hasta conseguirlo el último día» Jesús MatosAñade este especialista que el ser humano es un animal de costumbres y como tal, interrumpir la rutina no deja de ser desestabilizador. «Lo esencial para ganar tranquilidad es aprender que nadie es imprescindible y desprendernos del temor a no estar localizables. La clave -considera- es no pasarnos las vacaciones intentando desconectar hasta conseguirlo el último día. El problema es que cuando nos exponemos a situaciones nuevas suelen salir los miedos más profundos». Preparar la mente para las vacacionesPara favorecer una desconexión más saludable, Gallardo recomienda comenzar a reducir la sobrecarga mental antes de iniciar las vacaciones. Una de las estrategias consiste en revisar las listas de tareas y diferenciar las que son prioritarias. «Si sumamos tareas y se las damos a nuestro cerebro visualmente en interminables listas, este no es capaz de discriminar y las percibirá todas iguales», advierte.También aconseja dedicar tiempo a imaginar conscientemente actividades placenteras asociadas al descanso, como un viaje, días de playa… «Nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo ficticio, de forma que irá incorporando esta nueva información como si fuera real y, con ello, la transición a las vacaciones será mucho más efectiva», asegura.Y cuando ya se está de vacaciones, Gallardo recomienda desconectar digitalmente , eliminar del campo de visión listas de tareas y agendas. «También es importante repetir planes sencillos en los que simplemente veamos cómo pasa el tiempo sin necesidad de ser productivos. En la medida en la que le demos esto en abundancia generaremos nuevos registros para el cerebro».Nueva oportunidad para crear nuevos hábitosConsidera, además, que esta época es ideal para darse la oportunidad de crear hábitos saludables en los que no debe faltar: -Exposición a la luz natural a través de paseos para aumentar la producción de serotonina, hormona responsable de los estados de quietud internos y de regular ciclos circadianos, que, además, ayuda a conciliar mejor el sueño de noche-Disfrutar de una buena ‘playlist’ con música seleccionada que genere bienestarIniciar una rutina deportiva o de meditación-Buscar espacios de naturaleza que ayuden a bajar la actividad del sistema cardiovascular y mejoren el estado mentalPara Jesús Matos los periodos de parón son una buena ocasión para reflexionar , enfrentarse a situaciones nuevas y aprender a conocerse mejor. «Paciencia, organización, estimulación cognitiva, gestión de problemas, relativización… Las habilidades que aporta viajar son muchas, abre la mente, ayuda a conocer otros modos de vida y a relativizar las preocupaciones del resto del año», asegura.Todos estos consejos son necesarios, además, para evitar que al empezar las vacaciones se caiga enfermo, algo más habitual de lo que parece. Un estudio de la Tilburg University encontró que algunas personas desarrollan síntomas como dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares, náuseas e incluso resfriados precisamente durante los fines de semana o los primeros días de vacaciones. Los investigadores observaron que era más frecuente en personas con alta carga de trabajo, gran sentido de la responsabilidad y dificultades para relajarse.¿Por qué enferma el cuerpo al empezar las vacaciones?Según Fátima Rachdan, farmacéutica especialista en longevidad y medicina integrativa, cuando desaparecen las obligaciones y el ruido constante, el cuerpo por fin encuentra el espacio para expresar un cansancio que llevaba meses ignorando y como consecuencia el descanso no es tal para el organismo debido a varias causas. «En primer lugar, el cortisol cae de golpe. Ante los periodos de estrés prolongado, esta hormona nos mantiene alerta y preparados para afrontar exigencias continuas. Cuando llega el descanso, esos niveles descienden bruscamente y algunas personas experimentan una especie de ‘efecto rebote’. Es entonces cuando aparecen síntomas que llevaban semanas gestándose en segundo plano».Señala, además, que el sistema inmune deja de estar en modo emergencia: «Al bajar la guardia, pueden manifestarse infecciones leves que llevaban días incubándose. Por eso muchas personas desarrollan catarros o molestias al iniciar las vacaciones». El aparato digestivo también acusa el frenazo debido a que el intestino está estrechamente conectado con el sistema nervioso. Cambiar de horarios, comer diferente, beber, viajar o relajarse tras meses de tensión puede provocar digestiones pesadas, diarreas, estreñimiento o sensación de hinchazón abdominal. Además, según esta farmacéutica en vacaciones dormimos más… pero no siempre mejor. «Muchas personas llegan agotadas al verano pensando que recuperarán sueño en dos días. Sin embargo, cambiar de horarios, viajar, abusar de las siestas o aumentar el consumo de alcohol puede alterar el descanso y generar insomnio cuando más queremos dormir». MÁS INFORMACIÓN noticia Si Francesc Torralba, filósofo: «Nada se hace real si no lo has soñado antes» noticia No «Quien te quiere bien, te quiere por ser y no por hacer» noticia Si Francesc Torralba, filósofo: «Nada se hace real si no lo has soñado antes» noticia Si Ana Asensio: «El mayor predictor de salud y felicidad son tus vínculos»Fátima Rachdan advierte de que uno de los errores más frecuentes es pasar de una vida acelerada a un descanso absoluto de forma repentina. Asegura que el organismo funciona mejor cuando los cambios son progresivos. Reducir el ritmo unos días antes, cuidar el sueño, mantener cierta actividad física e hidratarse correctamente ayuda a que el cuerpo entre en modo vacaciones sin pasar factura.
«Este año necesito las vacaciones más que nunca». ¿Le suena esta frase? Seguro que alguna vez la ha pronunciado o escuchado. Pero en esta ocasión el mensaje va más allá: «En serio, siempre llego cansado a las vacaciones, pero es que no puedo más … y estoy más al límite que ningún año».
Pero, ¿por qué cada año se llega más cansado a las ansiadas vacaciones? Las agendas estás saturadas de reuniones, el mail de múltiples mensajes con peticiones, se exige mayor inmediatez en las decisiones, en las reuniones… y en esta época se suma una carrera contrarreloj para cerrar tareas, cumplir plazos y dejar todo resuelto antes de la desconexión estival. Este esfuerzo final tiene un coste en el organismo y cada vez más personas reconocen una necesidad inminente de ‘apagar’ la mente que, en muchas ocasiones, ni se logra cuando llega el periodo de descanso.
Según explica a ABC Elena Gallardo, neurocientífica y profesora del Máster de Neuropsicología y Educación de UNIR, este cúmulo de tareas (multitarea), nuevos estímulos visuales y exceso de información (infoxicación) suponen para nuestro cerebro más y más datos. «Esto conlleva a un mayor agotamiento mental. El constante ruido por ese exceso de tareas e información satura la actividad cerebral y genera respuestas, en ocasiones, menos adaptadas o adecuadas», afirma.
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La especialista asegura que cuando esta sobrecarga se mantiene en el tiempo también se incrementa la actividad de regiones vinculadas a las emociones, especialmente la amígdala cerebral. Como consecuencia, aumenta la tendencia a la rumiación de pensamientos y a las respuestas emocionales impulsivas, mientras disminuye la capacidad para analizar situaciones con calma. «La fotografía final es la de niebla mental, pérdida de concentración, dificultad para tomar decisiones e irritabilidad», concreta Gallardo.

«Es muy frecuente que las personas caigan enfermas justo en el inicio de sus periodos de vacaciones. Su cerebro ha estado tensionado durante muchos meses»
Elena Gallardo
Neurocientífica
Una de las quejas más habituales de los trabajadores es la incapacidad para desconectar cuando empiezan las vacaciones y esa experta recuerda que es porque el cerebro funciona en gran medida mediante hábitos y patrones repetidos. «Registra lo que se le da en abundancia. Si le damos un exceso de actividad, ruido mental y exposición prolongada a demandas elevadas, el cerebro lo va a seguir demandando». Afirma que este órgano no distingue entre hábitos beneficiosos o perjudiciales, sino que registra lo que se repite con frecuencia y lo convierte en hojas de ruta. Por ello, al pasar bruscamente de un ritmo frenético a otro de recuperación, el cerebro necesita tiempo de adaptación. Pero requiere aprender a descansar, lo que se entrena con tiempos de desconexión de ese ruido externo y aparcando el móvil. Es lo que se denomina flexibilidad cognitiva», puntualiza.
Así lo considera también Jesús Matos, director del máster de Psicología Aplicada al Bienestar Integral de Metrodora-Isep, quien puntualiza que el conocido como ‘estrés vacacional’ aparece cuando la mente no sabe interrumpir la rutina. «Necesitamos aprender a parar para conseguir equilibrio emocional. La mente requiere un descanso igual que el cuerpo», explica.

«La clave es no pasarnos las vacaciones intentando desconectar hasta conseguirlo el último día»
Jesús Matos
Añade este especialista que el ser humano es un animal de costumbres y como tal, interrumpir la rutina no deja de ser desestabilizador. «Lo esencial para ganar tranquilidad es aprender que nadie es imprescindible y desprendernos del temor a no estar localizables. La clave -considera- es no pasarnos las vacaciones intentando desconectar hasta conseguirlo el último día. El problema es que cuando nos exponemos a situaciones nuevas suelen salir los miedos más profundos».
Preparar la mente para las vacaciones
Para favorecer una desconexión más saludable, Gallardo recomienda comenzar a reducir la sobrecarga mental antes de iniciar las vacaciones. Una de las estrategias consiste en revisar las listas de tareas y diferenciar las que son prioritarias. «Si sumamos tareas y se las damos a nuestro cerebro visualmente en interminables listas, este no es capaz de discriminar y las percibirá todas iguales», advierte.
También aconseja dedicar tiempo a imaginar conscientemente actividades placenteras asociadas al descanso, como un viaje, días de playa… «Nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo ficticio, de forma que irá incorporando esta nueva información como si fuera real y, con ello, la transición a las vacaciones será mucho más efectiva», asegura.
Y cuando ya se está de vacaciones, Gallardo recomienda desconectar digitalmente, eliminar del campo de visión listas de tareas y agendas. «También es importante repetir planes sencillos en los que simplemente veamos cómo pasa el tiempo sin necesidad de ser productivos. En la medida en la que le demos esto en abundancia generaremos nuevos registros para el cerebro».
Nueva oportunidad para crear nuevos hábitos
Considera, además, que esta época es ideal para darse la oportunidad de crear hábitos saludables en los que no debe faltar:
-Exposición a la luz natural a través de paseos para aumentar la producción de serotonina, hormona responsable de los estados de quietud internos y de regular ciclos circadianos, que, además, ayuda a conciliar mejor el sueño de noche
-Disfrutar de una buena ‘playlist’ con música seleccionada que genere bienestarIniciar una rutina deportiva o de meditación
-Buscar espacios de naturaleza que ayuden a bajar la actividad del sistema cardiovascular y mejoren el estado mental
Para Jesús Matos los periodos de parón son una buena ocasión para reflexionar, enfrentarse a situaciones nuevas y aprender a conocerse mejor. «Paciencia, organización, estimulación cognitiva, gestión de problemas, relativización… Las habilidades que aporta viajar son muchas, abre la mente, ayuda a conocer otros modos de vida y a relativizar las preocupaciones del resto del año», asegura.
Todos estos consejos son necesarios, además, para evitar que al empezar las vacaciones se caiga enfermo, algo más habitual de lo que parece. Un estudio de la Tilburg University encontró que algunas personas desarrollan síntomas como dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares, náuseas e incluso resfriados precisamente durante los fines de semana o los primeros días de vacaciones. Los investigadores observaron que era más frecuente en personas con alta carga de trabajo, gran sentido de la responsabilidad y dificultades para relajarse.
¿Por qué enferma el cuerpo al empezar las vacaciones?
Según Fátima Rachdan, farmacéutica especialista en longevidad y medicina integrativa, cuando desaparecen las obligaciones y el ruido constante, el cuerpo por fin encuentra el espacio para expresar un cansancio que llevaba meses ignorando y como consecuencia el descanso no es tal para el organismo debido a varias causas. «En primer lugar, el cortisol cae de golpe. Ante los periodos de estrés prolongado, esta hormona nos mantiene alerta y preparados para afrontar exigencias continuas. Cuando llega el descanso, esos niveles descienden bruscamente y algunas personas experimentan una especie de ‘efecto rebote’. Es entonces cuando aparecen síntomas que llevaban semanas gestándose en segundo plano».
Señala, además, que el sistema inmune deja de estar en modo emergencia: «Al bajar la guardia, pueden manifestarse infecciones leves que llevaban días incubándose. Por eso muchas personas desarrollan catarros o molestias al iniciar las vacaciones».
El aparato digestivo también acusa el frenazo debido a que el intestino está estrechamente conectado con el sistema nervioso. Cambiar de horarios, comer diferente, beber, viajar o relajarse tras meses de tensión puede provocar digestiones pesadas, diarreas, estreñimiento o sensación de hinchazón abdominal. Además, según esta farmacéutica en vacaciones dormimos más… pero no siempre mejor. «Muchas personas llegan agotadas al verano pensando que recuperarán sueño en dos días. Sin embargo, cambiar de horarios, viajar, abusar de las siestas o aumentar el consumo de alcohol puede alterar el descanso y generar insomnio cuando más queremos dormir».
Fátima Rachdan advierte de que uno de los errores más frecuentes es pasar de una vida acelerada a un descanso absoluto de forma repentina. Asegura que el organismo funciona mejor cuando los cambios son progresivos. Reducir el ritmo unos días antes, cuidar el sueño, mantener cierta actividad física e hidratarse correctamente ayuda a que el cuerpo entre en modo vacaciones sin pasar factura.
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