La bajada del Celedón dio comienzo este martes a las fiestas de Vitoria y a la retahíla de fiestas populares que se celebrarán en el País Vasco desde hoy hasta el próximo mes de septiembre. Como cada verano, el multitudinario evento en la capital alavesa se convirtió en un escenario donde la izquierda aberzale y otros grupos disidentes y radicales del nacionalismo vasco aprovecharon para difundir su propaganda. En ese sentido, si bien la estrategia de dominación del espacio público es constante en calles o centros universitarios durante el año, la competencia por colocar su cartelería en el lugar más visible se dispara en estas fechas. Las festividades son, además de un escaparate, una de las principales fuentes de financiación de estos colectivos, que hacen el agosto a través de las ‘txosnas’ (casetas de fiestas), recintos donde también existe una batalla soterrada. En primer plano de la plaza de la Virgen Blanca dispuso EH Bildu su mensaje reclamando la independencia . «Freedom for the basque country (libertad para el País Vasco)», podía leerse en su lema. El mismo que desplegaron ya este año durante el chupinazo de los Sanfermines 2026 en Pamplona. El partido de Arnaldo Otegi es el único que no acude solo a este tipo de congregaciones. Varios metros por detrás de esta primera pancarta podía verse la de Ernai (las juventudes de Sortu, el partido matriz de EH Bildu y heredero de Batasuna), llamando a la manifestación convocada «contra el fascismo» el próximo 13 de septiembre en San Sebastián, coincidiendo como cada año con las regatas de la playa de la Concha. Por delante, logró anteponerse este martes Jarki, grupo disidente de la izquierda aberzale, que se integra dentro de Jardun Koordinadora. Este reducto del nacionalismo vasco radical, al que monitorizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, está detrás de las recientes agresiones contra aficionados de la Selección Española de fútbol. El lunes de esta misma semana se produjo en Algorta (Vizcaya) una nueva detención por parte de la Policía Nacional, que se suma a las dos practicadas el lunes de la semana anterior y que fueron respondidas con una queja al ministerio del Interior por parte del Gobierno vasco, denunciando una presunta invasión de competencias de la Ertzaintza. Según ha podido saber este periódico, los individuos aprendidos por participar en la cacería de simpatizantes de ‘la Roja’ en Bilbao durante la final del Mundial están en la órbita de Jardun Koordinadora, que ayer reclamaba en Vitoria la «libertad para el pueblo vasco» mediante su organización satélite Jarki. Sin embargo, es Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS o Movimiento Socialista en castellano) quien de forma más insistente hace la competencia a la que consideran la «izquierda aberzale oficial». Con un discurso crítico contra EH Bildu, a quien señalan por haber aceptado las reglas del sistema democrático español , este partido comunista ortodoxo de nuevo cuño crece sobretodo en ámbitos juveniles como la Universidad Pública del País Vasco (EHU/UPV). Su brazo juvenil, Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), es quien lucha con Ernai por ensanchar su base de militantes y trata de dominar tanto los espacios festivos como, por ejemplo, los ‘gaztetxes’: edificios ocupados y «autogestionados» que se extienden en decenas de municipios del País Vasco. Este martes, la propaganda de EHKS, con su color rojo característico, asomaba al final de la plaza de la Virgen Blanca.Aquí, entre las decenas de miles de personas, también había miembros del grupo Iraultza 1921, donde se integran los seguidores más radicales del Deportivo Alavés. Muchos de sus componentes, además de pertenecer a esta sección de la grada de animación del equipo de fútbol, también militan en las organizaciones antes mencionadas con un mayor corte politico. De hecho, el 15 de noviembre del año pasado, los miembros de Iraultza se unieron a otros como Herri Norte Taldea (Athletic Club), Bultzada (Real Sociedad) o Indar Gorri (Osasuna) para apoyar una marcha convocada por GKS en Bilbao con motivo del partido entre las selecciones de Euskadi y Palestina celebrado en San Mamés. La ‘kalejira’ (marcha en euskera) logró reunir a 20.000 personas, evidenciando la fractura existente en la base juvenil de la izquierda aberzale y comunista vasca. Por último, a los pies del monumento a la Batalla de Vitoria en la plaza de la Virgen Blanca podía verse la publicidad de Sare y Etxerat: los colectivos afines a EH Bildu que ejercen de lobby de los presos de ETA . De hecho, el pasado 2 de agosto Sare organizó movilizaciones en hasta 11 playas del País Vasco para reclamar la libertad de los miembros de la banda terrorista que continúan encarcelados. Celebran la política penitenciaria aplicada por el Gobierno vasco, con autorizaciones semanales de terceros grados y otros privilegios cercanos a la semilibertad (algunos revocados por la Audiencia Nacional), pero insisten en que las «45 personas presas que todavía permanecen en régimen cerrado» dejen de estarlo. Ayer, dos encapuchados de su grupo treparon a la estatua antes nombrada en medio de la bajada del Celedón, desplegando una pancarta donde podía leerse: «hacia la meta». La bajada del Celedón dio comienzo este martes a las fiestas de Vitoria y a la retahíla de fiestas populares que se celebrarán en el País Vasco desde hoy hasta el próximo mes de septiembre. Como cada verano, el multitudinario evento en la capital alavesa se convirtió en un escenario donde la izquierda aberzale y otros grupos disidentes y radicales del nacionalismo vasco aprovecharon para difundir su propaganda. En ese sentido, si bien la estrategia de dominación del espacio público es constante en calles o centros universitarios durante el año, la competencia por colocar su cartelería en el lugar más visible se dispara en estas fechas. Las festividades son, además de un escaparate, una de las principales fuentes de financiación de estos colectivos, que hacen el agosto a través de las ‘txosnas’ (casetas de fiestas), recintos donde también existe una batalla soterrada. En primer plano de la plaza de la Virgen Blanca dispuso EH Bildu su mensaje reclamando la independencia . «Freedom for the basque country (libertad para el País Vasco)», podía leerse en su lema. El mismo que desplegaron ya este año durante el chupinazo de los Sanfermines 2026 en Pamplona. El partido de Arnaldo Otegi es el único que no acude solo a este tipo de congregaciones. Varios metros por detrás de esta primera pancarta podía verse la de Ernai (las juventudes de Sortu, el partido matriz de EH Bildu y heredero de Batasuna), llamando a la manifestación convocada «contra el fascismo» el próximo 13 de septiembre en San Sebastián, coincidiendo como cada año con las regatas de la playa de la Concha. Por delante, logró anteponerse este martes Jarki, grupo disidente de la izquierda aberzale, que se integra dentro de Jardun Koordinadora. Este reducto del nacionalismo vasco radical, al que monitorizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, está detrás de las recientes agresiones contra aficionados de la Selección Española de fútbol. El lunes de esta misma semana se produjo en Algorta (Vizcaya) una nueva detención por parte de la Policía Nacional, que se suma a las dos practicadas el lunes de la semana anterior y que fueron respondidas con una queja al ministerio del Interior por parte del Gobierno vasco, denunciando una presunta invasión de competencias de la Ertzaintza. Según ha podido saber este periódico, los individuos aprendidos por participar en la cacería de simpatizantes de ‘la Roja’ en Bilbao durante la final del Mundial están en la órbita de Jardun Koordinadora, que ayer reclamaba en Vitoria la «libertad para el pueblo vasco» mediante su organización satélite Jarki. Sin embargo, es Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS o Movimiento Socialista en castellano) quien de forma más insistente hace la competencia a la que consideran la «izquierda aberzale oficial». Con un discurso crítico contra EH Bildu, a quien señalan por haber aceptado las reglas del sistema democrático español , este partido comunista ortodoxo de nuevo cuño crece sobretodo en ámbitos juveniles como la Universidad Pública del País Vasco (EHU/UPV). Su brazo juvenil, Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), es quien lucha con Ernai por ensanchar su base de militantes y trata de dominar tanto los espacios festivos como, por ejemplo, los ‘gaztetxes’: edificios ocupados y «autogestionados» que se extienden en decenas de municipios del País Vasco. Este martes, la propaganda de EHKS, con su color rojo característico, asomaba al final de la plaza de la Virgen Blanca.Aquí, entre las decenas de miles de personas, también había miembros del grupo Iraultza 1921, donde se integran los seguidores más radicales del Deportivo Alavés. Muchos de sus componentes, además de pertenecer a esta sección de la grada de animación del equipo de fútbol, también militan en las organizaciones antes mencionadas con un mayor corte politico. De hecho, el 15 de noviembre del año pasado, los miembros de Iraultza se unieron a otros como Herri Norte Taldea (Athletic Club), Bultzada (Real Sociedad) o Indar Gorri (Osasuna) para apoyar una marcha convocada por GKS en Bilbao con motivo del partido entre las selecciones de Euskadi y Palestina celebrado en San Mamés. La ‘kalejira’ (marcha en euskera) logró reunir a 20.000 personas, evidenciando la fractura existente en la base juvenil de la izquierda aberzale y comunista vasca. Por último, a los pies del monumento a la Batalla de Vitoria en la plaza de la Virgen Blanca podía verse la publicidad de Sare y Etxerat: los colectivos afines a EH Bildu que ejercen de lobby de los presos de ETA . De hecho, el pasado 2 de agosto Sare organizó movilizaciones en hasta 11 playas del País Vasco para reclamar la libertad de los miembros de la banda terrorista que continúan encarcelados. Celebran la política penitenciaria aplicada por el Gobierno vasco, con autorizaciones semanales de terceros grados y otros privilegios cercanos a la semilibertad (algunos revocados por la Audiencia Nacional), pero insisten en que las «45 personas presas que todavía permanecen en régimen cerrado» dejen de estarlo. Ayer, dos encapuchados de su grupo treparon a la estatua antes nombrada en medio de la bajada del Celedón, desplegando una pancarta donde podía leerse: «hacia la meta».
La bajada del Celedón dio comienzo este martes a las fiestas de Vitoria y a la retahíla de fiestas populares que se celebrarán en el País Vasco desde hoy hasta el próximo mes de septiembre. Como cada verano, el multitudinario evento en la capital alavesa … se convirtió en un escenario donde la izquierda aberzale y otros grupos disidentes y radicales del nacionalismo vasco aprovecharon para difundir su propaganda. En ese sentido, si bien la estrategia de dominación del espacio público es constante en calles o centros universitarios durante el año, la competencia por colocar su cartelería en el lugar más visible se dispara en estas fechas. Las festividades son, además de un escaparate, una de las principales fuentes de financiación de estos colectivos, que hacen el agosto a través de las ‘txosnas’ (casetas de fiestas), recintos donde también existe una batalla soterrada.
En primer plano de la plaza de la Virgen Blanca dispuso EH Bildu su mensaje reclamando la independencia. «Freedom for the basque country (libertad para el País Vasco)», podía leerse en su lema. El mismo que desplegaron ya este año durante el chupinazo de los Sanfermines 2026 en Pamplona. El partido de Arnaldo Otegi es el único que no acude solo a este tipo de congregaciones. Varios metros por detrás de esta primera pancarta podía verse la de Ernai (las juventudes de Sortu, el partido matriz de EH Bildu y heredero de Batasuna), llamando a la manifestación convocada «contra el fascismo» el próximo 13 de septiembre en San Sebastián, coincidiendo como cada año con las regatas de la playa de la Concha. Por delante, logró anteponerse este martes Jarki, grupo disidente de la izquierda aberzale, que se integra dentro de Jardun Koordinadora.
La Policía Nacional ha practicado esta semana una nueva detención con motivo de las agresiones a aficionados de la Selección Española durante el Mundial
Este reducto del nacionalismo vasco radical, al que monitorizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, está detrás de las recientes agresiones contra aficionados de la Selección Española de fútbol. El lunes de esta misma semana se produjo en Algorta (Vizcaya) una nueva detención por parte de la Policía Nacional, que se suma a las dos practicadas el lunes de la semana anterior y que fueron respondidas con una queja al ministerio del Interior por parte del Gobierno vasco, denunciando una presunta invasión de competencias de la Ertzaintza. Según ha podido saber este periódico, los individuos aprendidos por participar en la cacería de simpatizantes de ‘la Roja’ en Bilbao durante la final del Mundial están en la órbita de Jardun Koordinadora, que ayer reclamaba en Vitoria la «libertad para el pueblo vasco» mediante su organización satélite Jarki.
Sin embargo, es Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS o Movimiento Socialista en castellano) quien de forma más insistente hace la competencia a la que consideran la «izquierda aberzale oficial». Con un discurso crítico contra EH Bildu, a quien señalan por haber aceptado las reglas del sistema democrático español, este partido comunista ortodoxo de nuevo cuño crece sobretodo en ámbitos juveniles como la Universidad Pública del País Vasco (EHU/UPV). Su brazo juvenil, Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), es quien lucha con Ernai por ensanchar su base de militantes y trata de dominar tanto los espacios festivos como, por ejemplo, los ‘gaztetxes’: edificios ocupados y «autogestionados» que se extienden en decenas de municipios del País Vasco. Este martes, la propaganda de EHKS, con su color rojo característico, asomaba al final de la plaza de la Virgen Blanca.
Proetarras y grupos de fútbol
Aquí, entre las decenas de miles de personas, también había miembros del grupo Iraultza 1921, donde se integran los seguidores más radicales del Deportivo Alavés. Muchos de sus componentes, además de pertenecer a esta sección de la grada de animación del equipo de fútbol, también militan en las organizaciones antes mencionadas con un mayor corte politico. De hecho, el 15 de noviembre del año pasado, los miembros de Iraultza se unieron a otros como Herri Norte Taldea (Athletic Club), Bultzada (Real Sociedad) o Indar Gorri (Osasuna) para apoyar una marcha convocada por GKS en Bilbao con motivo del partido entre las selecciones de Euskadi y Palestina celebrado en San Mamés. La ‘kalejira’ (marcha en euskera) logró reunir a 20.000 personas, evidenciando la fractura existente en la base juvenil de la izquierda aberzale y comunista vasca.
Por último, a los pies del monumento a la Batalla de Vitoria en la plaza de la Virgen Blanca podía verse la publicidad de Sare y Etxerat: los colectivos afines a EH Bildu que ejercen de lobby de los presos de ETA. De hecho, el pasado 2 de agosto Sare organizó movilizaciones en hasta 11 playas del País Vasco para reclamar la libertad de los miembros de la banda terrorista que continúan encarcelados. Celebran la política penitenciaria aplicada por el Gobierno vasco, con autorizaciones semanales de terceros grados y otros privilegios cercanos a la semilibertad (algunos revocados por la Audiencia Nacional), pero insisten en que las «45 personas presas que todavía permanecen en régimen cerrado» dejen de estarlo. Ayer, dos encapuchados de su grupo treparon a la estatua antes nombrada en medio de la bajada del Celedón, desplegando una pancarta donde podía leerse: «hacia la meta».
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