Raphinha se ha convertido en el futbolista más importante para el engranaje blaugrana. Y no sólo por su impacto goleador (seis tantos y tres asistencias) sino por todo lo que hace sin balón. Desde la posición de nueve, sus movimientos siempre son el comienzo de todo. Cuando se sitúa entre líneas, obliga a saltar a un central o a retroceder a un centrocampista rival. Cuando rompe en diagonal, abre espacios. Cuando va a un costado, plantea dudas en el adversario. Y cuando viene, se frena y va al espacio, elimina a un marcador sin balón. Además, su trabajo en la presión es el más productivo. Es ejemplo y es el interruptor de todo.
Raphinha se ha convertido en el futbolista más importante para el engranaje blaugrana. Y no sólo por su impacto goleador (seis tantos y tres asistencias) sino por todo lo que hace sin balón. Desde la posición de nueve, sus movimientos siempre son el comienzo de todo. Cuando se sitúa entre líneas, obliga a saltar a un central o a retroceder a un centrocampista rival. Cuando rompe en diagonal, abre espacios. Cuando va a un costado, plantea dudas en el adversario. Y cuando viene, se frena y va al espacio, elimina a un marcador sin balón. Además, su trabajo en la presión es el más productivo. Es ejemplo y es el interruptor de todo.Seguir leyendo…
Raphinha se ha convertido en el futbolista más importante para el engranaje blaugrana. Y no sólo por su impacto goleador (seis tantos y tres asistencias) sino por todo lo que hace sin balón. Desde la posición de nueve, sus movimientos siempre son el comienzo de todo. Cuando se sitúa entre líneas, obliga a saltar a un central o a retroceder a un centrocampista rival. Cuando rompe en diagonal, abre espacios. Cuando va a un costado, plantea dudas en el adversario. Y cuando viene, se frena y va al espacio, elimina a un marcador sin balón. Además, su trabajo en la presión es el más productivo. Es ejemplo y es el interruptor de todo.
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