La reconstrucción del crimen de Francisca Cadenas, prevista para este lunes a las 09.30h en Hornachos (Badajoz), no se limitará a recrear los últimos pasos de la vecina desaparecida el 9 de mayo de 2017. Según ha podido saber ABC, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil aprovechará la diligencia, acordada por el Juzgado de Villafranca de los Barros y en la que están citados los hermanos González, para ahondar en dos principales frentes: el análisis en profundidad de las posibles herramientas empleadas en el crimen y el examen de las paredes y tabiques de la vivienda.La casa, ubicada a escasos metros del domicilio de la familia de Francisca, permanece precintada desde el pasado mes de marzo, cuando los agentes localizaron bajo el patio interior sus restos , a poco más de 30 centímetros de profundidad, dentro de un saco. Nueve años después de que se le perdiese la pista, la aparición de los restos no ha despejado todas las dudas de cómo se produjo la muerte y en qué circunstancias se ocultó el cadáver ya descuartizado. Los agentes analizarán sobremanera las paredes y tabiques, donde se realizarán catas. No se descarta que alguna herramienta o resto biológico pudiese haber sido escondido en dobles fondos o en el interior de las paredes.Otros dos indicios, hallados en marzo, no han aportado, de momento, la certeza que se buscaba. No se ha podido determinar si el mechón de pelo hallado en un cajón del armario del hermano mayor, Lolo, guardado con un coletero y considerado «indicio de interés criminalístico», pertenecía a Francisca. Carecía de raíz, lo que ha impedido un análisis genético concluyente. Uno de los hermanos aseguró que era suyo propio. También se llegaron a encontrar dientes que tampoco han podido ser identificados. Del mismo modo, no se ha podido comprobar que las manchas oscuras detectadas en una motosierra pudiesen ser de Francisca. Un perro marcó positivo y se tomaron hisopos del mango y de otras dos posibles manchas, pero el laboratorio no ha logrado una determinación concluyente. La herramienta sigue siendo, no obstante, un objeto de interés en la investigación.En este sentido, ABC ha podido acceder a 46 imágenes de la casa de los hermanos González , la mayoría tomadas durante la inspección técnico-ocular. La galería, avanzada por Prensa Ibérica, muestra desorden, mucha suciedad, especialmente en la cocina y cuarto de baño. Hay habitaciones repletas de enseres sin ningún tipo de orden, cajas amontonadas o ropa sucia. La mayoría de las estancias de la vivienda se encontraban descuidadas. En el patio, la zona donde estaban los restos de Francisca aparecía cubierta por garrafas de agua, plantas, bombonas de butano y una lavadora. Fue, precisamente, la alteración del suelo, con baldosas distintas, la que llevó a la UCO al cadáver, encontrado bajo una arqueta y dentro de un saco.Imágenes del interior de la vivienda de los hermanos González ABCNueve años sin pistasFrancisca, de 59 años, casada y madre de tres hijos, salió de casa el 9 de mayo de 2017 sobre las 23.00h para despedir a unos amigos íntimos, Antonio y Adelaida, que habían aparcado el coche en la calle paralela. Le dijo a su hijo, José Antonio, que no se preparase la cena porque iba a volver enseguida. Cruzó el pasadizo que conectaba ambas calles -que hoy lleva su nombre- y la única pista que tenían encima de la mesa los investigadores fue la declaración de otro vecino que dijo haber visto a Francisca salir del pasadizo con dirección a su casa. Desapareció en no mucho más de 15 metros tomando por válida esa declaración. Sin embargo, no hubo más avances hasta que en el año 2024, después del empuje e insistencia de su familia, la UCO tomó las riendas de la investigación .Durante más de un año, los agentes colocaron micrófonos en la vivienda y en los vehículos de Julián y Lolo. Las escuchas revelaron conversaciones denigrantes sobre las mujeres y sobre la propia Francisca, una posible obsesión sexual de Julián y frases que, para los investigadores, apuntan a la posible participación de ambos en el crimen: «La tenías que pinchar, todo el día fun, fun, fun (…) la Francisca», se le llegó a escuchar a Lolo.Una vez detenidos, el hermano menor, Julián, reconoció ante el juez que Francisca entró en su casa a preguntar por su tío mayor, que estaba enfermo, y le sorprendió, dijo, consumiendo cocaína. Según la declaración, en un ataque de ira, la golpeó y murió. La autopsia preliminar, sin embargo, apunta a traumatismo craneal, destrucción del macizo facial, fractura del hioides, fracturas costales y una muerte violenta «con mecánica que asegura la indefensión de la fallecida». El cadáver apareció amordazado, atado por las muñecas con las manos a la espalda y desnudo de cintura para abajo. Ambos permanecen en prisión provisional, en Morón de la Frontera, por presuntos delitos de asesinato y contra la libertad.La reconstrucción de este lunes busca encajar todas las piezas de aquella noche, sobre todo qué ocurrió dentro de la casa, quién participó en la muerte y en qué momento -y de qué manera- se ocultó el cuerpo. Los abogados de los hermanos insisten desde el primer momento en la inocencia del hermano mayor, Lolo, al que pretenden exculpar del asesinato. Mientras, la abogada de la familia, Verónica Guerrero, no da credibilidad alguna a la posibilidad de que Lolo no fuese conocedor o participase en la muerte violenta de Francisca.Las 46 fotografías a las que ha tenido acceso ABC documentan que el descuido era habitual en la vivienda y cómo el escondite, pese a estar en condiciones muy precarias, aguantó sin ser descubierto durante casi nueve años. Este lunes, las posibles herramientas del crimen y las paredes serán el centro de una investigación que tendrá que concluir todo lo que ocurrió con Francisca a apenas dos puertas de su casa.Especial interés tiene saber cómo reaccionará el pueblo de Hornachos. Los vecinos sostuvieron en el tiempo la mecha de la investigación con manifestaciones y llevando el asunto a los medios, junto a su familia , que nunca paró de buscar a Francisca. El regreso de los hermanos González a su vivienda, en la misma calle donde sigue viviendo el marido y la familia de Francisca, volverá a abrir una herida que todavía ni siquiera ha empezado a cerrarse. La reconstrucción del crimen de Francisca Cadenas, prevista para este lunes a las 09.30h en Hornachos (Badajoz), no se limitará a recrear los últimos pasos de la vecina desaparecida el 9 de mayo de 2017. Según ha podido saber ABC, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil aprovechará la diligencia, acordada por el Juzgado de Villafranca de los Barros y en la que están citados los hermanos González, para ahondar en dos principales frentes: el análisis en profundidad de las posibles herramientas empleadas en el crimen y el examen de las paredes y tabiques de la vivienda.La casa, ubicada a escasos metros del domicilio de la familia de Francisca, permanece precintada desde el pasado mes de marzo, cuando los agentes localizaron bajo el patio interior sus restos , a poco más de 30 centímetros de profundidad, dentro de un saco. Nueve años después de que se le perdiese la pista, la aparición de los restos no ha despejado todas las dudas de cómo se produjo la muerte y en qué circunstancias se ocultó el cadáver ya descuartizado. Los agentes analizarán sobremanera las paredes y tabiques, donde se realizarán catas. No se descarta que alguna herramienta o resto biológico pudiese haber sido escondido en dobles fondos o en el interior de las paredes.Otros dos indicios, hallados en marzo, no han aportado, de momento, la certeza que se buscaba. No se ha podido determinar si el mechón de pelo hallado en un cajón del armario del hermano mayor, Lolo, guardado con un coletero y considerado «indicio de interés criminalístico», pertenecía a Francisca. Carecía de raíz, lo que ha impedido un análisis genético concluyente. Uno de los hermanos aseguró que era suyo propio. También se llegaron a encontrar dientes que tampoco han podido ser identificados. Del mismo modo, no se ha podido comprobar que las manchas oscuras detectadas en una motosierra pudiesen ser de Francisca. Un perro marcó positivo y se tomaron hisopos del mango y de otras dos posibles manchas, pero el laboratorio no ha logrado una determinación concluyente. La herramienta sigue siendo, no obstante, un objeto de interés en la investigación.En este sentido, ABC ha podido acceder a 46 imágenes de la casa de los hermanos González , la mayoría tomadas durante la inspección técnico-ocular. La galería, avanzada por Prensa Ibérica, muestra desorden, mucha suciedad, especialmente en la cocina y cuarto de baño. Hay habitaciones repletas de enseres sin ningún tipo de orden, cajas amontonadas o ropa sucia. La mayoría de las estancias de la vivienda se encontraban descuidadas. En el patio, la zona donde estaban los restos de Francisca aparecía cubierta por garrafas de agua, plantas, bombonas de butano y una lavadora. Fue, precisamente, la alteración del suelo, con baldosas distintas, la que llevó a la UCO al cadáver, encontrado bajo una arqueta y dentro de un saco.Imágenes del interior de la vivienda de los hermanos González ABCNueve años sin pistasFrancisca, de 59 años, casada y madre de tres hijos, salió de casa el 9 de mayo de 2017 sobre las 23.00h para despedir a unos amigos íntimos, Antonio y Adelaida, que habían aparcado el coche en la calle paralela. Le dijo a su hijo, José Antonio, que no se preparase la cena porque iba a volver enseguida. Cruzó el pasadizo que conectaba ambas calles -que hoy lleva su nombre- y la única pista que tenían encima de la mesa los investigadores fue la declaración de otro vecino que dijo haber visto a Francisca salir del pasadizo con dirección a su casa. Desapareció en no mucho más de 15 metros tomando por válida esa declaración. Sin embargo, no hubo más avances hasta que en el año 2024, después del empuje e insistencia de su familia, la UCO tomó las riendas de la investigación .Durante más de un año, los agentes colocaron micrófonos en la vivienda y en los vehículos de Julián y Lolo. Las escuchas revelaron conversaciones denigrantes sobre las mujeres y sobre la propia Francisca, una posible obsesión sexual de Julián y frases que, para los investigadores, apuntan a la posible participación de ambos en el crimen: «La tenías que pinchar, todo el día fun, fun, fun (…) la Francisca», se le llegó a escuchar a Lolo.Una vez detenidos, el hermano menor, Julián, reconoció ante el juez que Francisca entró en su casa a preguntar por su tío mayor, que estaba enfermo, y le sorprendió, dijo, consumiendo cocaína. Según la declaración, en un ataque de ira, la golpeó y murió. La autopsia preliminar, sin embargo, apunta a traumatismo craneal, destrucción del macizo facial, fractura del hioides, fracturas costales y una muerte violenta «con mecánica que asegura la indefensión de la fallecida». El cadáver apareció amordazado, atado por las muñecas con las manos a la espalda y desnudo de cintura para abajo. Ambos permanecen en prisión provisional, en Morón de la Frontera, por presuntos delitos de asesinato y contra la libertad.La reconstrucción de este lunes busca encajar todas las piezas de aquella noche, sobre todo qué ocurrió dentro de la casa, quién participó en la muerte y en qué momento -y de qué manera- se ocultó el cuerpo. Los abogados de los hermanos insisten desde el primer momento en la inocencia del hermano mayor, Lolo, al que pretenden exculpar del asesinato. Mientras, la abogada de la familia, Verónica Guerrero, no da credibilidad alguna a la posibilidad de que Lolo no fuese conocedor o participase en la muerte violenta de Francisca.Las 46 fotografías a las que ha tenido acceso ABC documentan que el descuido era habitual en la vivienda y cómo el escondite, pese a estar en condiciones muy precarias, aguantó sin ser descubierto durante casi nueve años. Este lunes, las posibles herramientas del crimen y las paredes serán el centro de una investigación que tendrá que concluir todo lo que ocurrió con Francisca a apenas dos puertas de su casa.Especial interés tiene saber cómo reaccionará el pueblo de Hornachos. Los vecinos sostuvieron en el tiempo la mecha de la investigación con manifestaciones y llevando el asunto a los medios, junto a su familia , que nunca paró de buscar a Francisca. El regreso de los hermanos González a su vivienda, en la misma calle donde sigue viviendo el marido y la familia de Francisca, volverá a abrir una herida que todavía ni siquiera ha empezado a cerrarse.
La reconstrucción del crimen de Francisca Cadenas, prevista para este lunes a las 09.30h en Hornachos (Badajoz), no se limitará a recrear los últimos pasos de la vecina desaparecida el 9 de mayo de 2017. Según ha podido saber ABC, la Unidad Central Operativa ( … UCO) de la Guardia Civil aprovechará la diligencia, acordada por el Juzgado de Villafranca de los Barros y en la que están citados los hermanos González, para ahondar en dos principales frentes: el análisis en profundidad de las posibles herramientas empleadas en el crimen y el examen de las paredes y tabiques de la vivienda.
La casa, ubicada a escasos metros del domicilio de la familia de Francisca, permanece precintada desde el pasado mes de marzo, cuando los agentes localizaron bajo el patio interior sus restos, a poco más de 30 centímetros de profundidad, dentro de un saco. Nueve años después de que se le perdiese la pista, la aparición de los restos no ha despejado todas las dudas de cómo se produjo la muerte y en qué circunstancias se ocultó el cadáver ya descuartizado. Los agentes analizarán sobremanera las paredes y tabiques, donde se realizarán catas. No se descarta que alguna herramienta o resto biológico pudiese haber sido escondido en dobles fondos o en el interior de las paredes.
Otros dos indicios, hallados en marzo, no han aportado, de momento, la certeza que se buscaba. No se ha podido determinar si el mechón de pelo hallado en un cajón del armario del hermano mayor, Lolo, guardado con un coletero y considerado «indicio de interés criminalístico», pertenecía a Francisca. Carecía de raíz, lo que ha impedido un análisis genético concluyente. Uno de los hermanos aseguró que era suyo propio. También se llegaron a encontrar dientes que tampoco han podido ser identificados. Del mismo modo, no se ha podido comprobar que las manchas oscuras detectadas en una motosierra pudiesen ser de Francisca. Un perro marcó positivo y se tomaron hisopos del mango y de otras dos posibles manchas, pero el laboratorio no ha logrado una determinación concluyente. La herramienta sigue siendo, no obstante, un objeto de interés en la investigación.
En este sentido, ABC ha podido acceder a 46 imágenes de la casa de los hermanos González, la mayoría tomadas durante la inspección técnico-ocular. La galería, avanzada por Prensa Ibérica, muestra desorden, mucha suciedad, especialmente en la cocina y cuarto de baño. Hay habitaciones repletas de enseres sin ningún tipo de orden, cajas amontonadas o ropa sucia. La mayoría de las estancias de la vivienda se encontraban descuidadas. En el patio, la zona donde estaban los restos de Francisca aparecía cubierta por garrafas de agua, plantas, bombonas de butano y una lavadora. Fue, precisamente, la alteración del suelo, con baldosas distintas, la que llevó a la UCO al cadáver, encontrado bajo una arqueta y dentro de un saco.
(ABC)
Nueve años sin pistas
Francisca, de 59 años, casada y madre de tres hijos, salió de casa el 9 de mayo de 2017 sobre las 23.00h para despedir a unos amigos íntimos, Antonio y Adelaida, que habían aparcado el coche en la calle paralela. Le dijo a su hijo, José Antonio, que no se preparase la cena porque iba a volver enseguida. Cruzó el pasadizo que conectaba ambas calles -que hoy lleva su nombre- y la única pista que tenían encima de la mesa los investigadores fue la declaración de otro vecino que dijo haber visto a Francisca salir del pasadizo con dirección a su casa. Desapareció en no mucho más de 15 metros tomando por válida esa declaración. Sin embargo, no hubo más avances hasta que en el año 2024, después del empuje e insistencia de su familia, la UCO tomó las riendas de la investigación.
Durante más de un año, los agentes colocaron micrófonos en la vivienda y en los vehículos de Julián y Lolo. Las escuchas revelaron conversaciones denigrantes sobre las mujeres y sobre la propia Francisca, una posible obsesión sexual de Julián y frases que, para los investigadores, apuntan a la posible participación de ambos en el crimen: «La tenías que pinchar, todo el día fun, fun, fun (…) la Francisca», se le llegó a escuchar a Lolo.
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Una vez detenidos, el hermano menor, Julián, reconoció ante el juez que Francisca entró en su casa a preguntar por su tío mayor, que estaba enfermo, y le sorprendió, dijo, consumiendo cocaína. Según la declaración, en un ataque de ira, la golpeó y murió. La autopsia preliminar, sin embargo, apunta a traumatismo craneal, destrucción del macizo facial, fractura del hioides, fracturas costales y una muerte violenta «con mecánica que asegura la indefensión de la fallecida». El cadáver apareció amordazado, atado por las muñecas con las manos a la espalda y desnudo de cintura para abajo. Ambos permanecen en prisión provisional, en Morón de la Frontera, por presuntos delitos de asesinato y contra la libertad.
La reconstrucción de este lunes busca encajar todas las piezas de aquella noche, sobre todo qué ocurrió dentro de la casa, quién participó en la muerte y en qué momento -y de qué manera- se ocultó el cuerpo. Los abogados de los hermanos insisten desde el primer momento en la inocencia del hermano mayor, Lolo, al que pretenden exculpar del asesinato. Mientras, la abogada de la familia, Verónica Guerrero, no da credibilidad alguna a la posibilidad de que Lolo no fuese conocedor o participase en la muerte violenta de Francisca.
Las 46 fotografías a las que ha tenido acceso ABC documentan que el descuido era habitual en la vivienda y cómo el escondite, pese a estar en condiciones muy precarias, aguantó sin ser descubierto durante casi nueve años. Este lunes, las posibles herramientas del crimen y las paredes serán el centro de una investigación que tendrá que concluir todo lo que ocurrió con Francisca a apenas dos puertas de su casa.
Especial interés tiene saber cómo reaccionará el pueblo de Hornachos. Los vecinos sostuvieron en el tiempo la mecha de la investigación con manifestaciones y llevando el asunto a los medios, junto a su familia, que nunca paró de buscar a Francisca. El regreso de los hermanos González a su vivienda, en la misma calle donde sigue viviendo el marido y la familia de Francisca, volverá a abrir una herida que todavía ni siquiera ha empezado a cerrarse.
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