El perfil demográfico de Barcelona está cambiando de manera acelerada, y pocas cifras reflejan con tanta claridad la magnitud de esa transformación como el lugar de nacimiento tanto de sus habitantes como el de sus padres. A 1 de enero de 2025, los nacidos en España cuyos dos progenitores también nacieron en nuestro país serían ya minoría en todas las franjas de edad por debajo de los 45 años. Un cambio generacional que resulta especialmente visible entre los 25 y 44 años, donde los nacidos en España son minoría independientemente del origen de sus padres. Son los resultados de una estimación elaborada por EspanAtlas a partir de estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE). La plataforma ha combinado los registros de población y nacimientos con una encuesta de Idescat sobre el lugar de nacimiento de los progenitores para calcular el peso de la denominada segunda generación. Según sus cálculos, nada menos que el 59% de los barceloneses menores de 45 años habría nacido en el extranjero o tendría al menos uno de sus progenitores nacido fuera de España.La segunda generación, clave para entender el cambio demográficoEl peso de la segunda generación cobra especial importancia cuando se habla de cuestiones como la integración, la cultura o el arraigo. Como ya publicó ABC este pasado mes de septiembre , los nacidos en el extranjero son mayoría en Barcelona en todas las franjas de edad comprendidas entre los 25 y los 44 años. Su presencia alcanza el máximo entre los 30 y los 34, cuando nada menos que el 62,3% de los residentes ha nacido fuera de España, según los datos del padrón municipal.Esta nueva estimación incorpora a los hijos de inmigrantes que ya han nacido en España, pero que tienen al menos uno de sus progenitores nacido en el extranjero. Una perspectiva diferente que, sin entrar en consideraciones ideológicas, permite observar con mayor amplitud la velocidad a la que está cambiando la composición demográfica de la capital catalana.Un vuelco demográfico en apenas 25 añosEn cualquier caso, tanto los datos del padrón como las estimaciones sobre la segunda generación reflejan no solo la magnitud del cambio, sino también la velocidad a la que se ha producido. Basta retroceder al año 2000, cuando apenas el 7% de los barceloneses de entre 25 y 54 años había nacido en el extranjero. Hoy representan nada menos que el 52%. En este mismo periodo, la Ciudad Condal ha pasado de 1,5 a más de 1,7 millones de habitantes, mientras que su área metropolitana ha crecido de 2,9 a casi 3,4 millones. En el conjunto de Cataluña residen ya alrededor de dos millones de personas nacidas fuera de España, cerca de 600.000 de ellas en Barcelona.Y no se trata, ni mucho menos, de un fenómeno exclusivo de la capital catalana. En la vecina Hospitalet de Llobregat, segunda ciudad más poblada de Cataluña, los nacidos en el extranjero de entre 25 y 54 años han pasado de representar apenas el 5% en el año 2000 a nada menos que el 60% . El caso de Salt, un municipio de unos 35.000 habitantes junto a Gerona, resulta todavía más llamativo, pues en apenas un cuarto de siglo, su proporción de residentes nacidos fuera de España en esas mismas edades ha pasado del 8% al 67%. El perfil demográfico de Barcelona está cambiando de manera acelerada, y pocas cifras reflejan con tanta claridad la magnitud de esa transformación como el lugar de nacimiento tanto de sus habitantes como el de sus padres. A 1 de enero de 2025, los nacidos en España cuyos dos progenitores también nacieron en nuestro país serían ya minoría en todas las franjas de edad por debajo de los 45 años. Un cambio generacional que resulta especialmente visible entre los 25 y 44 años, donde los nacidos en España son minoría independientemente del origen de sus padres. Son los resultados de una estimación elaborada por EspanAtlas a partir de estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE). La plataforma ha combinado los registros de población y nacimientos con una encuesta de Idescat sobre el lugar de nacimiento de los progenitores para calcular el peso de la denominada segunda generación. Según sus cálculos, nada menos que el 59% de los barceloneses menores de 45 años habría nacido en el extranjero o tendría al menos uno de sus progenitores nacido fuera de España.La segunda generación, clave para entender el cambio demográficoEl peso de la segunda generación cobra especial importancia cuando se habla de cuestiones como la integración, la cultura o el arraigo. Como ya publicó ABC este pasado mes de septiembre , los nacidos en el extranjero son mayoría en Barcelona en todas las franjas de edad comprendidas entre los 25 y los 44 años. Su presencia alcanza el máximo entre los 30 y los 34, cuando nada menos que el 62,3% de los residentes ha nacido fuera de España, según los datos del padrón municipal.Esta nueva estimación incorpora a los hijos de inmigrantes que ya han nacido en España, pero que tienen al menos uno de sus progenitores nacido en el extranjero. Una perspectiva diferente que, sin entrar en consideraciones ideológicas, permite observar con mayor amplitud la velocidad a la que está cambiando la composición demográfica de la capital catalana.Un vuelco demográfico en apenas 25 añosEn cualquier caso, tanto los datos del padrón como las estimaciones sobre la segunda generación reflejan no solo la magnitud del cambio, sino también la velocidad a la que se ha producido. Basta retroceder al año 2000, cuando apenas el 7% de los barceloneses de entre 25 y 54 años había nacido en el extranjero. Hoy representan nada menos que el 52%. En este mismo periodo, la Ciudad Condal ha pasado de 1,5 a más de 1,7 millones de habitantes, mientras que su área metropolitana ha crecido de 2,9 a casi 3,4 millones. En el conjunto de Cataluña residen ya alrededor de dos millones de personas nacidas fuera de España, cerca de 600.000 de ellas en Barcelona.Y no se trata, ni mucho menos, de un fenómeno exclusivo de la capital catalana. En la vecina Hospitalet de Llobregat, segunda ciudad más poblada de Cataluña, los nacidos en el extranjero de entre 25 y 54 años han pasado de representar apenas el 5% en el año 2000 a nada menos que el 60% . El caso de Salt, un municipio de unos 35.000 habitantes junto a Gerona, resulta todavía más llamativo, pues en apenas un cuarto de siglo, su proporción de residentes nacidos fuera de España en esas mismas edades ha pasado del 8% al 67%.
El perfil demográfico de Barcelona está cambiando de manera acelerada, y pocas cifras reflejan con tanta claridad la magnitud de esa transformación como el lugar de nacimiento tanto de sus habitantes como el de sus padres. A 1 de enero de 2025, los nacidos en … España cuyos dos progenitores también nacieron en nuestro país serían ya minoría en todas las franjas de edad por debajo de los 45 años. Un cambio generacional que resulta especialmente visible entre los 25 y 44 años, donde los nacidos en España son minoría independientemente del origen de sus padres.
Son los resultados de una estimación elaborada por EspanAtlas a partir de estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE). La plataforma ha combinado los registros de población y nacimientos con una encuesta de Idescat sobre el lugar de nacimiento de los progenitores para calcular el peso de la denominada segunda generación. Según sus cálculos, nada menos que el 59% de los barceloneses menores de 45 años habría nacido en el extranjero o tendría al menos uno de sus progenitores nacido fuera de España.
La segunda generación, clave para entender el cambio demográfico
El peso de la segunda generación cobra especial importancia cuando se habla de cuestiones como la integración, la cultura o el arraigo. Como ya publicó ABC este pasado mes de septiembre, los nacidos en el extranjero son mayoría en Barcelona en todas las franjas de edad comprendidas entre los 25 y los 44 años. Su presencia alcanza el máximo entre los 30 y los 34, cuando nada menos que el 62,3% de los residentes ha nacido fuera de España, según los datos del padrón municipal.
Esta nueva estimación incorpora a los hijos de inmigrantes que ya han nacido en España, pero que tienen al menos uno de sus progenitores nacido en el extranjero. Una perspectiva diferente que, sin entrar en consideraciones ideológicas, permite observar con mayor amplitud la velocidad a la que está cambiando la composición demográfica de la capital catalana.
Un vuelco demográfico en apenas 25 años
En cualquier caso, tanto los datos del padrón como las estimaciones sobre la segunda generación reflejan no solo la magnitud del cambio, sino también la velocidad a la que se ha producido. Basta retroceder al año 2000, cuando apenas el 7% de los barceloneses de entre 25 y 54 años había nacido en el extranjero. Hoy representan nada menos que el 52%.
En este mismo periodo, la Ciudad Condal ha pasado de 1,5 a más de 1,7 millones de habitantes, mientras que su área metropolitana ha crecido de 2,9 a casi 3,4 millones. En el conjunto de Cataluña residen ya alrededor de dos millones de personas nacidas fuera de España, cerca de 600.000 de ellas en Barcelona.
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Y no se trata, ni mucho menos, de un fenómeno exclusivo de la capital catalana. En la vecina Hospitalet de Llobregat, segunda ciudad más poblada de Cataluña, los nacidos en el extranjero de entre 25 y 54 años han pasado de representar apenas el 5% en el año 2000 a nada menos que el 60%. El caso de Salt, un municipio de unos 35.000 habitantes junto a Gerona, resulta todavía más llamativo, pues en apenas un cuarto de siglo, su proporción de residentes nacidos fuera de España en esas mismas edades ha pasado del 8% al 67%.
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