La periodista, que sucedió a Rosa María Calaf en Pekín, vuelve a ponerse al frente de la corresponsalía de Asia-Pacífico en un país muy diferente del que dejó en 2010. Sustituye a Yolanda Álvarez tras una carrera marcada por los grandes acontecimientos internacionales Leer La periodista, que sucedió a Rosa María Calaf en Pekín, vuelve a ponerse al frente de la corresponsalía de Asia-Pacífico en un país muy diferente del que dejó en 2010. Sustituye a Yolanda Álvarez tras una carrera marcada por los grandes acontecimientos internacionales Leer
Dieciséis años después, Rosa María Molló vuelve a hacer las maletas rumbo a Pekín. Pero ni China es la misma que dejó en 2010 ni el mundo se parece demasiado al que entonces contaba desde Asia. Tampoco ella regresa con el mismo equipaje profesional. Por el camino quedan guerras, revoluciones, cambios de Gobierno, grandes crisis internacionales y una trayectoria que la ha llevado de los lugares donde se escribe la historia a los despachos donde se toman las decisiones. Ahora, una de las grandes corresponsales de Televisión Española vuelve al terreno. Y lo hace, precisamente, al lugar donde ya estuvo hace 16 años.
RTVE ha anunciado este lunes el nombramiento de Rosa María Molló como nueva corresponsal de la cadena pública en Asia-Pacífico, con sede en Pekín. La periodista sustituirá a Yolanda Álvarez, que ocupaba el puesto desde 2021, y dejará atrás su última responsabilidad como directora y presentadora de 24 horas, el informativo nocturno de Radio Nacional de España, al que se incorporó en la temporada 2025-2026.
Su regreso tiene algo de historia circular. No sólo porque vuelve a una corresponsalía que ya conoce, sino porque su primera llegada a Pekín estuvo vinculada a otro de los grandes nombres de la información internacional de TVE: Rosa María Calaf. Molló fue la periodista elegida para sustituirla cuando la histórica corresponsal dejó la cadena pública, acogiéndose voluntariamente al expediente de regulación de empleo de RTVE.
Fue a comienzos de 2009. Molló llegaba entonces procedente de Nueva York, donde había ejercido como corresponsal durante cinco años, y asumía la responsabilidad de contar lo que ocurría en una región que comenzaba a convertirse en uno de los grandes centros de poder mundial. Su etapa en Pekín se prolongó hasta 2010, cuando fue sustituida por Almudena Ariza y emprendió un nuevo destino en Oriente Medio.
Calaf, Molló, Ariza. Tres nombres que forman parte de la historia reciente de las corresponsalías de Televisión Española y que se sucedieron al frente de una de las delegaciones internacionales más importantes de la cadena pública.
La China a la que ahora regresa Rosa María Molló poco tiene que ver con aquella que encontró en 2009. Entonces, el gigante asiático consolidaba su expansión económica y comenzaba a reivindicar su protagonismo internacional. Hoy es uno de los principales actores del tablero geopolítico, protagonista de una creciente rivalidad con Estados Unidos y pieza fundamental de los grandes equilibrios económicos, tecnológicos y militares del planeta.
Las tensiones en torno a Taiwán, la competencia comercial con Washington, el control de las nuevas tecnologías y el papel de Pekín en los conflictos internacionales forman parte de una actualidad que convierte la corresponsalía asiática en uno de los destinos más exigentes del periodismo internacional.
La propia Molló ha reconocido, en declaraciones a RTVE con motivo de su nombramiento, que nunca imaginó que volvería a aquella corresponsalía. Su regreso supone reencontrarse con un país profundamente transformado, pero también con las dificultades que implica ejercer el periodismo en China, donde las restricciones y los obstáculos para informar continúan condicionando el trabajo de los corresponsales extranjeros.
No será, desde luego, la primera vez que la periodista tenga que enfrentarse a escenarios complejos. Su trayectoria internacional está estrechamente vinculada a algunos de los acontecimientos que han marcado las primeras décadas del siglo XXI.
Entre 2003 y 2008 fue corresponsal de TVE en Estados Unidos, con sede en Nueva York. Fueron los años de la presidencia de George W. Bush, de la guerra de Irak y de una sociedad estadounidense todavía marcada por las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre. Desde allí informó de acontecimientos como el huracán Katrina, que devastó Nueva Orleans en 2005, y de la crisis financiera que estalló en 2008 y terminó sacudiendo la economía mundial.
También siguió dos procesos electorales presidenciales estadounidenses, en una etapa de enorme intensidad política que culminaría con la elección de Barack Obama como primer presidente negro de Estados Unidos.
Tras su paso por Asia, su siguiente destino fue Oriente Medio, entre 2010 y 2012. Y tampoco le tocó precisamente una época tranquila. La Primavera Árabe, las revoluciones de Egipto y Libia y el comienzo de la guerra de Siria marcaron unos años en los que la región vivió transformaciones políticas y sociales de enorme trascendencia. Molló informó desde algunos de aquellos escenarios, sumando una nueva experiencia a una trayectoria que ya incluía la cobertura de la guerra de Afganistán en 2001.
Pero la carrera de Rosa María Molló había comenzado mucho antes de que los espectadores de TVE se acostumbraran a verla informar desde distintas partes del mundo.
Nacida en Lleida en 1963 y licenciada en Periodismo y Comunicación de Masas por la Universidad Autónoma de Barcelona, comenzó su trayectoria profesional en RNE-Radio 4 en 1984. En 1989 se incorporó al centro territorial de TVE en Cataluña y posteriormente formó parte del equipo de investigación de Línea 900, uno de los programas de reportajes que marcaron una época en la televisión pública por su apuesta por la investigación y los asuntos sociales.
Su trayectoria, sin embargo, no se ha limitado a la información. Tras sus años como corresponsal, entre 2013 y 2019 desarrolló su actividad en el ámbito de la gestión de equipos, el liderazgo y la transformación organizativa, trabajando en una agencia internacional de management. También es coautora del libro Líderes del cambio que importa: cómo adoptar y adaptar nuevas realidades.
En enero de 2019 regresó a RTVE como coordinadora de Transformación Cultural y Proyectos Estratégicos de Recursos Humanos. Meses después, en septiembre, volvió a ponerse delante de las cámaras como presentadora de Informe Semanal, uno de los espacios más emblemáticos de la cadena pública.
En junio de 2020 fue nombrada directora de Comunicación Corporativa e Imagen de RTVE y en febrero de 2022 pasó a formar parte del Consejo Audiovisual de Cataluña, organismo regulador del sector audiovisual del que también fue vicepresidenta.
En 2024 regresó nuevamente a RTVE, esta vez como Defensora de la Audiencia, la figura encargada de atender las quejas, reclamaciones y sugerencias de los espectadores y usuarios de la Corporación. Y en la temporada 2025-2026 volvió a la radio para dirigir y presentar 24 horas, uno de los principales informativos de RNE.
Ahora, con tres décadas de trayectoria en RTVE y una amplia experiencia internacional, Molló vuelve a la corresponsalía. El nombramiento coincide, además, con el 70º aniversario de Televisión Española, una efeméride que la cadena pública celebra recuperando para Pekín a una de las periodistas que han formado parte de su historia informativa.
No es un destino cualquiera ni un regreso cualquiera. En una televisión en la que los corresponsales han sido durante décadas los ojos de millones de espectadores en el mundo, recuperar a una profesional con su experiencia supone también reivindicar una manera de contar la actualidad internacional: estar allí, conocer el terreno y explicar lo que sucede más allá de los titulares.
Rosa María Molló vuelve a Pekín 16 años después. Al mismo lugar donde sucedió a Rosa María Calaf, donde después tomó el relevo Almudena Ariza y donde ahora sustituirá a Yolanda Álvarez. A la misma corresponsalía, pero a una China completamente diferente. Y con una mochila periodística mucho más llena que cuando se marchó en 2010.
Televisión // elmundo
