El texto teatral de El principi d’Arquimedes de Josep Maria Miró se estrenó en julio de 2012 en la Sala Beckett. No le costó viajar por el mundo gracias a la potencia discursiva de la premisa, la síntesis del autor y la cantidad de matices que adquiere la historia según la perspectiva desde la que se ve. ¿Qué situación? La sospecha (razonable o infundada) de que el entrenador de un club de natación podría ser un depredador sexual. Alguien lo vio dando un beso a un niño del grupo de los pequeños.
Serielizados y betevé estrenan la adaptación televisiva de la obra de Josep Maria Miró con un equipo formado por estudiantes
El texto teatral de El principi d’Arquimedes de Josep Maria Miró se estrenó en julio de 2012 en la Sala Beckett. No le costó viajar por el mundo gracias a la potencia discursiva de la premisa, la síntesis del autor y la cantidad de matices que adquiere la historia según la perspectiva desde la que se ve. ¿Qué situación? La sospecha (razonable o infundada) de que el entrenador de un club de natación podría ser un depredador sexual. Alguien lo vio dando un beso a un niño del grupo de los pequeños.
Después de volver a los escenarios de Barcelona en la sala Espai Texas, impacta este domingo en betevé a las 22h como serie y con el título Episòdic: El principi d’Arquimedes. La adaptación era tan inevitable como sorprendente es la forma que tiene: está producida por Serielizados, tiene un reparto con actores profesionales y el equipo está formado por 38 estudiantes de audiovisual de escuelas y universidades de Catalunya.
“La intención no era hacer un corto de final de grado sino tener una serie de calidad que después pueda viajar a otras televisiones, plataformas o países, y de la que se puedan producir más temporadas”
“Se buscaban unos perfiles muy determinados para el proyecto. Nos llegó a partir de la universidad y tú elegías a qué puestos aspirabas”, cuenta la directora Ainhoa Lastra, de 22 años. Las instituciones fueron La Salle, UPF, Blanquerna, ESMUC, UAB o UdL, entre otras. “Tú tenías que rellenar un formulario, superar entrevistas, enseñar tu portfolio y a partir de aquí seleccionaron el equipo. El primer día que nos encontramos todos, que ni nos conocíamos, fue cuando descubrimos cuál era el encargo”. No conocían el texto de Miró pero quedaron fascinados por el ritmo y una temática vibrante, incómoda y dramática.
La guionista Marta Lorenzo, de 26 años y que escribió la serie con Daniel Durán y Ariadna Puértolas, se dio cuenta de la suerte que tenían: “Estaba escrita para contarse a través de capítulos, estructurada claramente en cinco partes. Nosotros teníamos que escribir seis episodios de 10 minutos pero esta diferencia nos abría la puerta al equipo de guion y de dirección para buscar nuestra propia visión”.

Al principio sentían miedo y el síndrome del impostor: quiénes eran ellos para tocar el texto de un autor contemporáneo tan aclamado y valiente. Pero desde Serielizados se les pidió que buscasen su propia voz al leer la primera versión. Entonces, con tacto para no perpetuar estigmas o que el mensaje se pudiera malinterpretar, decidieron “que podía ser interesante dar más peso a los silencios, a mostrar en lugar de decir”.
Serielizados, el proyecto fundado por Víctor Sala y Betu Martínez que celebra el Festival de Series de Barcelona, el Showcase de pilotos y que sirve de incubadora de ficción, tuvo esta idea: colaborar con betevé, aportar a la sociedad con la formación profesional del joven talento catalán y, de paso, producir una ficción digna de proyectarse en su certamen.
“La intención no era hacer un corto de final de grado sino tener una serie de calidad que después pueda viajar a otras televisiones, plataformas o países, y de la que se puedan producir más temporadas”, dice Martínez. El plan es que, bajo el título de Episòdic, sea una serie de antología donde cada temporada adaptará un texto catalán de prestigio. El productor quedó parado al proponer el proyecto a Albert Salazar (Jo mai mai) y ver que le decía “sí, me apunto” sin antes hablar con su agente. Se sumaron Joan Esteve (Departament Amades), Anna Ycobalzeta (Merlí) e Iván Morales (Esmorza amb mi).
Los estudiantes reconvertidos en profesionales del sector no se dejaron intimidar. “Establecimos unas reglas muy claras desde el principio, el trabajo desde el respeto y una estructura muy horizontal”, explica Carlos R. Haro, de 23 años, que completaba el equipo de dirección con Lastra y Andrea Morales. Considera que tiene suerte de haber trabajado con gente de su edad: “Nuestra generación tiene una educación más sólida para comunicarnos, ser asertivos y marcar unas dinámicas en un ambiente cómodo”.
“Podemos ver cómo hemos construido nuestra confianza desde que leímos la obra de teatro hasta llegar al estreno en la Sala Phenomena en el festival Serielizados”
Los entrevistados coinciden en los grandes aprendizajes obtenidos de la experiencia. Uno es adaptarse a trabajar a partir del encargo, lo más habitual en la industria. El otro aprendizaje es descubrir que sirven para esto, que pueden enfrentarse a la colaboración con desconocidos y a la dirección de una treintena de personas sin morir de un ataque de ansiedad y tirarse a las piscina fotogénica para huir del ruido: “Podemos ver cómo hemos construido nuestra confianza desde que leímos la obra de teatro hasta llegar al estreno en la Sala Phenomena en el festival Serielizados”.
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