Alba Cerrato ha regresado de Polonia con una medalla que pesa mucho más que el metal. La cordobesa ya es campeona del mundo sub-20 con España , un sueño cumplido que llega después de años de crecimiento, sacrificios y pasos cada vez más grandes en una carrera que no deja de acelerar.Ahora, con la Fiorentina como nuevo horizonte y Córdoba siempre presente en el camino, la joven atacante afronta una etapa distinta, pero con la misma ilusión de aquella niña que empezó a jugar simplemente porque amaba el fútbol . Cerrato habla con ABC Córdoba sobre un Mundial inolvidable, su nueva vida en Italia, su tierra y la huella que desea dejar para que otras niñas puedan seguir sus pasos. —Han pasado ya unos días desde que se proclamó campeona del mundo sub-20. ¿Ha conseguido asimilar realmente lo que han logrado?—De momento no. Sé que es algo muy grande, pero todavía no lo tenemos asimilado ninguna. Mi primer pensamiento fue: «Lo hemos conseguido». Por fin tenemos el título que hace dos años nos quitaron las mismas a las que se lo hemos quitado nosotras. Y solo pensaba en mi familia.—Más allá de la final, ¿con qué momento de este Mundial se quedaría?—Con las relaciones que hemos tenido entre todas. No solo somos compañeras, sino amigas para toda la vida. En lo personal, me voy satisfecha. Nunca me pongo un límite de goles ni me propongo una cifra concreta. Intento disfrutar de cada partido y de cada momento.—Habla de la familia que se ha formado dentro de la selección. En una competición tan corta y exigente, ¿qué ha sido lo más difícil de gestionar?—El cansancio, aunque todo el cuerpo técnico nos ha ayudado en todo lo posible. Tanto los fisios como los readaptadores y preparadores físicos han puesto todos sus conocimientos a nuestra disposición. No nos podemos quejar del trato que hemos tenido. Hemos estado cansadas, pero hemos podido seguir compitiendo a un nivel muy alto.—¿En qué momento comenzaron realmente a pensar que podían ser campeonas del mundo?—Desde el primer momento en el que nos concentramos. En la primera charla que tuvimos con David ya nos puso en contexto y nos dijo que teníamos que ser campeonas del mundo. Sabíamos que era muy difícil, pero ese era nuestro objetivo y así ha sido.—Ha sido un verano de oro para el combinado nacional, ¿qué tiene esta generación para estar consiguiendo tantos éxitos dentro del fútbol femenino español?—Más que un equipo y compañeras, somos amigas. Tanto en lo personal como en lo deportivo nos conocemos muchísimo. Sabemos cómo estamos en cada momento y eso nos ha ayudado mucho a poder convivir tantos días juntas.—Si compara a la Alba Cerrato del Mundial sub-17 con la de este Mundial sub-20, ¿en qué nota que ha cambiado más?—Sobre todo en la madurez. Estos años me han servido para madurar futbolísticamente y personalmente. Todas las situaciones que he pasado, buenas o malas, me han hecho crecer como futbolista y como persona. Estoy muy orgullosa de ello.—Dejó el Sevilla y este verano comenzó una nueva etapa en la Fiorentina. ¿Cómo está siendo su adaptación, tanto dentro como fuera del campo?—Llevo muy pocos días. Creo que esta es mi tercera semana, contando todo. Lo llevo bien. El italiano se entiende más o menos y con las compañeras estoy muy bien. Me han acogido súper bien y estoy muy a gusto.—Ya ha debutado con la Fiorentina. ¿Qué diferencias ha encontrado entre el fútbol español y el italiano?—No veo una diferencia muy grande. Lo que más me está costando es hablar en el campo, porque hay muchas cosas que todavía no sé decir -risas-. Pero el idioma que más sabes al final es el fútbol y estoy bien. Me ha sorprendido.—Salir de España y comenzar una nueva vida en otro país también supone un cambio importante a nivel personal. ¿En qué cree que esta experiencia puede ayudarle a crecer?—Aunque no lo parezca, soy un poco tímida y estoy cambiando mucho. Al cambiar de país y hacer nuevas amigas me estoy abriendo más. Eso me gusta mucho porque también quería mejorar en ese aspecto. «Ahora tengo un equipo de fútbol femenino en Córdoba y estoy muy contenta de que las niñas vean en mí a una persona que puede ser un referente»—Después de conquistar un Mundial y dar el salto al fútbol italiano, ¿qué objetivos se marca ahora a corto y medio plazo?—A corto plazo, seguir disfrutando del fútbol, que para mí es un objetivo que tengo que mantener siempre. También poder adaptarme lo más rápido posible, coger confianza con todas las jugadoras y tener muchos minutos.—¿Qué significa para usted representar a Córdoba cada vez que da un paso importante en su carrera?—Significa mucho porque soy muy cordobesa. He llevado la bandera de Andalucía a todos lados. Para mí, ir a Córdoba y que me reconozcan por la calle o me pidan fotos ya es un logro máximo que nunca había llegado a imaginar. Lo estoy consiguiendo y también estoy logrando muchos sueños que he tenido. Ahora tengo un equipo de fútbol femenino en Córdoba y estoy muy contenta de que las niñas vean en mí a una persona que puede ser un referente o un ídolo para ellas. Soy madrina del Califato Sur Femenino, que se ha creado este año. Tengo tres categorías, tres equipitos, y estoy muy orgullosa.—Desde su papel como madrina del Califato Sur Femenino, ¿está percibiendo que cada vez más niñas se animan a jugar? ¿Se está creando una base más fuerte en Córdoba?—Sí, cada vez más chicas quieren apuntarse al fútbol. Creo que también es porque ahora tienen referentes a los que admiran, algo que antes era más difícil. Hay muy buen nivel.—Cuando empezó a jugar, ¿imaginaba que una futbolista cordobesa podía terminar disputando un Mundial y jugando en un club histórico como la Fiorentina?—Para nada, porque yo empecé a jugar al fútbol por diversión, porque me gustaba y veía a mi hermano. Nunca me había imaginado nada de lo que estoy consiguiendo. Sí que es verdad que, conforme fui creciendo, se empezó a ver más el fútbol femenino. Cuando yo empecé no tenía tanta visibilidad. Cuando empezó a crecer, yo también comencé a soñar a lo grande: ganar un Mundial, jugar la Champions… Y de momento el Mundial ya lo tengo.—Usted ha vivido desde dentro todo ese proceso hasta convertirse en futbolista profesional. ¿El crecimiento del fútbol femenino se percibe todavía más desde dentro que desde fuera?—Creo que incluso más que desde fuera, porque yo sé lo que he vivido, las experiencias que he tenido, y noto muchísima diferencia. Aunque se necesita algo más visibilidad. Aunque ya se ha conseguido mucha, nunca viene mal tener más. Y también inversión. Estoy invirtiendo ahora en mi ciudad y estoy conociendo a las niñas más pequeñas. Me lo agradecen muchísimo porque no hay mucha gente que invierta en el fútbol femenino.—Su familia ha estado muy presente durante toda su trayectoria. ¿Qué papel ha tenido en los momentos buenos y también en los más difíciles?—Han tenido un papel fundamental porque para mí mi familia es lo más importante. Siempre escucho la opinión de todos y es fundamental tenerlos cerca. Alba Cerrato ha regresado de Polonia con una medalla que pesa mucho más que el metal. La cordobesa ya es campeona del mundo sub-20 con España , un sueño cumplido que llega después de años de crecimiento, sacrificios y pasos cada vez más grandes en una carrera que no deja de acelerar.Ahora, con la Fiorentina como nuevo horizonte y Córdoba siempre presente en el camino, la joven atacante afronta una etapa distinta, pero con la misma ilusión de aquella niña que empezó a jugar simplemente porque amaba el fútbol . Cerrato habla con ABC Córdoba sobre un Mundial inolvidable, su nueva vida en Italia, su tierra y la huella que desea dejar para que otras niñas puedan seguir sus pasos. —Han pasado ya unos días desde que se proclamó campeona del mundo sub-20. ¿Ha conseguido asimilar realmente lo que han logrado?—De momento no. Sé que es algo muy grande, pero todavía no lo tenemos asimilado ninguna. Mi primer pensamiento fue: «Lo hemos conseguido». Por fin tenemos el título que hace dos años nos quitaron las mismas a las que se lo hemos quitado nosotras. Y solo pensaba en mi familia.—Más allá de la final, ¿con qué momento de este Mundial se quedaría?—Con las relaciones que hemos tenido entre todas. No solo somos compañeras, sino amigas para toda la vida. En lo personal, me voy satisfecha. Nunca me pongo un límite de goles ni me propongo una cifra concreta. Intento disfrutar de cada partido y de cada momento.—Habla de la familia que se ha formado dentro de la selección. En una competición tan corta y exigente, ¿qué ha sido lo más difícil de gestionar?—El cansancio, aunque todo el cuerpo técnico nos ha ayudado en todo lo posible. Tanto los fisios como los readaptadores y preparadores físicos han puesto todos sus conocimientos a nuestra disposición. No nos podemos quejar del trato que hemos tenido. Hemos estado cansadas, pero hemos podido seguir compitiendo a un nivel muy alto.—¿En qué momento comenzaron realmente a pensar que podían ser campeonas del mundo?—Desde el primer momento en el que nos concentramos. En la primera charla que tuvimos con David ya nos puso en contexto y nos dijo que teníamos que ser campeonas del mundo. Sabíamos que era muy difícil, pero ese era nuestro objetivo y así ha sido.—Ha sido un verano de oro para el combinado nacional, ¿qué tiene esta generación para estar consiguiendo tantos éxitos dentro del fútbol femenino español?—Más que un equipo y compañeras, somos amigas. Tanto en lo personal como en lo deportivo nos conocemos muchísimo. Sabemos cómo estamos en cada momento y eso nos ha ayudado mucho a poder convivir tantos días juntas.—Si compara a la Alba Cerrato del Mundial sub-17 con la de este Mundial sub-20, ¿en qué nota que ha cambiado más?—Sobre todo en la madurez. Estos años me han servido para madurar futbolísticamente y personalmente. Todas las situaciones que he pasado, buenas o malas, me han hecho crecer como futbolista y como persona. Estoy muy orgullosa de ello.—Dejó el Sevilla y este verano comenzó una nueva etapa en la Fiorentina. ¿Cómo está siendo su adaptación, tanto dentro como fuera del campo?—Llevo muy pocos días. Creo que esta es mi tercera semana, contando todo. Lo llevo bien. El italiano se entiende más o menos y con las compañeras estoy muy bien. Me han acogido súper bien y estoy muy a gusto.—Ya ha debutado con la Fiorentina. ¿Qué diferencias ha encontrado entre el fútbol español y el italiano?—No veo una diferencia muy grande. Lo que más me está costando es hablar en el campo, porque hay muchas cosas que todavía no sé decir -risas-. Pero el idioma que más sabes al final es el fútbol y estoy bien. Me ha sorprendido.—Salir de España y comenzar una nueva vida en otro país también supone un cambio importante a nivel personal. ¿En qué cree que esta experiencia puede ayudarle a crecer?—Aunque no lo parezca, soy un poco tímida y estoy cambiando mucho. Al cambiar de país y hacer nuevas amigas me estoy abriendo más. Eso me gusta mucho porque también quería mejorar en ese aspecto. «Ahora tengo un equipo de fútbol femenino en Córdoba y estoy muy contenta de que las niñas vean en mí a una persona que puede ser un referente»—Después de conquistar un Mundial y dar el salto al fútbol italiano, ¿qué objetivos se marca ahora a corto y medio plazo?—A corto plazo, seguir disfrutando del fútbol, que para mí es un objetivo que tengo que mantener siempre. También poder adaptarme lo más rápido posible, coger confianza con todas las jugadoras y tener muchos minutos.—¿Qué significa para usted representar a Córdoba cada vez que da un paso importante en su carrera?—Significa mucho porque soy muy cordobesa. He llevado la bandera de Andalucía a todos lados. Para mí, ir a Córdoba y que me reconozcan por la calle o me pidan fotos ya es un logro máximo que nunca había llegado a imaginar. Lo estoy consiguiendo y también estoy logrando muchos sueños que he tenido. Ahora tengo un equipo de fútbol femenino en Córdoba y estoy muy contenta de que las niñas vean en mí a una persona que puede ser un referente o un ídolo para ellas. Soy madrina del Califato Sur Femenino, que se ha creado este año. Tengo tres categorías, tres equipitos, y estoy muy orgullosa.—Desde su papel como madrina del Califato Sur Femenino, ¿está percibiendo que cada vez más niñas se animan a jugar? ¿Se está creando una base más fuerte en Córdoba?—Sí, cada vez más chicas quieren apuntarse al fútbol. Creo que también es porque ahora tienen referentes a los que admiran, algo que antes era más difícil. Hay muy buen nivel.—Cuando empezó a jugar, ¿imaginaba que una futbolista cordobesa podía terminar disputando un Mundial y jugando en un club histórico como la Fiorentina?—Para nada, porque yo empecé a jugar al fútbol por diversión, porque me gustaba y veía a mi hermano. Nunca me había imaginado nada de lo que estoy consiguiendo. Sí que es verdad que, conforme fui creciendo, se empezó a ver más el fútbol femenino. Cuando yo empecé no tenía tanta visibilidad. Cuando empezó a crecer, yo también comencé a soñar a lo grande: ganar un Mundial, jugar la Champions… Y de momento el Mundial ya lo tengo.—Usted ha vivido desde dentro todo ese proceso hasta convertirse en futbolista profesional. ¿El crecimiento del fútbol femenino se percibe todavía más desde dentro que desde fuera?—Creo que incluso más que desde fuera, porque yo sé lo que he vivido, las experiencias que he tenido, y noto muchísima diferencia. Aunque se necesita algo más visibilidad. Aunque ya se ha conseguido mucha, nunca viene mal tener más. Y también inversión. Estoy invirtiendo ahora en mi ciudad y estoy conociendo a las niñas más pequeñas. Me lo agradecen muchísimo porque no hay mucha gente que invierta en el fútbol femenino.—Su familia ha estado muy presente durante toda su trayectoria. ¿Qué papel ha tenido en los momentos buenos y también en los más difíciles?—Han tenido un papel fundamental porque para mí mi familia es lo más importante. Siempre escucho la opinión de todos y es fundamental tenerlos cerca.
Alba Cerrato ha regresado de Polonia con una medalla que pesa mucho más que el metal. La cordobesa ya es campeona del mundo sub-20 con España, un sueño cumplido que llega después de años de crecimiento, sacrificios y pasos cada vez … más grandes en una carrera que no deja de acelerar.
Ahora, con la Fiorentina como nuevo horizonte y Córdoba siempre presente en el camino, la joven atacante afronta una etapa distinta, pero con la misma ilusión de aquella niña que empezó a jugar simplemente porque amaba el fútbol. Cerrato habla con ABC Córdoba sobre un Mundial inolvidable, su nueva vida en Italia, su tierra y la huella que desea dejar para que otras niñas puedan seguir sus pasos.
—Han pasado ya unos días desde que se proclamó campeona del mundo sub-20. ¿Ha conseguido asimilar realmente lo que han logrado?
—De momento no. Sé que es algo muy grande, pero todavía no lo tenemos asimilado ninguna. Mi primer pensamiento fue: «Lo hemos conseguido». Por fin tenemos el título que hace dos años nos quitaron las mismas a las que se lo hemos quitado nosotras. Y solo pensaba en mi familia.
—Más allá de la final, ¿con qué momento de este Mundial se quedaría?
—Con las relaciones que hemos tenido entre todas. No solo somos compañeras, sino amigas para toda la vida. En lo personal, me voy satisfecha. Nunca me pongo un límite de goles ni me propongo una cifra concreta. Intento disfrutar de cada partido y de cada momento.
—Habla de la familia que se ha formado dentro de la selección. En una competición tan corta y exigente, ¿qué ha sido lo más difícil de gestionar?
—El cansancio, aunque todo el cuerpo técnico nos ha ayudado en todo lo posible. Tanto los fisios como los readaptadores y preparadores físicos han puesto todos sus conocimientos a nuestra disposición. No nos podemos quejar del trato que hemos tenido. Hemos estado cansadas, pero hemos podido seguir compitiendo a un nivel muy alto.
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—¿En qué momento comenzaron realmente a pensar que podían ser campeonas del mundo?
—Desde el primer momento en el que nos concentramos. En la primera charla que tuvimos con David ya nos puso en contexto y nos dijo que teníamos que ser campeonas del mundo. Sabíamos que era muy difícil, pero ese era nuestro objetivo y así ha sido.
—Ha sido un verano de oro para el combinado nacional, ¿qué tiene esta generación para estar consiguiendo tantos éxitos dentro del fútbol femenino español?
—Más que un equipo y compañeras, somos amigas. Tanto en lo personal como en lo deportivo nos conocemos muchísimo. Sabemos cómo estamos en cada momento y eso nos ha ayudado mucho a poder convivir tantos días juntas.
—Si compara a la Alba Cerrato del Mundial sub-17 con la de este Mundial sub-20, ¿en qué nota que ha cambiado más?
—Sobre todo en la madurez. Estos años me han servido para madurar futbolísticamente y personalmente. Todas las situaciones que he pasado, buenas o malas, me han hecho crecer como futbolista y como persona. Estoy muy orgullosa de ello.
—Dejó el Sevilla y este verano comenzó una nueva etapa en la Fiorentina. ¿Cómo está siendo su adaptación, tanto dentro como fuera del campo?
—Llevo muy pocos días. Creo que esta es mi tercera semana, contando todo. Lo llevo bien. El italiano se entiende más o menos y con las compañeras estoy muy bien. Me han acogido súper bien y estoy muy a gusto.
—Ya ha debutado con la Fiorentina. ¿Qué diferencias ha encontrado entre el fútbol español y el italiano?
—No veo una diferencia muy grande. Lo que más me está costando es hablar en el campo, porque hay muchas cosas que todavía no sé decir -risas-. Pero el idioma que más sabes al final es el fútbol y estoy bien. Me ha sorprendido.
—Salir de España y comenzar una nueva vida en otro país también supone un cambio importante a nivel personal. ¿En qué cree que esta experiencia puede ayudarle a crecer?
—Aunque no lo parezca, soy un poco tímida y estoy cambiando mucho. Al cambiar de país y hacer nuevas amigas me estoy abriendo más. Eso me gusta mucho porque también quería mejorar en ese aspecto.
—Después de conquistar un Mundial y dar el salto al fútbol italiano, ¿qué objetivos se marca ahora a corto y medio plazo?
—A corto plazo, seguir disfrutando del fútbol, que para mí es un objetivo que tengo que mantener siempre. También poder adaptarme lo más rápido posible, coger confianza con todas las jugadoras y tener muchos minutos.
—¿Qué significa para usted representar a Córdoba cada vez que da un paso importante en su carrera?
—Significa mucho porque soy muy cordobesa. He llevado la bandera de Andalucía a todos lados. Para mí, ir a Córdoba y que me reconozcan por la calle o me pidan fotos ya es un logro máximo que nunca había llegado a imaginar. Lo estoy consiguiendo y también estoy logrando muchos sueños que he tenido. Ahora tengo un equipo de fútbol femenino en Córdoba y estoy muy contenta de que las niñas vean en mí a una persona que puede ser un referente o un ídolo para ellas. Soy madrina del Califato Sur Femenino, que se ha creado este año. Tengo tres categorías, tres equipitos, y estoy muy orgullosa.
—Desde su papel como madrina del Califato Sur Femenino, ¿está percibiendo que cada vez más niñas se animan a jugar? ¿Se está creando una base más fuerte en Córdoba?
—Sí, cada vez más chicas quieren apuntarse al fútbol. Creo que también es porque ahora tienen referentes a los que admiran, algo que antes era más difícil. Hay muy buen nivel.
—Cuando empezó a jugar, ¿imaginaba que una futbolista cordobesa podía terminar disputando un Mundial y jugando en un club histórico como la Fiorentina?
—Para nada, porque yo empecé a jugar al fútbol por diversión, porque me gustaba y veía a mi hermano. Nunca me había imaginado nada de lo que estoy consiguiendo. Sí que es verdad que, conforme fui creciendo, se empezó a ver más el fútbol femenino. Cuando yo empecé no tenía tanta visibilidad. Cuando empezó a crecer, yo también comencé a soñar a lo grande: ganar un Mundial, jugar la Champions… Y de momento el Mundial ya lo tengo.
—Usted ha vivido desde dentro todo ese proceso hasta convertirse en futbolista profesional. ¿El crecimiento del fútbol femenino se percibe todavía más desde dentro que desde fuera?
—Creo que incluso más que desde fuera, porque yo sé lo que he vivido, las experiencias que he tenido, y noto muchísima diferencia. Aunque se necesita algo más visibilidad. Aunque ya se ha conseguido mucha, nunca viene mal tener más. Y también inversión. Estoy invirtiendo ahora en mi ciudad y estoy conociendo a las niñas más pequeñas. Me lo agradecen muchísimo porque no hay mucha gente que invierta en el fútbol femenino.
—Su familia ha estado muy presente durante toda su trayectoria. ¿Qué papel ha tenido en los momentos buenos y también en los más difíciles?
—Han tenido un papel fundamental porque para mí mi familia es lo más importante. Siempre escucho la opinión de todos y es fundamental tenerlos cerca.
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