Ceuta ya tiene un lugar reservado en la agenda de los Reyes. Y también en sus conversaciones en el Palacio Real. Felipe VI trasladó este 12 de Octubre a los representantes de la ciudad autónoma la expectación con la que afronta su próxima visita junto a Doña Letizia. «Con ilusión y ganas», resumió el Rey a los periodistas durante un corrillo en la recepción de la Fiesta Nacional que, más allá de los honores y el protocolo, tuvo este año una lectura especialmente significativa para las dos ciudades autónomas.El viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla, previsto justo para después del Día de la Hispanidad por razones nada baladíes, estuvo muy presente en los salones de Palacio. No fue una cuestión secundaria en una jornada que reúne a más de mil invitados y obliga a Don Felipe y Doña Letizia a convertir una sucesión interminable de saludos en conversaciones breves, pero cargadas de significado. Cerca de medio centenar de representantes de ambas ciudades acudieron a la recepción, y fueron ellos quienes concentraron la atención de los Reyes durante los primeros veinte minutos del encuentro. La escena había comenzado horas antes, entre los uniformes, los honores militares y la solemnidad propia del 12 de Octubre. Pero fue en el tradicional besamanos del Salón del Trono donde aparecieron los primeros detalles de una jornada con acento caballa y melillense. Al estrechar la mano del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, Felipe VI arqueó las cejas en un gesto de complicidad. Apenas diez posiciones después en la línea de recepción, la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, saludaba con absoluta normalidad al Rey, a la Reina, a la Princesa Leonor y a la Infanta Sofía, dentro de la habitual secuencia diplomática de la celebración.Concluidos los saludos oficiales, los Reyes se acercaron a los representantes de las dos ciudades autónomas. Allí, entre los tapices y las lámparas del Palacio Real, la conversación dejó paso a las preocupaciones concretas de quienes viven y trabajan en Ceuta. La próxima visita se convirtió en el hilo conductor de los encuentros, pero también afloraron las reivindicaciones sociales, la actividad empresarial y el deseo de que la presencia de la Corona tenga continuidad.Una pulsera para el ReyMari Carmen Nieto, presidenta de Cocemfe Ceuta, y Juan de Dios Traverso, director de la organización, trasladaron a ABC su agradecimiento por la invitación a la Fiesta Nacional. Nieto aprovechó la ocasión para entregar al Rey una pulsera de tela de ‘Mujeres caballa’, el colectivo que se ha organizado para dar visibilidad a la situación que atraviesa la ciudad tras las jornadas del 30 y 31 de julio, cuando se produjo la entrada masiva de alrededor de 80.000 personas de forma irregular, según las cifras recogidas en la crónica.El detalle de la pulsera introdujo en el corazón de Palacio una realidad muy alejada de la solemnidad de sus salones. Para los representantes ceutíes, la recepción no era únicamente una invitación institucional, sino también una oportunidad de trasladar directamente a la Corona las inquietudes de la ciudad antes de la visita. También todo su agradecimiento por la invitación y por ser considerados españoles… sin más.En esa misma línea se pronunció Arantxa Campos, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta. Su deseo es que las visitas de los Reyes formen parte de una agenda institucional normalizada, sin que cada desplazamiento tenga que interpretarse como un acontecimiento excepcional. «Ha sido muy importante que los empresarios de Ceuta estén representados en el día de España», señaló a ABC. Campos pidió que «la agenda oficial de los Reyes contemple con normalidad visitas a la ciudad ceutí».Para los representantes ceutíes, la recepción no era una invitación institucional, sino una oportunidad de trasladar a la Corona las inquietudes de la ciudad antes de la visitaVarios de los invitados lucían en sus solapas el pin que entrelaza las banderas de Ceuta y Melilla, popularizado hace cinco años con la campaña ‘Unidos por la bandera’. El distintivo resumía una idea compartida entre los asistentes: la voluntad de reivindicar su pertenencia a España y de reforzar la visibilidad de ambas ciudades en la vida institucional del país. «Nos sentimos en estos momentos más españoles si cabe», resumió Campos.Para Juan José Imbroda, presidente de Melilla, las visitas del Rey a Ceuta y Melilla serán muy simbólicas. Se mostró agradecido por la oportunidad de que sean tras la Fiesta Nacional y aseguró que todo está preparado para que la ciudadanía melillense se vuelque con la Familia Real el miércoles.La Reina también toma la palabraDoña Letizia participó activamente en los encuentros. La Reina se incorporó a las conversaciones, formuló preguntas y mostró interés por el trabajo cotidiano de los colectivos ceutíes. Su presencia contribuyó a que el intercambio no quedara reducido a una sucesión de saludos protocolarios, sino que permitiera abordar las dificultades y los proyectos de las entidades invitadas.La recepción del 12 de Octubre tiene una mecánica exigente. Los Reyes deben atender a representantes de ámbitos muy distintos en un tiempo limitado, sin que la rapidez de los encuentros desdibuje su contenido. En esta ocasión, la cercanía del viaje a Ceuta y Melilla dio un sentido particular a esos minutos: para los invitados, era la ocasión de poner rostro a sus reivindicaciones; para la Corona, una oportunidad de escuchar directamente a quienes representan la realidad social y económica de ambas ciudades. Este martes tendrán oportunidad de conocer esa realidad de modo más cercano, en unos actos que comenzarán a las 12.30h el Palacio de la Asamblea (Ayuntamiento). Allí serán recibidos por las máximas autoridades locales y autonómicas con el presidente Juan Jesús Vivas a la cabeza. Durante el acto institucional, recibirán las llaves de la ciudad y mantendrán un encuentro de trabajo con los miembros del Consejo de Gobierno ceutí.El viaje de Sus Majestades a ambas ciudades autónomas todavía está por llegar; la expectación, en cambio, ya se había hecho visible entre los tapices de PalacioTras la jornada matutina, la agenda se reanudará a las 16:45 horas con una visita de carácter educativo y social al colegio Vicente Aleixandre. Luego los Reyes presidirán un acto ecuménico de homenaje a las personas que fallecieron en el mar los días 30 y 31 de julio, en el cementerio de Sidi Embarek». Por último, ya en Parador ceutí, recibirán a miembros de la sociedad ceutí y el Rey pronunciará un discurso. Los Reyes dormirán mañana en Ceuta.La Fiesta Nacional volvió a desplegar en el Palacio Real su repertorio de símbolos, uniformes y solemnidad. Pero, antes de abandonar los salones, Ceuta había conseguido trasladar también su propia agenda. El viaje de los Reyes todavía está por llegar; la expectación, en cambio, ya se había hecho visible entre los tapices de Palacio. Ceuta ya tiene un lugar reservado en la agenda de los Reyes. Y también en sus conversaciones en el Palacio Real. Felipe VI trasladó este 12 de Octubre a los representantes de la ciudad autónoma la expectación con la que afronta su próxima visita junto a Doña Letizia. «Con ilusión y ganas», resumió el Rey a los periodistas durante un corrillo en la recepción de la Fiesta Nacional que, más allá de los honores y el protocolo, tuvo este año una lectura especialmente significativa para las dos ciudades autónomas.El viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla, previsto justo para después del Día de la Hispanidad por razones nada baladíes, estuvo muy presente en los salones de Palacio. No fue una cuestión secundaria en una jornada que reúne a más de mil invitados y obliga a Don Felipe y Doña Letizia a convertir una sucesión interminable de saludos en conversaciones breves, pero cargadas de significado. Cerca de medio centenar de representantes de ambas ciudades acudieron a la recepción, y fueron ellos quienes concentraron la atención de los Reyes durante los primeros veinte minutos del encuentro. La escena había comenzado horas antes, entre los uniformes, los honores militares y la solemnidad propia del 12 de Octubre. Pero fue en el tradicional besamanos del Salón del Trono donde aparecieron los primeros detalles de una jornada con acento caballa y melillense. Al estrechar la mano del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, Felipe VI arqueó las cejas en un gesto de complicidad. Apenas diez posiciones después en la línea de recepción, la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, saludaba con absoluta normalidad al Rey, a la Reina, a la Princesa Leonor y a la Infanta Sofía, dentro de la habitual secuencia diplomática de la celebración.Concluidos los saludos oficiales, los Reyes se acercaron a los representantes de las dos ciudades autónomas. Allí, entre los tapices y las lámparas del Palacio Real, la conversación dejó paso a las preocupaciones concretas de quienes viven y trabajan en Ceuta. La próxima visita se convirtió en el hilo conductor de los encuentros, pero también afloraron las reivindicaciones sociales, la actividad empresarial y el deseo de que la presencia de la Corona tenga continuidad.Una pulsera para el ReyMari Carmen Nieto, presidenta de Cocemfe Ceuta, y Juan de Dios Traverso, director de la organización, trasladaron a ABC su agradecimiento por la invitación a la Fiesta Nacional. Nieto aprovechó la ocasión para entregar al Rey una pulsera de tela de ‘Mujeres caballa’, el colectivo que se ha organizado para dar visibilidad a la situación que atraviesa la ciudad tras las jornadas del 30 y 31 de julio, cuando se produjo la entrada masiva de alrededor de 80.000 personas de forma irregular, según las cifras recogidas en la crónica.El detalle de la pulsera introdujo en el corazón de Palacio una realidad muy alejada de la solemnidad de sus salones. Para los representantes ceutíes, la recepción no era únicamente una invitación institucional, sino también una oportunidad de trasladar directamente a la Corona las inquietudes de la ciudad antes de la visita. También todo su agradecimiento por la invitación y por ser considerados españoles… sin más.En esa misma línea se pronunció Arantxa Campos, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta. Su deseo es que las visitas de los Reyes formen parte de una agenda institucional normalizada, sin que cada desplazamiento tenga que interpretarse como un acontecimiento excepcional. «Ha sido muy importante que los empresarios de Ceuta estén representados en el día de España», señaló a ABC. Campos pidió que «la agenda oficial de los Reyes contemple con normalidad visitas a la ciudad ceutí».Para los representantes ceutíes, la recepción no era una invitación institucional, sino una oportunidad de trasladar a la Corona las inquietudes de la ciudad antes de la visitaVarios de los invitados lucían en sus solapas el pin que entrelaza las banderas de Ceuta y Melilla, popularizado hace cinco años con la campaña ‘Unidos por la bandera’. El distintivo resumía una idea compartida entre los asistentes: la voluntad de reivindicar su pertenencia a España y de reforzar la visibilidad de ambas ciudades en la vida institucional del país. «Nos sentimos en estos momentos más españoles si cabe», resumió Campos.Para Juan José Imbroda, presidente de Melilla, las visitas del Rey a Ceuta y Melilla serán muy simbólicas. Se mostró agradecido por la oportunidad de que sean tras la Fiesta Nacional y aseguró que todo está preparado para que la ciudadanía melillense se vuelque con la Familia Real el miércoles.La Reina también toma la palabraDoña Letizia participó activamente en los encuentros. La Reina se incorporó a las conversaciones, formuló preguntas y mostró interés por el trabajo cotidiano de los colectivos ceutíes. Su presencia contribuyó a que el intercambio no quedara reducido a una sucesión de saludos protocolarios, sino que permitiera abordar las dificultades y los proyectos de las entidades invitadas.La recepción del 12 de Octubre tiene una mecánica exigente. Los Reyes deben atender a representantes de ámbitos muy distintos en un tiempo limitado, sin que la rapidez de los encuentros desdibuje su contenido. En esta ocasión, la cercanía del viaje a Ceuta y Melilla dio un sentido particular a esos minutos: para los invitados, era la ocasión de poner rostro a sus reivindicaciones; para la Corona, una oportunidad de escuchar directamente a quienes representan la realidad social y económica de ambas ciudades. Este martes tendrán oportunidad de conocer esa realidad de modo más cercano, en unos actos que comenzarán a las 12.30h el Palacio de la Asamblea (Ayuntamiento). Allí serán recibidos por las máximas autoridades locales y autonómicas con el presidente Juan Jesús Vivas a la cabeza. Durante el acto institucional, recibirán las llaves de la ciudad y mantendrán un encuentro de trabajo con los miembros del Consejo de Gobierno ceutí.El viaje de Sus Majestades a ambas ciudades autónomas todavía está por llegar; la expectación, en cambio, ya se había hecho visible entre los tapices de PalacioTras la jornada matutina, la agenda se reanudará a las 16:45 horas con una visita de carácter educativo y social al colegio Vicente Aleixandre. Luego los Reyes presidirán un acto ecuménico de homenaje a las personas que fallecieron en el mar los días 30 y 31 de julio, en el cementerio de Sidi Embarek». Por último, ya en Parador ceutí, recibirán a miembros de la sociedad ceutí y el Rey pronunciará un discurso. Los Reyes dormirán mañana en Ceuta.La Fiesta Nacional volvió a desplegar en el Palacio Real su repertorio de símbolos, uniformes y solemnidad. Pero, antes de abandonar los salones, Ceuta había conseguido trasladar también su propia agenda. El viaje de los Reyes todavía está por llegar; la expectación, en cambio, ya se había hecho visible entre los tapices de Palacio.
Ceuta ya tiene un lugar reservado en la agenda de los Reyes. Y también en sus conversaciones en el Palacio Real. Felipe VI trasladó este 12 de Octubre a los representantes de la ciudad autónoma la expectación con la que afronta su próxima visita junto … a Doña Letizia. «Con ilusión y ganas», resumió el Rey a los periodistas durante un corrillo en la recepción de la Fiesta Nacional que, más allá de los honores y el protocolo, tuvo este año una lectura especialmente significativa para las dos ciudades autónomas.
El viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla, previsto justo para después del Día de la Hispanidad por razones nada baladíes, estuvo muy presente en los salones de Palacio. No fue una cuestión secundaria en una jornada que reúne a más de mil invitados y obliga a Don Felipe y Doña Letizia a convertir una sucesión interminable de saludos en conversaciones breves, pero cargadas de significado. Cerca de medio centenar de representantes de ambas ciudades acudieron a la recepción, y fueron ellos quienes concentraron la atención de los Reyes durante los primeros veinte minutos del encuentro.
La escena había comenzado horas antes, entre los uniformes, los honores militares y la solemnidad propia del 12 de Octubre. Pero fue en el tradicional besamanos del Salón del Trono donde aparecieron los primeros detalles de una jornada con acento caballa y melillense. Al estrechar la mano del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, Felipe VI arqueó las cejas en un gesto de complicidad. Apenas diez posiciones después en la línea de recepción, la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, saludaba con absoluta normalidad al Rey, a la Reina, a la Princesa Leonor y a la Infanta Sofía, dentro de la habitual secuencia diplomática de la celebración.
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Día de la Fiesta Nacional
Pilar De la Cuesta
Concluidos los saludos oficiales, los Reyes se acercaron a los representantes de las dos ciudades autónomas. Allí, entre los tapices y las lámparas del Palacio Real, la conversación dejó paso a las preocupaciones concretas de quienes viven y trabajan en Ceuta. La próxima visita se convirtió en el hilo conductor de los encuentros, pero también afloraron las reivindicaciones sociales, la actividad empresarial y el deseo de que la presencia de la Corona tenga continuidad.
Una pulsera para el Rey
Mari Carmen Nieto, presidenta de Cocemfe Ceuta, y Juan de Dios Traverso, director de la organización, trasladaron a ABC su agradecimiento por la invitación a la Fiesta Nacional. Nieto aprovechó la ocasión para entregar al Rey una pulsera de tela de ‘Mujeres caballa’, el colectivo que se ha organizado para dar visibilidad a la situación que atraviesa la ciudad tras las jornadas del 30 y 31 de julio, cuando se produjo la entrada masiva de alrededor de 80.000 personas de forma irregular, según las cifras recogidas en la crónica.
El detalle de la pulsera introdujo en el corazón de Palacio una realidad muy alejada de la solemnidad de sus salones. Para los representantes ceutíes, la recepción no era únicamente una invitación institucional, sino también una oportunidad de trasladar directamente a la Corona las inquietudes de la ciudad antes de la visita. También todo su agradecimiento por la invitación y por ser considerados españoles… sin más.
En esa misma línea se pronunció Arantxa Campos, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta. Su deseo es que las visitas de los Reyes formen parte de una agenda institucional normalizada, sin que cada desplazamiento tenga que interpretarse como un acontecimiento excepcional. «Ha sido muy importante que los empresarios de Ceuta estén representados en el día de España», señaló a ABC. Campos pidió que «la agenda oficial de los Reyes contemple con normalidad visitas a la ciudad ceutí».
Para los representantes ceutíes, la recepción no era una invitación institucional, sino una oportunidad de trasladar a la Corona las inquietudes de la ciudad antes de la visita
Varios de los invitados lucían en sus solapas el pin que entrelaza las banderas de Ceuta y Melilla, popularizado hace cinco años con la campaña ‘Unidos por la bandera’. El distintivo resumía una idea compartida entre los asistentes: la voluntad de reivindicar su pertenencia a España y de reforzar la visibilidad de ambas ciudades en la vida institucional del país. «Nos sentimos en estos momentos más españoles si cabe», resumió Campos.
Para Juan José Imbroda, presidente de Melilla, las visitas del Rey a Ceuta y Melilla serán muy simbólicas. Se mostró agradecido por la oportunidad de que sean tras la Fiesta Nacional y aseguró que todo está preparado para que la ciudadanía melillense se vuelque con la Familia Real el miércoles.
La Reina también toma la palabra
Doña Letizia participó activamente en los encuentros. La Reina se incorporó a las conversaciones, formuló preguntas y mostró interés por el trabajo cotidiano de los colectivos ceutíes. Su presencia contribuyó a que el intercambio no quedara reducido a una sucesión de saludos protocolarios, sino que permitiera abordar las dificultades y los proyectos de las entidades invitadas.
La recepción del 12 de Octubre tiene una mecánica exigente. Los Reyes deben atender a representantes de ámbitos muy distintos en un tiempo limitado, sin que la rapidez de los encuentros desdibuje su contenido. En esta ocasión, la cercanía del viaje a Ceuta y Melilla dio un sentido particular a esos minutos: para los invitados, era la ocasión de poner rostro a sus reivindicaciones; para la Corona, una oportunidad de escuchar directamente a quienes representan la realidad social y económica de ambas ciudades.
Este martes tendrán oportunidad de conocer esa realidad de modo más cercano, en unos actos que comenzarán a las 12.30h el Palacio de la Asamblea (Ayuntamiento). Allí serán recibidos por las máximas autoridades locales y autonómicas con el presidente Juan Jesús Vivas a la cabeza. Durante el acto institucional, recibirán las llaves de la ciudad y mantendrán un encuentro de trabajo con los miembros del Consejo de Gobierno ceutí.
El viaje de Sus Majestades a ambas ciudades autónomas todavía está por llegar; la expectación, en cambio, ya se había hecho visible entre los tapices de Palacio
Tras la jornada matutina, la agenda se reanudará a las 16:45 horas con una visita de carácter educativo y social al colegio Vicente Aleixandre. Luego los Reyes presidirán un acto ecuménico de homenaje a las personas que fallecieron en el mar los días 30 y 31 de julio, en el cementerio de Sidi Embarek». Por último, ya en Parador ceutí, recibirán a miembros de la sociedad ceutí y el Rey pronunciará un discurso. Los Reyes dormirán mañana en Ceuta.
La Fiesta Nacional volvió a desplegar en el Palacio Real su repertorio de símbolos, uniformes y solemnidad. Pero, antes de abandonar los salones, Ceuta había conseguido trasladar también su propia agenda. El viaje de los Reyes todavía está por llegar; la expectación, en cambio, ya se había hecho visible entre los tapices de Palacio.
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