Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) tendrá un congreso de unidad a finales de junio en Cataluña. El líder del PP catalán defiende los valores y las esencias de su partido, ahora más que nunca tras el paso del Papa por España. Defiende evitar los «atajos» y espera una gran victoria de Feijóo en las generales.—Han pasado siete años desde que se celebró el último congreso del PP catalán. Se debía convocar en 2022. Les ha costado.—En este tiempo el partido ha atravesado una situación muy difícil en la que incluso estuvo en tela de juicio su propia supervivencia. A eso se le sumó la concatenación de muchísimos procesos electorales. Pero bien está lo que bien acaba.—Hay un debate permanente sobre si el PP ha renunciado a tener un proyecto propio en Cataluña. ¿Cuál va a ser el mensaje en el congreso?—El del proyecto del centro derecha liberal europeísta, que es la ideología que ha traído el progreso a las grandes naciones europeas, pero que curiosamente no ha gobernado nunca en Cataluña. Durante los últimos años ha gobernado el nacionalismo, la izquierda o ambos en coalición. Y por eso se entiende la decadencia que vive nuestra tierra. Nuestras ideas hoy en Cataluña no son mayoritarias, pero ya no son residuales. Es un cambio muy importante. Y la segunda cuestión es que de este congreso tiene que salir un partido fuerte, unido. Esa parte no es sencilla porque hemos vivido unos años prácticamente sin cargos públicos. Ya no estamos así. Ahora está en nuestra mano darle un salto al Partido Popular de Cataluña inédito.Noticia relacionada general No No El PP cita a Marlaska y a Peramato al Senado por las reuniones de Leire Díez con el núcleo de la Fiscalía y la Guardia Civil Carlos Mullor—El Gobierno repite que la situación se ha normalizado en Cataluña. ¿Es así?—Creo que es un debate trampa. Evidentemente no estamos en la situación de 2017 en la que se quemaban contenedores y había una tensión en las calles brutal. Ahora lo que está pasando es el desmantelamiento del Estado. Los últimos acuerdos han dejado al Gobierno de España sin competencias en costas, en el consorcio de la Zona Franca y han acabado con la práctica desaparición de la Guardia Civil en Cataluña. Ya solo queda por dar una Agencia Tributaria y un Poder Judicial. Y lo segundo es que se está preparando un ataque a la Constitución para convertir España en una confederación plurinacional. Eso no es quemar contenedores, pero es muy grave. Lo que trajo la paz social a Cataluña no fueron los arrumacos del yerno ideal Salvador Illa, sino la aplicación de la ley.—El auge de Aliança Catalana en las encuestas no cesa. ¿A quién le preocupa más?—Cuando el PP gobierne España y el sentido común vuelva a la gestión de las políticas de inmigración, muchísima gente que hoy se plantea votar a Alianza Catalana, dejará de hacerlo. Porque es una de las motivaciones que les lleva a ello. La segunda, que yo no puedo controlar, es la gente que considera que el español es una lengua colonizadora, que existe una raza catalana distinta del resto de razas mundiales… Esto que defiende Silvia Orriols, que es la deformación grotesca del nacionalismo.«Con el PP en el Gobierno y sentido común en políticas de inmigración muchos no se plantearán votar a Alianza Catalana»—¿Pero cree que la situación migratoria en Cataluña es de mayor emergencia?—Los datos así lo señalan y también que hay una relación estadística entre los delitos y la procedencia de los delincuentes. Eso es una realidad incontestable. No es uniforme en toda España. También ocurre en otros lugares como Almería o Murcia, pero de manera más fuerte en Cataluña. Y es un asunto, el de la inseguridad ciudadana y la ocupación ilegal, que hay que resolver y que en Cataluña el Gobierno actual no es ya que no la resuelva, es que la está fomentando. —Acusan a Feijóo de haber sido muy duro en el Círculo de Empresarios en su intervención de hace días.—Feijóo básicamente hizo tres cosas. Una, explicar su proyecto económico para España y, por lo tanto, para Cataluña. Dos, dejar claro que el PP no va a ir a mendigar a Waterloo a un prófugo golpista; y tres, que el PP no va a apoyar el modelo Junqueras de financiación. Es evidente que ha acertado. ¿Alguien se imagina que pudiéramos defender otra cosa? Lo que me sorprende es que algunos se sorprendan.—¿El PP debe presentar una moción de censura contra Sánchez?—Se suele decir que todo español lleva dentro de su alma un seleccionador de fútbol, un presidente del Gobierno y podríamos añadir un presidente del PP. Pero al final solo hay un seleccionador que es al que le toca, solo hay un presidente del Gobierno y solo hay un presidente del PP. Le corresponde a él decidir si presenta esa moción de censura y yo, desde luego, daré mi opinión en privado si me la pregunta. Pero repito, creo que es una decisión que corresponde al presidente de mi partido tomarla. —¿Qué otra respuesta política hay si Sánchez no adelanta elecciones?—Seguir ofreciendo a los españoles nuestra alternativa. Ya sé que mucha gente puede sentirse desesperada, pero no existen atajos. Los atajos pueden ser muy tentadores, pero yo estoy muy orgulloso de que nuestro partido jamás haya caído en la trampa de combatir el sanchismo imitando los atajos del sanchismo. Somos otra cosa. Creo que tenemos argumentos más que sólidos para que cualquier español entienda que para desalojar al sanchismo no hay que imitarlo. Hay que hacer algo completamente distinto. Y eso es un proyecto de regeneración democrática, de regeneración moral, que respete a las instituciones, la separación de poderes. Buscar atajos imitando a Sánchez sería un error gravísimo y no lo va a cometer mi partido.«Le corresponde a Feijóo decidir si presenta esa moción de censura y yo, desde luego, daré mi opinión en privado si me la pregunta. Pero es su decisión»—¿Le preocupa una interlocución con Junts en el marco de la moción?—No podemos caer en la melancolía ni en las trampas que nuestros adversarios nos ponen. ¿Qué ha dejado claro Junts? Que la condición que ponen para hablar de esto es que un partido democrático vaya a Waterloo a mendigar el apoyo de un prófugo golpista. Eso no va a ocurrir. Así que Junts deja muy claro que ellos no quieren esa moción de censura. Ponen conscientemente una condición que saben que no puede cumplirse de ninguna manera.—De cara a las elecciones generales y si Feijóo no puede tener un Gobierno en solitario, ¿la única vía es con Vox?—Quien creó la teoría de los muros fue Sánchez y montó con sus socios un bloque. El PP, que va a ganar las elecciones, está absolutamente legitimado para buscar las mayorías que considere oportunas. Y hacerlo sin ningún tipo de complejo porque los aragoneses, los castellano y leoneses, los extremeños y los andaluces han votado que el PP lidere gobiernos y que se entienda con Vox. Yo soy bastante de respetar la voluntad que la gente expresa en las urnas. —Es que si no es con Vox, la otra vía son pactos con los nacionalistas.—Lo que ha funcionado en España en los últimos años, aunque intenten disimular porque les da vergüenza apoyar las corruptelas sanchistas y zapateriles, es una especie de Frente Popular entre toda la izquierda y los nacionalistas. El Partido Popular está legitimado y obligado a ofrecer una alternativa política mayoritaria entre los españoles.—Puigdemont sigue en Waterloo y sin amnistía. El fallo del TJUE esta próximo. ¿Cómo va a afectar a la legislatura?—Procuro ser prudente y respetuoso con el futuro de los proyectos políticos. Lo que sí diré es que no le veo a Junts un futuro precisamente esplendoroso. No hay más que ver lo que pasó hace unos días con Míriam Nogueras y su grotesco espectáculo con el Papa. Yo nunca he idealizado la antigua Convergència porque es responsable de muchos de los males de Cataluña. Pero claro, comparar el comportamiento de Nogueras con el de Miquel Roca, pues llama bastante la atención. —¿Ve reversible ese giro grotesco de Junts?—A mí me interesa que el PP traslade su proyecto. Por alguna razón de orden casi psicológico parece que todo el mundo está más pendiente de cómo se reconstruye el espacio de Junts que de nuestro propio proyecto político. Y el PP no está para masajear a Junts ni a la antigua Convergència. No tenemos porqué vivir constantemente en el diván de los cambios de humor y de estado de ánimo que tenga el nacionalismo en Cataluña. Que se las apañen ellos.—Al final el Papa usó con total normalidad el catalán y el castellano en su paso por Barcelona.—El Papa es libre y puede hablar como considere oportuno. Me parece perfecto que lo haya hecho en nuestras dos lenguas. —La inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia fue espectacular.—Tuve el honor de vivirlo allí. Salí emocionado y orgulloso de ser catalán y español. Nos hacía mucha falta vivir algo así después de tantos años aguantando a los pelmazos de siempre.—¿Y el mensaje del Papa en el Congreso?—Me parece una de esas piezas que se estudiarán con el tiempo. A mí particularmente me emocionó porque me encantó todo lo que decía. La indiscutible dignidad de todos los seres humanos, principio esencial del humanismo cristiano; la defensa de la vida en todas sus dimensiones y la defensa del derecho de las familias a elegir la educación de sus hijos. Creo que esos son elementos esenciales también de nuestra manera de entender el mundo y me sentí muy reconfortado escuchando un discurso así. No creo que haya un líder en el mundo capaz de convocar a un millón y medio de personas de toda índole y adscripción ideológica. Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) tendrá un congreso de unidad a finales de junio en Cataluña. El líder del PP catalán defiende los valores y las esencias de su partido, ahora más que nunca tras el paso del Papa por España. Defiende evitar los «atajos» y espera una gran victoria de Feijóo en las generales.—Han pasado siete años desde que se celebró el último congreso del PP catalán. Se debía convocar en 2022. Les ha costado.—En este tiempo el partido ha atravesado una situación muy difícil en la que incluso estuvo en tela de juicio su propia supervivencia. A eso se le sumó la concatenación de muchísimos procesos electorales. Pero bien está lo que bien acaba.—Hay un debate permanente sobre si el PP ha renunciado a tener un proyecto propio en Cataluña. ¿Cuál va a ser el mensaje en el congreso?—El del proyecto del centro derecha liberal europeísta, que es la ideología que ha traído el progreso a las grandes naciones europeas, pero que curiosamente no ha gobernado nunca en Cataluña. Durante los últimos años ha gobernado el nacionalismo, la izquierda o ambos en coalición. Y por eso se entiende la decadencia que vive nuestra tierra. Nuestras ideas hoy en Cataluña no son mayoritarias, pero ya no son residuales. Es un cambio muy importante. Y la segunda cuestión es que de este congreso tiene que salir un partido fuerte, unido. Esa parte no es sencilla porque hemos vivido unos años prácticamente sin cargos públicos. Ya no estamos así. Ahora está en nuestra mano darle un salto al Partido Popular de Cataluña inédito.Noticia relacionada general No No El PP cita a Marlaska y a Peramato al Senado por las reuniones de Leire Díez con el núcleo de la Fiscalía y la Guardia Civil Carlos Mullor—El Gobierno repite que la situación se ha normalizado en Cataluña. ¿Es así?—Creo que es un debate trampa. Evidentemente no estamos en la situación de 2017 en la que se quemaban contenedores y había una tensión en las calles brutal. Ahora lo que está pasando es el desmantelamiento del Estado. Los últimos acuerdos han dejado al Gobierno de España sin competencias en costas, en el consorcio de la Zona Franca y han acabado con la práctica desaparición de la Guardia Civil en Cataluña. Ya solo queda por dar una Agencia Tributaria y un Poder Judicial. Y lo segundo es que se está preparando un ataque a la Constitución para convertir España en una confederación plurinacional. Eso no es quemar contenedores, pero es muy grave. Lo que trajo la paz social a Cataluña no fueron los arrumacos del yerno ideal Salvador Illa, sino la aplicación de la ley.—El auge de Aliança Catalana en las encuestas no cesa. ¿A quién le preocupa más?—Cuando el PP gobierne España y el sentido común vuelva a la gestión de las políticas de inmigración, muchísima gente que hoy se plantea votar a Alianza Catalana, dejará de hacerlo. Porque es una de las motivaciones que les lleva a ello. La segunda, que yo no puedo controlar, es la gente que considera que el español es una lengua colonizadora, que existe una raza catalana distinta del resto de razas mundiales… Esto que defiende Silvia Orriols, que es la deformación grotesca del nacionalismo.«Con el PP en el Gobierno y sentido común en políticas de inmigración muchos no se plantearán votar a Alianza Catalana»—¿Pero cree que la situación migratoria en Cataluña es de mayor emergencia?—Los datos así lo señalan y también que hay una relación estadística entre los delitos y la procedencia de los delincuentes. Eso es una realidad incontestable. No es uniforme en toda España. También ocurre en otros lugares como Almería o Murcia, pero de manera más fuerte en Cataluña. Y es un asunto, el de la inseguridad ciudadana y la ocupación ilegal, que hay que resolver y que en Cataluña el Gobierno actual no es ya que no la resuelva, es que la está fomentando. —Acusan a Feijóo de haber sido muy duro en el Círculo de Empresarios en su intervención de hace días.—Feijóo básicamente hizo tres cosas. Una, explicar su proyecto económico para España y, por lo tanto, para Cataluña. Dos, dejar claro que el PP no va a ir a mendigar a Waterloo a un prófugo golpista; y tres, que el PP no va a apoyar el modelo Junqueras de financiación. Es evidente que ha acertado. ¿Alguien se imagina que pudiéramos defender otra cosa? Lo que me sorprende es que algunos se sorprendan.—¿El PP debe presentar una moción de censura contra Sánchez?—Se suele decir que todo español lleva dentro de su alma un seleccionador de fútbol, un presidente del Gobierno y podríamos añadir un presidente del PP. Pero al final solo hay un seleccionador que es al que le toca, solo hay un presidente del Gobierno y solo hay un presidente del PP. Le corresponde a él decidir si presenta esa moción de censura y yo, desde luego, daré mi opinión en privado si me la pregunta. Pero repito, creo que es una decisión que corresponde al presidente de mi partido tomarla. —¿Qué otra respuesta política hay si Sánchez no adelanta elecciones?—Seguir ofreciendo a los españoles nuestra alternativa. Ya sé que mucha gente puede sentirse desesperada, pero no existen atajos. Los atajos pueden ser muy tentadores, pero yo estoy muy orgulloso de que nuestro partido jamás haya caído en la trampa de combatir el sanchismo imitando los atajos del sanchismo. Somos otra cosa. Creo que tenemos argumentos más que sólidos para que cualquier español entienda que para desalojar al sanchismo no hay que imitarlo. Hay que hacer algo completamente distinto. Y eso es un proyecto de regeneración democrática, de regeneración moral, que respete a las instituciones, la separación de poderes. Buscar atajos imitando a Sánchez sería un error gravísimo y no lo va a cometer mi partido.«Le corresponde a Feijóo decidir si presenta esa moción de censura y yo, desde luego, daré mi opinión en privado si me la pregunta. Pero es su decisión»—¿Le preocupa una interlocución con Junts en el marco de la moción?—No podemos caer en la melancolía ni en las trampas que nuestros adversarios nos ponen. ¿Qué ha dejado claro Junts? Que la condición que ponen para hablar de esto es que un partido democrático vaya a Waterloo a mendigar el apoyo de un prófugo golpista. Eso no va a ocurrir. Así que Junts deja muy claro que ellos no quieren esa moción de censura. Ponen conscientemente una condición que saben que no puede cumplirse de ninguna manera.—De cara a las elecciones generales y si Feijóo no puede tener un Gobierno en solitario, ¿la única vía es con Vox?—Quien creó la teoría de los muros fue Sánchez y montó con sus socios un bloque. El PP, que va a ganar las elecciones, está absolutamente legitimado para buscar las mayorías que considere oportunas. Y hacerlo sin ningún tipo de complejo porque los aragoneses, los castellano y leoneses, los extremeños y los andaluces han votado que el PP lidere gobiernos y que se entienda con Vox. Yo soy bastante de respetar la voluntad que la gente expresa en las urnas. —Es que si no es con Vox, la otra vía son pactos con los nacionalistas.—Lo que ha funcionado en España en los últimos años, aunque intenten disimular porque les da vergüenza apoyar las corruptelas sanchistas y zapateriles, es una especie de Frente Popular entre toda la izquierda y los nacionalistas. El Partido Popular está legitimado y obligado a ofrecer una alternativa política mayoritaria entre los españoles.—Puigdemont sigue en Waterloo y sin amnistía. El fallo del TJUE esta próximo. ¿Cómo va a afectar a la legislatura?—Procuro ser prudente y respetuoso con el futuro de los proyectos políticos. Lo que sí diré es que no le veo a Junts un futuro precisamente esplendoroso. No hay más que ver lo que pasó hace unos días con Míriam Nogueras y su grotesco espectáculo con el Papa. Yo nunca he idealizado la antigua Convergència porque es responsable de muchos de los males de Cataluña. Pero claro, comparar el comportamiento de Nogueras con el de Miquel Roca, pues llama bastante la atención. —¿Ve reversible ese giro grotesco de Junts?—A mí me interesa que el PP traslade su proyecto. Por alguna razón de orden casi psicológico parece que todo el mundo está más pendiente de cómo se reconstruye el espacio de Junts que de nuestro propio proyecto político. Y el PP no está para masajear a Junts ni a la antigua Convergència. No tenemos porqué vivir constantemente en el diván de los cambios de humor y de estado de ánimo que tenga el nacionalismo en Cataluña. Que se las apañen ellos.—Al final el Papa usó con total normalidad el catalán y el castellano en su paso por Barcelona.—El Papa es libre y puede hablar como considere oportuno. Me parece perfecto que lo haya hecho en nuestras dos lenguas. —La inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia fue espectacular.—Tuve el honor de vivirlo allí. Salí emocionado y orgulloso de ser catalán y español. Nos hacía mucha falta vivir algo así después de tantos años aguantando a los pelmazos de siempre.—¿Y el mensaje del Papa en el Congreso?—Me parece una de esas piezas que se estudiarán con el tiempo. A mí particularmente me emocionó porque me encantó todo lo que decía. La indiscutible dignidad de todos los seres humanos, principio esencial del humanismo cristiano; la defensa de la vida en todas sus dimensiones y la defensa del derecho de las familias a elegir la educación de sus hijos. Creo que esos son elementos esenciales también de nuestra manera de entender el mundo y me sentí muy reconfortado escuchando un discurso así. No creo que haya un líder en el mundo capaz de convocar a un millón y medio de personas de toda índole y adscripción ideológica.
Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) tendrá un congreso de unidad a finales de junio en Cataluña. El líder del PP catalán defiende los valores y las esencias de su partido, ahora más que nunca tras el paso del Papa por España. Defiende evitar los «atajos» y … espera una gran victoria de Feijóo en las generales.
—Han pasado siete años desde que se celebró el último congreso del PP catalán. Se debía convocar en 2022. Les ha costado.
—En este tiempo el partido ha atravesado una situación muy difícil en la que incluso estuvo en tela de juicio su propia supervivencia. A eso se le sumó la concatenación de muchísimos procesos electorales. Pero bien está lo que bien acaba.
—Hay un debate permanente sobre si el PP ha renunciado a tener un proyecto propio en Cataluña. ¿Cuál va a ser el mensaje en el congreso?
—El del proyecto del centro derecha liberal europeísta, que es la ideología que ha traído el progreso a las grandes naciones europeas, pero que curiosamente no ha gobernado nunca en Cataluña. Durante los últimos años ha gobernado el nacionalismo, la izquierda o ambos en coalición. Y por eso se entiende la decadencia que vive nuestra tierra. Nuestras ideas hoy en Cataluña no son mayoritarias, pero ya no son residuales. Es un cambio muy importante. Y la segunda cuestión es que de este congreso tiene que salir un partido fuerte, unido. Esa parte no es sencilla porque hemos vivido unos años prácticamente sin cargos públicos. Ya no estamos así. Ahora está en nuestra mano darle un salto al Partido Popular de Cataluña inédito.
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—El Gobierno repite que la situación se ha normalizado en Cataluña. ¿Es así?
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—Creo que es un debate trampa. Evidentemente no estamos en la situación de 2017 en la que se quemaban contenedores y había una tensión en las calles brutal. Ahora lo que está pasando es el desmantelamiento del Estado. Los últimos acuerdos han dejado al Gobierno de España sin competencias en costas, en el consorcio de la Zona Franca y han acabado con la práctica desaparición de la Guardia Civil en Cataluña. Ya solo queda por dar una Agencia Tributaria y un Poder Judicial. Y lo segundo es que se está preparando un ataque a la Constitución para convertir España en una confederación plurinacional. Eso no es quemar contenedores, pero es muy grave. Lo que trajo la paz social a Cataluña no fueron los arrumacos del yerno ideal Salvador Illa, sino la aplicación de la ley.
—El auge de Aliança Catalana en las encuestas no cesa. ¿A quién le preocupa más?
—Cuando el PP gobierne España y el sentido común vuelva a la gestión de las políticas de inmigración, muchísima gente que hoy se plantea votar a Alianza Catalana, dejará de hacerlo. Porque es una de las motivaciones que les lleva a ello. La segunda, que yo no puedo controlar, es la gente que considera que el español es una lengua colonizadora, que existe una raza catalana distinta del resto de razas mundiales… Esto que defiende Silvia Orriols, que es la deformación grotesca del nacionalismo.
«Con el PP en el Gobierno y sentido común en políticas de inmigración muchos no se plantearán votar a Alianza Catalana»
—¿Pero cree que la situación migratoria en Cataluña es de mayor emergencia?
—Los datos así lo señalan y también que hay una relación estadística entre los delitos y la procedencia de los delincuentes. Eso es una realidad incontestable. No es uniforme en toda España. También ocurre en otros lugares como Almería o Murcia, pero de manera más fuerte en Cataluña. Y es un asunto, el de la inseguridad ciudadana y la ocupación ilegal, que hay que resolver y que en Cataluña el Gobierno actual no es ya que no la resuelva, es que la está fomentando.
—Acusan a Feijóo de haber sido muy duro en el Círculo de Empresarios en su intervención de hace días.
—Feijóo básicamente hizo tres cosas. Una, explicar su proyecto económico para España y, por lo tanto, para Cataluña. Dos, dejar claro que el PP no va a ir a mendigar a Waterloo a un prófugo golpista; y tres, que el PP no va a apoyar el modelo Junqueras de financiación. Es evidente que ha acertado. ¿Alguien se imagina que pudiéramos defender otra cosa? Lo que me sorprende es que algunos se sorprendan.
—¿El PP debe presentar una moción de censura contra Sánchez?
—Se suele decir que todo español lleva dentro de su alma un seleccionador de fútbol, un presidente del Gobierno y podríamos añadir un presidente del PP. Pero al final solo hay un seleccionador que es al que le toca, solo hay un presidente del Gobierno y solo hay un presidente del PP. Le corresponde a él decidir si presenta esa moción de censura y yo, desde luego, daré mi opinión en privado si me la pregunta. Pero repito, creo que es una decisión que corresponde al presidente de mi partido tomarla.
—¿Qué otra respuesta política hay si Sánchez no adelanta elecciones?
—Seguir ofreciendo a los españoles nuestra alternativa. Ya sé que mucha gente puede sentirse desesperada, pero no existen atajos. Los atajos pueden ser muy tentadores, pero yo estoy muy orgulloso de que nuestro partido jamás haya caído en la trampa de combatir el sanchismo imitando los atajos del sanchismo. Somos otra cosa. Creo que tenemos argumentos más que sólidos para que cualquier español entienda que para desalojar al sanchismo no hay que imitarlo. Hay que hacer algo completamente distinto. Y eso es un proyecto de regeneración democrática, de regeneración moral, que respete a las instituciones, la separación de poderes. Buscar atajos imitando a Sánchez sería un error gravísimo y no lo va a cometer mi partido.
«Le corresponde a Feijóo decidir si presenta esa moción de censura y yo, desde luego, daré mi opinión en privado si me la pregunta. Pero es su decisión»
—¿Le preocupa una interlocución con Junts en el marco de la moción?
—No podemos caer en la melancolía ni en las trampas que nuestros adversarios nos ponen. ¿Qué ha dejado claro Junts? Que la condición que ponen para hablar de esto es que un partido democrático vaya a Waterloo a mendigar el apoyo de un prófugo golpista. Eso no va a ocurrir. Así que Junts deja muy claro que ellos no quieren esa moción de censura. Ponen conscientemente una condición que saben que no puede cumplirse de ninguna manera.
—De cara a las elecciones generales y si Feijóo no puede tener un Gobierno en solitario, ¿la única vía es con Vox?
—Quien creó la teoría de los muros fue Sánchez y montó con sus socios un bloque. El PP, que va a ganar las elecciones, está absolutamente legitimado para buscar las mayorías que considere oportunas. Y hacerlo sin ningún tipo de complejo porque los aragoneses, los castellano y leoneses, los extremeños y los andaluces han votado que el PP lidere gobiernos y que se entienda con Vox. Yo soy bastante de respetar la voluntad que la gente expresa en las urnas.
—Es que si no es con Vox, la otra vía son pactos con los nacionalistas.
—Lo que ha funcionado en España en los últimos años, aunque intenten disimular porque les da vergüenza apoyar las corruptelas sanchistas y zapateriles, es una especie de Frente Popular entre toda la izquierda y los nacionalistas. El Partido Popular está legitimado y obligado a ofrecer una alternativa política mayoritaria entre los españoles.
—Puigdemont sigue en Waterloo y sin amnistía. El fallo del TJUE esta próximo. ¿Cómo va a afectar a la legislatura?
—Procuro ser prudente y respetuoso con el futuro de los proyectos políticos. Lo que sí diré es que no le veo a Junts un futuro precisamente esplendoroso. No hay más que ver lo que pasó hace unos días con Míriam Nogueras y su grotesco espectáculo con el Papa. Yo nunca he idealizado la antigua Convergència porque es responsable de muchos de los males de Cataluña. Pero claro, comparar el comportamiento de Nogueras con el de Miquel Roca, pues llama bastante la atención.
—¿Ve reversible ese giro grotesco de Junts?
—A mí me interesa que el PP traslade su proyecto. Por alguna razón de orden casi psicológico parece que todo el mundo está más pendiente de cómo se reconstruye el espacio de Junts que de nuestro propio proyecto político. Y el PP no está para masajear a Junts ni a la antigua Convergència. No tenemos porqué vivir constantemente en el diván de los cambios de humor y de estado de ánimo que tenga el nacionalismo en Cataluña. Que se las apañen ellos.
—Al final el Papa usó con total normalidad el catalán y el castellano en su paso por Barcelona.
—El Papa es libre y puede hablar como considere oportuno. Me parece perfecto que lo haya hecho en nuestras dos lenguas.
—La inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia fue espectacular.
—Tuve el honor de vivirlo allí. Salí emocionado y orgulloso de ser catalán y español. Nos hacía mucha falta vivir algo así después de tantos años aguantando a los pelmazos de siempre.
—¿Y el mensaje del Papa en el Congreso?
—Me parece una de esas piezas que se estudiarán con el tiempo. A mí particularmente me emocionó porque me encantó todo lo que decía. La indiscutible dignidad de todos los seres humanos, principio esencial del humanismo cristiano; la defensa de la vida en todas sus dimensiones y la defensa del derecho de las familias a elegir la educación de sus hijos. Creo que esos son elementos esenciales también de nuestra manera de entender el mundo y me sentí muy reconfortado escuchando un discurso así. No creo que haya un líder en el mundo capaz de convocar a un millón y medio de personas de toda índole y adscripción ideológica.
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