El supuesto caso de peste neumónica detectado en un laboratorio de Irkutsk , en Siberia, ha despertado la preocupación de la comunidad científica por las circunstancias que rodean la muerte de una investigadora y por las medidas adoptadas posteriormente por las autoridades rusas. Rusia ha informado de la investigación de un posible caso y de la puesta en cuarentena de alrededor de 200 personas, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reclamado más información sobre las pruebas realizadas, el estado de los contactos y las razones de las medidas adoptadas. Por el momento, no existe confirmación pública de que se trate de peste neumónica ni de que haya un brote .Para analizar los escenarios que plantea el caso, ABC habla con César de la Fuente Núñez , biotecnólogo gallego especializado en microbiología, resistencia a los antibióticos y diseño de nuevos antimicrobianos. Con tan solo 36 años, el investigador fue elegido por el MIT como uno de los diez científicos más innovadores del mundo en el ámbito de las ciencias de la vida y la American Chemical Society lo distinguió como mejor investigador joven de Estados Unidos.Formado en la Universidad de León y doctorado en Microbiología e Inmunología por la University of British Columbia, De la Fuente desarrolla actualmente su investigación en la Universidad de Pensilvania (EE. UU.). Su trabajo se sitúa precisamente en una de las grandes amenazas de la medicina moderna: la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Su equipo ha desarrollado, entre otras herramientas, ApexGO , una inteligencia artificial generativa capaz de diseñar y optimizar nuevos antibióticos en cuestión de horas. En este contexto, el biotecnólogo analiza qué puede haber detrás del supuesto caso ruso , qué papel tendría la profilaxis antibiótica y hasta qué punto las medidas de cuarentena pueden estar justificadas.—Con la información de la que se dispone y la respuesta de las autoridades rusas, ¿cree que podría tratarse de peste neumónica?—Es una posibilidad que merece investigarse, pero todavía no hay información pública suficiente para confirmar ese diagnóstico ni para hablar de un brote de peste. La OMS ha explicado que Rusia no ha notificado casos recientes de peste en la región y que ha solicitado más información sobre las pruebas realizadas, el estado de los contactos y las razones de las medidas adoptadas. También está pendiente de verificar las informaciones sobre una segunda persona con neumonía. Que la persona fallecida trabajara en un instituto que estudia estos patógenos hace especialmente importante investigar una posible exposición laboral. Sin embargo, su lugar de trabajo y la intensidad de la respuesta sanitaria no permiten identificar por sí solos la causa de la enfermedad. Para eso necesitamos resultados de laboratorio y datos epidemiológicos verificables.«No hay una base científica suficiente para sostener que se trate de un patógeno manipulado» César de la Fuente—Si fuera finalmente peste pulmonar, ¿la profilaxis debería haber controlado la situación?, ¿comparte la hipótesis de un posible patógeno manipulado?—Los antibióticos adecuados, administrados a tiempo, son eficaces contra la peste, y la profilaxis de los contactos expuestos es una herramienta fundamental. Pero conviene distinguir entre prevenir la enfermedad en una persona expuesta y tratar a alguien que ya presenta una infección avanzada. La peste neumónica puede evolucionar rápidamente y ser mortal si el tratamiento se retrasa, incluso sin resistencia a los antibióticos. En este caso, no tenemos información clínica suficiente para afirmar que la profilaxis haya fracasado. Necesitaríamos saber qué se administró, cuándo y cuál fue la evolución de las personas expuestas. Con los datos públicos actuales, no veo una base científica suficiente para sostener que se trate de un patógeno manipulado deliberadamente. Incluso si se detectara resistencia a algún antibiótico, eso no demostraría manipulación genética: se han descrito resistencias naturales en ‘Yersinia pestis’, aunque son muy poco frecuentes. Una afirmación de esa gravedad requiere pruebas específicas y una investigación rigurosa.—¿Con qué fin se investiga actualmente la bacteria de la peste? ¿Sigue circulando?—Sí. La peste no está erradicada. La bacteria persiste en reservorios animales, especialmente pequeños mamíferos, y en las pulgas que los parasitan. Sigue causando casos humanos; en los últimos años, la mayoría de los notificados a la OMS se han concentrado en Madagascar y la República Democrática del Congo. Existen razones médicas y científicas claras para estudiarla: comprender cómo causa enfermedad y cómo se transmite, mejorar las pruebas diagnósticas y desarrollar vacunas y tratamientos. La vigilancia de sus focos naturales también ayuda a prevenir infecciones humanas. Además, existe investigación de protección y preparación frente a posibles usos deliberados, dado su historial como agente biológico. Ese contexto no permite atribuir una finalidad militar a un laboratorio concreto ni a este episodio.«Existe investigación de protección y preparación frente a posibles usos deliberados de este patógeno, dado su historial como agente biológico. Ese contexto, sin embargo, no permite atribuir una finalidad militar a este episodio» César de la Fuente—¿Por qué cree que no se han hecho públicos los resultados de la secuenciación del patógeno?—No conozco el motivo, y sería especulativo atribuirlo a una intención concreta. Antes de explicar una supuesta falta de publicación, habría que confirmar si se ha identificado el agente y si existe una secuenciación completada y validada. Lo que sí sabemos es que la OMS sigue solicitando detalles sobre las pruebas realizadas. Creo que es fundamental compartir cuanto antes los resultados disponibles. La secuenciación puede aportar información valiosa, pero no es un requisito para iniciar el tratamiento ante una sospecha clínica de peste. Los CDC recomiendan no retrasarlo mientras se esperan los resultados diagnósticos. La ausencia de una secuencia pública tampoco constituye, por sí sola, una prueba de manipulación.—¿Por qué recurrir a restricciones si la peste puede controlarse con antibióticos?—Que existan tratamientos eficaces no elimina la necesidad de prevenir contagios. En la peste neumónica, los antibióticos y el aislamiento de los pacientes son medidas complementarias. También hay que identificar y vigilar a los contactos y ofrecer profilaxis cuando corresponda. Además, conviene precisar qué significa confinamiento en este caso. La OMS ha comunicado que unas 200 personas consideradas contactos fueron puestas en cuarentena; eso no equivale a un confinamiento general de la población. Ante una neumonía grave de causa desconocida, adoptar precauciones mientras se aclara el diagnóstico puede ser razonable. Para valorar si las restricciones concretas son proporcionadas necesitamos conocer su alcance, duración y justificación epidemiológica. Su existencia no demuestra que los antibióticos hayan dejado de funcionar. Las autoridades deberían explicar claramente qué riesgo intentan reducir y qué criterios utilizarán para levantar las medidas. El supuesto caso de peste neumónica detectado en un laboratorio de Irkutsk , en Siberia, ha despertado la preocupación de la comunidad científica por las circunstancias que rodean la muerte de una investigadora y por las medidas adoptadas posteriormente por las autoridades rusas. Rusia ha informado de la investigación de un posible caso y de la puesta en cuarentena de alrededor de 200 personas, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reclamado más información sobre las pruebas realizadas, el estado de los contactos y las razones de las medidas adoptadas. Por el momento, no existe confirmación pública de que se trate de peste neumónica ni de que haya un brote .Para analizar los escenarios que plantea el caso, ABC habla con César de la Fuente Núñez , biotecnólogo gallego especializado en microbiología, resistencia a los antibióticos y diseño de nuevos antimicrobianos. Con tan solo 36 años, el investigador fue elegido por el MIT como uno de los diez científicos más innovadores del mundo en el ámbito de las ciencias de la vida y la American Chemical Society lo distinguió como mejor investigador joven de Estados Unidos.Formado en la Universidad de León y doctorado en Microbiología e Inmunología por la University of British Columbia, De la Fuente desarrolla actualmente su investigación en la Universidad de Pensilvania (EE. UU.). Su trabajo se sitúa precisamente en una de las grandes amenazas de la medicina moderna: la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Su equipo ha desarrollado, entre otras herramientas, ApexGO , una inteligencia artificial generativa capaz de diseñar y optimizar nuevos antibióticos en cuestión de horas. En este contexto, el biotecnólogo analiza qué puede haber detrás del supuesto caso ruso , qué papel tendría la profilaxis antibiótica y hasta qué punto las medidas de cuarentena pueden estar justificadas.—Con la información de la que se dispone y la respuesta de las autoridades rusas, ¿cree que podría tratarse de peste neumónica?—Es una posibilidad que merece investigarse, pero todavía no hay información pública suficiente para confirmar ese diagnóstico ni para hablar de un brote de peste. La OMS ha explicado que Rusia no ha notificado casos recientes de peste en la región y que ha solicitado más información sobre las pruebas realizadas, el estado de los contactos y las razones de las medidas adoptadas. También está pendiente de verificar las informaciones sobre una segunda persona con neumonía. Que la persona fallecida trabajara en un instituto que estudia estos patógenos hace especialmente importante investigar una posible exposición laboral. Sin embargo, su lugar de trabajo y la intensidad de la respuesta sanitaria no permiten identificar por sí solos la causa de la enfermedad. Para eso necesitamos resultados de laboratorio y datos epidemiológicos verificables.«No hay una base científica suficiente para sostener que se trate de un patógeno manipulado» César de la Fuente—Si fuera finalmente peste pulmonar, ¿la profilaxis debería haber controlado la situación?, ¿comparte la hipótesis de un posible patógeno manipulado?—Los antibióticos adecuados, administrados a tiempo, son eficaces contra la peste, y la profilaxis de los contactos expuestos es una herramienta fundamental. Pero conviene distinguir entre prevenir la enfermedad en una persona expuesta y tratar a alguien que ya presenta una infección avanzada. La peste neumónica puede evolucionar rápidamente y ser mortal si el tratamiento se retrasa, incluso sin resistencia a los antibióticos. En este caso, no tenemos información clínica suficiente para afirmar que la profilaxis haya fracasado. Necesitaríamos saber qué se administró, cuándo y cuál fue la evolución de las personas expuestas. Con los datos públicos actuales, no veo una base científica suficiente para sostener que se trate de un patógeno manipulado deliberadamente. Incluso si se detectara resistencia a algún antibiótico, eso no demostraría manipulación genética: se han descrito resistencias naturales en ‘Yersinia pestis’, aunque son muy poco frecuentes. Una afirmación de esa gravedad requiere pruebas específicas y una investigación rigurosa.—¿Con qué fin se investiga actualmente la bacteria de la peste? ¿Sigue circulando?—Sí. La peste no está erradicada. La bacteria persiste en reservorios animales, especialmente pequeños mamíferos, y en las pulgas que los parasitan. Sigue causando casos humanos; en los últimos años, la mayoría de los notificados a la OMS se han concentrado en Madagascar y la República Democrática del Congo. Existen razones médicas y científicas claras para estudiarla: comprender cómo causa enfermedad y cómo se transmite, mejorar las pruebas diagnósticas y desarrollar vacunas y tratamientos. La vigilancia de sus focos naturales también ayuda a prevenir infecciones humanas. Además, existe investigación de protección y preparación frente a posibles usos deliberados, dado su historial como agente biológico. Ese contexto no permite atribuir una finalidad militar a un laboratorio concreto ni a este episodio.«Existe investigación de protección y preparación frente a posibles usos deliberados de este patógeno, dado su historial como agente biológico. Ese contexto, sin embargo, no permite atribuir una finalidad militar a este episodio» César de la Fuente—¿Por qué cree que no se han hecho públicos los resultados de la secuenciación del patógeno?—No conozco el motivo, y sería especulativo atribuirlo a una intención concreta. Antes de explicar una supuesta falta de publicación, habría que confirmar si se ha identificado el agente y si existe una secuenciación completada y validada. Lo que sí sabemos es que la OMS sigue solicitando detalles sobre las pruebas realizadas. Creo que es fundamental compartir cuanto antes los resultados disponibles. La secuenciación puede aportar información valiosa, pero no es un requisito para iniciar el tratamiento ante una sospecha clínica de peste. Los CDC recomiendan no retrasarlo mientras se esperan los resultados diagnósticos. La ausencia de una secuencia pública tampoco constituye, por sí sola, una prueba de manipulación.—¿Por qué recurrir a restricciones si la peste puede controlarse con antibióticos?—Que existan tratamientos eficaces no elimina la necesidad de prevenir contagios. En la peste neumónica, los antibióticos y el aislamiento de los pacientes son medidas complementarias. También hay que identificar y vigilar a los contactos y ofrecer profilaxis cuando corresponda. Además, conviene precisar qué significa confinamiento en este caso. La OMS ha comunicado que unas 200 personas consideradas contactos fueron puestas en cuarentena; eso no equivale a un confinamiento general de la población. Ante una neumonía grave de causa desconocida, adoptar precauciones mientras se aclara el diagnóstico puede ser razonable. Para valorar si las restricciones concretas son proporcionadas necesitamos conocer su alcance, duración y justificación epidemiológica. Su existencia no demuestra que los antibióticos hayan dejado de funcionar. Las autoridades deberían explicar claramente qué riesgo intentan reducir y qué criterios utilizarán para levantar las medidas.
El supuesto caso de peste neumónica detectado en un laboratorio de Irkutsk, en Siberia, ha despertado la preocupación de la comunidad científica por las circunstancias que rodean la muerte de una investigadora y por las medidas adoptadas posteriormente por las autoridades rusas. Rusia ha … informado de la investigación de un posible caso y de la puesta en cuarentena de alrededor de 200 personas, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reclamado más información sobre las pruebas realizadas, el estado de los contactos y las razones de las medidas adoptadas. Por el momento, no existe confirmación pública de que se trate de peste neumónica ni de que haya un brote.
Para analizar los escenarios que plantea el caso, ABC habla con César de la Fuente Núñez, biotecnólogo gallego especializado en microbiología, resistencia a los antibióticos y diseño de nuevos antimicrobianos. Con tan solo 36 años, el investigador fue elegido por el MIT como uno de los diez científicos más innovadores del mundo en el ámbito de las ciencias de la vida y la American Chemical Society lo distinguió como mejor investigador joven de Estados Unidos.
Formado en la Universidad de León y doctorado en Microbiología e Inmunología por la University of British Columbia, De la Fuente desarrolla actualmente su investigación en la Universidad de Pensilvania (EE. UU.). Su trabajo se sitúa precisamente en una de las grandes amenazas de la medicina moderna: la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Su equipo ha desarrollado, entre otras herramientas, ApexGO, una inteligencia artificial generativa capaz de diseñar y optimizar nuevos antibióticos en cuestión de horas. En este contexto, el biotecnólogo analiza qué puede haber detrás del supuesto caso ruso, qué papel tendría la profilaxis antibiótica y hasta qué punto las medidas de cuarentena pueden estar justificadas.
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—Con la información de la que se dispone y la respuesta de las autoridades rusas, ¿cree que podría tratarse de peste neumónica?
—Es una posibilidad que merece investigarse, pero todavía no hay información pública suficiente para confirmar ese diagnóstico ni para hablar de un brote de peste. La OMS ha explicado que Rusia no ha notificado casos recientes de peste en la región y que ha solicitado más información sobre las pruebas realizadas, el estado de los contactos y las razones de las medidas adoptadas. También está pendiente de verificar las informaciones sobre una segunda persona con neumonía. Que la persona fallecida trabajara en un instituto que estudia estos patógenos hace especialmente importante investigar una posible exposición laboral. Sin embargo, su lugar de trabajo y la intensidad de la respuesta sanitaria no permiten identificar por sí solos la causa de la enfermedad. Para eso necesitamos resultados de laboratorio y datos epidemiológicos verificables.

«No hay una base científica suficiente para sostener que se trate de un patógeno manipulado»
César de la Fuente
—Si fuera finalmente peste pulmonar, ¿la profilaxis debería haber controlado la situación?, ¿comparte la hipótesis de un posible patógeno manipulado?
—Los antibióticos adecuados, administrados a tiempo, son eficaces contra la peste, y la profilaxis de los contactos expuestos es una herramienta fundamental. Pero conviene distinguir entre prevenir la enfermedad en una persona expuesta y tratar a alguien que ya presenta una infección avanzada. La peste neumónica puede evolucionar rápidamente y ser mortal si el tratamiento se retrasa, incluso sin resistencia a los antibióticos. En este caso, no tenemos información clínica suficiente para afirmar que la profilaxis haya fracasado. Necesitaríamos saber qué se administró, cuándo y cuál fue la evolución de las personas expuestas. Con los datos públicos actuales, no veo una base científica suficiente para sostener que se trate de un patógeno manipulado deliberadamente. Incluso si se detectara resistencia a algún antibiótico, eso no demostraría manipulación genética: se han descrito resistencias naturales en ‘Yersinia pestis’, aunque son muy poco frecuentes. Una afirmación de esa gravedad requiere pruebas específicas y una investigación rigurosa.
—¿Con qué fin se investiga actualmente la bacteria de la peste? ¿Sigue circulando?
—Sí. La peste no está erradicada. La bacteria persiste en reservorios animales, especialmente pequeños mamíferos, y en las pulgas que los parasitan. Sigue causando casos humanos; en los últimos años, la mayoría de los notificados a la OMS se han concentrado en Madagascar y la República Democrática del Congo. Existen razones médicas y científicas claras para estudiarla: comprender cómo causa enfermedad y cómo se transmite, mejorar las pruebas diagnósticas y desarrollar vacunas y tratamientos. La vigilancia de sus focos naturales también ayuda a prevenir infecciones humanas. Además, existe investigación de protección y preparación frente a posibles usos deliberados, dado su historial como agente biológico. Ese contexto no permite atribuir una finalidad militar a un laboratorio concreto ni a este episodio.
«Existe investigación de protección y preparación frente a posibles usos deliberados de este patógeno, dado su historial como agente biológico. Ese contexto, sin embargo, no permite atribuir una finalidad militar a este episodio»
César de la Fuente
—¿Por qué cree que no se han hecho públicos los resultados de la secuenciación del patógeno?
—No conozco el motivo, y sería especulativo atribuirlo a una intención concreta. Antes de explicar una supuesta falta de publicación, habría que confirmar si se ha identificado el agente y si existe una secuenciación completada y validada. Lo que sí sabemos es que la OMS sigue solicitando detalles sobre las pruebas realizadas. Creo que es fundamental compartir cuanto antes los resultados disponibles. La secuenciación puede aportar información valiosa, pero no es un requisito para iniciar el tratamiento ante una sospecha clínica de peste. Los CDC recomiendan no retrasarlo mientras se esperan los resultados diagnósticos. La ausencia de una secuencia pública tampoco constituye, por sí sola, una prueba de manipulación.
—¿Por qué recurrir a restricciones si la peste puede controlarse con antibióticos?
—Que existan tratamientos eficaces no elimina la necesidad de prevenir contagios. En la peste neumónica, los antibióticos y el aislamiento de los pacientes son medidas complementarias. También hay que identificar y vigilar a los contactos y ofrecer profilaxis cuando corresponda. Además, conviene precisar qué significa confinamiento en este caso. La OMS ha comunicado que unas 200 personas consideradas contactos fueron puestas en cuarentena; eso no equivale a un confinamiento general de la población. Ante una neumonía grave de causa desconocida, adoptar precauciones mientras se aclara el diagnóstico puede ser razonable. Para valorar si las restricciones concretas son proporcionadas necesitamos conocer su alcance, duración y justificación epidemiológica. Su existencia no demuestra que los antibióticos hayan dejado de funcionar. Las autoridades deberían explicar claramente qué riesgo intentan reducir y qué criterios utilizarán para levantar las medidas.
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