En la última década, al Congreso le sobran momentos históricos. Este jueves se producía uno, otro más, pero con una expectación mucho mayor de la esperada. Claro, las Cortes están disueltas y la información parlamentaria languidece en tiempos de campaña electoral. Así que el independentista Toni Comín , fugado de la Justicia entre 2017 y 2026, era el primer sorprendido cuando un aluvión de periodistas lo esperaba tras su paso por la reunión de la Junta Electoral Central (JEC), en la sala Sert de la Cámara Baja, donde, muy a su pesar, ha acatado la Constitución para poder recoger el acta de eurodiputado que ganó en las urnas en 2024.Desde su huida por su responsabilidad en el ‘procés’ —era consejero de Salud del Gobierno que promovió la declaración unilateral de independencia—, esta es la primera vez que pisaba España. Antes de citarlo la JEC, el político separatista había anunciado que iba a regresar a Cataluña el sábado —después dijo el domingo—. Para él, que el órgano que vela por la limpieza de las elecciones en España lo haya citado el 22 de octubre, tres días antes de su proclamado regreso —cabe subrayar que la Junta Electoral se reúne cada jueves— constituye «una pataleta».Comín, un día sin previsiones informativas más allá de la cita de la JEC, a la que se le acumula el trabajo en la precampaña del 29-N , ha acudido al Congreso, puntual, y ha tenido que hacer una visita previa a la comisaría. No para rendir cuentas por los posibles delitos del ‘procés’, sino para renovarse el Documento Nacional de Identidad (DNI) español, que tenía caducado y que es necesario para acatar la Constitución. La ley exige que los eurodiputados, antes de recoger su acta en el Parlamento Europeo, prometan o juren la Carta Magna. Pero, con una orden de detención vigente, Comín no acudió a cumplir este trámite y su escaño estaba vacante.Ahora que el Tribunal Constitucional ha obligado al Supremo a aplicar la amnistía a todos los líderes del ‘procés’, incluido el delito de malversación, Comín podía entrar a sus anchas en territorio español. Y sus primeras palabras han sido un desprecio a su regreso: «Volveré del ‘exilio’ el día que retorne a Cataluña», ha dicho. En el imaginario independentista, claro, la comunidad autónoma catalana es un país distinto. Así que, otra vez con DNI español, con las manos a la espalda y un traje gris, sin corbata, frente a un ejemplar de la Carta Magna, Comín ha dicho ante la JEC: «Con fidelidad al pueblo de Cataluña y al 1 de octubre, por imperativo legal, sí, prometo».El independentista, al acatar la Constitución: «Con fidelidad al pueblo de Cataluña y al 1 de octubre, por imperativo legal, sí, prometo»Después, en el vestíbulo del número 36 de la carrera de San Jerónimo, uno de los edificios frente al Palacio del Congreso, Comín ha dado una breve declaración a los medios de comunicación sin contestar preguntas. «Hoy es un trámite imprescindible para poder comenzar a representar a los electores que me votaron en unas elecciones celebradas hace dos años y medio», ha aseverado, y, después, ha continuado menospreciando su vuelta a España: «Esto de hoy no tiene ninguna diferencia entre viajes que he hecho a Ámsterdam, a Roma, a París y a otras ciudades europeas. Igual que entonces no terminó mi ‘exilio’, hoy tampoco». A continuación ha arremetido contra la JEC por citarle días antes de su anunciado regreso a Cataluña, un «pataleo» que, según él, demuestra que el independentismo ha ‘ganado’, y ha atacado al Estado por, de nuevo según sus palabras, utilizar «todos sus recursos penales, políticos y de espionaje, durante nueve años», para que él y el resto de dirigentes del ‘procés’ no pudiesen regresar a sus casas «con plena libertad». Comín —que empezó su carrera en el PSC, después fue nombrado consejero de Salud en 2016 por la cuota de ERC como independiente y terminó uniéndose a Junts durante su estancia en Bélgica— regresará a Cataluña el domingo, según fuentes cercanas a él, por una vereda de tierra pegada al mar entre Francia y la provincia de Gerona. Será el fin de su ‘exilio’, de su huida, gracias a la amnistía que Pedro Sánchez concedió a cambio de seguir en la Moncloa. En la última década, al Congreso le sobran momentos históricos. Este jueves se producía uno, otro más, pero con una expectación mucho mayor de la esperada. Claro, las Cortes están disueltas y la información parlamentaria languidece en tiempos de campaña electoral. Así que el independentista Toni Comín , fugado de la Justicia entre 2017 y 2026, era el primer sorprendido cuando un aluvión de periodistas lo esperaba tras su paso por la reunión de la Junta Electoral Central (JEC), en la sala Sert de la Cámara Baja, donde, muy a su pesar, ha acatado la Constitución para poder recoger el acta de eurodiputado que ganó en las urnas en 2024.Desde su huida por su responsabilidad en el ‘procés’ —era consejero de Salud del Gobierno que promovió la declaración unilateral de independencia—, esta es la primera vez que pisaba España. Antes de citarlo la JEC, el político separatista había anunciado que iba a regresar a Cataluña el sábado —después dijo el domingo—. Para él, que el órgano que vela por la limpieza de las elecciones en España lo haya citado el 22 de octubre, tres días antes de su proclamado regreso —cabe subrayar que la Junta Electoral se reúne cada jueves— constituye «una pataleta».Comín, un día sin previsiones informativas más allá de la cita de la JEC, a la que se le acumula el trabajo en la precampaña del 29-N , ha acudido al Congreso, puntual, y ha tenido que hacer una visita previa a la comisaría. No para rendir cuentas por los posibles delitos del ‘procés’, sino para renovarse el Documento Nacional de Identidad (DNI) español, que tenía caducado y que es necesario para acatar la Constitución. La ley exige que los eurodiputados, antes de recoger su acta en el Parlamento Europeo, prometan o juren la Carta Magna. Pero, con una orden de detención vigente, Comín no acudió a cumplir este trámite y su escaño estaba vacante.Ahora que el Tribunal Constitucional ha obligado al Supremo a aplicar la amnistía a todos los líderes del ‘procés’, incluido el delito de malversación, Comín podía entrar a sus anchas en territorio español. Y sus primeras palabras han sido un desprecio a su regreso: «Volveré del ‘exilio’ el día que retorne a Cataluña», ha dicho. En el imaginario independentista, claro, la comunidad autónoma catalana es un país distinto. Así que, otra vez con DNI español, con las manos a la espalda y un traje gris, sin corbata, frente a un ejemplar de la Carta Magna, Comín ha dicho ante la JEC: «Con fidelidad al pueblo de Cataluña y al 1 de octubre, por imperativo legal, sí, prometo».El independentista, al acatar la Constitución: «Con fidelidad al pueblo de Cataluña y al 1 de octubre, por imperativo legal, sí, prometo»Después, en el vestíbulo del número 36 de la carrera de San Jerónimo, uno de los edificios frente al Palacio del Congreso, Comín ha dado una breve declaración a los medios de comunicación sin contestar preguntas. «Hoy es un trámite imprescindible para poder comenzar a representar a los electores que me votaron en unas elecciones celebradas hace dos años y medio», ha aseverado, y, después, ha continuado menospreciando su vuelta a España: «Esto de hoy no tiene ninguna diferencia entre viajes que he hecho a Ámsterdam, a Roma, a París y a otras ciudades europeas. Igual que entonces no terminó mi ‘exilio’, hoy tampoco». A continuación ha arremetido contra la JEC por citarle días antes de su anunciado regreso a Cataluña, un «pataleo» que, según él, demuestra que el independentismo ha ‘ganado’, y ha atacado al Estado por, de nuevo según sus palabras, utilizar «todos sus recursos penales, políticos y de espionaje, durante nueve años», para que él y el resto de dirigentes del ‘procés’ no pudiesen regresar a sus casas «con plena libertad». Comín —que empezó su carrera en el PSC, después fue nombrado consejero de Salud en 2016 por la cuota de ERC como independiente y terminó uniéndose a Junts durante su estancia en Bélgica— regresará a Cataluña el domingo, según fuentes cercanas a él, por una vereda de tierra pegada al mar entre Francia y la provincia de Gerona. Será el fin de su ‘exilio’, de su huida, gracias a la amnistía que Pedro Sánchez concedió a cambio de seguir en la Moncloa.
En la última década, al Congreso le sobran momentos históricos. Este jueves se producía uno, otro más, pero con una expectación mucho mayor de la esperada. Claro, las Cortes están disueltas y la información parlamentaria languidece en tiempos de campaña electoral. Así que el independentista … Toni Comín, fugado de la Justicia entre 2017 y 2026, era el primer sorprendido cuando un aluvión de periodistas lo esperaba tras su paso por la reunión de la Junta Electoral Central (JEC), en la sala Sert de la Cámara Baja, donde, muy a su pesar, ha acatado la Constitución para poder recoger el acta de eurodiputado que ganó en las urnas en 2024.
Desde su huida por su responsabilidad en el ‘procés’ —era consejero de Salud del Gobierno que promovió la declaración unilateral de independencia—, esta es la primera vez que pisaba España. Antes de citarlo la JEC, el político separatista había anunciado que iba a regresar a Cataluña el sábado —después dijo el domingo—. Para él, que el órgano que vela por la limpieza de las elecciones en España lo haya citado el 22 de octubre, tres días antes de su proclamado regreso —cabe subrayar que la Junta Electoral se reúne cada jueves— constituye «una pataleta».
Comín, un día sin previsiones informativas más allá de la cita de la JEC, a la que se le acumula el trabajo en la precampaña del 29-N, ha acudido al Congreso, puntual, y ha tenido que hacer una visita previa a la comisaría. No para rendir cuentas por los posibles delitos del ‘procés’, sino para renovarse el Documento Nacional de Identidad (DNI) español, que tenía caducado y que es necesario para acatar la Constitución. La ley exige que los eurodiputados, antes de recoger su acta en el Parlamento Europeo, prometan o juren la Carta Magna. Pero, con una orden de detención vigente, Comín no acudió a cumplir este trámite y su escaño estaba vacante.
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Ahora que el Tribunal Constitucional ha obligado al Supremo a aplicar la amnistía a todos los líderes del ‘procés’, incluido el delito de malversación, Comín podía entrar a sus anchas en territorio español. Y sus primeras palabras han sido un desprecio a su regreso: «Volveré del ‘exilio’ el día que retorne a Cataluña», ha dicho. En el imaginario independentista, claro, la comunidad autónoma catalana es un país distinto. Así que, otra vez con DNI español, con las manos a la espalda y un traje gris, sin corbata, frente a un ejemplar de la Carta Magna, Comín ha dicho ante la JEC: «Con fidelidad al pueblo de Cataluña y al 1 de octubre, por imperativo legal, sí, prometo».
El independentista, al acatar la Constitución: «Con fidelidad al pueblo de Cataluña y al 1 de octubre, por imperativo legal, sí, prometo»
Después, en el vestíbulo del número 36 de la carrera de San Jerónimo, uno de los edificios frente al Palacio del Congreso, Comín ha dado una breve declaración a los medios de comunicación sin contestar preguntas. «Hoy es un trámite imprescindible para poder comenzar a representar a los electores que me votaron en unas elecciones celebradas hace dos años y medio», ha aseverado, y, después, ha continuado menospreciando su vuelta a España: «Esto de hoy no tiene ninguna diferencia entre viajes que he hecho a Ámsterdam, a Roma, a París y a otras ciudades europeas. Igual que entonces no terminó mi ‘exilio’, hoy tampoco».
A continuación ha arremetido contra la JEC por citarle días antes de su anunciado regreso a Cataluña, un «pataleo» que, según él, demuestra que el independentismo ha ‘ganado’, y ha atacado al Estado por, de nuevo según sus palabras, utilizar «todos sus recursos penales, políticos y de espionaje, durante nueve años», para que él y el resto de dirigentes del ‘procés’ no pudiesen regresar a sus casas «con plena libertad». Comín —que empezó su carrera en el PSC, después fue nombrado consejero de Salud en 2016 por la cuota de ERC como independiente y terminó uniéndose a Junts durante su estancia en Bélgica— regresará a Cataluña el domingo, según fuentes cercanas a él, por una vereda de tierra pegada al mar entre Francia y la provincia de Gerona. Será el fin de su ‘exilio’, de su huida, gracias a la amnistía que Pedro Sánchez concedió a cambio de seguir en la Moncloa.
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