En este caso no hay que recurrir al típico y tópico «los más viejos del lugar recordarán…», porque el más reciente episodio de terremotos vivido en Granada fue bastante reciente: los especialistas lo llamaron enjambre sísmico y consistió en una serie de seísmos que se produjeron en los meses de enero y febrero de 2021, cuando la pandemia del Covid empezaba a remitir. El seísmo de este 15 de agosto tiene un antecedente similar (magnitud también 5) en la localidad granadina de Armilla en el año 1955, hace pues, 71 años. No obstante, tiene muchas similitudes con lo vivido hace cinco años-A falta de lo que digan los expertos, hay similitudes claras entre lo de entonces y lo de ahora: en el pasado mes de julio ya hubo varios movimientos de tierra en la provincia de Granada, localizados en puntos como Montillana, Armilla o Gorafe. Ninguno llegó a los cuatro grados, cosa que sí ha ocurrido ahora y que también pasó hace cinco años y medio. Se produjeron fundamentalmente en las inmediaciones de la Sierra de Elvira , que es el lugar donde se juntan las placas tectónicas de Europa y África. De ahí que en esa zona haya en torno a dos mil movimientos de tierra al año, aunque la inmensa mayoría no sean perceptibles. La peor parte se la llevó Santa Fe, epicentro de unos seísmos que alcanzaron los 4,4 grados y que, además, fueron muy superficiales, casi a ras de suelo. Eso provocó escenas de pánico como las vividas anoche y mucha gente prefirió pasar al raso las noches más complicadas, que fueron las del 23 y 26 de enero. Con todo, sólo se produjeron daños materiales. Antes de eso, en 1979 se produjo un terremoto relevante en la entonces conocida escala de Richther que se localizó en la Sierra de Loja. Se produjo el 20 de marzo y abrió la espita a otros numerosos temblores, de menor envergadura. La situación se prolongó hasta bien entrado el verano.Los más antiguos del lugarLlegados a este párrafo sí que hay que remontarse en el tiempo, si es que se quieren recordar otros episodios similares, y recurrir, porque no queda otro remedio, al manido «los más viejos del lugar», porque sólo ellos tendrán en su memoria lo ocurrido el 19 de abril de 1956. Fue también un terremoto muy superficial que afectó, sobre todo, a los municipios de Albolote y Atarfe, aunque también tuvo efectos en Granada, Peligros, Santa Fe, Maracena, Pulianas o Armilla. Causó trece muertos y setenta heridos y dañó 600 viviendas, 200 de las cuales quedaron hechas una ruina. Leídos ahora, los testimonios de entonces siguen siendo angustiosos. «Las paredes de las casas parecía que iban a unirse unas a otras por los tejados», comentaba al diario Granadaimedia un hombre que tenía por entonces nueve años. A él fueron a recogerlo al colegio, como a los demás alumnos. Para encontrar otros seísmos tremendos hay que remontarse a tiempos de los que ya no quedan testigos. En el caso del registrado en Arenas del Rey y Alhama de Granada no puede haberlos porque fueron en 1884 . Por cierto, hay quien, contra viento y marea, sostiene que provocó el tajo que hay en Alhama, que en realidad es producto de la erosión y ha tardado milenios en formarse. En aquella ocasión se alcanzaron indicadores realmente peligrosos, de hasta 6,5 grados. Hubo entre 1.050 y 1.200 muertos y en Arenas del Rey sólo un diez por ciento de las casas construidas quedaron en pie . Antes se edificaba de otra forma y ahora, en Granada, los terremotos han conseguido al menos que los nuevos inmuebles se ajusten a una normativa bastante exigente. En este caso no hay que recurrir al típico y tópico «los más viejos del lugar recordarán…», porque el más reciente episodio de terremotos vivido en Granada fue bastante reciente: los especialistas lo llamaron enjambre sísmico y consistió en una serie de seísmos que se produjeron en los meses de enero y febrero de 2021, cuando la pandemia del Covid empezaba a remitir. El seísmo de este 15 de agosto tiene un antecedente similar (magnitud también 5) en la localidad granadina de Armilla en el año 1955, hace pues, 71 años. No obstante, tiene muchas similitudes con lo vivido hace cinco años-A falta de lo que digan los expertos, hay similitudes claras entre lo de entonces y lo de ahora: en el pasado mes de julio ya hubo varios movimientos de tierra en la provincia de Granada, localizados en puntos como Montillana, Armilla o Gorafe. Ninguno llegó a los cuatro grados, cosa que sí ha ocurrido ahora y que también pasó hace cinco años y medio. Se produjeron fundamentalmente en las inmediaciones de la Sierra de Elvira , que es el lugar donde se juntan las placas tectónicas de Europa y África. De ahí que en esa zona haya en torno a dos mil movimientos de tierra al año, aunque la inmensa mayoría no sean perceptibles. La peor parte se la llevó Santa Fe, epicentro de unos seísmos que alcanzaron los 4,4 grados y que, además, fueron muy superficiales, casi a ras de suelo. Eso provocó escenas de pánico como las vividas anoche y mucha gente prefirió pasar al raso las noches más complicadas, que fueron las del 23 y 26 de enero. Con todo, sólo se produjeron daños materiales. Antes de eso, en 1979 se produjo un terremoto relevante en la entonces conocida escala de Richther que se localizó en la Sierra de Loja. Se produjo el 20 de marzo y abrió la espita a otros numerosos temblores, de menor envergadura. La situación se prolongó hasta bien entrado el verano.Los más antiguos del lugarLlegados a este párrafo sí que hay que remontarse en el tiempo, si es que se quieren recordar otros episodios similares, y recurrir, porque no queda otro remedio, al manido «los más viejos del lugar», porque sólo ellos tendrán en su memoria lo ocurrido el 19 de abril de 1956. Fue también un terremoto muy superficial que afectó, sobre todo, a los municipios de Albolote y Atarfe, aunque también tuvo efectos en Granada, Peligros, Santa Fe, Maracena, Pulianas o Armilla. Causó trece muertos y setenta heridos y dañó 600 viviendas, 200 de las cuales quedaron hechas una ruina. Leídos ahora, los testimonios de entonces siguen siendo angustiosos. «Las paredes de las casas parecía que iban a unirse unas a otras por los tejados», comentaba al diario Granadaimedia un hombre que tenía por entonces nueve años. A él fueron a recogerlo al colegio, como a los demás alumnos. Para encontrar otros seísmos tremendos hay que remontarse a tiempos de los que ya no quedan testigos. En el caso del registrado en Arenas del Rey y Alhama de Granada no puede haberlos porque fueron en 1884 . Por cierto, hay quien, contra viento y marea, sostiene que provocó el tajo que hay en Alhama, que en realidad es producto de la erosión y ha tardado milenios en formarse. En aquella ocasión se alcanzaron indicadores realmente peligrosos, de hasta 6,5 grados. Hubo entre 1.050 y 1.200 muertos y en Arenas del Rey sólo un diez por ciento de las casas construidas quedaron en pie . Antes se edificaba de otra forma y ahora, en Granada, los terremotos han conseguido al menos que los nuevos inmuebles se ajusten a una normativa bastante exigente.
En este caso no hay que recurrir al típico y tópico «los más viejos del lugar recordarán…», porque el más reciente episodio de terremotos vivido en Granada fue bastante reciente: los especialistas lo llamaron enjambre sísmico y consistió en una serie de seísmos … que se produjeron en los meses de enero y febrero de 2021, cuando la pandemia del Covid empezaba a remitir.
El seísmo de este 15 de agosto tiene un antecedente similar (magnitud también 5) en la localidad granadina de Armilla en el año 1955, hace pues, 71 años. No obstante, tiene muchas similitudes con lo vivido hace cinco años-
A falta de lo que digan los expertos, hay similitudes claras entre lo de entonces y lo de ahora: en el pasado mes de julio ya hubo varios movimientos de tierra en la provincia de Granada, localizados en puntos como Montillana, Armilla o Gorafe. Ninguno llegó a los cuatro grados, cosa que sí ha ocurrido ahora y que también pasó hace cinco años y medio.
Se produjeron fundamentalmente en las inmediaciones de la Sierra de Elvira, que es el lugar donde se juntan las placas tectónicas de Europa y África. De ahí que en esa zona haya en torno a dos mil movimientos de tierra al año, aunque la inmensa mayoría no sean perceptibles.
La peor parte se la llevó Santa Fe, epicentro de unos seísmos que alcanzaron los 4,4 grados y que, además, fueron muy superficiales, casi a ras de suelo. Eso provocó escenas de pánico como las vividas anoche y mucha gente prefirió pasar al raso las noches más complicadas, que fueron las del 23 y 26 de enero. Con todo, sólo se produjeron daños materiales.
Antes de eso, en 1979 se produjo un terremoto relevante en la entonces conocida escala de Richther que se localizó en la Sierra de Loja. Se produjo el 20 de marzo y abrió la espita a otros numerosos temblores, de menor envergadura. La situación se prolongó hasta bien entrado el verano.
Los más antiguos del lugar
Llegados a este párrafo sí que hay que remontarse en el tiempo, si es que se quieren recordar otros episodios similares, y recurrir, porque no queda otro remedio, al manido «los más viejos del lugar», porque sólo ellos tendrán en su memoria lo ocurrido el 19 de abril de 1956.
Fue también un terremoto muy superficial que afectó, sobre todo, a los municipios de Albolote y Atarfe, aunque también tuvo efectos en Granada, Peligros, Santa Fe, Maracena, Pulianas o Armilla. Causó trece muertos y setenta heridos y dañó 600 viviendas, 200 de las cuales quedaron hechas una ruina.
Leídos ahora, los testimonios de entonces siguen siendo angustiosos. «Las paredes de las casas parecía que iban a unirse unas a otras por los tejados», comentaba al diario Granadaimedia un hombre que tenía por entonces nueve años. A él fueron a recogerlo al colegio, como a los demás alumnos.
Para encontrar otros seísmos tremendos hay que remontarse a tiempos de los que ya no quedan testigos. En el caso del registrado en Arenas del Rey y Alhama de Granada no puede haberlos porque fueron en 1884. Por cierto, hay quien, contra viento y marea, sostiene que provocó el tajo que hay en Alhama, que en realidad es producto de la erosión y ha tardado milenios en formarse.
En aquella ocasión se alcanzaron indicadores realmente peligrosos, de hasta 6,5 grados. Hubo entre 1.050 y 1.200 muertos y en Arenas del Rey sólo un diez por ciento de las casas construidas quedaron en pie. Antes se edificaba de otra forma y ahora, en Granada, los terremotos han conseguido al menos que los nuevos inmuebles se ajusten a una normativa bastante exigente.
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