Favorito para ganar las elecciones presidenciales hace solo 72 horas, Flávio Bolsonaro ya es fugitivo de la justicia brasileña tras lograr volar a Estados Unidos el martes, burlando los controles de la policía brasileña. Bolsonaro no se presentó para entregar su pasaporte, tal y como había ordenado el Tribunal Supremo Federal, levantando sospechas sobre una posible fuga. Diputados del Partido de los Trabajadores pidieron a Interpol emitir un llamado aviso rojo para localizar y solicitar la detención preventiva de los fugitivos de la justicia hasta que se produzca la extradición. Según la agencia Infobae, Bolsonaro cruzó la frontera en el sur de Brasil hasta la ciudad argentina de Puerto Iguazú utilizando su carné de identidad nacional para así burlar la restricción sobre el uso de su pasaporte. Desde allí, voló en avión Gulfstream con destino a EE. UU. Las autoridades estadounidenses confirmaron a última hora que el hijo mayor del encarcelado presidente ya se encuentra en territorio estadounidense, donde ya reside su hermano Eduardo. Asimismo, un alto cargo de la Administración bajo condición de anonimato declaró a la prensa que “el Departamento de Estado expedirá visados a Flávio Bolsonaro y a sus familiares y les permitirá entrar en Estados Unidos”.
De candidato presidencial a presunto delincuente en 48 horas, el líder conservador ya es fugitivo de la justicia
Favorito para ganar las elecciones presidenciales hace solo 72 horas, Flávio Bolsonaro ya es fugitivo de la justicia brasileña tras lograr volar a Estados Unidos el martes, burlando los controles de la policía brasileña. Bolsonaro no se presentó para entregar su pasaporte, tal y como había ordenado el Tribunal Supremo Federal, levantando sospechas sobre una posible fuga. Diputados del Partido de los Trabajadores pidieron a Interpol emitir un llamado aviso rojo para localizar y solicitar la detención preventiva de los fugitivos de la justicia hasta que se produzca la extradición. Según la agencia Infobae, Bolsonaro cruzó la frontera en el sur de Brasil hasta la ciudad argentina de Puerto Iguazú utilizando su carné de identidad nacional para así burlar la restricción sobre el uso de su pasaporte. Desde allí, voló en avión Gulfstream con destino a EE. UU. Las autoridades estadounidenses confirmaron a última hora que el hijo mayor del encarcelado presidente ya se encuentra en territorio estadounidense, donde ya reside su hermano Eduardo. Asimismo, un alto cargo de la Administración bajo condición de anonimato declaró a la prensa que “el Departamento de Estado expedirá visados a Flávio Bolsonaro y a sus familiares y les permitirá entrar en Estados Unidos”.
En una caída dramática desde el umbral del poder presidencial a la posible fuga, Bolsonaro ha pasado de ser favorito en la recta final de las elecciones a convertirse en un presunto delincuente acusado de blanquear dinero y haberse beneficiado del megaescándalo del Banco Master.
Todo empezó a ponerse feo para Flavio Bolsonaro a las 20.30 del domingo, día de las elecciones. Hasta entonces, la victoria del hijo mayor del expresidente, de 45 años, aún parecía asegurada. Senador desde 2018, se preparaba para asumir el papel de presidente de Brasil. Nombraría un gobierno para complacer a los mercados y los grandes empresarios de Faria Lima que le habían prestado su apoyo. Buscaría el apoyo de la mayoría conservadora en el Senado para forzar al Tribunal Supremo a sacar a su padre de la cárcel. “Él va a subir la rampa conmigo, dijo en referencia a la entrada del palacio presidencial
La inesperada victoria en la primera vuelta había convertido a Flávio —menos conocido internacionalmente que Eduardo, afincado en Texas— en la estrella de la red transatlántica de la derecha radical con epicentro en Madrid. Javier Milei le prestó su motosierra. María Corina Machado lo felicitó. El movimiento MAGA en EE.UU. lo elogió. Después de tantas críticas en Brasil por sus chanchullos y rachadinhas (desvío de dinero público), Flávio agradeció a Santiago Abascal su mensaje de felicitación: “Flávio Bolsonaro es la oportunidad para acabar con la corrupción en Brasil”.
El apoyo de los jueces y fiscales anticorrupción del Lava Jato, liderados por Sergio Moro y Deltan Dallagnol, que condenaron a Lula, ayudó a borrar los pecados del pasado: sospechas de participación de Flávio en el blanqueo de dinero en el sector inmobiliario de Río, fiestas con prostitutas con el fraudulento banquero Daniel Vorcaro… Al acercarse el día electoral, con todas las encuestas a su favor, Flávio era ya un candidato limpio, olvidadas las preguntas sobre su mansión en Brasilia, los regalos de relojes Rolex, incluso sus amistades con los sicarios de las milicias expoliciales de Río. Contaba con un apoyo sólido en las sedes empresariales y bancarias de Faria Lima —la Wall Street de São Paulo—. Hasta empezaba a sentirse respetable.
El hijo de Bolsonaro contaba con un apoyo de Faria Lima, la Wall Street de São Paulo
Todo iba bien hasta que Lula hizo el sorpasso en el recuento electoral. Había decidido celebrar la victoria con la familia y sus asesores más estrechos (el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas y el influencer evangélico Nikolas Ferreira) en una oficina de Lago Sul, en Brasilia. El resultado final llegó en cuestión de minutos: Lula había ganado por más de cuatro millones de votos, 51,8% frente al 48,2%.
Flávio decidió no reconocer el resultado basándose en la decisión de las autoridades electorales de alargar la jornada electoral por problemas de transporte público que habían dificultado el voto en muchas ciudades. Flávio se mostró indignado: “Hubo una ruptura total de la igualdad de condiciones entre brasileños de distintas ciudades y diferentes estados” dijo en una rueda de prensa. Anunció que exigiría la anulación de las elecciones. No mencionó que solo 34.000 votos fueron depositados durante esas dos horas. El Tribunal Supremo Electoral anunció después que la prórroga “no alteró nada en el resultado”.
Poco a poco, los aliados de Flávio fueron distanciándose del candidato. Incluso Ferreira, el diputado más votado de las elecciones, reconoció que la posibilidad de una anulación “es casi nula”.
Flávio seguía contando con el apoyo de Eduardo. En cuestión de horas, el hermano menor había pedido auxilio a a sus aliados en el movimiento MAGA: “¡No reconozcan estas elecciones […]. Son claramente fraudulentas. Necesitamos presión internacional”. Una serie de conspiradores trumpistas —Steve Bannon, Donald Trump Jr., Eric Trump, Laura Loomer, Alex Jones— respondieron y denunciaron fraude. El mismo Donald Trump dijo después que las elecciones brasileñas “estaban claramente amañadas”.
Pese al apoyo trumpista, los expertos ven muy difícil una campaña de desestabilización desde Washington: “Todos los países latinoamericanos, menos Argentina, han reconocido la victoria. Brasil es la octava economía del mundo; creo que Trump esperará un tiempo antes de reconocerla, lo cual ya es agresivo, pero acabará reconociéndola”, dijo Thiago Rodrigues, experto en relaciones exteriores de la Universidad Federal Fluminense.
Ya sin inmunidad, Flávio se enfrenta a dos investigaciones por casos de corrupción
En cambio, la situación legal de Flávio se ha vuelto cada vez más difícil. Al perder las elecciones, pierde el fuero de que disfrutaba como diputado y senador desde 2003, un blindaje frente a una serie de investigaciones sobre corrupción. Ahora ya es blanco de autoridades policiales y judiciales. La Fiscalía Federal no ha tardado ni un día en reabrir dos investigaciones sobre delitos de corrupción. Y la policía federal ya está investigando si Flávio Bolsonaro ha huido a Argentina, país cuyas autoridades han negado, de momento, su ingreso. El portavoz de la Presidencia argentina, Adrián Ravier, dijo este martes que Flávio Bolsonaro, “no ha pedido asilo” en este país.
La primera de las dos investigaciones reabiertas está centrada en su amistad y posible asociación empresarial con Wilmar Tomaz, el abogado y lobista de Brasilia que ha sido detenido por delitos de blanqueo de millones de euros mediante apuestas. La segunda, su posible implicación en el megaescándalo del Banco Master, con una transferencia de casi 20 millones de euros supuestamente para financiar una película sobre su padre, titulada Dark Horse, aunque, según sospecha la fiscalía, para financiar la mansión de Eduardo en Texas y sus actividades como lobista en Washington. Flávio fue grabado pidiendo el dinero al corrupto banquero. Hay muchas otras carpetas en la fiscalía brasileña con el nombre de Flávio, “de lejos el más corrupto de los hermanos”, según la columnista de Folha de São Paulo Mariliz Pereira Jorge.
Eduardo, ya había metido a su hermano menor con el filme Dark Horse. Ahora Eduardo vuelve a complicarle la vida. Días antes de las elecciones, en un podcast de sus amigos del movimiento MAGA, Eduardo bromeó en inglés con que “si Flavio pierde las elecciones, habrá que mandar los buques cañoneros (estadounidenses) a Brasil” . Una derrota haría necesario también “que Flávio se marchase del país”, añadió. Fugitivo de la justicia brasileña, Eduardo no parecía ser consciente de las consecuencias en Brasil. Pero horas después de las elecciones, Flavio fue citado por la Policía Federal para que entregara su pasaporte ordinario y diplomático en un plazo de 24 horas. El juez Alexandre de Moraes, luego prohibió su salida del país. Pero Boslanro, solo 72 horas después de perder las elecciones y ha huido del pais que quería presidir.
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