Un mensaje de tranquilidad y también de que va a ser algo transitorio. El Ayuntamiento de Hornachuelos está convencido de que la situación por la que pasan los vecinos de Bembézar y Mesas de Guadalora , dos de las pedanías que forman parte de su término municipal y donde no se puede consumir el agua del grifo, terminará en poco tiempo.Así lo confirmó el alcalde, Julián López , cuando ha insistido a la población en que «no hay que alarmarse por la situación». La decisión de no permitir beber el agua corriente ni usarla para cocinar llega de la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, que ha detectado un nivel de cloratos superior a lo admisible, ha llevado la inquietud a estas poblaciones.El alcalde ha insistido, en primer lugar, en que el agua se puede seguir utilizando para el aseo personal sin problema, pero no está permitida para el consumo humano. Para beber y cocinar tiene que empezarse de forma inmediata el reparto de agua embotellada .Sí puede utilizarse para lavar la ropa, ducharse y el uso habitual de limpieza en las casas, sin problemas por el exceso de cloro que ahora se ha detectado como problemático para la salud.Según apuntó la Junta de Andalucía, los controles oficiales realizados el pasado 20 de octubre detectaron concentraciones de cloratos de 1,38 miligramos por litro en la red de Bembézar y de 1,12 miligramos por litro en la de Mesas de Guadalora.El valor máximo de referencia que establece la ley es de 0,7 miligamos por libro. Después se hicieron nuevas pruebas, que arrojaron resultados algo más bajos, de 1,27 miligramos por litro en Bembézar y de 0,95 en Mesas de Guadalora, pero es todavía una cifra demasiado alta y por eso motivó que se tuviera que suspender el consumo.Los efectos no son banales: una exposición demasiado elevada a los cloratos puede perjudicar la absorción de yodo por el organismo, y también la función tiroidea , indispensable para el organismo, pero también al transporte de oxígeno en la sangre. MuestrasEl cloro está presente en el agua potable como mecanismo para impedir la presencia de microorganismos y por lo tanto también de infecciones, pero en exceso puede resultar muy perjudicial, y por eso la autoridad sanitaria ha optado por el control.La previsión del Ayuntamiento de Hornachuelos es que la situación dure pocos días, pero para eso «hace falta demostrar» que el agua que se consume en estas dos pedanías es apta para el consumo humano. Por eso ha querido el alcalde decir que dentro de pocos días se harán nuevas mediciones que podrían revertir la situación.Bembézar y Mesas de Guadalora son dos poblaciones de pequeño tamaño que se fundaron en la década de 1950 por el Instituto Nacional de Colonización . Pertenecen, por lo tanto, a la iniciativa del régimen de Franco de asentar en ciertos lugares a personas que se hacían cargo de un trozo de tierra y de una vivienda. No llegan al millar de personas entre ambos.Los efectos de los cloratos pueden ser graves para la salud y por eso se ha prohibido el consumo humanoLa situación que ahora comienza obliga al Ayuntamiento a repartir agua embotellada, en concreto una garrafa por familia durante estos días, en algo que se prolongará al menos hasta la semana siguiente, y que no es nueva en la provincia de Córdoba.Entre 2023 y 2024, durante casi un año, la situación del embalse de Sierra Boyera , sin agua por culpa de la sequía que entonces afectaba a toda la provincia de Córdoba, hizo imposible que llegara agua potable, y la que se sacó de La Colada tampoco se podía consumir por su alto nivel de carbono orgánico total.Era una población mucho mayor, de unas 80.000 personas en dos comarcas, el Alto Guadiato y Los Pedroches, y decenas de núcleos, mientras que ahora el impacto es menor, pero tuvieron que acostumbrarse a los camiones cisterna que llegaban desde otros lugares para tener agua que beber. Un mensaje de tranquilidad y también de que va a ser algo transitorio. El Ayuntamiento de Hornachuelos está convencido de que la situación por la que pasan los vecinos de Bembézar y Mesas de Guadalora , dos de las pedanías que forman parte de su término municipal y donde no se puede consumir el agua del grifo, terminará en poco tiempo.Así lo confirmó el alcalde, Julián López , cuando ha insistido a la población en que «no hay que alarmarse por la situación». La decisión de no permitir beber el agua corriente ni usarla para cocinar llega de la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, que ha detectado un nivel de cloratos superior a lo admisible, ha llevado la inquietud a estas poblaciones.El alcalde ha insistido, en primer lugar, en que el agua se puede seguir utilizando para el aseo personal sin problema, pero no está permitida para el consumo humano. Para beber y cocinar tiene que empezarse de forma inmediata el reparto de agua embotellada .Sí puede utilizarse para lavar la ropa, ducharse y el uso habitual de limpieza en las casas, sin problemas por el exceso de cloro que ahora se ha detectado como problemático para la salud.Según apuntó la Junta de Andalucía, los controles oficiales realizados el pasado 20 de octubre detectaron concentraciones de cloratos de 1,38 miligramos por litro en la red de Bembézar y de 1,12 miligramos por litro en la de Mesas de Guadalora.El valor máximo de referencia que establece la ley es de 0,7 miligamos por libro. Después se hicieron nuevas pruebas, que arrojaron resultados algo más bajos, de 1,27 miligramos por litro en Bembézar y de 0,95 en Mesas de Guadalora, pero es todavía una cifra demasiado alta y por eso motivó que se tuviera que suspender el consumo.Los efectos no son banales: una exposición demasiado elevada a los cloratos puede perjudicar la absorción de yodo por el organismo, y también la función tiroidea , indispensable para el organismo, pero también al transporte de oxígeno en la sangre. MuestrasEl cloro está presente en el agua potable como mecanismo para impedir la presencia de microorganismos y por lo tanto también de infecciones, pero en exceso puede resultar muy perjudicial, y por eso la autoridad sanitaria ha optado por el control.La previsión del Ayuntamiento de Hornachuelos es que la situación dure pocos días, pero para eso «hace falta demostrar» que el agua que se consume en estas dos pedanías es apta para el consumo humano. Por eso ha querido el alcalde decir que dentro de pocos días se harán nuevas mediciones que podrían revertir la situación.Bembézar y Mesas de Guadalora son dos poblaciones de pequeño tamaño que se fundaron en la década de 1950 por el Instituto Nacional de Colonización . Pertenecen, por lo tanto, a la iniciativa del régimen de Franco de asentar en ciertos lugares a personas que se hacían cargo de un trozo de tierra y de una vivienda. No llegan al millar de personas entre ambos.Los efectos de los cloratos pueden ser graves para la salud y por eso se ha prohibido el consumo humanoLa situación que ahora comienza obliga al Ayuntamiento a repartir agua embotellada, en concreto una garrafa por familia durante estos días, en algo que se prolongará al menos hasta la semana siguiente, y que no es nueva en la provincia de Córdoba.Entre 2023 y 2024, durante casi un año, la situación del embalse de Sierra Boyera , sin agua por culpa de la sequía que entonces afectaba a toda la provincia de Córdoba, hizo imposible que llegara agua potable, y la que se sacó de La Colada tampoco se podía consumir por su alto nivel de carbono orgánico total.Era una población mucho mayor, de unas 80.000 personas en dos comarcas, el Alto Guadiato y Los Pedroches, y decenas de núcleos, mientras que ahora el impacto es menor, pero tuvieron que acostumbrarse a los camiones cisterna que llegaban desde otros lugares para tener agua que beber.
Un mensaje de tranquilidad y también de que va a ser algo transitorio. El Ayuntamiento de Hornachuelos está convencido de que la situación por la que pasan los vecinos de Bembézar y Mesas de Guadalora, dos de las pedanías que forman parte de … su término municipal y donde no se puede consumir el agua del grifo, terminará en poco tiempo.
Así lo confirmó el alcalde, Julián López, cuando ha insistido a la población en que «no hay que alarmarse por la situación». La decisión de no permitir beber el agua corriente ni usarla para cocinar llega de la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, que ha detectado un nivel de cloratos superior a lo admisible, ha llevado la inquietud a estas poblaciones.
El alcalde ha insistido, en primer lugar, en que el agua se puede seguir utilizando para el aseo personal sin problema, pero no está permitida para el consumo humano. Para beber y cocinar tiene que empezarse de forma inmediata el reparto de agua embotellada.
Noticia relacionada
Sí puede utilizarse para lavar la ropa, ducharse y el uso habitual de limpieza en las casas, sin problemas por el exceso de cloro que ahora se ha detectado como problemático para la salud.
Según apuntó la Junta de Andalucía, los controles oficiales realizados el pasado 20 de octubre detectaron concentraciones de cloratos de 1,38 miligramos por litro en la red de Bembézar y de 1,12 miligramos por litro en la de Mesas de Guadalora.
El valor máximo de referencia que establece la ley es de 0,7 miligamos por libro. Después se hicieron nuevas pruebas, que arrojaron resultados algo más bajos, de 1,27 miligramos por litro en Bembézar y de 0,95 en Mesas de Guadalora, pero es todavía una cifra demasiado alta y por eso motivó que se tuviera que suspender el consumo.
Newsletter
Los efectos no son banales: una exposición demasiado elevada a los cloratos puede perjudicar la absorción de yodo por el organismo, y también la función tiroidea, indispensable para el organismo, pero también al transporte de oxígeno en la sangre.
Muestras
El cloro está presente en el agua potable como mecanismo para impedir la presencia de microorganismos y por lo tanto también de infecciones, pero en exceso puede resultar muy perjudicial, y por eso la autoridad sanitaria ha optado por el control.
La previsión del Ayuntamiento de Hornachuelos es que la situación dure pocos días, pero para eso «hace falta demostrar» que el agua que se consume en estas dos pedanías es apta para el consumo humano. Por eso ha querido el alcalde decir que dentro de pocos días se harán nuevas mediciones que podrían revertir la situación.
Bembézar y Mesas de Guadalora son dos poblaciones de pequeño tamaño que se fundaron en la década de 1950 por el Instituto Nacional de Colonización. Pertenecen, por lo tanto, a la iniciativa del régimen de Franco de asentar en ciertos lugares a personas que se hacían cargo de un trozo de tierra y de una vivienda. No llegan al millar de personas entre ambos.
Los efectos de los cloratos pueden ser graves para la salud y por eso se ha prohibido el consumo humano
La situación que ahora comienza obliga al Ayuntamiento a repartir agua embotellada, en concreto una garrafa por familia durante estos días, en algo que se prolongará al menos hasta la semana siguiente, y que no es nueva en la provincia de Córdoba.
Entre 2023 y 2024, durante casi un año, la situación del embalse de Sierra Boyera, sin agua por culpa de la sequía que entonces afectaba a toda la provincia de Córdoba, hizo imposible que llegara agua potable, y la que se sacó de La Colada tampoco se podía consumir por su alto nivel de carbono orgánico total.
Era una población mucho mayor, de unas 80.000 personas en dos comarcas, el Alto Guadiato y Los Pedroches, y decenas de núcleos, mientras que ahora el impacto es menor, pero tuvieron que acostumbrarse a los camiones cisterna que llegaban desde otros lugares para tener agua que beber.
RSS de noticias de espana

