El PP revisará la fórmula de elección y contratación de las empresas públicas para asegurar que sus gestores no sean elegidos en función de su afinidad política, sino atendiendo a criterios de «experiencia, mérito y capacidad». Así figura en el programa electoral del partido con el que concurrirá a las próximas elecciones generales del 29 de noviembre y que Alberto Núñez Feijóo pretende solemnizar en los próximos días. En Génova llevan meses trabajando en el programa y en los últimos días han terminado de cerrar los flecos. ABC ha accedido a un apartado que recoge todos los compromisos en materia de reducción de la estructura política –uno de los puntos clave– y que en este momento, tras el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo) ha adquirido una relevancia aún mayor.Una de las cuestiones que está encima de la mesa, además del deterioro general de las infraestructuras en España que ha llevado a que en menos de diez meses la alta velocidad registre dos tragedias insoportable, es la politización de la cúpula de Adif. Como publicó este periódico , en los últimos tres años con Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes, la entidad pública ha sido vaciada de técnicos. En su lugar, Puente y su equipo más cercano, como el secretario de Estado, ascendieron a perfiles políticos con carné del PSOE. En total, doce nombres de la cúpula han cambiado en este periodo de tiempo. El PP ha sido muy crítico con la politización de las empresas públicas a lo largo de la legislatura, igual que la anterior. Pero el caso de Adif lo cambia todo, reconocen, porque su mala gestión y la decisión de haber politizado los puestos de relevancia desmantelando la cúpula técnica podría haber tenido una incidencia directa en el estado del sector ferroviario en España que lleva acumulados más de un centenar de muertos este año. En este contexto, los populares aumentan su compromiso con la despolitización de las entidades públicas. Feijóo, que desde el accidente tiene claro que su prioridad política –así enfoca a partir de ahora la campaña– tiene que estar centrada en la gestión, en la solvencia y en volver a hacer que el Estado funciona por completo, insistirá en que los gestores no pueden depender de ninguna sensibilidad política o en función del partido que gobierne.Este lunes, a puerta cerrada en el Comité Ejecutivo del partido, el líder del PP insistió en la misma idea ante sus dirigentes. Reiteró que si llegan al Gobierno se terminarán las contrataciones que primen las amistades o las ideologías, igual que hizo hace días en la Junta Directiva de la formación, donde textualmente explicó a sus cargos: «Yo ceno con mis amigos. No les contrato». Fuentes de Génova aseguran que ésta será la máxima con la que trabaje el líder del PP si gobierna, apostando por una suerte de «tecnocracia» dentro de la estructura gubernamental: «Se trata de que los mejores, los expertos y los que saben lleven el país y estén al mando de las entidades públicas. Se terminaron los enfuches y los amiguismos».Cerrar organismos duplicadosAdemás de garantizar el mérito y la capacidad de estos responsables, el PP también contempla en su programa «cerrar los organismos que hayan perdido su finalidad, incluidos los creados para proyectos temporales ya concluidos». El partido de Feijóo propone que «cada nuevo organismo, agencia o fundación del Estado» tenga «fecha de caducidad» y «sólo podrá prorrogarse cuando las Cortes voten mantenerlo».«Se trata de que los mejores, los expertos y los que saben lleven el país y estén al mando de las entidades públicas»Otra de las promesas que también queda por escrito en el programa –y que Feijóo ya ha avanzado en varias entrevistas– es la reducción de los ministerios, de altos cargos y asesores. No figura un número concreto, pero el líder del PP ha dejado entrever que estaría dispuestos a tener la mitad de ministerios de los que tiene ahora Pedro Sánchez (22), a pesar de que todo indica que también gobernará en coalición con Vox. Dirigentes populares aseguran que la cifra no debería superar los 14 o 15 ministerios. El PP contempla asimismo «fusionar organismos con funciones duplicadas, eliminando estructuras y gastos administrativos innecesarios». El adelgazamiento de la administración y terminar con los gastos superfluos es una promesa reiterada de la oposición que deberá concretarse si llegan a la Moncloa. El partido con el que necesariamente deberá entenderse, el de Santiago Abascal, contempla en su programa medidas muy similares.En último lugar, el PP también incluye en su programa –así lo deja por escrito– «revisar todas las participaciones empresariales del Estado» y «vender todas aquellas que no respondan a un interés público o estratégico acreditado». Como publicó ABC , los populares ven urgente acabar con las injerencias y el activismo del Gobierno en las empresas y nunca ha terminado de ver claro la presencia de SEPI en el capital de compañías que compiten en el sector privado. De ahí que consideren necesario revisar su concurso y limitarlo a los sectores críticos y que son realmente estratégicos, como es el caso de la Defensa. El PP revisará la fórmula de elección y contratación de las empresas públicas para asegurar que sus gestores no sean elegidos en función de su afinidad política, sino atendiendo a criterios de «experiencia, mérito y capacidad». Así figura en el programa electoral del partido con el que concurrirá a las próximas elecciones generales del 29 de noviembre y que Alberto Núñez Feijóo pretende solemnizar en los próximos días. En Génova llevan meses trabajando en el programa y en los últimos días han terminado de cerrar los flecos. ABC ha accedido a un apartado que recoge todos los compromisos en materia de reducción de la estructura política –uno de los puntos clave– y que en este momento, tras el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo) ha adquirido una relevancia aún mayor.Una de las cuestiones que está encima de la mesa, además del deterioro general de las infraestructuras en España que ha llevado a que en menos de diez meses la alta velocidad registre dos tragedias insoportable, es la politización de la cúpula de Adif. Como publicó este periódico , en los últimos tres años con Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes, la entidad pública ha sido vaciada de técnicos. En su lugar, Puente y su equipo más cercano, como el secretario de Estado, ascendieron a perfiles políticos con carné del PSOE. En total, doce nombres de la cúpula han cambiado en este periodo de tiempo. El PP ha sido muy crítico con la politización de las empresas públicas a lo largo de la legislatura, igual que la anterior. Pero el caso de Adif lo cambia todo, reconocen, porque su mala gestión y la decisión de haber politizado los puestos de relevancia desmantelando la cúpula técnica podría haber tenido una incidencia directa en el estado del sector ferroviario en España que lleva acumulados más de un centenar de muertos este año. En este contexto, los populares aumentan su compromiso con la despolitización de las entidades públicas. Feijóo, que desde el accidente tiene claro que su prioridad política –así enfoca a partir de ahora la campaña– tiene que estar centrada en la gestión, en la solvencia y en volver a hacer que el Estado funciona por completo, insistirá en que los gestores no pueden depender de ninguna sensibilidad política o en función del partido que gobierne.Este lunes, a puerta cerrada en el Comité Ejecutivo del partido, el líder del PP insistió en la misma idea ante sus dirigentes. Reiteró que si llegan al Gobierno se terminarán las contrataciones que primen las amistades o las ideologías, igual que hizo hace días en la Junta Directiva de la formación, donde textualmente explicó a sus cargos: «Yo ceno con mis amigos. No les contrato». Fuentes de Génova aseguran que ésta será la máxima con la que trabaje el líder del PP si gobierna, apostando por una suerte de «tecnocracia» dentro de la estructura gubernamental: «Se trata de que los mejores, los expertos y los que saben lleven el país y estén al mando de las entidades públicas. Se terminaron los enfuches y los amiguismos».Cerrar organismos duplicadosAdemás de garantizar el mérito y la capacidad de estos responsables, el PP también contempla en su programa «cerrar los organismos que hayan perdido su finalidad, incluidos los creados para proyectos temporales ya concluidos». El partido de Feijóo propone que «cada nuevo organismo, agencia o fundación del Estado» tenga «fecha de caducidad» y «sólo podrá prorrogarse cuando las Cortes voten mantenerlo».«Se trata de que los mejores, los expertos y los que saben lleven el país y estén al mando de las entidades públicas»Otra de las promesas que también queda por escrito en el programa –y que Feijóo ya ha avanzado en varias entrevistas– es la reducción de los ministerios, de altos cargos y asesores. No figura un número concreto, pero el líder del PP ha dejado entrever que estaría dispuestos a tener la mitad de ministerios de los que tiene ahora Pedro Sánchez (22), a pesar de que todo indica que también gobernará en coalición con Vox. Dirigentes populares aseguran que la cifra no debería superar los 14 o 15 ministerios. El PP contempla asimismo «fusionar organismos con funciones duplicadas, eliminando estructuras y gastos administrativos innecesarios». El adelgazamiento de la administración y terminar con los gastos superfluos es una promesa reiterada de la oposición que deberá concretarse si llegan a la Moncloa. El partido con el que necesariamente deberá entenderse, el de Santiago Abascal, contempla en su programa medidas muy similares.En último lugar, el PP también incluye en su programa –así lo deja por escrito– «revisar todas las participaciones empresariales del Estado» y «vender todas aquellas que no respondan a un interés público o estratégico acreditado». Como publicó ABC , los populares ven urgente acabar con las injerencias y el activismo del Gobierno en las empresas y nunca ha terminado de ver claro la presencia de SEPI en el capital de compañías que compiten en el sector privado. De ahí que consideren necesario revisar su concurso y limitarlo a los sectores críticos y que son realmente estratégicos, como es el caso de la Defensa.
El PP revisará la fórmula de elección y contratación de las empresas públicas para asegurar que sus gestores no sean elegidos en función de su afinidad política, sino atendiendo a criterios de «experiencia, mérito y capacidad». Así figura en el programa electoral del partido con … el que concurrirá a las próximas elecciones generales del 29 de noviembre y que Alberto Núñez Feijóo pretende solemnizar en los próximos días. En Génova llevan meses trabajando en el programa y en los últimos días han terminado de cerrar los flecos. ABC ha accedido a un apartado que recoge todos los compromisos en materia de reducción de la estructura política –uno de los puntos clave– y que en este momento, tras el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo) ha adquirido una relevancia aún mayor.
Una de las cuestiones que está encima de la mesa, además del deterioro general de las infraestructuras en España que ha llevado a que en menos de diez meses la alta velocidad registre dos tragedias insoportable, es la politización de la cúpula de Adif. Como publicó este periódico, en los últimos tres años con Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes, la entidad pública ha sido vaciada de técnicos. En su lugar, Puente y su equipo más cercano, como el secretario de Estado, ascendieron a perfiles políticos con carné del PSOE. En total, doce nombres de la cúpula han cambiado en este periodo de tiempo.
El PP ha sido muy crítico con la politización de las empresas públicas a lo largo de la legislatura, igual que la anterior. Pero el caso de Adif lo cambia todo, reconocen, porque su mala gestión y la decisión de haber politizado los puestos de relevancia desmantelando la cúpula técnica podría haber tenido una incidencia directa en el estado del sector ferroviario en España que lleva acumulados más de un centenar de muertos este año. En este contexto, los populares aumentan su compromiso con la despolitización de las entidades públicas. Feijóo, que desde el accidente tiene claro que su prioridad política –así enfoca a partir de ahora la campaña– tiene que estar centrada en la gestión, en la solvencia y en volver a hacer que el Estado funciona por completo, insistirá en que los gestores no pueden depender de ninguna sensibilidad política o en función del partido que gobierne.
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Este lunes, a puerta cerrada en el Comité Ejecutivo del partido, el líder del PP insistió en la misma idea ante sus dirigentes. Reiteró que si llegan al Gobierno se terminarán las contrataciones que primen las amistades o las ideologías, igual que hizo hace días en la Junta Directiva de la formación, donde textualmente explicó a sus cargos: «Yo ceno con mis amigos. No les contrato». Fuentes de Génova aseguran que ésta será la máxima con la que trabaje el líder del PP si gobierna, apostando por una suerte de «tecnocracia» dentro de la estructura gubernamental: «Se trata de que los mejores, los expertos y los que saben lleven el país y estén al mando de las entidades públicas. Se terminaron los enfuches y los amiguismos».
Cerrar organismos duplicados
Además de garantizar el mérito y la capacidad de estos responsables, el PP también contempla en su programa «cerrar los organismos que hayan perdido su finalidad, incluidos los creados para proyectos temporales ya concluidos». El partido de Feijóo propone que «cada nuevo organismo, agencia o fundación del Estado» tenga «fecha de caducidad» y «sólo podrá prorrogarse cuando las Cortes voten mantenerlo».
«Se trata de que los mejores, los expertos y los que saben lleven el país y estén al mando de las entidades públicas»
Otra de las promesas que también queda por escrito en el programa –y que Feijóo ya ha avanzado en varias entrevistas– es la reducción de los ministerios, de altos cargos y asesores. No figura un número concreto, pero el líder del PP ha dejado entrever que estaría dispuestos a tener la mitad de ministerios de los que tiene ahora Pedro Sánchez (22), a pesar de que todo indica que también gobernará en coalición con Vox. Dirigentes populares aseguran que la cifra no debería superar los 14 o 15 ministerios. El PP contempla asimismo «fusionar organismos con funciones duplicadas, eliminando estructuras y gastos administrativos innecesarios». El adelgazamiento de la administración y terminar con los gastos superfluos es una promesa reiterada de la oposición que deberá concretarse si llegan a la Moncloa. El partido con el que necesariamente deberá entenderse, el de Santiago Abascal, contempla en su programa medidas muy similares.
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En último lugar, el PP también incluye en su programa –así lo deja por escrito– «revisar todas las participaciones empresariales del Estado» y «vender todas aquellas que no respondan a un interés público o estratégico acreditado». Como publicó ABC, los populares ven urgente acabar con las injerencias y el activismo del Gobierno en las empresas y nunca ha terminado de ver claro la presencia de SEPI en el capital de compañías que compiten en el sector privado. De ahí que consideren necesario revisar su concurso y limitarlo a los sectores críticos y que son realmente estratégicos, como es el caso de la Defensa.
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