Aunque haya pasado poco tiempo, muchos ya han olvidado el verano y están inmersos en el nuevo curso y lo que implica la vuelta a la rutina de horarios, alimentación y ejercicio. Precisamente el entrenamiento es uno de los retos que llega en septiembre: se estima que casi el 60% de los españoles se marca el objetivo de retomar la actividad física que dejó antes de las vacaciones o de ponerse en serio con ello de una vez por todas. El tema preocupa más que la alimentación y la dieta, la conciliación o la organización y horarios.La vuelta al gimnasio, sin embargo, está rodeada de lo que muchos especialistas del sector tildan de ‘ efecto septiembre ‘ que se produce allí. Y es que entre clases dirigidas, salas de máquinas y rutinas de ejercicio pueden aparecer problemas médicos: los traumatólogos alertan, por ejemplo, de las lesiones de rodilla y cadera. Ellos notan cómo las urgencias y consultas viven un pico estos días.Parte de la culpa se debe a la ‘rentrée’ brusca del ejercicio de impacto, especialmente en mayores de 40 años. «Siempre es bueno volver al gimnasio pero en septiembre mucha gente lo hace con demasiada motivación y prisa y querer recuperar en una semana lo que hemos dejado de hacer en meses es un problema», avisa el doctor Félix López, responsable de la Unidad de Preservación Articular del Hospital Memorial Publio Cordón. Él destaca que es habitual que se regrese de golpe al entrenamiento, incluso con las mismas rutinas, algo que es un tanto peligroso.«Las articulaciones necesitan una adaptación y además hemos perdido fuerza y tolerancia a determinados ejercicios, lo que puede que nos lleve a lesionarnos», destaca el especialista. Para él, la cuestión es tanto de intensidad como de frecuencia. «Influyen muchos factores: las cargas, cómo venimos preparados, si hacemos los ejercicios muy rápido o con muchas repeticiones, si tenemos un bagaje de gimnasio previo o si es la primera vez que pisamos un centro…», insiste el traumatólogo.«El cuerpo necesita una adaptación»Por esta vuelta, a menudo, repentina y poco planificada, los traumatólogos están acostumbrados a ver en esta época afectaciones en las articulaciones de carga, especialmente en la rodilla, la cadera y la columna. López recuerda algo obvio pero que a menudo se olvida: « el cuerpo necesita una adaptación, no tener prisa». Él calcula que es recomendable volver al gimnasio con una intensidad inferior a la de antes de verano y mantenerla así durante las primeras dos semanas, por ejemplo. «Si antes hacías cinco días de entrenamiento y pasas dos meses parado y pretendes volver a los cinco días vas a correr más riesgo de lesiones», avisa. Lo mismo que si alguien corría en mayo o junio 10 kilómetros y no ha hecho casi nada en tres meses, ejemplifica, antes de insistir, de nuevo, que los «problemas aparecen cuando se quiere recuperar en una semana el efecto de tres meses parados».«Los problemas aparecen cuando se quiere recuperar en una semana el efecto de tres meses parados» Félix López TraumatólogoEn este sentido, remarca que no hace falta solo unos buenos estiramientos, algo que también se cree erróneamente. «Más que eso, es importante activar y preparar, haciendo un poquito de movilidad y de actividad muscular antes de ir a por los ejercicios de carga», recomienda. Las rodilleras o tobilleras que están a la venta no son necesarias, si no existe una lesión previa, puesto que no sirven para reforzar las articulaciones.También hay que tener en cuenta que en muchos hogares aparecerán las agujetas , molestias que no requieren de una preocupación especial. «Suelen ser difusas, aparecen después de un ejercicio y van desapareciendo progresivamente», recuerda el especialista, que remarca que sí merece la pena preocuparse «si aparece un dolor más localizado en una articulación o una inflamación o si se ve un derrame o sensaciones de inestabilidad». O simplemente si hay un dolor en aumento.¿Y entre los adultos en edad avanzada ? Seguro que ellos también regresarán al gimnasio con ganas, y López les aconseja también volver a la rutina con un cierto cuidado. «La edad por sí sola no debe ser una razón para no entrenar, al contrario: mantener fuerza y actividad física es una de las mejores maneras de proteger las articulaciones y conservar la anatomía. Lo único que hay que hacer es adaptar bien el ejercicio a cada persona», apostilla el traumatólogo, antes de pedir «paciencia al readaptarse».Sobrecargas y otras molestiasLa unanimidad en esta cuestión es total. «El problema aparece cuando la intensidad se recupera antes que la capacidad del organismo para tolerarla», inciden desde Dycare, empresa de salud digital, que hace énfasis también en las sobrecargas musculares o tendinopatías y que puntualizan que el tipo de lesión dependerá de la actividad realizada, del estado físico de cada persona y de las lesiones que han sufrido previamente.«No debemos utilizar las semanas anteriores a las vacaciones como única referencia para establecer la carga de entrenamiento. Hay que volver desde el punto en el que estamos, no desde el punto en el que estábamos en junio o julio», señala Gabriel Leguizamón, experto en rehabilitación de esta empresa. Así, el cambio brusco de rutina puede favorecer la aparición de sobrecargas , molestias y lesiones.Ellos recuerdan que la vuelta a la rutina también es un buen momento para recuperar la continuidad de los tratamientos de fisioterapia que se hayan visto interrumpidos durante las vacaciones. La tecnología, con todo, cada vez ofrece más alternativas y permite continuar con algunos procesos de recuperación desde cualquier lugar. Aunque haya pasado poco tiempo, muchos ya han olvidado el verano y están inmersos en el nuevo curso y lo que implica la vuelta a la rutina de horarios, alimentación y ejercicio. Precisamente el entrenamiento es uno de los retos que llega en septiembre: se estima que casi el 60% de los españoles se marca el objetivo de retomar la actividad física que dejó antes de las vacaciones o de ponerse en serio con ello de una vez por todas. El tema preocupa más que la alimentación y la dieta, la conciliación o la organización y horarios.La vuelta al gimnasio, sin embargo, está rodeada de lo que muchos especialistas del sector tildan de ‘ efecto septiembre ‘ que se produce allí. Y es que entre clases dirigidas, salas de máquinas y rutinas de ejercicio pueden aparecer problemas médicos: los traumatólogos alertan, por ejemplo, de las lesiones de rodilla y cadera. Ellos notan cómo las urgencias y consultas viven un pico estos días.Parte de la culpa se debe a la ‘rentrée’ brusca del ejercicio de impacto, especialmente en mayores de 40 años. «Siempre es bueno volver al gimnasio pero en septiembre mucha gente lo hace con demasiada motivación y prisa y querer recuperar en una semana lo que hemos dejado de hacer en meses es un problema», avisa el doctor Félix López, responsable de la Unidad de Preservación Articular del Hospital Memorial Publio Cordón. Él destaca que es habitual que se regrese de golpe al entrenamiento, incluso con las mismas rutinas, algo que es un tanto peligroso.«Las articulaciones necesitan una adaptación y además hemos perdido fuerza y tolerancia a determinados ejercicios, lo que puede que nos lleve a lesionarnos», destaca el especialista. Para él, la cuestión es tanto de intensidad como de frecuencia. «Influyen muchos factores: las cargas, cómo venimos preparados, si hacemos los ejercicios muy rápido o con muchas repeticiones, si tenemos un bagaje de gimnasio previo o si es la primera vez que pisamos un centro…», insiste el traumatólogo.«El cuerpo necesita una adaptación»Por esta vuelta, a menudo, repentina y poco planificada, los traumatólogos están acostumbrados a ver en esta época afectaciones en las articulaciones de carga, especialmente en la rodilla, la cadera y la columna. López recuerda algo obvio pero que a menudo se olvida: « el cuerpo necesita una adaptación, no tener prisa». Él calcula que es recomendable volver al gimnasio con una intensidad inferior a la de antes de verano y mantenerla así durante las primeras dos semanas, por ejemplo. «Si antes hacías cinco días de entrenamiento y pasas dos meses parado y pretendes volver a los cinco días vas a correr más riesgo de lesiones», avisa. Lo mismo que si alguien corría en mayo o junio 10 kilómetros y no ha hecho casi nada en tres meses, ejemplifica, antes de insistir, de nuevo, que los «problemas aparecen cuando se quiere recuperar en una semana el efecto de tres meses parados».«Los problemas aparecen cuando se quiere recuperar en una semana el efecto de tres meses parados» Félix López TraumatólogoEn este sentido, remarca que no hace falta solo unos buenos estiramientos, algo que también se cree erróneamente. «Más que eso, es importante activar y preparar, haciendo un poquito de movilidad y de actividad muscular antes de ir a por los ejercicios de carga», recomienda. Las rodilleras o tobilleras que están a la venta no son necesarias, si no existe una lesión previa, puesto que no sirven para reforzar las articulaciones.También hay que tener en cuenta que en muchos hogares aparecerán las agujetas , molestias que no requieren de una preocupación especial. «Suelen ser difusas, aparecen después de un ejercicio y van desapareciendo progresivamente», recuerda el especialista, que remarca que sí merece la pena preocuparse «si aparece un dolor más localizado en una articulación o una inflamación o si se ve un derrame o sensaciones de inestabilidad». O simplemente si hay un dolor en aumento.¿Y entre los adultos en edad avanzada ? Seguro que ellos también regresarán al gimnasio con ganas, y López les aconseja también volver a la rutina con un cierto cuidado. «La edad por sí sola no debe ser una razón para no entrenar, al contrario: mantener fuerza y actividad física es una de las mejores maneras de proteger las articulaciones y conservar la anatomía. Lo único que hay que hacer es adaptar bien el ejercicio a cada persona», apostilla el traumatólogo, antes de pedir «paciencia al readaptarse».Sobrecargas y otras molestiasLa unanimidad en esta cuestión es total. «El problema aparece cuando la intensidad se recupera antes que la capacidad del organismo para tolerarla», inciden desde Dycare, empresa de salud digital, que hace énfasis también en las sobrecargas musculares o tendinopatías y que puntualizan que el tipo de lesión dependerá de la actividad realizada, del estado físico de cada persona y de las lesiones que han sufrido previamente.«No debemos utilizar las semanas anteriores a las vacaciones como única referencia para establecer la carga de entrenamiento. Hay que volver desde el punto en el que estamos, no desde el punto en el que estábamos en junio o julio», señala Gabriel Leguizamón, experto en rehabilitación de esta empresa. Así, el cambio brusco de rutina puede favorecer la aparición de sobrecargas , molestias y lesiones.Ellos recuerdan que la vuelta a la rutina también es un buen momento para recuperar la continuidad de los tratamientos de fisioterapia que se hayan visto interrumpidos durante las vacaciones. La tecnología, con todo, cada vez ofrece más alternativas y permite continuar con algunos procesos de recuperación desde cualquier lugar.
Aunque haya pasado poco tiempo, muchos ya han olvidado el verano y están inmersos en el nuevo curso y lo que implica la vuelta a la rutina de horarios, alimentación y ejercicio. Precisamente el entrenamiento es uno de los retos que llega en septiembre: … se estima que casi el 60% de los españoles se marca el objetivo de retomar la actividad física que dejó antes de las vacaciones o de ponerse en serio con ello de una vez por todas. El tema preocupa más que la alimentación y la dieta, la conciliación o la organización y horarios.
La vuelta al gimnasio, sin embargo, está rodeada de lo que muchos especialistas del sector tildan de ‘efecto septiembre‘ que se produce allí. Y es que entre clases dirigidas, salas de máquinas y rutinas de ejercicio pueden aparecer problemas médicos: los traumatólogos alertan, por ejemplo, de las lesiones de rodilla y cadera. Ellos notan cómo las urgencias y consultas viven un pico estos días.
Parte de la culpa se debe a la ‘rentrée’ brusca del ejercicio de impacto, especialmente en mayores de 40 años. «Siempre es bueno volver al gimnasio pero en septiembre mucha gente lo hace con demasiada motivación y prisa y querer recuperar en una semana lo que hemos dejado de hacer en meses es un problema», avisa el doctor Félix López, responsable de la Unidad de Preservación Articular del Hospital Memorial Publio Cordón. Él destaca que es habitual que se regrese de golpe al entrenamiento, incluso con las mismas rutinas, algo que es un tanto peligroso.
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«Las articulaciones necesitan una adaptación y además hemos perdido fuerza y tolerancia a determinados ejercicios, lo que puede que nos lleve a lesionarnos», destaca el especialista. Para él, la cuestión es tanto de intensidad como de frecuencia. «Influyen muchos factores: las cargas, cómo venimos preparados, si hacemos los ejercicios muy rápido o con muchas repeticiones, si tenemos un bagaje de gimnasio previo o si es la primera vez que pisamos un centro…», insiste el traumatólogo.
«El cuerpo necesita una adaptación»
Por esta vuelta, a menudo, repentina y poco planificada, los traumatólogos están acostumbrados a ver en esta época afectaciones en las articulaciones de carga, especialmente en la rodilla, la cadera y la columna. López recuerda algo obvio pero que a menudo se olvida: «el cuerpo necesita una adaptación, no tener prisa». Él calcula que es recomendable volver al gimnasio con una intensidad inferior a la de antes de verano y mantenerla así durante las primeras dos semanas, por ejemplo.
«Si antes hacías cinco días de entrenamiento y pasas dos meses parado y pretendes volver a los cinco días vas a correr más riesgo de lesiones», avisa. Lo mismo que si alguien corría en mayo o junio 10 kilómetros y no ha hecho casi nada en tres meses, ejemplifica, antes de insistir, de nuevo, que los «problemas aparecen cuando se quiere recuperar en una semana el efecto de tres meses parados».

«Los problemas aparecen cuando se quiere recuperar en una semana el efecto de tres meses parados»
Félix López
Traumatólogo
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En este sentido, remarca que no hace falta solo unos buenos estiramientos, algo que también se cree erróneamente. «Más que eso, es importante activar y preparar, haciendo un poquito de movilidad y de actividad muscular antes de ir a por los ejercicios de carga», recomienda. Las rodilleras o tobilleras que están a la venta no son necesarias, si no existe una lesión previa, puesto que no sirven para reforzar las articulaciones.
También hay que tener en cuenta que en muchos hogares aparecerán las agujetas, molestias que no requieren de una preocupación especial. «Suelen ser difusas, aparecen después de un ejercicio y van desapareciendo progresivamente», recuerda el especialista, que remarca que sí merece la pena preocuparse «si aparece un dolor más localizado en una articulación o una inflamación o si se ve un derrame o sensaciones de inestabilidad». O simplemente si hay un dolor en aumento.
¿Y entre los adultos en edad avanzada? Seguro que ellos también regresarán al gimnasio con ganas, y López les aconseja también volver a la rutina con un cierto cuidado. «La edad por sí sola no debe ser una razón para no entrenar, al contrario: mantener fuerza y actividad física es una de las mejores maneras de proteger las articulaciones y conservar la anatomía. Lo único que hay que hacer es adaptar bien el ejercicio a cada persona», apostilla el traumatólogo, antes de pedir «paciencia al readaptarse».
Sobrecargas y otras molestias
La unanimidad en esta cuestión es total. «El problema aparece cuando la intensidad se recupera antes que la capacidad del organismo para tolerarla», inciden desde Dycare, empresa de salud digital, que hace énfasis también en las sobrecargas musculares o tendinopatías y que puntualizan que el tipo de lesión dependerá de la actividad realizada, del estado físico de cada persona y de las lesiones que han sufrido previamente.
«No debemos utilizar las semanas anteriores a las vacaciones como única referencia para establecer la carga de entrenamiento. Hay que volver desde el punto en el que estamos, no desde el punto en el que estábamos en junio o julio», señala Gabriel Leguizamón, experto en rehabilitación de esta empresa. Así, el cambio brusco de rutina puede favorecer la aparición de sobrecargas, molestias y lesiones.
Ellos recuerdan que la vuelta a la rutina también es un buen momento para recuperar la continuidad de los tratamientos de fisioterapia que se hayan visto interrumpidos durante las vacaciones. La tecnología, con todo, cada vez ofrece más alternativas y permite continuar con algunos procesos de recuperación desde cualquier lugar.
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