No hay elecciones a la vista en el Camp Nou. Por lo tanto, no hace falta que Laporta arremeta contra la oposición, como hizo el año pasado. No hay esta vez mestretites (sabelotodos) contra los que cargar. Tampoco hay grandes polémicas con el Madrid en este inicio de campaña. Por lo tanto, no es necesario ensañarse con el adversario, al que sí le lanza un dardo a cuenta de las recalificaciones que le conceden a Florentino. Es un Laporta más sosegado que en otras ocasiones y que deja el trabajo duro en manos de sus arietes, en especial, de su vicepresidente económico, Ferran Olivé. Si en otras ediciones, con el traje de tesorero, dejó frases para el recuerdo, como cuando dijo que su serie preferida es La que se avecina , este año se gusta y se atreve a parafrasear a Cruyff. “Johan decía que el dinero tenía que estar en el campo, y nosotros decimos que tiene que estar en el campo y para el campo”. Y a fe que así será, porque ni más ni menos que otros 510 millones se van a destinar a terminar el Camp Nou. Es Olivé, por verbo y estética, un hombre que cumple con las características del gerente de toda la vida, aunque sea psiquiatra.
No hay elecciones a la vista en el Camp Nou. Por lo tanto, no hace falta que Laporta arremeta contra la oposición, como hizo el año pasado. No hay esta vez mestretites (sabelotodos) contra los que cargar. Tampoco hay grandes polémicas con el Madrid en este inicio de campaña. Por lo tanto, no es necesario ensañarse con el adversario, al que sí le lanza un dardo a cuenta de las recalificaciones que le conceden a Florentino. Es un Laporta más sosegado que en otras ocasiones y que deja el trabajo duro en manos de sus arietes, en especial, de su vicepresidente económico, Ferran Olivé. Si en otras ediciones, con el traje de tesorero, dejó frases para el recuerdo, como cuando dijo que su serie preferida es La que se avecina , este año se gusta y se atreve a parafrasear a Cruyff. “Johan decía que el dinero tenía que estar en el campo, y nosotros decimos que tiene que estar en el campo y para el campo”. Y a fe que así será, porque ni más ni menos que otros 510 millones se van a destinar a terminar el Camp Nou. Es Olivé, por verbo y estética, un hombre que cumple con las características del gerente de toda la vida, aunque sea psiquiatra.Seguir leyendo…
No hay elecciones a la vista en el Camp Nou. Por lo tanto, no hace falta que Laporta arremeta contra la oposición, como hizo el año pasado. No hay esta vez mestretites (sabelotodos) contra los que cargar. Tampoco hay grandes polémicas con el Madrid en este inicio de campaña. Por lo tanto, no es necesario ensañarse con el adversario, al que sí le lanza un dardo a cuenta de las recalificaciones que le conceden a Florentino. Es un Laporta más sosegado que en otras ocasiones y que deja el trabajo duro en manos de sus arietes, en especial, de su vicepresidente económico, Ferran Olivé. Si en otras ediciones, con el traje de tesorero, dejó frases para el recuerdo, como cuando dijo que su serie preferida es La que se avecina , este año se gusta y se atreve a parafrasear a Cruyff. “Johan decía que el dinero tenía que estar en el campo, y nosotros decimos que tiene que estar en el campo y para el campo”. Y a fe que así será, porque ni más ni menos que otros 510 millones se van a destinar a terminar el Camp Nou. Es Olivé, por verbo y estética, un hombre que cumple con las características del gerente de toda la vida, aunque sea psiquiatra.
Baja un ariete de Laporta del estrado y sube otro, Deco, que se está ganando fama de artista del mercado de fichajes. A la hora de la siesta y como quien no quiere la cosa suelta que da por renovados a Raphinha, Bernal y Espart. Así, de una tacada. Tres caramelos para el socio, que aplaude en su mayor parte en formato telemático.
Olivé se gusta, Deco da noticias y hay acuerdos que se votan con pinzas en la nariz
El compromisario lo aprueba todo, pero hay acuerdos que salen adelante por un margen mucho más estrecho de lo que es habitual en estas asambleas, comúnmente controladas por el poder. Los pactos con empresas inmobiliarias de Dubái y con parques de atracciones con intereses israelíes son ratificados se podría decir que con pinzas en la nariz. ¿Y el nuevo Palau? Pues no tiene fecha, pero sí se mueve ficha. Ahora se confirma que ya no forma parte del Espai Barça. Se espera un inversor. Esa será otra historia.
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