El voraz paso del fuego que desde el pasado miércoles abrasa la provincia de Ávila tras saltar las chispas -hay un detenido por uso indebido de una máquina- en Burgohondo ya se extiende por una superficie de 50.000 hectáreas, con un perímetro de 160 kilómetros , en el que es el «mayor» incendio forestal en la historia de España. Un rastro de destrucción que se ha llevado por delante un rico patrimonio natural, carbonizado construcciones e instalaciones -por ejemplo, varios cámping en esta zona con gran atractivo turístico han sucumbido al poder destructor-, ha calcinado un número de casas todavía sin cuantificar y convertido también en cenizas lo que antes era pasto para la abundante ganadería de esta zona en el sur de la provincia de Ávila. Sin alimento que echarse al estómago, los primeros tres cargamentos de paja comenzaban a llegar este lunes a Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo -los tres pueblos que siguen confinados- para aliviar un poco el hambre de las reses. Al propio Valle del Tiétar por el que también se extiende la ‘mancha’ negra lo hará «cuando esté sofocado». Pues, sigue sin darse por controlado, las reproducciones son continuas y 30.000 personas de quince pueblos y una urbanización al completo de otro siguen evacuados y sin previsión de vuelta a sus casas, mientras Las Navas del Marqués se suma a los confinados.«Vamos a desplegar todo el cargamento que sea necesario », comprometía el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Pino, tras mantener una reunión precisamente en Burgohondo con alcaldes de la zona, organizaciones agrarias y unidades veterinarias, a las que se estudia incluso reforzar. « No va a haber ningún tipo de limitación ni en cantidad ni presupuestaria», incidía Pino, llamando a la «tranquilidad» del sector, con el compromiso de que desde la Junta de Castilla y León se va a «tratar de poner todos los medios disponibles para que ellos -los ganaderos- puedan seguir adelante».«Lo inmediato» es el suministro de alimentación y agua «en los casos que sea necesario», pero también «vamos a reparar lo que son todas la infraestructuras, cercados…», apuntaba Pino sobre un «paquete integral» con ayudas también a medio y largo plazo que permitan seguir comprando paja, heno o forraje y que abarcan más allá de la propia consejería. «Llevamos 40, 50, 60 años con políticas ambientales absurdas que ha propiciado que el campo, sobre todo lo público, esté sucio, que haya mucha maleza»«Las personas son nuestra prioridad. Por eso, desde la Junta de Castilla y León ya estamos preparando un plan de recuperación para las zonas afectadas por el grave incendio de Ávila», señalaba también el presidente del Ejecutivo autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, quien apuntaba que el Consejo de Gobierno del jueves aprobará ese paquete de apoyos «para las familias desalojadas, agricultores, ganaderos, autónomos y el resto de afectados».Ser «generoso»«Los ganaderos a esta provincia le han repercutido desde el punto de vista social y económico con creación de empleo, fijación de población y la cabaña ganadera de la zona del Alberche-Pinaras . Al igual que la del Tiétar, merece todo el respeto y, sobre todo, toda la ayuda necesaria», subrayaba el presidente de la Diputación abulense, Carlos García, comprometiendo también el apoyo al sector que comenzaba a llegar ese alimento suministrado por productores también de la provincia.Las llamas han entado en construcciones e instalaciones en Casavieja, mientras los efectivos siguen trabajando en el incendio declarado el pasado miércoles en Burgohondo, en la imgen, en la zona de Mijares, de la que más preocupan. (Ávila). EFE/EP«Hay que poner todas las ayudas que sean necesarias para cubrir las pérdidas económicas que los agricultores y ganaderos de Castilla y León tengan» y «de todos los incendios que se provoquen en verano», independientemente de la extensión, y siendo «generosos» , reclamaba Donaciano Dujo, de Asaja, quien como el resto de dirigentes de las organizaciones agrarias llamaba a una «reflexión» sobre cómo abordar los incendios y especialmente «la prevención».«Llevamos 40, 50, 60 años con políticas ambientales absurdas que ha propiciado que el campo, sobre todo lo público, esté sucio, que haya mucha maleza», de modo que cuando se se produce un incendio además en periodo de elevadas temperaturas y rachas de viento como las que ha habido estos días, «es un polvorín que provoca unos grandes incendios y no se puede, con los medios que tenemos, apagar de manera fácil», resumía Dujo ante un escario que, alertaba, tanto en Castilla y León como en el conjunto de España «va a ser desgraciadamente habitual».Reclamaba, así, políticas ambientales «de limpieza, de sentido común y dar protagonismo a los hombres y mujeres que viven en el territorio, que son los que saben lo que hay que hacer». Y que lo que se está viviendo, con buena parte del verano todavía por delante, advertía el dirigente agrario, «no se olvide» cuando pase el estío. De lo contrario, recalcaba, «no vamos a ir a ningún sitio».El fuego ha entrado en zonas de Casavieja y en el puerto de Mijares preocupa especialmente, con continuas reproducciones. EFE/EP«Las medidas de prevención de incendios no están dando resultados», lamentaba también Jesús Manuel González Palacín, de UCCL, para quien «hay que hacer muchas cosas que no se están haciendo como cortafuegos «más potentes», mayor limpieza del monte, contar con accesos… «No podemos tener los montes como los tenemos» , advertía. «La palabra clave es gestión».«Lo más penoso»«Estas circunstancias es lo más penoso que le puede tocar a uno vivir», lamentaba «impotente» Pedro Ismael Martín, de UPA, ante una situación «muy triste» a la que «estamos llegando prácticamente todos los años». «Tenemos que tomar otras medidas» , urgía, convencido de que se debe actuar con previsión, «hacer unos trabajos de prevención» y llevarlos a cabo «entre todos»: «La raíz del problema es la prevención».Por el momento, en el caso del campo, «lo urgente» es el alimento para el ganado. Un sector vital en la provincia de Ávila, que «depende principalmente de la agricultura y la ganadería». «Tenemos que buscar un espacio para que se puedan seguir desarrollando», instaba. «Esto, lamentablemente, va para rato », auguraba Palacín, en su llamada a que «en los próximos meses» siguen llegando también ayudas tanto para los animales como para la reconstrucción de infraestructuras que han quedado arrasadas y que «vale mucho dinero». El voraz paso del fuego que desde el pasado miércoles abrasa la provincia de Ávila tras saltar las chispas -hay un detenido por uso indebido de una máquina- en Burgohondo ya se extiende por una superficie de 50.000 hectáreas, con un perímetro de 160 kilómetros , en el que es el «mayor» incendio forestal en la historia de España. Un rastro de destrucción que se ha llevado por delante un rico patrimonio natural, carbonizado construcciones e instalaciones -por ejemplo, varios cámping en esta zona con gran atractivo turístico han sucumbido al poder destructor-, ha calcinado un número de casas todavía sin cuantificar y convertido también en cenizas lo que antes era pasto para la abundante ganadería de esta zona en el sur de la provincia de Ávila. Sin alimento que echarse al estómago, los primeros tres cargamentos de paja comenzaban a llegar este lunes a Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo -los tres pueblos que siguen confinados- para aliviar un poco el hambre de las reses. Al propio Valle del Tiétar por el que también se extiende la ‘mancha’ negra lo hará «cuando esté sofocado». Pues, sigue sin darse por controlado, las reproducciones son continuas y 30.000 personas de quince pueblos y una urbanización al completo de otro siguen evacuados y sin previsión de vuelta a sus casas, mientras Las Navas del Marqués se suma a los confinados.«Vamos a desplegar todo el cargamento que sea necesario », comprometía el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Pino, tras mantener una reunión precisamente en Burgohondo con alcaldes de la zona, organizaciones agrarias y unidades veterinarias, a las que se estudia incluso reforzar. « No va a haber ningún tipo de limitación ni en cantidad ni presupuestaria», incidía Pino, llamando a la «tranquilidad» del sector, con el compromiso de que desde la Junta de Castilla y León se va a «tratar de poner todos los medios disponibles para que ellos -los ganaderos- puedan seguir adelante».«Lo inmediato» es el suministro de alimentación y agua «en los casos que sea necesario», pero también «vamos a reparar lo que son todas la infraestructuras, cercados…», apuntaba Pino sobre un «paquete integral» con ayudas también a medio y largo plazo que permitan seguir comprando paja, heno o forraje y que abarcan más allá de la propia consejería. «Llevamos 40, 50, 60 años con políticas ambientales absurdas que ha propiciado que el campo, sobre todo lo público, esté sucio, que haya mucha maleza»«Las personas son nuestra prioridad. Por eso, desde la Junta de Castilla y León ya estamos preparando un plan de recuperación para las zonas afectadas por el grave incendio de Ávila», señalaba también el presidente del Ejecutivo autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, quien apuntaba que el Consejo de Gobierno del jueves aprobará ese paquete de apoyos «para las familias desalojadas, agricultores, ganaderos, autónomos y el resto de afectados».Ser «generoso»«Los ganaderos a esta provincia le han repercutido desde el punto de vista social y económico con creación de empleo, fijación de población y la cabaña ganadera de la zona del Alberche-Pinaras . Al igual que la del Tiétar, merece todo el respeto y, sobre todo, toda la ayuda necesaria», subrayaba el presidente de la Diputación abulense, Carlos García, comprometiendo también el apoyo al sector que comenzaba a llegar ese alimento suministrado por productores también de la provincia.Las llamas han entado en construcciones e instalaciones en Casavieja, mientras los efectivos siguen trabajando en el incendio declarado el pasado miércoles en Burgohondo, en la imgen, en la zona de Mijares, de la que más preocupan. (Ávila). EFE/EP«Hay que poner todas las ayudas que sean necesarias para cubrir las pérdidas económicas que los agricultores y ganaderos de Castilla y León tengan» y «de todos los incendios que se provoquen en verano», independientemente de la extensión, y siendo «generosos» , reclamaba Donaciano Dujo, de Asaja, quien como el resto de dirigentes de las organizaciones agrarias llamaba a una «reflexión» sobre cómo abordar los incendios y especialmente «la prevención».«Llevamos 40, 50, 60 años con políticas ambientales absurdas que ha propiciado que el campo, sobre todo lo público, esté sucio, que haya mucha maleza», de modo que cuando se se produce un incendio además en periodo de elevadas temperaturas y rachas de viento como las que ha habido estos días, «es un polvorín que provoca unos grandes incendios y no se puede, con los medios que tenemos, apagar de manera fácil», resumía Dujo ante un escario que, alertaba, tanto en Castilla y León como en el conjunto de España «va a ser desgraciadamente habitual».Reclamaba, así, políticas ambientales «de limpieza, de sentido común y dar protagonismo a los hombres y mujeres que viven en el territorio, que son los que saben lo que hay que hacer». Y que lo que se está viviendo, con buena parte del verano todavía por delante, advertía el dirigente agrario, «no se olvide» cuando pase el estío. De lo contrario, recalcaba, «no vamos a ir a ningún sitio».El fuego ha entrado en zonas de Casavieja y en el puerto de Mijares preocupa especialmente, con continuas reproducciones. EFE/EP«Las medidas de prevención de incendios no están dando resultados», lamentaba también Jesús Manuel González Palacín, de UCCL, para quien «hay que hacer muchas cosas que no se están haciendo como cortafuegos «más potentes», mayor limpieza del monte, contar con accesos… «No podemos tener los montes como los tenemos» , advertía. «La palabra clave es gestión».«Lo más penoso»«Estas circunstancias es lo más penoso que le puede tocar a uno vivir», lamentaba «impotente» Pedro Ismael Martín, de UPA, ante una situación «muy triste» a la que «estamos llegando prácticamente todos los años». «Tenemos que tomar otras medidas» , urgía, convencido de que se debe actuar con previsión, «hacer unos trabajos de prevención» y llevarlos a cabo «entre todos»: «La raíz del problema es la prevención».Por el momento, en el caso del campo, «lo urgente» es el alimento para el ganado. Un sector vital en la provincia de Ávila, que «depende principalmente de la agricultura y la ganadería». «Tenemos que buscar un espacio para que se puedan seguir desarrollando», instaba. «Esto, lamentablemente, va para rato », auguraba Palacín, en su llamada a que «en los próximos meses» siguen llegando también ayudas tanto para los animales como para la reconstrucción de infraestructuras que han quedado arrasadas y que «vale mucho dinero».
El voraz paso del fuego que desde el pasado miércoles abrasa la provincia de Ávila tras saltar las chispas -hay un detenido por uso indebido de una máquina- en Burgohondo ya se extiende por una superficie de 50.000 hectáreas, con un perímetro … de 160 kilómetros, en el que es el «mayor» incendio forestal en la historia de España. Un rastro de destrucción que se ha llevado por delante un rico patrimonio natural, carbonizado construcciones e instalaciones -por ejemplo, varios cámping en esta zona con gran atractivo turístico han sucumbido al poder destructor-, ha calcinado un número de casas todavía sin cuantificar y convertido también en cenizas lo que antes era pasto para la abundante ganadería de esta zona en el sur de la provincia de Ávila.
Sin alimento que echarse al estómago, los primeros tres cargamentos de paja comenzaban a llegar este lunes a Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo -los tres pueblos que siguen confinados- para aliviar un poco el hambre de las reses. Al propio Valle del Tiétar por el que también se extiende la ‘mancha’ negra lo hará «cuando esté sofocado». Pues, sigue sin darse por controlado, las reproducciones son continuas y 30.000 personas de quince pueblos y una urbanización al completo de otro siguen evacuados y sin previsión de vuelta a sus casas.
«Vamos a desplegar todo el cargamento que sea necesario», comprometía el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Pino, tras mantener una reunión precisamente en Burgohondo con alcaldes de la zona, organizaciones agrarias y unidades veterinarias, a las que se estudia incluso reforzar. «No va a haber ningún tipo de limitación ni en cantidad ni presupuestaria», incidía Pino, llamando a la «tranquilidad» del sector, con el compromiso de que desde la Junta de Castilla y León se va a «tratar de poner todos los medios disponibles para que ellos -los ganaderos- puedan seguir adelante».
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«Lo inmediato» es el suministro de alimentación y agua «en los casos que sea necesario», pero también «vamos a reparar lo que son todas la infraestructuras, cercados…», apuntaba Pino sobre un «paquete integral» con ayudas también a medio y largo plazo que permitan seguir comprando paja, heno o forraje y que abarcan más allá de la propia consejería.
«Llevamos 40, 50, 60 años con políticas ambientales absurdas que ha propiciado que el campo, sobre todo lo público, esté sucio, que haya mucha maleza»
«Las personas son nuestra prioridad. Por eso, desde la Junta de Castilla y León ya estamos preparando un plan de recuperación para las zonas afectadas por el grave incendio de Ávila», señalaba también el presidente del Ejecutivo autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, quien apuntaba que el Consejo de Gobierno del jueves aprobará ese paquete de apoyos «para las familias desalojadas, agricultores, ganaderos, autónomos y el resto de afectados».
Ser «generoso»
«Los ganaderos a esta provincia le han repercutido desde el punto de vista social y económico con creación de empleo, fijación de población y la cabaña ganadera de la zona del Alberche-Pinaras. Al igual que la del Tiétar, merece todo el respeto y, sobre todo, toda la ayuda necesaria», subrayaba el presidente de la Diputación abulense, Carlos García, comprometiendo también el apoyo al sector que comenzaba a llegar ese alimento suministrado por productores también de la provincia.
(EFE/EP)
«Hay que poner todas las ayudas que sean necesarias para cubrir las pérdidas económicas que los agricultores y ganaderos de Castilla y León tengan» y «de todos los incendios que se provoquen en verano», independientemente de la extensión, y siendo «generosos», reclamaba Donaciano Dujo, de Asaja, quien como el resto de dirigentes de las organizaciones agrarias llamaba a una «reflexión» sobre cómo abordar los incendios y especialmente «la prevención».
«Llevamos 40, 50, 60 años con políticas ambientales absurdas que ha propiciado que el campo, sobre todo lo público, esté sucio, que haya mucha maleza», de modo que cuando se se produce un incendio además en periodo de elevadas temperaturas y rachas de viento como las que ha habido estos días, «es un polvorín que provoca unos grandes incendios y no se puede, con los medios que tenemos, apagar de manera fácil», resumía Dujo ante un escario que, alertaba, tanto en Castilla y León como en el conjunto de España «va a ser desgraciadamente habitual».
Reclamaba, así, políticas ambientales «de limpieza, de sentido común y dar protagonismo a los hombres y mujeres que viven en el territorio, que son los que saben lo que hay que hacer». Y que lo que se está viviendo, con buena parte del verano todavía por delante, advertía el dirigente agrario, «no se olvide» cuando pase el estío. De lo contrario, recalcaba, «no vamos a ir a ningún sitio».
(EFE/EP)
«Las medidas de prevención de incendios no están dando resultados», lamentaba también Jesús Manuel González Palacín, de UCCL, para quien «hay que hacer muchas cosas que no se están haciendo como cortafuegos «más potentes», mayor limpieza del monte, contar con accesos… «No podemos tener los montes como los tenemos», advertía. «La palabra clave es gestión».
«Lo más penoso»
«Estas circunstancias es lo más penoso que le puede tocar a uno vivir», lamentaba «impotente» Pedro Ismael Martín, de UPA, ante una situación «muy triste» a la que «estamos llegando prácticamente todos los años». «Tenemos que tomar otras medidas», urgía, convencido de que se debe actuar con previsión, «hacer unos trabajos de prevención» y llevarlos a cabo «entre todos»: «La raíz del problema es la prevención».
Por el momento, en el caso del campo, «lo urgente» es el alimento para el ganado. Un sector vital en la provincia de Ávila, que «depende principalmente de la agricultura y la ganadería». «Tenemos que buscar un espacio para que se puedan seguir desarrollando», instaba. «Esto, lamentablemente, va para rato», auguraba Palacín, en su llamada a que «en los próximos meses» siguen llegando también ayudas tanto para los animales como para la reconstrucción de infraestructuras que han quedado arrasadas y que «vale mucho dinero».
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