Teniendo en cuenta la circunstancia atenuante de confesión, la Fiscalía del caso del doble crimen de Escalona, ha planteado una rebaja de penas por los delitos de asesinato y aborto doloso , 28 años de prisión frente a los 33 que planteó inicialmente. La fiscal, Miriam Fernández pide 22 años por el asesinato de María Elena B. el 28 de diciembre de 2022, embarazada de 40 semanas, y 6 años de prisión por aborto, para Juan José S. y mantiene la inhabilitación absoluta, la libertad vigilada, prohibiciones de aproximarse a sus hijos y la privación definitiva de la patria potestad para sus dos descencientes, que tenían 14 y 15 años en el momento de los hechos.La modificación de las conclusiones se ha realizado al finalizar las segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Toledo y en la que han prestado declaración cuatro forenses, dos agentes y un testigo, vecino del matrimonio. A estas correcciones se ha adherido la acusación popular, representada por el Gobierno de Castilla-La Mancha, y las dos acusaciones añaden las agravantes de parentesco y género.Noticia relacionada general No No TRIBUNALES El doble crimen que conmocionó a Escalona llega a juicio: mató a su mujer embarazada y al bebé de 40 semanas J. GuayerbasLa defensa por su parte mantiene su escrito (absolución) y solicita la atenuante de haber actuado bajo la influencia del alcohol y de sustancias estupefacientes, concretamente de cocaína.Las últimas palabras del acusado al finalizar el juicio han sido: «Pese a lo que diga la Fiscalía y todo lo que se ha escuchado aquí, yo realmente me arrepiento de ese día y de lo que pasó y de todo lo que he perdido, y jamás me lo podré perdonar».Tras la entrega del objeto del veredicto a los miembros del jurado, se ha iniciado la deliberación.Durante este martes han pasado por la Sección 2ª de la Audiencia Provincial cuatro forenses. Dos de ellos, los que realizaron la autopsia al cuerpo de María Elena, quienes determinaron que la víctima murió por un shock hipoglucémico tras una hemorragia interna bastante importante (una de las puñaladas le afectó al bazo). Los peritos han desvelado, según la trayectoria y dimensiones de las heridas, que la víctima no tuvo oportunidad de poder defenderse cuando fue agredida con arma blanca monocortante, que le causaron seis heridas cortopunzantes y dos cortantes.Los forenses han desvelado, según la trayectoria y dimensiones de las heridas, que la víctima no tuvo oportunidad de poder defenderseLa hemorragia interna «bastante importante» hace que el pulmón «se encoja y no puede realizar la respiración», de ahí que la víctima dijera a su vecino Pedro C., el primero que acudió a la vivienda tras escuchar las voces de los hijos, que «no puedo respirar», pues aún vivía cuando llegó y le taponó varias heridas hasta que se presentaron los servicios sanitarios.Según el testimonio del vecino, el acusado estaba en la casa y salió varias veces, y delante de su mujer moribunda le decía a Pedro, « la puta esta que va a tener un hijo con otro » o a la propia víctima « te lo tenías merecido ». También dirigió unas palabras al hijo: «Llama a la Guardia Civil, que estoy aquí esperando». Salió tres veces de la casa al porche de entrada donde estaba el cuerpo de María Elena, y Pedro ha asegurado que al acusado se le veía «cabreado por el engaño» pues el hijo que esperaba su mujer era de otro hombre. «No lloraba y para nada le noté que estuviera ebrio ». También ha declarado que eran habituales las discusiones entre la pareja, «se la escuchaba más a ella insultarle a él, que era muy buen vecino y me extrañó lo que ocurrió».«Sabía lo que hacía»Otros dos forenses han manifestado que el enjuiciado sabía lo que hacía y actuó en consecuencia. «No hay ninguna patología mental ni enfermedad que limite al sujeto a la hora de cometer los actos delictivos, ni cognitiva ni volitiva, es decir, que sus capacidades están íntegras », ha manifestado la funcionaria de Justicia al ser interrogada por la fiscal.En el informe también se recoge que Juan José S. tenía alcoholismo crónico, aunque los forenses, que también examinaron al acusado en el centro penitenciario, han matizado que el consumo de alcohol se constata o diagnostica de forma posterior a los hechos una vez que entra en prisión y acude a una unidad terapéutica donde determinan que hay ese consumo crónico de alcohol.El acusado dijo que ya había conseguido lo que quería, de hecho, se escucha en las grabaciones de las llamadas realizadas por el hijo al servicio de emergencias 112«El día de los hechos es observado, reconocido y explorado por personal médico y no consta nada relacionado con alteración conductual, con una patología mental aguda que pudiera también haber estado involucrada en los hechos ni tampoco sintomatología propia de un consumo agudo masivo de alcohol relacionada con esos hechos. Lo único que se informa es de una cefalea y de una ansiedad que podemos entender como un proceso normal ante la situación, la separación de un ser querido o incluso la comisión de del hecho», ha explicado la forense.GPS en el vehículoLa intervención del guardia civil instructor del atestado ha dejado clara una actuación de control del acusado a la víctima, a quien había colocado un dispositivo GPS en su vehículo «para controlarla» . Además ha contado que Juan José era conocedor de la relación de su esposa con otro hombre y sabía que esperaba un hijo de él, pero lo aceptaba con la única condición de que la víctima y sus hijos no abandonaran el domicilio familiar. Este agente también ha afirmado, según declaraciones de compañeros y testigos, que el autor del asesinato dijo que ya había conseguido lo que quería , de hecho, se escucha en las grabaciones de las llamadas realizadas por el hijo al servicio de emergencias 112.Un segundo agente ha confirmado esa circunstancia. «Nos estaba esperando apoyado en la puerta, esperando tranquilo su detención. Una vez puestos los grilletes decidimos llevarlo al salón de la vivienda. Allí nos dijo que su objetivo estaba cumplido, lo declaró varias veces», ha sentenciado. Teniendo en cuenta la circunstancia atenuante de confesión, la Fiscalía del caso del doble crimen de Escalona, ha planteado una rebaja de penas por los delitos de asesinato y aborto doloso , 28 años de prisión frente a los 33 que planteó inicialmente. La fiscal, Miriam Fernández pide 22 años por el asesinato de María Elena B. el 28 de diciembre de 2022, embarazada de 40 semanas, y 6 años de prisión por aborto, para Juan José S. y mantiene la inhabilitación absoluta, la libertad vigilada, prohibiciones de aproximarse a sus hijos y la privación definitiva de la patria potestad para sus dos descencientes, que tenían 14 y 15 años en el momento de los hechos.La modificación de las conclusiones se ha realizado al finalizar las segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Toledo y en la que han prestado declaración cuatro forenses, dos agentes y un testigo, vecino del matrimonio. A estas correcciones se ha adherido la acusación popular, representada por el Gobierno de Castilla-La Mancha, y las dos acusaciones añaden las agravantes de parentesco y género.Noticia relacionada general No No TRIBUNALES El doble crimen que conmocionó a Escalona llega a juicio: mató a su mujer embarazada y al bebé de 40 semanas J. GuayerbasLa defensa por su parte mantiene su escrito (absolución) y solicita la atenuante de haber actuado bajo la influencia del alcohol y de sustancias estupefacientes, concretamente de cocaína.Las últimas palabras del acusado al finalizar el juicio han sido: «Pese a lo que diga la Fiscalía y todo lo que se ha escuchado aquí, yo realmente me arrepiento de ese día y de lo que pasó y de todo lo que he perdido, y jamás me lo podré perdonar».Tras la entrega del objeto del veredicto a los miembros del jurado, se ha iniciado la deliberación.Durante este martes han pasado por la Sección 2ª de la Audiencia Provincial cuatro forenses. Dos de ellos, los que realizaron la autopsia al cuerpo de María Elena, quienes determinaron que la víctima murió por un shock hipoglucémico tras una hemorragia interna bastante importante (una de las puñaladas le afectó al bazo). Los peritos han desvelado, según la trayectoria y dimensiones de las heridas, que la víctima no tuvo oportunidad de poder defenderse cuando fue agredida con arma blanca monocortante, que le causaron seis heridas cortopunzantes y dos cortantes.Los forenses han desvelado, según la trayectoria y dimensiones de las heridas, que la víctima no tuvo oportunidad de poder defenderseLa hemorragia interna «bastante importante» hace que el pulmón «se encoja y no puede realizar la respiración», de ahí que la víctima dijera a su vecino Pedro C., el primero que acudió a la vivienda tras escuchar las voces de los hijos, que «no puedo respirar», pues aún vivía cuando llegó y le taponó varias heridas hasta que se presentaron los servicios sanitarios.Según el testimonio del vecino, el acusado estaba en la casa y salió varias veces, y delante de su mujer moribunda le decía a Pedro, « la puta esta que va a tener un hijo con otro » o a la propia víctima « te lo tenías merecido ». También dirigió unas palabras al hijo: «Llama a la Guardia Civil, que estoy aquí esperando». Salió tres veces de la casa al porche de entrada donde estaba el cuerpo de María Elena, y Pedro ha asegurado que al acusado se le veía «cabreado por el engaño» pues el hijo que esperaba su mujer era de otro hombre. «No lloraba y para nada le noté que estuviera ebrio ». También ha declarado que eran habituales las discusiones entre la pareja, «se la escuchaba más a ella insultarle a él, que era muy buen vecino y me extrañó lo que ocurrió».«Sabía lo que hacía»Otros dos forenses han manifestado que el enjuiciado sabía lo que hacía y actuó en consecuencia. «No hay ninguna patología mental ni enfermedad que limite al sujeto a la hora de cometer los actos delictivos, ni cognitiva ni volitiva, es decir, que sus capacidades están íntegras », ha manifestado la funcionaria de Justicia al ser interrogada por la fiscal.En el informe también se recoge que Juan José S. tenía alcoholismo crónico, aunque los forenses, que también examinaron al acusado en el centro penitenciario, han matizado que el consumo de alcohol se constata o diagnostica de forma posterior a los hechos una vez que entra en prisión y acude a una unidad terapéutica donde determinan que hay ese consumo crónico de alcohol.El acusado dijo que ya había conseguido lo que quería, de hecho, se escucha en las grabaciones de las llamadas realizadas por el hijo al servicio de emergencias 112«El día de los hechos es observado, reconocido y explorado por personal médico y no consta nada relacionado con alteración conductual, con una patología mental aguda que pudiera también haber estado involucrada en los hechos ni tampoco sintomatología propia de un consumo agudo masivo de alcohol relacionada con esos hechos. Lo único que se informa es de una cefalea y de una ansiedad que podemos entender como un proceso normal ante la situación, la separación de un ser querido o incluso la comisión de del hecho», ha explicado la forense.GPS en el vehículoLa intervención del guardia civil instructor del atestado ha dejado clara una actuación de control del acusado a la víctima, a quien había colocado un dispositivo GPS en su vehículo «para controlarla» . Además ha contado que Juan José era conocedor de la relación de su esposa con otro hombre y sabía que esperaba un hijo de él, pero lo aceptaba con la única condición de que la víctima y sus hijos no abandonaran el domicilio familiar. Este agente también ha afirmado, según declaraciones de compañeros y testigos, que el autor del asesinato dijo que ya había conseguido lo que quería , de hecho, se escucha en las grabaciones de las llamadas realizadas por el hijo al servicio de emergencias 112.Un segundo agente ha confirmado esa circunstancia. «Nos estaba esperando apoyado en la puerta, esperando tranquilo su detención. Una vez puestos los grilletes decidimos llevarlo al salón de la vivienda. Allí nos dijo que su objetivo estaba cumplido, lo declaró varias veces», ha sentenciado.
El jurado popular ha declarado por unanimidad culpable de los delitos de asesinato y aborto a Juan José S., acusado de matar a su mujer, embarazada de 40 semanas, el 28 de diciembre de 2022 en Escalona (Toledo).
La decisión del jurado, que ha estado … una hora y media deliberando, llega después de que la Fiscalía tomara en cuenta la circunstancia atenuante de confesión y planteara en este doble crimen una rebaja de penas por los delitos de asesinato y aborto doloso, 28 años de prisión frente a los 33 que planteó inicialmente.
La fiscal, Miriam Fernández ha pedido 22 años por el asesinato de María Elena B. el 28 de diciembre de 2022, embarazada de 40 semanas, y 6 años de prisión por aborto, para Juan José S. y mantiene la inhabilitación absoluta, la libertad vigilada, prohibiciones de aproximarse a sus hijos y la privación definitiva de la patria potestad para sus dos descendientes, que tenían 14 y 15 años en el momento de los hechos.
La modificación de las conclusiones se ha realizado al finalizar las segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Toledo y en la que han prestado declaración cuatro forenses, dos agentes y un testigo, vecino del matrimonio. A estas correcciones se ha adherido la acusación popular, representada por el Gobierno de Castilla-La Mancha, y las dos acusaciones añaden las agravantes de parentesco y género.
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La defensa por su parte ha solicitado la atenuante de haber actuado bajo la influencia del alcohol y de sustancias estupefacientes, concretamente de cocaína.
Las últimas palabras del acusado al finalizar el juicio han sido: «Pese a lo que diga la Fiscalía y todo lo que se ha escuchado aquí, yo realmente me arrepiento de ese día y de lo que pasó y de todo lo que he perdido, y jamás me lo podré perdonar».
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Tras la entrega del objeto del veredicto a los miembros del jurado, se ha iniciado la deliberación.
Durante este martes han pasado por la Sección 2ª de la Audiencia Provincial cuatro forenses. Dos de ellos, los que realizaron la autopsia al cuerpo de María Elena, quienes determinaron que la víctima murió por un shock hipoglucémico tras una hemorragia interna bastante importante (una de las puñaladas le afectó al bazo). Los peritos han desvelado, según la trayectoria y dimensiones de las heridas, que la víctima no tuvo oportunidad de poder defenderse cuando fue agredida con arma blanca monocortante, que le causaron seis heridas cortopunzantes y dos cortantes.
Los forenses han desvelado, según la trayectoria y dimensiones de las heridas, que la víctima no tuvo oportunidad de poder defenderse
La hemorragia interna «bastante importante» hace que el pulmón «se encoja y no puede realizar la respiración», de ahí que la víctima dijera a su vecino Pedro C., el primero que acudió a la vivienda tras escuchar las voces de los hijos, que «no puedo respirar», pues aún vivía cuando llegó y le taponó varias heridas hasta que se presentaron los servicios sanitarios.
Según el testimonio del vecino, el acusado estaba en la casa y salió varias veces, y delante de su mujer moribunda le decía a Pedro, «la puta esta que va a tener un hijo con otro» o a la propia víctima «te lo tenías merecido». También dirigió unas palabras al hijo: «Llama a la Guardia Civil, que estoy aquí esperando».
Salió tres veces de la casa al porche de entrada donde estaba el cuerpo de María Elena, y Pedro ha asegurado que al acusado se le veía «cabreado por el engaño» pues el hijo que esperaba su mujer era de otro hombre. «No lloraba y para nada le noté que estuviera ebrio». También ha declarado que eran habituales las discusiones entre la pareja, «se la escuchaba más a ella insultarle a él, que era muy buen vecino y me extrañó lo que ocurrió».
«Sabía lo que hacía»
Otros dos forenses han manifestado que el enjuiciado sabía lo que hacía y actuó en consecuencia. «No hay ninguna patología mental ni enfermedad que limite al sujeto a la hora de cometer los actos delictivos, ni cognitiva ni volitiva, es decir, que sus capacidades están íntegras», ha manifestado la funcionaria de Justicia al ser interrogada por la fiscal.
En el informe también se recoge que Juan José S. tenía alcoholismo crónico, aunque los forenses, que también examinaron al acusado en el centro penitenciario, han matizado que el consumo de alcohol se constata o diagnostica de forma posterior a los hechos una vez que entra en prisión y acude a una unidad terapéutica donde determinan que hay ese consumo crónico de alcohol.
El acusado dijo que ya había conseguido lo que quería, de hecho, se escucha en las grabaciones de las llamadas realizadas por el hijo al servicio de emergencias 112
«El día de los hechos es observado, reconocido y explorado por personal médico y no consta nada relacionado con alteración conductual, con una patología mental aguda que pudiera también haber estado involucrada en los hechos ni tampoco sintomatología propia de un consumo agudo masivo de alcohol relacionada con esos hechos. Lo único que se informa es de una cefalea y de una ansiedad que podemos entender como un proceso normal ante la situación, la separación de un ser querido o incluso la comisión de del hecho», ha explicado la forense.
GPS en el vehículo
La intervención del guardia civil instructor del atestado ha dejado clara una actuación de control del acusado a la víctima, a quien había colocado un dispositivo GPS en su vehículo «para controlarla». Además ha contado que Juan José era conocedor de la relación de su esposa con otro hombre y sabía que esperaba un hijo de él, pero lo aceptaba con la única condición de que la víctima y sus hijos no abandonaran el domicilio familiar.
Este agente también ha afirmado, según declaraciones de compañeros y testigos, que el autor del asesinato dijo que ya había conseguido lo que quería, de hecho, se escucha en las grabaciones de las llamadas realizadas por el hijo al servicio de emergencias 112.
Un segundo agente ha confirmado esa circunstancia. «Nos estaba esperando apoyado en la puerta, esperando tranquilo su detención. Una vez puestos los grilletes decidimos llevarlo al salón de la vivienda. Allí nos dijo que su objetivo estaba cumplido, lo declaró varias veces», ha sentenciado.
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