Hay días que permanecen congelados en la memoria. Para Manuela Cañadas, actual portavoz de Vox en el Parlamento balear, el 28 de junio de 2011 sigue siendo uno de ellos. Han pasado quince años desde que un atentado talibán en el Hotel Intercontinental de Kabul acabó con la vida de su marido, el piloto mallorquín Toni Planas, pero el recuerdo continúa tan vivo como entonces.Planas trabajaba para la compañía aérea turca Saga y se encontraba realizando su última ruta en Afganistán antes de incorporarse a una empresa de transporte de mercancías con base en Dubái. Aquel día, mientras en el hotel se celebraba una reunión para el traspaso de poderes entre el Gobierno afgano y la OTAN, un comando de terroristas suicidas irrumpió en el edificio y sembró el terror. Más de una veintena de personas murieron en el ataque. Entre ellas estaba el piloto español, a quien la explosión le pilló en la recepción del hotel, donde había bajado para llamar a su mujer y su hija.El pasado 28 de junio, coincidiendo con el decimoquinto aniversario del atentado , Cañadas quiso recordarlo públicamente en sus redes sociales. «Quince años sin ti. Quince años desde que el terrorismo yihadista te arrebató la vida. Pero no nos vencieron porque tu memoria sigue viva, intacta y fuerte en nuestros corazones», escribió junto a un montaje de fotografías familiares. «La maldad nunca gana cuando se resiste con amor, dignidad e ilusión. Eso es lo que nos enseñaste y eso es lo que tus hijas y yo hemos construido cada día de estos quince años», añadía.En conversación con ABC, Cañadas revive aquel día con una precisión estremecedora. «Estábamos en las fiestas de Sant Marçal, en Marratxí. Volvimos a casa con mi hija de nueve años y, como hacíamos cada noche, intentamos hablar con Toni. No respondió. Nos acostamos extrañadas. A la mañana siguiente me llamó el embajador de España en Kabul para comunicarme lo que había pasado y que mi marido era uno de los fallecidos». Noticia relacionada general No No El jefe de la Guardia Urbana pide a los agentes máxima alerta ante la violencia con armas en las calles de Barcelona Daniel TerceroA partir de ese instante, todo se convirtió en una sucesión de recuerdos fragmentados. «Los primeros nueve días tengo lagunas. Creía que me iba a dar un infarto. Mi cabeza dejó de funcionar», reconoce. La primera preocupación fue su hija. «Lo más duro de todo fue decirle que su padre había muerto. Le expliqué que había tenido un accidente con el avión y que ya no volveríamos a verlo», añade. El golpe físico fue tan intenso como el emocional: «Adelgacé nueve kilos en seis días. No quería comer. No podía».Reconoce que tardó semanas en recuperar el equilibrio racional y emocional, y que tuvo que aprender otra vez a vivir. En ese proceso recuerda especialmente el apoyo de la psicóloga Marga Lalande. «Fue como un ángel para nosotras. Nos sostuvo emocionalmente cuando no podíamos más. Sigue ayudando a mi hija, que todavía hoy convive con ansiedad y pánico nocturno», afirma. También destaca la ayuda que recibió del colegio Madre Alberta de Palma donde «las monjas fueron extraordinarias y se volcaron para que mi hija pudiera superar aquel momento tan difícil».Una batalla contra la AdministraciónAl duelo se sumó una larga lucha administrativa. Durante seis meses intentó sin éxito que el Ministerio del Interior reconociera oficialmente a Toni Planas como víctima del terrorismo. «Nos lo denegaron porque había sido asesinado fuera de España», dice.Recuerda además las enormes dificultades económicas a las que tuvo que hacer frente porque «tardaron nueve días en repatriar el cuerpo; la compañía para la que trabajaba se desentendió completamente, Toni no tenía seguro de vida y fueron sus compañeros pilotos quienes organizaron ayudas para que pudiéramos salir adelante». Finalmente, el Estado le concedió una ayuda de 50.000 euros y «pudimos salvar nuestra casa de milagro e iniciar una actividad económica». A pesar de todo, asegura que nunca ha querido instalarse en el papel de víctima. «El terrorismo no vence cuando tú decides no convertirte en víctima. Por eso no entiendo a quienes viven permanentemente victimizándose. Mi carácter optimista me ayudó a levantarme y seguir luchando por mis hijas», afirma. Reconoce, sin embargo, que no todo el mundo consigue rehacer su vida. «He conocido a muchas familias víctimas del terrorismo que, años después, siguen sin superarlo, con problemas serios», apunta.«Ni olvido ni perdono»Quince años después mantiene intacta su percepción sobre el terrorismo yihadista. «Ni olvido ni perdono. No somos conscientes de lo que supone el terrorismo. Nunca entenderé cómo alguien puede estar dispuesto a matar sin el menor escrúpulo», manifiesta.Ese episodio también ha condicionado profundamente su visión sobre algunos aspectos que están plenamente vigentes en el debate político como la relación entre inmigración y seguridad. «Cuando veo a una mujer completamente cubierta con burka siento miedo», reconoce. Cañadas considera que España debería ejercer un mayor control sobre sus fronteras y critica que, a su juicio, el Gobierno haya impulsado un proceso de regularización masiva que define como una «nacionalización encubierta». También lamenta que algunos partidos socios de Sánchez sigan sin condenar expresamente el terrorismo de ETA.De empresaria a portavoz parlamentariaTras la muerte de su marido, decidió reconstruir su vida creando su propia empresa. La política llegó años después. Antes de afiliarse a Vox pasó brevemente por el PSOE , donde apenas estuvo cuatro meses. «Escribí una carta a Pedro Sánchez criticando la política lingüística que impulsaba Francina Armengol en Baleares y el requisito del catalán para todo. Nunca más volvieron a pasarme la cuota», recuerda.Poco después, en 2018, conoció personalmente a Santiago Abascal . «Vi a una persona sincera, con fuerza para defender aquello en lo que cree», destaca. Hoy, Cañadas es la cara más visible de Vox en Baleares y la encargada de debatir habitualmente con la presidenta del Govern, Marga Prohens, en el Parlamento autonómico. Aun así, insiste en que nunca ha entendido la política como una profesión. «No estoy aquí para calentar un asiento», afirma. Y sobre su futuro político personal evita hacer pronósticos. «Estaré donde Dios quiera y donde Santiago Abascal considere que puedo ser útil», afirma.En cuanto al futuro del partido a nivel nacional, afirma que el objetivo es que Abascal llegue algún día a la Presidencia del Gobierno , aunque advierte de que el crecimiento debe producirse «poco a poco» para evitar errores como los que, a su juicio, cometieron Ciudadanos o Podemos.Respecto a la situación política nacional, se muestra especialmente crítica con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. «Se ha perdido el sentido del servicio público. Sobran egos, falta humildad y existe una enorme desafección entre los ciudadanos y los políticos», asegura.En Baleares también reprocha al PP de Marga Prohens que, en su opinión, no impulse reformas más ambiciosas por temor a las críticas de la izquierda. Entre ellas, defiende aumentar la oferta de vivienda mediante la liberación de suelo urbanizable para construir más viviendas.Quince años después del atentado que cambió su vida, Manuela Cañadas continúa hablando de Toni Planas en presente. No como una forma de negar la ausencia, sino de mantener viva una memoria que considera inseparable de su propia historia. « La muerte no es el final cuando el amor permanece» , escribió hace apenas unos días. Una frase que resume mejor que ninguna otra cómo ha aprendido a convivir con una herida que nunca termina de cerrar. Hay días que permanecen congelados en la memoria. Para Manuela Cañadas, actual portavoz de Vox en el Parlamento balear, el 28 de junio de 2011 sigue siendo uno de ellos. Han pasado quince años desde que un atentado talibán en el Hotel Intercontinental de Kabul acabó con la vida de su marido, el piloto mallorquín Toni Planas, pero el recuerdo continúa tan vivo como entonces.Planas trabajaba para la compañía aérea turca Saga y se encontraba realizando su última ruta en Afganistán antes de incorporarse a una empresa de transporte de mercancías con base en Dubái. Aquel día, mientras en el hotel se celebraba una reunión para el traspaso de poderes entre el Gobierno afgano y la OTAN, un comando de terroristas suicidas irrumpió en el edificio y sembró el terror. Más de una veintena de personas murieron en el ataque. Entre ellas estaba el piloto español, a quien la explosión le pilló en la recepción del hotel, donde había bajado para llamar a su mujer y su hija.El pasado 28 de junio, coincidiendo con el decimoquinto aniversario del atentado , Cañadas quiso recordarlo públicamente en sus redes sociales. «Quince años sin ti. Quince años desde que el terrorismo yihadista te arrebató la vida. Pero no nos vencieron porque tu memoria sigue viva, intacta y fuerte en nuestros corazones», escribió junto a un montaje de fotografías familiares. «La maldad nunca gana cuando se resiste con amor, dignidad e ilusión. Eso es lo que nos enseñaste y eso es lo que tus hijas y yo hemos construido cada día de estos quince años», añadía.En conversación con ABC, Cañadas revive aquel día con una precisión estremecedora. «Estábamos en las fiestas de Sant Marçal, en Marratxí. Volvimos a casa con mi hija de nueve años y, como hacíamos cada noche, intentamos hablar con Toni. No respondió. Nos acostamos extrañadas. A la mañana siguiente me llamó el embajador de España en Kabul para comunicarme lo que había pasado y que mi marido era uno de los fallecidos». Noticia relacionada general No No El jefe de la Guardia Urbana pide a los agentes máxima alerta ante la violencia con armas en las calles de Barcelona Daniel TerceroA partir de ese instante, todo se convirtió en una sucesión de recuerdos fragmentados. «Los primeros nueve días tengo lagunas. Creía que me iba a dar un infarto. Mi cabeza dejó de funcionar», reconoce. La primera preocupación fue su hija. «Lo más duro de todo fue decirle que su padre había muerto. Le expliqué que había tenido un accidente con el avión y que ya no volveríamos a verlo», añade. El golpe físico fue tan intenso como el emocional: «Adelgacé nueve kilos en seis días. No quería comer. No podía».Reconoce que tardó semanas en recuperar el equilibrio racional y emocional, y que tuvo que aprender otra vez a vivir. En ese proceso recuerda especialmente el apoyo de la psicóloga Marga Lalande. «Fue como un ángel para nosotras. Nos sostuvo emocionalmente cuando no podíamos más. Sigue ayudando a mi hija, que todavía hoy convive con ansiedad y pánico nocturno», afirma. También destaca la ayuda que recibió del colegio Madre Alberta de Palma donde «las monjas fueron extraordinarias y se volcaron para que mi hija pudiera superar aquel momento tan difícil».Una batalla contra la AdministraciónAl duelo se sumó una larga lucha administrativa. Durante seis meses intentó sin éxito que el Ministerio del Interior reconociera oficialmente a Toni Planas como víctima del terrorismo. «Nos lo denegaron porque había sido asesinado fuera de España», dice.Recuerda además las enormes dificultades económicas a las que tuvo que hacer frente porque «tardaron nueve días en repatriar el cuerpo; la compañía para la que trabajaba se desentendió completamente, Toni no tenía seguro de vida y fueron sus compañeros pilotos quienes organizaron ayudas para que pudiéramos salir adelante». Finalmente, el Estado le concedió una ayuda de 50.000 euros y «pudimos salvar nuestra casa de milagro e iniciar una actividad económica». A pesar de todo, asegura que nunca ha querido instalarse en el papel de víctima. «El terrorismo no vence cuando tú decides no convertirte en víctima. Por eso no entiendo a quienes viven permanentemente victimizándose. Mi carácter optimista me ayudó a levantarme y seguir luchando por mis hijas», afirma. Reconoce, sin embargo, que no todo el mundo consigue rehacer su vida. «He conocido a muchas familias víctimas del terrorismo que, años después, siguen sin superarlo, con problemas serios», apunta.«Ni olvido ni perdono»Quince años después mantiene intacta su percepción sobre el terrorismo yihadista. «Ni olvido ni perdono. No somos conscientes de lo que supone el terrorismo. Nunca entenderé cómo alguien puede estar dispuesto a matar sin el menor escrúpulo», manifiesta.Ese episodio también ha condicionado profundamente su visión sobre algunos aspectos que están plenamente vigentes en el debate político como la relación entre inmigración y seguridad. «Cuando veo a una mujer completamente cubierta con burka siento miedo», reconoce. Cañadas considera que España debería ejercer un mayor control sobre sus fronteras y critica que, a su juicio, el Gobierno haya impulsado un proceso de regularización masiva que define como una «nacionalización encubierta». También lamenta que algunos partidos socios de Sánchez sigan sin condenar expresamente el terrorismo de ETA.De empresaria a portavoz parlamentariaTras la muerte de su marido, decidió reconstruir su vida creando su propia empresa. La política llegó años después. Antes de afiliarse a Vox pasó brevemente por el PSOE , donde apenas estuvo cuatro meses. «Escribí una carta a Pedro Sánchez criticando la política lingüística que impulsaba Francina Armengol en Baleares y el requisito del catalán para todo. Nunca más volvieron a pasarme la cuota», recuerda.Poco después, en 2018, conoció personalmente a Santiago Abascal . «Vi a una persona sincera, con fuerza para defender aquello en lo que cree», destaca. Hoy, Cañadas es la cara más visible de Vox en Baleares y la encargada de debatir habitualmente con la presidenta del Govern, Marga Prohens, en el Parlamento autonómico. Aun así, insiste en que nunca ha entendido la política como una profesión. «No estoy aquí para calentar un asiento», afirma. Y sobre su futuro político personal evita hacer pronósticos. «Estaré donde Dios quiera y donde Santiago Abascal considere que puedo ser útil», afirma.En cuanto al futuro del partido a nivel nacional, afirma que el objetivo es que Abascal llegue algún día a la Presidencia del Gobierno , aunque advierte de que el crecimiento debe producirse «poco a poco» para evitar errores como los que, a su juicio, cometieron Ciudadanos o Podemos.Respecto a la situación política nacional, se muestra especialmente crítica con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. «Se ha perdido el sentido del servicio público. Sobran egos, falta humildad y existe una enorme desafección entre los ciudadanos y los políticos», asegura.En Baleares también reprocha al PP de Marga Prohens que, en su opinión, no impulse reformas más ambiciosas por temor a las críticas de la izquierda. Entre ellas, defiende aumentar la oferta de vivienda mediante la liberación de suelo urbanizable para construir más viviendas.Quince años después del atentado que cambió su vida, Manuela Cañadas continúa hablando de Toni Planas en presente. No como una forma de negar la ausencia, sino de mantener viva una memoria que considera inseparable de su propia historia. « La muerte no es el final cuando el amor permanece» , escribió hace apenas unos días. Una frase que resume mejor que ninguna otra cómo ha aprendido a convivir con una herida que nunca termina de cerrar.
Hay días que permanecen congelados en la memoria. Para Manuela Cañadas, actual portavoz de Vox en el Parlamento balear, el 28 de junio de 2011 sigue siendo uno de ellos. Han pasado quince años desde que un atentado talibán en el Hotel Intercontinental de Kabul … acabó con la vida de su marido, el piloto mallorquín Toni Planas, pero el recuerdo continúa tan vivo como entonces.
Planas trabajaba para la compañía aérea turca Saga y se encontraba realizando su última ruta en Afganistán antes de incorporarse a una empresa de transporte de mercancías con base en Dubái. Aquel día, mientras en el hotel se celebraba una reunión para el traspaso de poderes entre el Gobierno afgano y la OTAN, un comando de terroristas suicidas irrumpió en el edificio y sembró el terror. Más de una veintena de personas murieron en el ataque. Entre ellas estaba el piloto español, a quien la explosión le pilló en la recepción del hotel, donde había bajado para llamar a su mujer y su hija.
El pasado 28 de junio, coincidiendo con el decimoquinto aniversario del atentado, Cañadas quiso recordarlo públicamente en sus redes sociales. «Quince años sin ti. Quince años desde que el terrorismo yihadista te arrebató la vida. Pero no nos vencieron porque tu memoria sigue viva, intacta y fuerte en nuestros corazones», escribió junto a un montaje de fotografías familiares. «La maldad nunca gana cuando se resiste con amor, dignidad e ilusión. Eso es lo que nos enseñaste y eso es lo que tus hijas y yo hemos construido cada día de estos quince años», añadía.
En conversación con ABC, Cañadas revive aquel día con una precisión estremecedora. «Estábamos en las fiestas de Sant Marçal, en Marratxí. Volvimos a casa con mi hija de nueve años y, como hacíamos cada noche, intentamos hablar con Toni. No respondió. Nos acostamos extrañadas. A la mañana siguiente me llamó el embajador de España en Kabul para comunicarme lo que había pasado y que mi marido era uno de los fallecidos».
Noticia relacionada
A partir de ese instante, todo se convirtió en una sucesión de recuerdos fragmentados. «Los primeros nueve días tengo lagunas. Creía que me iba a dar un infarto. Mi cabeza dejó de funcionar», reconoce. La primera preocupación fue su hija. «Lo más duro de todo fue decirle que su padre había muerto. Le expliqué que había tenido un accidente con el avión y que ya no volveríamos a verlo», añade. El golpe físico fue tan intenso como el emocional: «Adelgacé nueve kilos en seis días. No quería comer. No podía».
Reconoce que tardó semanas en recuperar el equilibrio racional y emocional, y que tuvo que aprender otra vez a vivir. En ese proceso recuerda especialmente el apoyo de la psicóloga Marga Lalande. «Fue como un ángel para nosotras. Nos sostuvo emocionalmente cuando no podíamos más. Sigue ayudando a mi hija, que todavía hoy convive con ansiedad y pánico nocturno», afirma. También destaca la ayuda que recibió del colegio Madre Alberta de Palma donde «las monjas fueron extraordinarias y se volcaron para que mi hija pudiera superar aquel momento tan difícil».
Una batalla contra la Administración
Newsletter
Al duelo se sumó una larga lucha administrativa. Durante seis meses intentó sin éxito que el Ministerio del Interior reconociera oficialmente a Toni Planas como víctima del terrorismo. «Nos lo denegaron porque había sido asesinado fuera de España», dice.
Recuerda además las enormes dificultades económicas a las que tuvo que hacer frente porque «tardaron nueve días en repatriar el cuerpo; la compañía para la que trabajaba se desentendió completamente, Toni no tenía seguro de vida y fueron sus compañeros pilotos quienes organizaron ayudas para que pudiéramos salir adelante». Finalmente, el Estado le concedió una ayuda de 50.000 euros y «pudimos salvar nuestra casa de milagro e iniciar una actividad económica».
A pesar de todo, asegura que nunca ha querido instalarse en el papel de víctima. «El terrorismo no vence cuando tú decides no convertirte en víctima. Por eso no entiendo a quienes viven permanentemente victimizándose. Mi carácter optimista me ayudó a levantarme y seguir luchando por mis hijas», afirma. Reconoce, sin embargo, que no todo el mundo consigue rehacer su vida. «He conocido a muchas familias víctimas del terrorismo que, años después, siguen sin superarlo, con problemas serios», apunta.
«Ni olvido ni perdono»
Quince años después mantiene intacta su percepción sobre el terrorismo yihadista. «Ni olvido ni perdono. No somos conscientes de lo que supone el terrorismo. Nunca entenderé cómo alguien puede estar dispuesto a matar sin el menor escrúpulo», manifiesta.
Ese episodio también ha condicionado profundamente su visión sobre algunos aspectos que están plenamente vigentes en el debate político como la relación entre inmigración y seguridad. «Cuando veo a una mujer completamente cubierta con burka siento miedo», reconoce.
Cañadas considera que España debería ejercer un mayor control sobre sus fronteras y critica que, a su juicio, el Gobierno haya impulsado un proceso de regularización masiva que define como una «nacionalización encubierta». También lamenta que algunos partidos socios de Sánchez sigan sin condenar expresamente el terrorismo de ETA.
De empresaria a portavoz parlamentaria
Tras la muerte de su marido, decidió reconstruir su vida creando su propia empresa. La política llegó años después. Antes de afiliarse a Vox pasó brevemente por el PSOE, donde apenas estuvo cuatro meses. «Escribí una carta a Pedro Sánchez criticando la política lingüística que impulsaba Francina Armengol en Baleares y el requisito del catalán para todo. Nunca más volvieron a pasarme la cuota», recuerda.
Poco después, en 2018, conoció personalmente a Santiago Abascal. «Vi a una persona sincera, con fuerza para defender aquello en lo que cree», destaca. Hoy, Cañadas es la cara más visible de Vox en Baleares y la encargada de debatir habitualmente con la presidenta del Govern, Marga Prohens, en el Parlamento autonómico. Aun así, insiste en que nunca ha entendido la política como una profesión. «No estoy aquí para calentar un asiento», afirma. Y sobre su futuro político personal evita hacer pronósticos. «Estaré donde Dios quiera y donde Santiago Abascal considere que puedo ser útil», afirma.
En cuanto al futuro del partido a nivel nacional, afirma que el objetivo es que Abascal llegue algún día a la Presidencia del Gobierno, aunque advierte de que el crecimiento debe producirse «poco a poco» para evitar errores como los que, a su juicio, cometieron Ciudadanos o Podemos.
Respecto a la situación política nacional, se muestra especialmente crítica con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. «Se ha perdido el sentido del servicio público. Sobran egos, falta humildad y existe una enorme desafección entre los ciudadanos y los políticos», asegura.
En Baleares también reprocha al PP de Marga Prohens que, en su opinión, no impulse reformas más ambiciosas por temor a las críticas de la izquierda. Entre ellas, defiende aumentar la oferta de vivienda mediante la liberación de suelo urbanizable para construir más viviendas.
Quince años después del atentado que cambió su vida, Manuela Cañadas continúa hablando de Toni Planas en presente. No como una forma de negar la ausencia, sino de mantener viva una memoria que considera inseparable de su propia historia. «La muerte no es el final cuando el amor permanece», escribió hace apenas unos días. Una frase que resume mejor que ninguna otra cómo ha aprendido a convivir con una herida que nunca termina de cerrar.
RSS de noticias de espana

