La delegación española participó en el boicot de decenas de miembros de la ONU al discurso ante la Asamblea General del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en el episodio más turbulento hasta ahora del gran cónclave anual de la comunidad internacional. Netanyahu entró en la enorme sala que acoge al pleno de la Asamblea General en una mezcla de aplausos y abucheos, en la que dominaron estos últimos.Al mismo tiempo, decenas de delegaciones orquestaron una muestra de protesta ante Netanyahu, que ha sido diana de muchas acusaciones de esta semana por los abundantes abusos de Israel en Gaza y Cisjordania y por la guerra de Irán. Muchos miembros de las delegaciones gritaban «¡Palestina libre!».El primer ministro israelí habló desde el podio de mármol verde con tono desafiante desde el primer momento. «Un anuncio rápido, antes de que comience», dijo Netanyahu. «Si quedan más cobardes morales que todavía no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora».Entre muchas otras delegaciones, Netanyahu se refirió a la de España: no había nadie sentado en los sillones de la delegación española cuando hablaba el mandatario israelí. España no estuvo entre las delegaciones que se levantaron y se fueron. Directamente, su decisión fue no acudir al discurso de Netanyahu.Fue la misma muestra de protesta que la delegación española realizó hace un año, cuando se produjo una desbandada similar en el pleno de la Asamblea General cuando apareció el mandatario israelí. Lo habitual es que siempre haya al menos un miembro de la delegación española en la zona asignada mientras hablan los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros.En la víspera, desde el mismo lugar en el que hablaba Netanyahu, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, emitió una nueva acusación de genocidio contra Netanyahu. Sánchez defendió que su Gobierno ha elegido el camino de «hacer lo correcto, por alto que sea el precio a pagar», entre otras acciones, «condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza».«Si quedan más cobardes morales que todavía no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora» Benjamin Netanyahu Primer ministro de IsraelSánchez no estaba ya en Nueva York cuando la delegación española boicoteó el discurso de Netanyahu. Esa mañana se había trasladado a Boston, donde iba a ofrecer un discurso en la Universidad de Harvard.En su discurso, Netanyahu insistió una y otra vez que su Gobierno seguirá luchando contra los terroristas de Hamás y contra el régimen de Teherán. «Vamos a ganar, no tenemos otra elección», dijo. «No hemos perpetrado un genocidio, hemos evitado un genocidio», defendió.Fue un discurso desafiante de Netanyahu, cuya gestión de las guerras de Gaza e Irán le han aislado en el plano internacional y que está acosado por la oposición dentro de Israel.El primer ministro israelí defendió que desatar la guerra conjunta con EE.UU. contra Irán «fue una de las decisiones más fáciles que he tomado» y dijo con sarcasmo que Israel no solo se defiende a sí mismo en esa guerra, sino también «a muchos de los países cuyos delegados han abandonado esta sala». Se mofó de los británicos y franceses que acusan a Israel de «colonialismo». Sacó del bolsillo un ‘busca’, esos aparatos que avisan de llamadas, y que el Mossad colocó a decenas de terroristas de Hezbolá. «Seguro que ellos se acuerdan de lo que es», dijo con una sonrisa.Sobre los asentamientosTambién fue crítico con las acusaciones de violencia en los asentamientos israelíes en Cisjordania, que él llama Judea-Samaria, y que ha abierto fricciones incluso con su principal apoyo, EE.UU. «Esa es nuestra tierra» y menospreció las acusaciones de violencia como las actuaciones de un puñado de jóvenes «que tiran piedras y cortan olivos».El discurso de Netanyahu ocurre en un momento muy diferente al del año pasado, cuando hubo un gran impulso diplomático a la solución de los dos estados, que el primer ministro israelí rechaza. Después llegó el plan de paz de Trump para Gaza, que todavía está muy lejos de cumplir la promesa de la reconstrucción de la Franja.Mientras Netanyahu hablaba había protestas en las inmediaciones de la ONU contra Israel y contra su primer ministro. A ellas no se sumó, como ya había adelantado, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, primer regidor musulmán de la ciudad, y que ha sido muy combatido con Netanyahu. Le ha definido como «criminal de guerra» y, durante la campaña electoral del año pasado, amagó con impulsar su arresto si visitaba la Gran Manzana.Nada de eso ha ocurrido, pero Netanyahu atacó con dureza a Mamdani , al que acusó de «antisemita» y le afeó que «muchos judíos ya no se sienten seguros en Nueva York». La delegación española participó en el boicot de decenas de miembros de la ONU al discurso ante la Asamblea General del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en el episodio más turbulento hasta ahora del gran cónclave anual de la comunidad internacional. Netanyahu entró en la enorme sala que acoge al pleno de la Asamblea General en una mezcla de aplausos y abucheos, en la que dominaron estos últimos.Al mismo tiempo, decenas de delegaciones orquestaron una muestra de protesta ante Netanyahu, que ha sido diana de muchas acusaciones de esta semana por los abundantes abusos de Israel en Gaza y Cisjordania y por la guerra de Irán. Muchos miembros de las delegaciones gritaban «¡Palestina libre!».El primer ministro israelí habló desde el podio de mármol verde con tono desafiante desde el primer momento. «Un anuncio rápido, antes de que comience», dijo Netanyahu. «Si quedan más cobardes morales que todavía no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora».Entre muchas otras delegaciones, Netanyahu se refirió a la de España: no había nadie sentado en los sillones de la delegación española cuando hablaba el mandatario israelí. España no estuvo entre las delegaciones que se levantaron y se fueron. Directamente, su decisión fue no acudir al discurso de Netanyahu.Fue la misma muestra de protesta que la delegación española realizó hace un año, cuando se produjo una desbandada similar en el pleno de la Asamblea General cuando apareció el mandatario israelí. Lo habitual es que siempre haya al menos un miembro de la delegación española en la zona asignada mientras hablan los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros.En la víspera, desde el mismo lugar en el que hablaba Netanyahu, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, emitió una nueva acusación de genocidio contra Netanyahu. Sánchez defendió que su Gobierno ha elegido el camino de «hacer lo correcto, por alto que sea el precio a pagar», entre otras acciones, «condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza».«Si quedan más cobardes morales que todavía no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora» Benjamin Netanyahu Primer ministro de IsraelSánchez no estaba ya en Nueva York cuando la delegación española boicoteó el discurso de Netanyahu. Esa mañana se había trasladado a Boston, donde iba a ofrecer un discurso en la Universidad de Harvard.En su discurso, Netanyahu insistió una y otra vez que su Gobierno seguirá luchando contra los terroristas de Hamás y contra el régimen de Teherán. «Vamos a ganar, no tenemos otra elección», dijo. «No hemos perpetrado un genocidio, hemos evitado un genocidio», defendió.Fue un discurso desafiante de Netanyahu, cuya gestión de las guerras de Gaza e Irán le han aislado en el plano internacional y que está acosado por la oposición dentro de Israel.El primer ministro israelí defendió que desatar la guerra conjunta con EE.UU. contra Irán «fue una de las decisiones más fáciles que he tomado» y dijo con sarcasmo que Israel no solo se defiende a sí mismo en esa guerra, sino también «a muchos de los países cuyos delegados han abandonado esta sala». Se mofó de los británicos y franceses que acusan a Israel de «colonialismo». Sacó del bolsillo un ‘busca’, esos aparatos que avisan de llamadas, y que el Mossad colocó a decenas de terroristas de Hezbolá. «Seguro que ellos se acuerdan de lo que es», dijo con una sonrisa.Sobre los asentamientosTambién fue crítico con las acusaciones de violencia en los asentamientos israelíes en Cisjordania, que él llama Judea-Samaria, y que ha abierto fricciones incluso con su principal apoyo, EE.UU. «Esa es nuestra tierra» y menospreció las acusaciones de violencia como las actuaciones de un puñado de jóvenes «que tiran piedras y cortan olivos».El discurso de Netanyahu ocurre en un momento muy diferente al del año pasado, cuando hubo un gran impulso diplomático a la solución de los dos estados, que el primer ministro israelí rechaza. Después llegó el plan de paz de Trump para Gaza, que todavía está muy lejos de cumplir la promesa de la reconstrucción de la Franja.Mientras Netanyahu hablaba había protestas en las inmediaciones de la ONU contra Israel y contra su primer ministro. A ellas no se sumó, como ya había adelantado, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, primer regidor musulmán de la ciudad, y que ha sido muy combatido con Netanyahu. Le ha definido como «criminal de guerra» y, durante la campaña electoral del año pasado, amagó con impulsar su arresto si visitaba la Gran Manzana.Nada de eso ha ocurrido, pero Netanyahu atacó con dureza a Mamdani , al que acusó de «antisemita» y le afeó que «muchos judíos ya no se sienten seguros en Nueva York».
La delegación española participó en el boicot de decenas de miembros de la ONU al discurso ante la Asamblea General del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en el episodio más turbulento hasta ahora del gran cónclave anual de la comunidad internacional.
Netanyahu … entró en la enorme sale que acoge al pleno de la Asamblea General en una mezcla de aplausos y abucheos, en la que dominaron estos últimos.
Al mismo tiempo, decenas de delegaciones orquestaron una muestra de propuesta ante Netanyahu, que ha sido diana de muchas acusaciones de esta semana por los abusos de Israel en Gaza y por la guerra de Irán. Muchos miembros de las delegaciones gritaban «¡Palestina, libre!».
Noticia relacionada
El primer ministro israelí habló desde el podio de mármol verde con tono desafiante desde el primer momento. «Un anuncio rápido, antes de que comience», dijo Netanyahu. «Si quedan más cobardes morales que todavía no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora».
Entre muchas otras delegaciones, Netanyahu se refirió a la de España: no había nadie sentado en los sillones de la delegación española cuando hablaba el mandatario israelí.
«Si quedan más cobardes morales que todavía no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora»
Benjamin Netanyahu
Primer ministro de Israel
En la víspera, unas horas antes, desde el mismo lugar en el que hablaba Netanyahu, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, emitió una nueva acusación de genocidio contra Netanyahu. Sánchez defendió que su Gobierno ha elegido el camino de «hacer lo correcto, por alto que sea el precio a pagar», entre otras acciones, «condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza».
Sánchez no estaba ya en Nueva York cuando la delegación española boicoteó el discurso de Netanyahu. Esa mañana se había trasladado a Boston, donde iba a ofrecer un discurso en la Universidad de Harvard.
En su discurso, Netanyahu insistió una y otra vez que su Gobierno seguirá luchando contra los terroristas de Hamás y contra el régimen de Teherán. «Vamos a ganar, no tenemos otra elección», dijo. «No hemos perpetrado un genocidio, hemos evitado un genocidio», defendió.
RSS de noticias de espana
