Alberto Núñez Feijóo estará el próximo martes en la toma de posesión de la nueva presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori , hija mayor del expresidente peruano Alberto Fujimori. Será su segunda incursión en Iberoamérica como jefe de la oposición. Pocos meses después de asumir la presidencia del PP, en noviembre de 2022, el dirigente gallego hizo su primera gira por Latinoamérica con parada en Uruguay, Argentina, Chile y Ecuador. Casi cuatro años después viaja a Lima —también estará Felipe VI como es habitual en muchas tomas de posesión— y coincidirá con mandatarios como el argentino Javier Milei , el chileno José Antonio Kast y el ecuatoriano Daniel Noboa.Al último, Feijóo le apoyó activamente en abril, cuando ganó la segunda vuelta de las presidenciales; y también con Kast ha tenido contactos. Con Milei todavía no, a la espera de saber si en Lima habrá opción de un encuentro bilateral. La intención, según ha podido saber ABC, es que sí se produzcan algunas reuniones en este viaje. Milei ha tenido encuentros con Isabel Díaz Ayuso en Madrid y Buenos Aires, donde recibió en enero a la presidenta en la Casa Rosada; y tiene una profunda amistad, de sobra conocida, con Santiago Abascal. En la toma de posesión de la presidenta electa peruana también estarán el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira; el de Paraguay, Santiago Peña; de Uruguay, Yamandú Orsi; de Panamá, José Raúl Mulino; y de Honduras, Nasry Asfura.La relación del actual PP con Keiko Fujimori se remonta a algunos años atrás. Feijóo no ha dudado en mostrar públicamente su apoyo en estas últimas elecciones. La recién elegida presidenta ha colaborado en distintos momentos con iniciativas de la Fundación impulsada por el dirigente popular, Reformismo 21. Y hace solo unos días participó —de manera telemática, precisamente a la espera de obtener las credenciales de presidenta— en el foro ‘Libertas’ en Madrid , organizado por el PP europeo —el primero de estas características y que lideró en gran medida Dolors Montserrat— y en el que participaron líderes populares europeos y dirigentes latinoamericanos. El objetivo era precisamente ese: una puesta en común y avanzar en una mayor coordinación bajo la creencia —la tiene el PP español— de que la coyuntura actual requiere estrechar lazos entre los dos continentes.El PP ha ido perdiendo terreno en los últimos años en Iberoamérica. El mismo que ha ganado Vox, que ha sabido potenciar sus alianzas de manera notable. Abascal lleva años cultivando relaciones con algunos líderes, como Milei, que nacieron como políticos ‘outsider’ y han terminado en la presidencia del país. En septiembre Vox arrancará el curso reuniendo a sus aliados internacionales en una cumbre que se celebrará en Santiago de Chile, demostrando una vez más la prioridad que dan a sus alianzas exteriores.Feijóo no ha dado prioridad hasta el momento a su agenda internacional: desde 2022 no viajaba a Sudamérica. Ahora su plan parece cambiarHasta no hace tanto el PP había permanecido en una relativa quietud, priorizando los asuntos de la política doméstica y la agenda puramente nacional. Pero ahora, la convicción de Feijóo sí pasa por recuperar espacio en los países latinoamericanos. A nadie se le escapa dentro del PP que su máximo dirigente podría llegar a la Moncloa dentro de unos meses. Se trata de un movimiento que tiene más trasfondo de lo que podría parecer.La interlocución más fluida, fuera de toda duda, comenzó en Venezuela con María Corina Machado, a la que el PP ha dado un apoyo total en todo este periodo y muy especialmente tras la victoria electoral de la oposición. Durante la visita de la Premio Nobel a Madrid en el mes de abril, Feijóo la recibió en Génova con todos los honores. La interlocución con Venezuela es constante —ha jugado un papel clave Cayetana Álvarez de Toledo en este tiempo— igual que el PP también está siendo más activo en Cuba, y los eurodiputados populares viajan con regularidad en distintas delegaciones a muchos países latinoamericanos. Los contactos y la colaboración, explican en el PP, aunque muchas veces fuera de la esfera pública, no dejan de producirse. Y la idea es potenciarlas al máximo en los próximos meses.Algunas voces del partido han mostrado una cierta preocupación a menudo por la escasa presencia de Feijóo en el exterior desde que llegó a la presidencia del PP, en contraste a la agenda exhibida por su rival dentro de la derecha. Desde aquella visita en 2022, el líder popular ha protagonizado distintos viajes por Europa —con una gira específica en busca de una alianza contra la inmigración ilegal y que le llevó a Italia, Grecia, Alemania y Polonia— y, sobre todo, ha acudido a las cumbres habituales en Bruselas con sus socios.Vox, por su parte, ha seguido el camino contrario aprovechando una nueva ola de líderes a la derecha, en los que ha encontrado relaciones sólidas. Y de ahí que algunas fuentes del partido de Abascal manifiestan su molestia cuando Feijóo ha hecho incursiones, como el apoyo público y activo que dio a la propia Fujimori, o sus intentos de potenciar la interlocución con dirigentes, también en Europa, como Giorgia Meloni . La convicción de Vox siempre ha pasado por entender que en el bloque de la derecha se deben «repartir los papeles», reprochando al PP, por ejemplo, un endurecimiento de sus posiciones en inmigración o seguridad. Entienden que la manera de cubrir todo el espacio electoral y garantizar la suma pasa por respetar esos roles. Y con las relaciones exteriores, ahora que Abascal ha ensanchado su agenda, tienen un punto de vista similar. En el PP, sin embargo, defienden su estrategia, su plan de avanzar y de recuperar el espacio perdido en países hermanos y con la vista puesta, claro, en la siguiente legislatura desde el Gobierno. Alberto Núñez Feijóo estará el próximo martes en la toma de posesión de la nueva presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori , hija mayor del expresidente peruano Alberto Fujimori. Será su segunda incursión en Iberoamérica como jefe de la oposición. Pocos meses después de asumir la presidencia del PP, en noviembre de 2022, el dirigente gallego hizo su primera gira por Latinoamérica con parada en Uruguay, Argentina, Chile y Ecuador. Casi cuatro años después viaja a Lima —también estará Felipe VI como es habitual en muchas tomas de posesión— y coincidirá con mandatarios como el argentino Javier Milei , el chileno José Antonio Kast y el ecuatoriano Daniel Noboa.Al último, Feijóo le apoyó activamente en abril, cuando ganó la segunda vuelta de las presidenciales; y también con Kast ha tenido contactos. Con Milei todavía no, a la espera de saber si en Lima habrá opción de un encuentro bilateral. La intención, según ha podido saber ABC, es que sí se produzcan algunas reuniones en este viaje. Milei ha tenido encuentros con Isabel Díaz Ayuso en Madrid y Buenos Aires, donde recibió en enero a la presidenta en la Casa Rosada; y tiene una profunda amistad, de sobra conocida, con Santiago Abascal. En la toma de posesión de la presidenta electa peruana también estarán el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira; el de Paraguay, Santiago Peña; de Uruguay, Yamandú Orsi; de Panamá, José Raúl Mulino; y de Honduras, Nasry Asfura.La relación del actual PP con Keiko Fujimori se remonta a algunos años atrás. Feijóo no ha dudado en mostrar públicamente su apoyo en estas últimas elecciones. La recién elegida presidenta ha colaborado en distintos momentos con iniciativas de la Fundación impulsada por el dirigente popular, Reformismo 21. Y hace solo unos días participó —de manera telemática, precisamente a la espera de obtener las credenciales de presidenta— en el foro ‘Libertas’ en Madrid , organizado por el PP europeo —el primero de estas características y que lideró en gran medida Dolors Montserrat— y en el que participaron líderes populares europeos y dirigentes latinoamericanos. El objetivo era precisamente ese: una puesta en común y avanzar en una mayor coordinación bajo la creencia —la tiene el PP español— de que la coyuntura actual requiere estrechar lazos entre los dos continentes.El PP ha ido perdiendo terreno en los últimos años en Iberoamérica. El mismo que ha ganado Vox, que ha sabido potenciar sus alianzas de manera notable. Abascal lleva años cultivando relaciones con algunos líderes, como Milei, que nacieron como políticos ‘outsider’ y han terminado en la presidencia del país. En septiembre Vox arrancará el curso reuniendo a sus aliados internacionales en una cumbre que se celebrará en Santiago de Chile, demostrando una vez más la prioridad que dan a sus alianzas exteriores.Feijóo no ha dado prioridad hasta el momento a su agenda internacional: desde 2022 no viajaba a Sudamérica. Ahora su plan parece cambiarHasta no hace tanto el PP había permanecido en una relativa quietud, priorizando los asuntos de la política doméstica y la agenda puramente nacional. Pero ahora, la convicción de Feijóo sí pasa por recuperar espacio en los países latinoamericanos. A nadie se le escapa dentro del PP que su máximo dirigente podría llegar a la Moncloa dentro de unos meses. Se trata de un movimiento que tiene más trasfondo de lo que podría parecer.La interlocución más fluida, fuera de toda duda, comenzó en Venezuela con María Corina Machado, a la que el PP ha dado un apoyo total en todo este periodo y muy especialmente tras la victoria electoral de la oposición. Durante la visita de la Premio Nobel a Madrid en el mes de abril, Feijóo la recibió en Génova con todos los honores. La interlocución con Venezuela es constante —ha jugado un papel clave Cayetana Álvarez de Toledo en este tiempo— igual que el PP también está siendo más activo en Cuba, y los eurodiputados populares viajan con regularidad en distintas delegaciones a muchos países latinoamericanos. Los contactos y la colaboración, explican en el PP, aunque muchas veces fuera de la esfera pública, no dejan de producirse. Y la idea es potenciarlas al máximo en los próximos meses.Algunas voces del partido han mostrado una cierta preocupación a menudo por la escasa presencia de Feijóo en el exterior desde que llegó a la presidencia del PP, en contraste a la agenda exhibida por su rival dentro de la derecha. Desde aquella visita en 2022, el líder popular ha protagonizado distintos viajes por Europa —con una gira específica en busca de una alianza contra la inmigración ilegal y que le llevó a Italia, Grecia, Alemania y Polonia— y, sobre todo, ha acudido a las cumbres habituales en Bruselas con sus socios.Vox, por su parte, ha seguido el camino contrario aprovechando una nueva ola de líderes a la derecha, en los que ha encontrado relaciones sólidas. Y de ahí que algunas fuentes del partido de Abascal manifiestan su molestia cuando Feijóo ha hecho incursiones, como el apoyo público y activo que dio a la propia Fujimori, o sus intentos de potenciar la interlocución con dirigentes, también en Europa, como Giorgia Meloni . La convicción de Vox siempre ha pasado por entender que en el bloque de la derecha se deben «repartir los papeles», reprochando al PP, por ejemplo, un endurecimiento de sus posiciones en inmigración o seguridad. Entienden que la manera de cubrir todo el espacio electoral y garantizar la suma pasa por respetar esos roles. Y con las relaciones exteriores, ahora que Abascal ha ensanchado su agenda, tienen un punto de vista similar. En el PP, sin embargo, defienden su estrategia, su plan de avanzar y de recuperar el espacio perdido en países hermanos y con la vista puesta, claro, en la siguiente legislatura desde el Gobierno.
Alberto Núñez Feijóo estará el próximo martes en la toma de posesión de la nueva presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, hija mayor del expresidente peruano Alberto Fujimori. Será su segunda incursión en Iberoamérica como jefe de la oposición. Pocos meses después de asumir … la presidencia del PP, en noviembre de 2022, el dirigente gallego hizo su primera gira por Latinoamérica con parada en Uruguay, Argentina, Chile y Ecuador. Casi cuatro años después viaja a Lima —también estará Felipe VI como es habitual en muchas tomas de posesión— y coincidirá con mandatarios como el argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast y el ecuatoriano Daniel Noboa.
Al último, Feijóo le apoyó activamente en abril, cuando ganó la segunda vuelta de las presidenciales; y también con Kast ha tenido contactos. Con Milei todavía no, a la espera de saber si en Lima habrá opción de un encuentro bilateral. La intención, según ha podido saber ABC, es que sí se produzcan algunas reuniones en este viaje. Milei ha tenido encuentros con Isabel Díaz Ayuso en Madrid y Buenos Aires, donde recibió en enero a la presidenta en la Casa Rosada; y tiene una profunda amistad, de sobra conocida, con Santiago Abascal.
En la toma de posesión de la presidenta electa peruana también estarán el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira; el de Paraguay, Santiago Peña; de Uruguay, Yamandú Orsi; de Panamá, José Raúl Mulino; y de Honduras, Nasry Asfura.
La relación del actual PP con Keiko Fujimori se remonta a algunos años atrás. Feijóo no ha dudado en mostrar públicamente su apoyo en estas últimas elecciones. La recién elegida presidenta ha colaborado en distintos momentos con iniciativas de la Fundación impulsada por el dirigente popular, Reformismo 21. Y hace solo unos días participó —de manera telemática, precisamente a la espera de obtener las credenciales de presidenta— en el foro ‘Libertas’ en Madrid, organizado por el PP europeo —el primero de estas características y que lideró en gran medida Dolors Montserrat— y en el que participaron líderes populares europeos y dirigentes latinoamericanos. El objetivo era precisamente ese: una puesta en común y avanzar en una mayor coordinación bajo la creencia —la tiene el PP español— de que la coyuntura actual requiere estrechar lazos entre los dos continentes.
El PP ha ido perdiendo terreno en los últimos años en Iberoamérica. El mismo que ha ganado Vox, que ha sabido potenciar sus alianzas de manera notable. Abascal lleva años cultivando relaciones con algunos líderes, como Milei, que nacieron como políticos ‘outsider’ y han terminado en la presidencia del país. En septiembre Vox arrancará el curso reuniendo a sus aliados internacionales en una cumbre que se celebrará en Santiago de Chile, demostrando una vez más la prioridad que dan a sus alianzas exteriores.
Feijóo no ha dado prioridad hasta el momento a su agenda internacional: desde 2022 no viajaba a Sudamérica. Ahora su plan parece cambiar
Hasta no hace tanto el PP había permanecido en una relativa quietud, priorizando los asuntos de la política doméstica y la agenda puramente nacional. Pero ahora, la convicción de Feijóo sí pasa por recuperar espacio en los países latinoamericanos. A nadie se le escapa dentro del PP que su máximo dirigente podría llegar a la Moncloa dentro de unos meses. Se trata de un movimiento que tiene más trasfondo de lo que podría parecer.
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La interlocución más fluida, fuera de toda duda, comenzó en Venezuela con María Corina Machado, a la que el PP ha dado un apoyo total en todo este periodo y muy especialmente tras la victoria electoral de la oposición. Durante la visita de la Premio Nobel a Madrid en el mes de abril, Feijóo la recibió en Génova con todos los honores. La interlocución con Venezuela es constante —ha jugado un papel clave Cayetana Álvarez de Toledo en este tiempo— igual que el PP también está siendo más activo en Cuba, y los eurodiputados populares viajan con regularidad en distintas delegaciones a muchos países latinoamericanos. Los contactos y la colaboración, explican en el PP, aunque muchas veces fuera de la esfera pública, no dejan de producirse. Y la idea es potenciarlas al máximo en los próximos meses.
Algunas voces del partido han mostrado una cierta preocupación a menudo por la escasa presencia de Feijóo en el exterior desde que llegó a la presidencia del PP, en contraste a la agenda exhibida por su rival dentro de la derecha. Desde aquella visita en 2022, el líder popular ha protagonizado distintos viajes por Europa —con una gira específica en busca de una alianza contra la inmigración ilegal y que le llevó a Italia, Grecia, Alemania y Polonia— y, sobre todo, ha acudido a las cumbres habituales en Bruselas con sus socios.
Vox, por su parte, ha seguido el camino contrario aprovechando una nueva ola de líderes a la derecha, en los que ha encontrado relaciones sólidas. Y de ahí que algunas fuentes del partido de Abascal manifiestan su molestia cuando Feijóo ha hecho incursiones, como el apoyo público y activo que dio a la propia Fujimori, o sus intentos de potenciar la interlocución con dirigentes, también en Europa, como Giorgia Meloni.
La convicción de Vox siempre ha pasado por entender que en el bloque de la derecha se deben «repartir los papeles», reprochando al PP, por ejemplo, un endurecimiento de sus posiciones en inmigración o seguridad. Entienden que la manera de cubrir todo el espacio electoral y garantizar la suma pasa por respetar esos roles. Y con las relaciones exteriores, ahora que Abascal ha ensanchado su agenda, tienen un punto de vista similar. En el PP, sin embargo, defienden su estrategia, su plan de avanzar y de recuperar el espacio perdido en países hermanos y con la vista puesta, claro, en la siguiente legislatura desde el Gobierno.
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