Era un partido para engordar cifras y aspirar a récords y no defraudó. Miami presenció el duelo con más goles de los 103 que se han jugado el Mundial. Inglaterra se quedó con el bronce tras una gran primera parte en la que Francia no compareció. La reacción de los franceses en la segunda mitad sirvió para poner emoción y para que Mbappé consiguiera su doble objetivo goleador. Con un doblete para el 3-4, puso distancia en la Bota de Oro (10 goles, dos más que Messi) y se situó como máximo goleador de la historia de los Mundiales con 22 tantos (uno más que Leo). Falta la final.
Inglaterra, que se fue al descanso ganando 0-4, conquista el tercer puesto, su mejor posición en 60 años pero el delantero francés, con 22 goles, ya supera a Messi en la historia de los Mundiales
Era un partido para engordar cifras y aspirar a récords y no defraudó. Miami presenció el duelo con más goles de los 103 que se han jugado el Mundial. Inglaterra se quedó con el bronce tras una gran primera parte en la que Francia no compareció. La reacción de los franceses en la segunda mitad sirvió para poner emoción y para que Mbappé consiguiera su doble objetivo goleador. Con un doblete para el 3-4, puso distancia en la Bota de Oro (10 goles, dos más que Messi) y se situó como máximo goleador de la historia de los Mundiales con 22 tantos (uno más que Leo). Falta la final.
Quizás el único que no se fue contento fue Didier Deschamps, que no pudo poner fin a su etapa de 14 años al frente de Francia con otro puesto en un podio mundialista. Eso sí, evitó lo que podía ser una derrota sonrojante en su despedida. 0-4 perdía su equipo en lo que hubiera sido su peor resultado en los 187 partidos en el banquillo de les bleus, superando un 3-0 en Porto Alegre contra Brasil allá por el 2013.
Tuchel, gracias a Rice, Saka y el último gol de Bellingham, deja a Deschamps sin victoria en su despedida
En su último día, el técnico francés cambió a toda la defensa y también decidió un retoque importante en su ataque con la suplencia de Dembélé. Por su parte, Tuchel hizo todo lo contrario que su colega: dio descanso a su portero Pickford para que debutase Dean Henderson, del Crystal Palace, mantuvo a la defensa pero del centro del campo hacia delante solo Declan Rice y Rogers repetían, pero éste último de interior y no de extremo. Es decir que el alemán prescindía de Kane y Bellingham, sus dos mejores jugadores (6 goles cada uno).
Tampoco los necesitó de salida porque Rice se bastó. Marcó el primero tras robar un balón, avanzar y disparar con potencia y colocación y sacó el córner que fue el segundo, obra de Konsa, de cabeza.
Porque Francia ya estaba en París o tenía la cabeza en las vacaciones. Lo que empezó como un descuido inicial se fue agravando hasta convertirse en una negligencia total por las pocas ganas en el bando bleu. La poca tensión se notó porque la hemorragia no se detuvo y siguieron llegando los goles gracias a Saka, que aprovechó dos buenos pases de Rashford y Eze.
En el descanso, el cabreo de Deschamps era tan evidente que el seleccionador organizó cuatro sustituciones de salida. Entraron cuatro titulares (Dembélé, Barcola, Upamecano y Digne). Entre los que se fueron señalados: Konaté, el fichaje del Real Madrid, muy desubicado.
No tardó en quedar claro que Francia era otra. La reacción fue tremenda. Upamecano, que es de los que no bromea, ganó un duelo a Watkins, que aún estaba en el vestuario, y arrancó por la banda. Cuando estaba casi en el área, tuvo la lucidez de darla pelota a Olise, que, por abajo, asistió a Mbappé. Esta vez sí, con la zurda, acertó y sumó su noveno gol en esta edición para ponerse líder en solitario en la clasificación por la Bota de Oro.
Pero el madridista no solo remata sino que, cinco minutos después, se inventó un pase en profundidad por abajo a la espalda de la defensa adelantada inglesa para el desmarque del veloz Barcola, que no falló.
En Inglaterra no daban crédito a la transformación de su rival y no encontraba forma de frenar el vendaval de Francia, absolutamente herida en su amor propio y a la que además le salía todo. Y todo es una pared entre Mbappé y Olise, que le devolvió la pelota en el área al primer toque y con el exterior para que el máximo realizador llegase a la decena en esta edición (22 en total) y pusiera a su equipo a tiro de piedra.
Si no hubo prórroga fue porque Olise, que es un futbolista maravilloso y ha superado el récord de asistencias de Pelé en el Mundial de 1970, no ha tenido su torneo en la finalización. Dos veces, estando en inmejorables posiciones, se le escapó la posibilidad del 4-4. Y porque, en plena ofensiva, Malo Gusto cometió penalti sobre Spence. Bellingham cedió el lanzamiento a Saka, que batió a Maignan y sumó un hat-trick.
Francia aún quiso dar emoción por medio de otro gol de Dembélé hasta que Bellignham se dio el lujazo de sentar a Lacroix y burlar a Upamecano para anotar el sexto y dar a Inglaterra su mejor clasificación en 60 años, desde que ganó su Mundial.
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