El trágico incendio forestal que azotó hace una semana varios municipios de Sierra Cabrera en Almería ha dejado tras de sí, además de trece víctimas mortales y siete heridos graves, viviendas dañadas, instalaciones calcinadas, explotaciones agrícolas afectadas, animales muertos y un paisaje completamente carbonizado. En Bédar, donde reside una numerosa comunidad extranjera, más del 40% de la población , la reconstrucción no ha esperado a la llegada de las ayudas públicas. Ha comenzado gracias a los propios vecinos. En grupos de WhatsApp, redes sociales y publicaciones municipales se suceden estos días los ofrecimientos de ayuda. Unos buscan un alojamiento temporal, otros necesitan recuperar el suministro de agua o electricidad, muchos simplemente preguntan dónde pueden echar una mano. Las respuestas llegan casi de inmediato. El Ayuntamiento de Bédar ha habilitado una oficina específica para atender a los damnificados y ayudarles con la tramitación de toda la documentación necesaria. Además, ha informado de la posibilidad de solicitar un acta notarial para dejar constancia de los daños. Estos documentos servirán posteriormente para acreditar los daños tanto ante las compañías aseguradoras como ante las administraciones públicas cuando comiencen a tramitarse las ayudas. Mientras tanto, el Consistorio bedarense recomienda conservar el estado de los inmuebles en la medida de lo posible o, si no resulta viable, realizar fotografías y vídeos antes de iniciar cualquier limpieza o reparación.Recuperar el agua, limpiar las cenizas o asegurar una vivienda dañada se ha convertido en una necesidad inmediata. Fiona, residente en Bédar, explica cómo el incendio también ha afectado a las infraestructuras básicas de numerosas viviendas. «La mayoría de los vecinos tienen agua, aunque con problemas de presión y fugas. En las zonas más afectadas no hay suministro ya que todas las tuberías están al aire libre y se derritieron ». Pero no todo son quejas, también agradece la llegada de un fontanero a su casa que permitiera restablecer el suministro.Y es que la solidaridad no entiende de nacionalidades. Belgas, franceses, alemanes y británicos se organizan como pueden. Cameron lanzaba una petición sencilla tras comprobar que su vivienda había quedado inhabitable: «¿Alguien conoce algún sitio donde podamos alojarnos con dos perros medianos y bien educados durante un tiempo?». En pocos minutos comenzaron a aparecer respuestas de otros residentes ofreciéndoles alojamiento de forma desinteresada.Alex Lawson y Craig Badley transportan comida para animales afectados por el incendio en Bédar ABCNo se trata de un caso aislado. También hay residentes extranjeros que se ofrecen de forma gratuita a realizar trabajos de reparación. Uno de ellos resumía el espíritu que se vive estos días en la localidad: «A todos los afectados por los recientes incendios: si usted o alguien que conoce necesita ayuda con pequeñas reparaciones, limpieza o para que su hogar vuelva a ser seguro, con gusto ofrezco mi tiempo». El voluntario se presta a llevar a cabo desde trabajos de fontanería y electricidad hasta pintura, carpintería, jardinería o montaje de mobiliario.La cadena de ayuda se extiende igualmente fuera de Bédar. Tracey propietaria de una finca cerca de Lubrín, otro de los municipios afectados por el fuego que se originó en Los Gallardos, publicaba un mensaje para ayudar a limpiar viviendas. La organización MACS Mojácar Area Cancer Support también se ha sumado a esa red solidaria poniendo a disposición ropa y otros artículos de primera necesidad para quienes lo hayan perdido todo. En paralelo, el Ayuntamiento de Bédar mantiene abiertas las donaciones de alimentos, agua, leche y comida para animales destinadas a los vecinos que las necesiten. Sus publicaciones oficiales, realizadas tanto en español como en inglés, reflejan la realidad social de un municipio donde conviven desde hace décadas residentes de diferentes nacionalidades.«Son cosas materiales que construiremos paso a paso»Uno de los ejemplos más representativos de esa comunidad es el alojamiento rural Casa Bédar, situado en la carretera que conduce al paraje de Serena, una de las zonas más castigadas por el incendio. Hace unos meses el establecimiento había cumplido cinco años desde su apertura. Sus propietarios, Isa y Stefan, de origen belga, han compartido públicamente el alcance de los daños sufridos. «Lo principal es que estamos bien. Estamos muy agradecidos por eso», explican. Su vivienda necesitará ser completamente repintada, las instalaciones eléctricas deberán rehacerse, las tuberías de agua también resultaron dañadas y los contenedores donde almacenaban herramientas y materiales de trabajo quedaron completamente destruidos junto a sus paneles solares. Pese a ello, aseguran que su situación queda empequeñecida ante el sufrimiento de quienes han perdido familiares o han visto desaparecer por completo sus hogares. «Son cosas materiales que reconstruiremos paso a paso», afirman Isa y Stefan.Su hija Sarah ha impulsado una campaña de micromecenazgo para ayudar a la familia. «Nuestro alojamiento todavía está en pie, lo cual es casi increíble. Los tubos de electricidad y agua están completamente rotos . Las montañas que rodean están completamente oscurecidas», publica. También explica que la familia no puede permanecer en la vivienda porque continúa sin agua ni electricidad.Un ejemplar de tortuga mora calcinado tras el incendio ABCLos animales, otras de las grandes víctimasMientras los vecinos empiezan a reconstruir sus casas, las asociaciones animalistas siguen recorriendo el terreno calcinado. Furia Almería, Asociación Animalista Eleos y Equinac trabajan de forma conjunta desde los primeros días del incendio para rescatar animales domésticos y silvestres , instalar puntos de agua y alimento y localizar ejemplares que necesitan atención veterinaria.Tras obtener autorización para acceder escoltados por la Guardia Civil a lugares más sensibles, los equipos comenzaron la búsqueda de caballos, burros, ovejas, cabras , perros, gatos, aves, reptiles y tortugas. Paralelamente, Equinac coordinó una amplia red de acogidas, transporte y colaboración con veterinarios, refugios y el Centro de Recuperación de Animales Silvestres de la Junta de Andalucía.El vicepresidente de Furia, Pedro Asensio, ha reconocido que las altas temperaturas y la rapidez con la que avanzó el incendio «se ha llevado a muchísimos animales por delante». También advertía de que todavía quedan numerosas hectáreas por inspeccionar y que será necesario continuar durante días para conocer el verdadero impacto sobre la fauna.Especial preocupación existe por la tortuga mora , una especie protegida cuya población del Levante almeriense está considerada una de las más importantes de Europa. El grupo animalista Pacma ha reclamado a la Junta de Andalucía la restauración medioambiental de la zona, la elaboración de un censo y medidas específicas para recuperar la especie.La Diputación de Almería ya ha iniciado las primeras reuniones con los municipios afectados por el incendio para coordinar la reconstrucción de infraestructuras y servicios públicos. Sin embargo, sobre el terreno, esa reconstrucción empezó mucho antes. Lo hizo el mismo día en que las llamas dejaron de avanzar, cuando vecinos, muchos de ellos extranjeros asentados desde hace años en Bédar, comenzaron a ayudarse unos a otros convencidos de que, mientras llegan las ayudas, solo queda reconstruir el desastre entre todos. El trágico incendio forestal que azotó hace una semana varios municipios de Sierra Cabrera en Almería ha dejado tras de sí, además de trece víctimas mortales y siete heridos graves, viviendas dañadas, instalaciones calcinadas, explotaciones agrícolas afectadas, animales muertos y un paisaje completamente carbonizado. En Bédar, donde reside una numerosa comunidad extranjera, más del 40% de la población , la reconstrucción no ha esperado a la llegada de las ayudas públicas. Ha comenzado gracias a los propios vecinos. En grupos de WhatsApp, redes sociales y publicaciones municipales se suceden estos días los ofrecimientos de ayuda. Unos buscan un alojamiento temporal, otros necesitan recuperar el suministro de agua o electricidad, muchos simplemente preguntan dónde pueden echar una mano. Las respuestas llegan casi de inmediato. El Ayuntamiento de Bédar ha habilitado una oficina específica para atender a los damnificados y ayudarles con la tramitación de toda la documentación necesaria. Además, ha informado de la posibilidad de solicitar un acta notarial para dejar constancia de los daños. Estos documentos servirán posteriormente para acreditar los daños tanto ante las compañías aseguradoras como ante las administraciones públicas cuando comiencen a tramitarse las ayudas. Mientras tanto, el Consistorio bedarense recomienda conservar el estado de los inmuebles en la medida de lo posible o, si no resulta viable, realizar fotografías y vídeos antes de iniciar cualquier limpieza o reparación.Recuperar el agua, limpiar las cenizas o asegurar una vivienda dañada se ha convertido en una necesidad inmediata. Fiona, residente en Bédar, explica cómo el incendio también ha afectado a las infraestructuras básicas de numerosas viviendas. «La mayoría de los vecinos tienen agua, aunque con problemas de presión y fugas. En las zonas más afectadas no hay suministro ya que todas las tuberías están al aire libre y se derritieron ». Pero no todo son quejas, también agradece la llegada de un fontanero a su casa que permitiera restablecer el suministro.Y es que la solidaridad no entiende de nacionalidades. Belgas, franceses, alemanes y británicos se organizan como pueden. Cameron lanzaba una petición sencilla tras comprobar que su vivienda había quedado inhabitable: «¿Alguien conoce algún sitio donde podamos alojarnos con dos perros medianos y bien educados durante un tiempo?». En pocos minutos comenzaron a aparecer respuestas de otros residentes ofreciéndoles alojamiento de forma desinteresada.Alex Lawson y Craig Badley transportan comida para animales afectados por el incendio en Bédar ABCNo se trata de un caso aislado. También hay residentes extranjeros que se ofrecen de forma gratuita a realizar trabajos de reparación. Uno de ellos resumía el espíritu que se vive estos días en la localidad: «A todos los afectados por los recientes incendios: si usted o alguien que conoce necesita ayuda con pequeñas reparaciones, limpieza o para que su hogar vuelva a ser seguro, con gusto ofrezco mi tiempo». El voluntario se presta a llevar a cabo desde trabajos de fontanería y electricidad hasta pintura, carpintería, jardinería o montaje de mobiliario.La cadena de ayuda se extiende igualmente fuera de Bédar. Tracey propietaria de una finca cerca de Lubrín, otro de los municipios afectados por el fuego que se originó en Los Gallardos, publicaba un mensaje para ayudar a limpiar viviendas. La organización MACS Mojácar Area Cancer Support también se ha sumado a esa red solidaria poniendo a disposición ropa y otros artículos de primera necesidad para quienes lo hayan perdido todo. En paralelo, el Ayuntamiento de Bédar mantiene abiertas las donaciones de alimentos, agua, leche y comida para animales destinadas a los vecinos que las necesiten. Sus publicaciones oficiales, realizadas tanto en español como en inglés, reflejan la realidad social de un municipio donde conviven desde hace décadas residentes de diferentes nacionalidades.«Son cosas materiales que construiremos paso a paso»Uno de los ejemplos más representativos de esa comunidad es el alojamiento rural Casa Bédar, situado en la carretera que conduce al paraje de Serena, una de las zonas más castigadas por el incendio. Hace unos meses el establecimiento había cumplido cinco años desde su apertura. Sus propietarios, Isa y Stefan, de origen belga, han compartido públicamente el alcance de los daños sufridos. «Lo principal es que estamos bien. Estamos muy agradecidos por eso», explican. Su vivienda necesitará ser completamente repintada, las instalaciones eléctricas deberán rehacerse, las tuberías de agua también resultaron dañadas y los contenedores donde almacenaban herramientas y materiales de trabajo quedaron completamente destruidos junto a sus paneles solares. Pese a ello, aseguran que su situación queda empequeñecida ante el sufrimiento de quienes han perdido familiares o han visto desaparecer por completo sus hogares. «Son cosas materiales que reconstruiremos paso a paso», afirman Isa y Stefan.Su hija Sarah ha impulsado una campaña de micromecenazgo para ayudar a la familia. «Nuestro alojamiento todavía está en pie, lo cual es casi increíble. Los tubos de electricidad y agua están completamente rotos . Las montañas que rodean están completamente oscurecidas», publica. También explica que la familia no puede permanecer en la vivienda porque continúa sin agua ni electricidad.Un ejemplar de tortuga mora calcinado tras el incendio ABCLos animales, otras de las grandes víctimasMientras los vecinos empiezan a reconstruir sus casas, las asociaciones animalistas siguen recorriendo el terreno calcinado. Furia Almería, Asociación Animalista Eleos y Equinac trabajan de forma conjunta desde los primeros días del incendio para rescatar animales domésticos y silvestres , instalar puntos de agua y alimento y localizar ejemplares que necesitan atención veterinaria.Tras obtener autorización para acceder escoltados por la Guardia Civil a lugares más sensibles, los equipos comenzaron la búsqueda de caballos, burros, ovejas, cabras , perros, gatos, aves, reptiles y tortugas. Paralelamente, Equinac coordinó una amplia red de acogidas, transporte y colaboración con veterinarios, refugios y el Centro de Recuperación de Animales Silvestres de la Junta de Andalucía.El vicepresidente de Furia, Pedro Asensio, ha reconocido que las altas temperaturas y la rapidez con la que avanzó el incendio «se ha llevado a muchísimos animales por delante». También advertía de que todavía quedan numerosas hectáreas por inspeccionar y que será necesario continuar durante días para conocer el verdadero impacto sobre la fauna.Especial preocupación existe por la tortuga mora , una especie protegida cuya población del Levante almeriense está considerada una de las más importantes de Europa. El grupo animalista Pacma ha reclamado a la Junta de Andalucía la restauración medioambiental de la zona, la elaboración de un censo y medidas específicas para recuperar la especie.La Diputación de Almería ya ha iniciado las primeras reuniones con los municipios afectados por el incendio para coordinar la reconstrucción de infraestructuras y servicios públicos. Sin embargo, sobre el terreno, esa reconstrucción empezó mucho antes. Lo hizo el mismo día en que las llamas dejaron de avanzar, cuando vecinos, muchos de ellos extranjeros asentados desde hace años en Bédar, comenzaron a ayudarse unos a otros convencidos de que, mientras llegan las ayudas, solo queda reconstruir el desastre entre todos.
El trágico incendio forestal que azotó hace una semana varios municipios de Sierra Cabrera en Almería ha dejado tras de sí, además de trece víctimas mortales y siete heridos graves, viviendas dañadas, instalaciones calcinadas, explotaciones agrícolas afectadas, animales muertos y un paisaje completamente carbonizado. En … Bédar, donde reside una numerosa comunidad extranjera, más del 40% de la población, la reconstrucción no ha esperado a la llegada de las ayudas públicas. Ha comenzado gracias a los propios vecinos. En grupos de WhatsApp, redes sociales y publicaciones municipales se suceden estos días los ofrecimientos de ayuda.
Unos buscan un alojamiento temporal, otros necesitan recuperar el suministro de agua o electricidad, muchos simplemente preguntan dónde pueden echar una mano. Las respuestas llegan casi de inmediato. El Ayuntamiento de Bédar ha habilitado una oficina específica para atender a los damnificados y ayudarles con la tramitación de toda la documentación necesaria. Además, ha informado de la posibilidad de solicitar un acta notarial para dejar constancia de los daños.
Estos documentos servirán posteriormente para acreditar los daños tanto ante las compañías aseguradoras como ante las administraciones públicas cuando comiencen a tramitarse las ayudas. Mientras tanto, el Consistorio bedarense recomienda conservar el estado de los inmuebles en la medida de lo posible o, si no resulta viable, realizar fotografías y vídeos antes de iniciar cualquier limpieza o reparación.
Recuperar el agua, limpiar las cenizas o asegurar una vivienda dañada se ha convertido en una necesidad inmediata. Fiona, residente en Bédar, explica cómo el incendio también ha afectado a las infraestructuras básicas de numerosas viviendas. «La mayoría de los vecinos tienen agua, aunque con problemas de presión y fugas. En las zonas más afectadas no hay suministro ya que todas las tuberías están al aire libre y se derritieron». Pero no todo son quejas, también agradece la llegada de un fontanero a su casa que permitiera restablecer el suministro.
Y es que la solidaridad no entiende de nacionalidades. Belgas, franceses, alemanes y británicos se organizan como pueden. Cameron lanzaba una petición sencilla tras comprobar que su vivienda había quedado inhabitable: «¿Alguien conoce algún sitio donde podamos alojarnos con dos perros medianos y bien educados durante un tiempo?». En pocos minutos comenzaron a aparecer respuestas de otros residentes ofreciéndoles alojamiento de forma desinteresada.

(ABC)
No se trata de un caso aislado. También hay residentes extranjeros que se ofrecen de forma gratuita a realizar trabajos de reparación. Uno de ellos resumía el espíritu que se vive estos días en la localidad: «A todos los afectados por los recientes incendios: si usted o alguien que conoce necesita ayuda con pequeñas reparaciones, limpieza o para que su hogar vuelva a ser seguro, con gusto ofrezco mi tiempo». El voluntario se presta a llevar a cabo desde trabajos de fontanería y electricidad hasta pintura, carpintería, jardinería o montaje de mobiliario.
La cadena de ayuda se extiende igualmente fuera de Bédar. Tracey propietaria de una finca cerca de Lubrín, otro de los municipios afectados por el fuego que se originó en Los Gallardos, publicaba un mensaje para ayudar a limpiar viviendas. La organización MACS Mojácar Area Cancer Support también se ha sumado a esa red solidaria poniendo a disposición ropa y otros artículos de primera necesidad para quienes lo hayan perdido todo.
En paralelo, el Ayuntamiento de Bédar mantiene abiertas las donaciones de alimentos, agua, leche y comida para animales destinadas a los vecinos que las necesiten. Sus publicaciones oficiales, realizadas tanto en español como en inglés, reflejan la realidad social de un municipio donde conviven desde hace décadas residentes de diferentes nacionalidades.
«Son cosas materiales que construiremos paso a paso»
Uno de los ejemplos más representativos de esa comunidad es el alojamiento rural Casa Bédar, situado en la carretera que conduce al paraje de Serena, una de las zonas más castigadas por el incendio. Hace unos meses el establecimiento había cumplido cinco años desde su apertura. Sus propietarios, Isa y Stefan, de origen belga, han compartido públicamente el alcance de los daños sufridos.
«Lo principal es que estamos bien. Estamos muy agradecidos por eso», explican. Su vivienda necesitará ser completamente repintada, las instalaciones eléctricas deberán rehacerse, las tuberías de agua también resultaron dañadas y los contenedores donde almacenaban herramientas y materiales de trabajo quedaron completamente destruidos junto a sus paneles solares. Pese a ello, aseguran que su situación queda empequeñecida ante el sufrimiento de quienes han perdido familiares o han visto desaparecer por completo sus hogares. «Son cosas materiales que reconstruiremos paso a paso», afirman Isa y Stefan.
Su hija Sarah ha impulsado una campaña de micromecenazgo para ayudar a la familia. «Nuestro alojamiento todavía está en pie, lo cual es casi increíble. Los tubos de electricidad y agua están completamente rotos. Las montañas que rodean están completamente oscurecidas», publica. También explica que la familia no puede permanecer en la vivienda porque continúa sin agua ni electricidad.

(ABC)
Los animales, otras de las grandes víctimas
Mientras los vecinos empiezan a reconstruir sus casas, las asociaciones animalistas siguen recorriendo el terreno calcinado. Furia Almería, Asociación Animalista Eleos y Equinac trabajan de forma conjunta desde los primeros días del incendio para rescatar animales domésticos y silvestres, instalar puntos de agua y alimento y localizar ejemplares que necesitan atención veterinaria.
Tras obtener autorización para acceder escoltados por la Guardia Civil a lugares más sensibles, los equipos comenzaron la búsqueda de caballos, burros, ovejas, cabras, perros, gatos, aves, reptiles y tortugas. Paralelamente, Equinac coordinó una amplia red de acogidas, transporte y colaboración con veterinarios, refugios y el Centro de Recuperación de Animales Silvestres de la Junta de Andalucía.
El vicepresidente de Furia, Pedro Asensio, ha reconocido que las altas temperaturas y la rapidez con la que avanzó el incendio «se ha llevado a muchísimos animales por delante». También advertía de que todavía quedan numerosas hectáreas por inspeccionar y que será necesario continuar durante días para conocer el verdadero impacto sobre la fauna.
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ALMERÍA
Raquel Pérez
Especial preocupación existe por la tortuga mora, una especie protegida cuya población del Levante almeriense está considerada una de las más importantes de Europa. El grupo animalista Pacma ha reclamado a la Junta de Andalucía la restauración medioambiental de la zona, la elaboración de un censo y medidas específicas para recuperar la especie.
La Diputación de Almería ya ha iniciado las primeras reuniones con los municipios afectados por el incendio para coordinar la reconstrucción de infraestructuras y servicios públicos. Sin embargo, sobre el terreno, esa reconstrucción empezó mucho antes. Lo hizo el mismo día en que las llamas dejaron de avanzar, cuando vecinos, muchos de ellos extranjeros asentados desde hace años en Bédar, comenzaron a ayudarse unos a otros convencidos de que, mientras llegan las ayudas, solo queda reconstruir el desastre entre todos.
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