El contingente español de Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) que ha partido rumbo a Venezuela va equipado con una herramienta poderosa, la más eficaz para encontrar personas vivas bajo los escombros. No es ningún dispositivo sofisticado o tecnología guiada por IA. Tienen cuatro patas y su capacidad de detección aún no se ha podido imitar en ningún dispositivo. Este grupo de rescatistas ha partido con dos canes: Ivi, un perro de aguas y Tina, una pastora belga malinois , ambos entrenados específicamente para localizar a personas vivas bajo los escombros en caso de terremoto. El olfato de los perros es capaz de detectar las 40.000 células por minuto que desprende el tejido humano y quedan suspendidas en el aire. Husmean por edificios derruidos y cuando detectan el olor de la vida se detienen sobre el lugar y comienzan a ladrar y rascar con sus patas para llamar la atención de los rescatistas. «No necesitan haber olido previamente ninguna prenda u objeto de la persona desaparecida. Distinguen a los vivos de los muertos. Son capaces de distinguir entre el olor y los gases de expiración de una persona viva del que desprende un cadáver», explica el presidente de BUSF, Antonio Nogales, que asegura que los perros bien adiestrados como los suyos son «el método más eficaz de rescate, más que cualquier tecnología».Por eso, la mayoría de los rescatistas que se dirigen ahora a Venezuela lo hacen armados con equipos caninos, preparados para cumplir su misión en los ambientes más estresantes: en entornos ruidosos, al lado de maquinaria pesada y el ruido incesante de ambulancias. Noticia relacionada general No No Venezolanos en España buscan con angustia a sus familiares: «La espera es cada minuto más desesperante» Amina OuldEl malinois y el perro de aguas viajan rumbo a Venezuela con otros trece especialistas de Madrid, Córdoba y Huelva que también se han entrenado en las misiones más duras. Los bomberos de la BUSF han participado en las labores de rescate de los últimos grandes terremotos. Tragedias como las sucedidas en los últimos años en Turquía, Marruecos, Haití o Ecuador.72 horas para encontrar a más personas con vida«Sabemos a lo que nos enfrentamos y lo que nos vamos a encontrar al llegar», afirma Nogales. Lo cuenta con el temple que te da el haber bregado en quince emergencias similares. Recuerda cómo en el Alto Atlas en el último terremoto de Marruecos, la mayoría de las casas eran de adobe y piedra y colapsaron por su baja resistencia sísmica. No hubo ninguna posibilidad para miles de personas que quedaron sepultadas bajo la arena. La construcción no permitió la creación de bolsas de aire que protegieran a los supervivientes del seísmo. En Venezuela, la situación será completamente distinta, aventura. «Los edificios son de hormigón, hay vigas metálicas y hay más posibilidades de encontrar a gente con vida en esos espacios de aire. «Pasadas las primeras 72 horas, las posibilidades de rescatar a alguien con vida caen en picado» Antonio Nogales Bomberos Unidos Sin Fronteras El tiempo corre en contra de los afectados. Pasadas las primeras 72 horas, la posibilidad de rescatar a personas con vida cae en picado. Aunque siempre hay rescates ‘milagro’. Antonio Nogales recuerda cómo en el sismo de Haití lograron sacar con vida a una mujer seis días después de la sacudida. «Sin acceso a agua, una persona no puede sobrevivir más de tres días, pero esta superviviente estuvo hidratándose con su propia orina y llegamos a tiempo», recuerda.El contingente de emergencia de Bomberos Sin Fronteras que viaja a Venezuela está compuesto por equipos caninos de localización, personal especializado en desescombros y saneamiento técnico, así como personal sanitario. Para dar soporte a la misión, los bomberos trasladarán alrededor de dos toneladas de material logístico, de rescate y sanitario de primera intervención. El contingente español de Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) que ha partido rumbo a Venezuela va equipado con una herramienta poderosa, la más eficaz para encontrar personas vivas bajo los escombros. No es ningún dispositivo sofisticado o tecnología guiada por IA. Tienen cuatro patas y su capacidad de detección aún no se ha podido imitar en ningún dispositivo. Este grupo de rescatistas ha partido con dos canes: Ivi, un perro de aguas y Tina, una pastora belga malinois , ambos entrenados específicamente para localizar a personas vivas bajo los escombros en caso de terremoto. El olfato de los perros es capaz de detectar las 40.000 células por minuto que desprende el tejido humano y quedan suspendidas en el aire. Husmean por edificios derruidos y cuando detectan el olor de la vida se detienen sobre el lugar y comienzan a ladrar y rascar con sus patas para llamar la atención de los rescatistas. «No necesitan haber olido previamente ninguna prenda u objeto de la persona desaparecida. Distinguen a los vivos de los muertos. Son capaces de distinguir entre el olor y los gases de expiración de una persona viva del que desprende un cadáver», explica el presidente de BUSF, Antonio Nogales, que asegura que los perros bien adiestrados como los suyos son «el método más eficaz de rescate, más que cualquier tecnología».Por eso, la mayoría de los rescatistas que se dirigen ahora a Venezuela lo hacen armados con equipos caninos, preparados para cumplir su misión en los ambientes más estresantes: en entornos ruidosos, al lado de maquinaria pesada y el ruido incesante de ambulancias. Noticia relacionada general No No Venezolanos en España buscan con angustia a sus familiares: «La espera es cada minuto más desesperante» Amina OuldEl malinois y el perro de aguas viajan rumbo a Venezuela con otros trece especialistas de Madrid, Córdoba y Huelva que también se han entrenado en las misiones más duras. Los bomberos de la BUSF han participado en las labores de rescate de los últimos grandes terremotos. Tragedias como las sucedidas en los últimos años en Turquía, Marruecos, Haití o Ecuador.72 horas para encontrar a más personas con vida«Sabemos a lo que nos enfrentamos y lo que nos vamos a encontrar al llegar», afirma Nogales. Lo cuenta con el temple que te da el haber bregado en quince emergencias similares. Recuerda cómo en el Alto Atlas en el último terremoto de Marruecos, la mayoría de las casas eran de adobe y piedra y colapsaron por su baja resistencia sísmica. No hubo ninguna posibilidad para miles de personas que quedaron sepultadas bajo la arena. La construcción no permitió la creación de bolsas de aire que protegieran a los supervivientes del seísmo. En Venezuela, la situación será completamente distinta, aventura. «Los edificios son de hormigón, hay vigas metálicas y hay más posibilidades de encontrar a gente con vida en esos espacios de aire. «Pasadas las primeras 72 horas, las posibilidades de rescatar a alguien con vida caen en picado» Antonio Nogales Bomberos Unidos Sin Fronteras El tiempo corre en contra de los afectados. Pasadas las primeras 72 horas, la posibilidad de rescatar a personas con vida cae en picado. Aunque siempre hay rescates ‘milagro’. Antonio Nogales recuerda cómo en el sismo de Haití lograron sacar con vida a una mujer seis días después de la sacudida. «Sin acceso a agua, una persona no puede sobrevivir más de tres días, pero esta superviviente estuvo hidratándose con su propia orina y llegamos a tiempo», recuerda.El contingente de emergencia de Bomberos Sin Fronteras que viaja a Venezuela está compuesto por equipos caninos de localización, personal especializado en desescombros y saneamiento técnico, así como personal sanitario. Para dar soporte a la misión, los bomberos trasladarán alrededor de dos toneladas de material logístico, de rescate y sanitario de primera intervención.
El contingente español de Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) que ha partido rumbo a Venezuela va equipado con una herramienta poderosa, la más eficaz para encontrar personas vivas bajo los escombros. No es ningún dispositivo sofisticado o tecnología guiada por IA. Tienen cuatro patas y … su capacidad de detección aún no se ha podido imitar en ningún dispositivo. Este grupo de rescatistas ha partido con dos canes: Ivi, un perro de aguas y Tina, una pastora belga malinois, ambos entrenados específicamente para localizar a personas vivas bajo los escombros en caso de terremoto.
El olfato de los perros es capaz de detectar las 40.000 células por minuto que desprende el tejido humano y quedan suspendidas en el aire. Husmean por edificios derruidos y cuando detectan el olor de la vida se detienen sobre el lugar y comienzan a ladrar y rascar con sus patas para llamar la atención de los rescatistas. «No necesitan haber olido previamente ninguna prenda u objeto de la persona desaparecida. Distinguen a los vivos de los muertos. Son capaces de distinguir entre el olor y los gases de expiración de una persona viva del que desprende un cadáver», explica el presidente de BUSF, Antonio Nogales, que asegura que los perros bien adiestrados como los suyos son «el método más eficaz de rescate, más que cualquier tecnología».
Por eso, la mayoría de los rescatistas que se dirigen ahora a Venezuela lo hacen armados con equipos caninos, preparados para cumplir su misión en los ambientes más estresantes: en entornos ruidosos, al lado de maquinaria pesada y el ruido incesante de ambulancias.
Noticia relacionada
El malinois y el perro de aguas viajan rumbo a Venezuela con otros trece especialistas de Madrid, Córdoba y Huelva que también se han entrenado en las misiones más duras. Los bomberos de la BUSF han participado en las labores de rescate de los últimos grandes terremotos. Tragedias como las sucedidas en los últimos años en Turquía, Marruecos, Haití o Ecuador.
72 horas para encontrar a más personas con vida
«Sabemos a lo que nos enfrentamos y lo que nos vamos a encontrar al llegar», afirma Nogales. Lo cuenta con el temple que te da el haber bregado en quince emergencias similares. Recuerda cómo en el Alto Atlas en el último terremoto de Marruecos, la mayoría de las casas eran de adobe y piedra y colapsaron por su baja resistencia sísmica. No hubo ninguna posibilidad para miles de personas que quedaron sepultadas bajo la arena. La construcción no permitió la creación de bolsas de aire que protegieran a los supervivientes del seísmo.
En Venezuela, la situación será completamente distinta, aventura. «Los edificios son de hormigón, hay vigas metálicas y hay más posibilidades de encontrar a gente con vida en esos espacios de aire.
«Pasadas las primeras 72 horas, las posibilidades de rescatar a alguien con vida caen en picado»
Antonio Nogales
Bomberos Unidos Sin Fronteras
El tiempo corre en contra de los afectados. Pasadas las primeras 72 horas, la posibilidad de rescatar a personas con vida cae en picado. Aunque siempre hay rescates ‘milagro’. Antonio Nogales recuerda cómo en el sismo de Haití lograron sacar con vida a una mujer seis días después de la sacudida. «Sin acceso a agua, una persona no puede sobrevivir más de tres días, pero esta superviviente estuvo hidratándose con su propia orina y llegamos a tiempo», recuerda.
El contingente de emergencia de Bomberos Sin Fronteras que viaja a Venezuela está compuesto por equipos caninos de localización, personal especializado en desescombros y saneamiento técnico, así como personal sanitario. Para dar soporte a la misión, los bomberos trasladarán alrededor de dos toneladas de material logístico, de rescate y sanitario de primera intervención.
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