Irán y Estados Unidos permanecen en un estado de no paz, no guerra. Las dos semanas de alto el fuego terminaron de forma dramática, sin que ninguna de las delegaciones acudiera a la cita diplomática de Pakistán para acordar el fin del conflicto. Los iraníes se negaron a reunirse en Islamabad “bajo las amenazas” de Washington, mientras Trump decidió extender de forma indefinida el alto el fuego hasta que sus adversarios presenten un plan de paz. Sin embargo, el conflicto no ha acabado en el estrecho de Ormuz, el punto clave de una guerra que ha alterado el 20% del comercio de gas y petróleo del mundo.
Irán ataca tres portacontenedores que intentaban cruzar el estrecho
Irán y Estados Unidos permanecen en un estado de no paz, no guerra. Las dos semanas de alto el fuego terminaron de forma dramática, sin que ninguna de las delegaciones acudiera a la cita diplomática de Pakistán para acordar el fin del conflicto. Los iraníes se negaron a reunirse en Islamabad “bajo las amenazas” de Washington, mientras Trump decidió extender de forma indefinida el alto el fuego hasta que sus adversarios presenten un plan de paz. Sin embargo, el conflicto no ha acabado en el estrecho de Ormuz, el punto clave de una guerra que ha alterado el 20% del comercio de gas y petróleo del mundo.
A pesar de la tregua, las fuerzas iraníes se incautaron ayer de dos buques en esta vía comercial estratégica, cuyo tráfico se ha desplomado por el doble bloqueo de Estados Unidos e Irán, ya que este último ha impuesto una tarifa para los barcos que quieran un salvoconducto para atravesarlo.
“La fuerza naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica identificó y detuvo esta mañana (por ayer) en el estrecho de Ormuz a dos buques infractores”, indicó el cuerpo militar iraní en un comunicado. “Los dos barcos fueron confiscados por las fuerzas navales de la Guardia y trasladados hacia la costa iraní”. Un organismo británico de seguridad marítima informó de ataques contra embarcaciones en la zona, incluido un incidente en el que una lancha iraní abordó un buque y abrió fuego, lo que causó graves daños en el puente de mando. Las incautaciones suponen la primera vez que Irán toma el control de barcos desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, y llegan después de que Estados Unidos disparara contra un carguero iraní, se incautara de otra embarcación y abordara un petrolero iraní en el océano Índico.
A pesar de la presión de Trump, quien asegura estar capacitado para acabar con el régimen de los ayatolás, Teherán mantiene que no se sentará a hablar hasta que la armada norteamericana desbloquee el estrecho. “Un alto el fuego completo solo tiene sentido si no se ve vulnerado por el bloqueo marítimo y la toma como rehén de la economía mundial, y si se detiene la beligerancia sionista en todos los frentes”, escribió en X el presidente del Parlamento iraní y negociador, Mohamed Baqer Ghalibaf.
“Reabrir el estrecho de Ormuz es imposible ante una violación tan flagrante del alto el fuego. No lograron sus objetivos mediante la agresión militar, ni lo harán mediante la intimidación. La única vía es reconocer los derechos del pueblo iraní.”
En paralelo, el responsable de la agencia marítima de la ONU pidió asistencia para miles de marinos atrapados en el Golfo por el cierre efectivo del estrecho. Según la Organización Marítima Internacional, unos 20.000 marinos y 2.000 barcos permanecen bloqueados.
Durante el fin de semana, Irán afirmó que había recibido nuevas propuestas de Washington, aunque dejó entrever que persisten profundas diferencias. Estados Unidos exige que Irán renuncie al uranio altamente enriquecido y detenga su enriquecimiento para evitar el desarrollo de armas nucleares. Teherán, que sostiene que su programa es pacífico, reclama el fin de la guerra, el levantamiento de sanciones, compensaciones por los daños sufridos y el reconocimiento de su control sobre el estrecho. Por su parte, Pakistán ha ejercido como mediador, pero el miércoles un hotel de lujo en Islamabad preparado para acoger nuevas conversaciones permanecía vacío. Irán no aceptó públicamente la invitación y la delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, no llegó a viajar. “Lo teníamos todo preparado. Estábamos listos para las conversaciones, el escenario estaba listo”, declaró a Reuters un funcionario pakistaní. “Sinceramente, fue un revés que no esperábamos”.
A esta nueva crisis se suma otra interna, ya que anoche trascendió una nueva baja en la Administración Trump, la del secretario de la Marina, John Phelan, que habría sido destituido apenas unas semanas después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ya prescindiera del jefe del Estado Mayor del Ejército. “Phelan “abandona la Administración con efecto inmediato”, anunció el Pentágono sin ofrecer detalles.
En paralelo, en el otro frente de esta guerra, el presidente libanés, Joseph Aun, anunció la preparación de negociaciones entre Líbano e Israel para hoy, un paso relevante entre dos países que todavía siguen sin tener relaciones diplomáticas formales. Durante décadas, Israel ha bombardeado, invadido y ocupado territorio libanés, mientras el Estado libanés no ha logrado contener a Hizbulah, que ha lanzado cohetes contra territorio israelí.
Según las autoridades libanesas, 2.454 personas han muerto en el país desde el inicio de la guerra por ataques israelíes.
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