La séptima maravilla para un Barça de récord. El séptimo triunfo consecutivo entre Liga y Champions en un inicio de temporada impecable. Porque en el día de competición número siete el conjunto de Flick tampoco descansó para atar el mejor arranque de temporada de la historia del club. Un triplete de Raphinha, dos golazos soberbios desde la frontal de Cancelo, uno de Gabriel Jesus y la guinda de Lamine Yamal certificaron un “siete” de escándalo, una goleada morrocotuda. Pudo ser incluso más amplia porque el equipo blaugrana marró ante el Racing un buen puñado de ocasiones, incluido un penalti fallado por el propio Lamine. Mención especial merece también el diablo Adeyemi, que hizo las delicias de la hinchada. Es cierto que el Barça también encajó dos goles por errores propios, pero con siete a favor se puede perdonar.
El conjunto barcelonista ata el mejor inicio de temporada de la historia del club tras un nuevo recital
La séptima maravilla para un Barça de récord. El séptimo triunfo consecutivo entre Liga y Champions en un inicio de temporada impecable. Porque en el día de competición número siete el conjunto de Flick tampoco descansó para atar el mejor arranque de temporada de la historia del club. Un triplete de Raphinha, dos golazos soberbios desde la frontal de Cancelo, uno de Gabriel Jesus y la guinda de Lamine Yamal certificaron un “siete” de escándalo, una goleada morrocotuda. Pudo ser incluso más amplia porque el equipo blaugrana marró ante el Racing un buen puñado de ocasiones, incluido un penalti fallado por el propio Lamine. Mención especial merece también el diablo Adeyemi, que hizo las delicias de la hinchada. Es cierto que el Barça también encajó dos goles por errores propios, pero con siete a favor se puede perdonar.
Con el personal mirando al cielo, por la lluvia y las alertas meteorológicas el Barça entraba a escena desencadenado. Sin desmayo. Sin demora. Sin contemplaciones. A por un gol. A por otro. A por otro. A por otra victoria. Una fiesta interminable se ha instalado en el Camp Nou para algarabía de su gente que acudió en buen número pese a una noche que se anunciaba de perros.
Pero cuando sabes que el espectáculo que te aguarda es de primera el aficionado se atreve más, coge el paraguas, adquiere un poncho y a disfrutar.
No tuvo que esperar nada la parroquia para hacerlo. Pues Cancelo, una de las cuatro novedades del once blaugrana junto a Christensen, Olmo y Adeyemi, se inventó un misil tierra-aire que quitó las telarañas de la portería del Racing. Un obús que se coló por toda la escuadra tras ser impulsado desde la frontal. El portugués, hombre de acciones tan impactantes como imprevisibles, descorchaba así un partido en el que más adelante repetiría como goleador.
Porque en este Barça desmelenado cualquiera te puede hacer un traje. Si por una banda Lamine Yamal puede repartir caramelos, por la otra Adeyemi puede volver loca a toda la línea defensiva con una aceleración imparable. El alemán tuvo el segundo en sus botas pero su remate picadito se marchó desviado. También gozó de una ocasión clara Olmo. Y otra Raphinha. El Racing, con varios suplentes habituales en el once, no veía el balón ni veía casi a sus oponentes. Le pasaban por encima y cada jugada amenazaba con terminar en el interior de su portería. Antes de la media hora cayó el segundo tras un penalti botado de forma inapelable por Raphinha. El brasileño, objeto de la pena máxima por un pisotón de Pedro, ve la portería más grande que el Arco del Triunfo. Impresionante su voracidad y también su eficacia.
Raphinha, voraz, sumó un triplete y Cancelo brindó al respetable dos golazos soberbios desde la frontal
El partido era monocolor pero el Barça se desconectó en una jugada y el Racing le castigó. En su único acercamiento Maguette penetró en la zaga blaugrana como cuchillo en mantequilla y superó a Joan Garcia. Eric Garcia se precipitó al tirar la línea del fuera de juego y Pedri no estuvo despierto en la cobertura. El enfado de Flick era de aúpa.
Pero sus jugadores reaccionaron rápido. Otro fogonazo de Cancelo desde la frontal colocó el 3-1 y Raphinha transformó desde el corazón del área un servicio primoroso de Olmo. Nueve’ goles lleva el brasileño en la Liga, pichichi, y once en la temporada, pues en el segundo acto marcaría otra vez. Aún hubo tiempo antes del descanso para que Agirrezabala le parara un penalti a Lamine Yamal. Raphinha, generoso, se lo había cedido tras una pena máxima forzada por Adeyemi.
En el entreacto se podía afirmar que lo mejor para el Racing era…el resultado, tal había sido el caudal de ocasiones blaugrana.
Con el partido a buen recaudo el único nubarrón para el Barcelona era la lesión de Joan Garcia, que se lastimó en un resbalón en la última acción de la primera mitad. Entró Szczesny y no el recién fichado Livakovic. Decisión discutible teniendo en cuenta que el polaco encajó un gol ridículo, lento y sin despejar ni saber girarse, cuando Zabiri le robó la cartera.
Como después de su primer gol el Racing no tuvo tiempo de celebrarlo pues Adeyemi volvió a ser objeto de penalti, el tercero de la noche favorable al Barça. Raphinha esta vez se hizo con el balón y no perdonó. Otra vez el cinco en el casillero blaugrana, y con más de veinte minutos por delante.
Gabriel Jesus metió el sexto, Lamine cerró el marcador y Adeyemi completó un gran encuentro
Margen de sobra para que Gabriel Jesus se sumara al festín con un remate precioso tras asistencia niquelada de un Lamine que cerró el marcador después de una internada portentosa de Adeyemi. Espectáculo de principio a fin.
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