Las enfermedades profesionales se han disparado en Galicia durante el primer trimestre de este año. Entre enero y marzo, 552 trabajadores enfermaron como consecuencia de su actividad laboral, un 34,9% más que en el mismo periodo de 2025, según la Estadística de Enfermedades Profesionales elaborada por el Instituto de Seguridad e Saúde Laboral de Galicia (Issga).La subida se refleja especialmente en los procesos que obligaron a los afectados a dejar su puesto durante un tiempo: más de siete de cada diez casos, el 72,6%, terminaron en baja laboral; 401 trabajadores, un 79,8% más que un año antes. Otros 151 empleados fueron diagnosticados con una enfermedad profesional pero continuaron trabajando, una cifra que cayó un 18,8%. Datos, estos, que llegan en un momento en que el absentismo laboral ocupa buena parte del debate político y social y en que Galicia se sitúa por encima de la media estatal, atendiendo a varios indicadores relacionados con las bajas.Precisamente, este aumento de las enfermedades profesionales coincide con la puesta en marcha del plan de la Xunta para reducir las ausencias laborales evitables. El documento, con horizonte 2026-2029 y 37 medidas, parte de que Galicia perdió en 2024 el 7,6% de sus jornadas de trabajo por incapacidad temporal, frente al 6,3% de media del conjunto autonómico, y sitúa la prevención y el bienestar laboral como uno de sus tres grandes ejes. La estrategia insiste en que reducir la duración de las bajas no debe ser un objetivo por sí mismo, sino la consecuencia orgánica de una mejor atención sanitaria, prevención, coordinación y acompañamiento en la reincorporación al trabajo. Pontevedra es la única provincia gallega en la que se registra un descensoEn cuanto a este último balance del Issga, la evolución que refleja de este tipo de patologías es desigual en función de la provincia. La Coruña prácticamente triplicó los casos, hasta alcanzar los 283 trabajadores afectados durante los tres primeros meses del año. También aumentaron en Lugo, un 52,1%, hasta los 35 casos, y en Orense, un 28,3%, hasta los 77. Pontevedra fue la única provincia que registró un descenso, del 32,3%, aunque contabilizó 157 enfermedades profesionales.Los agentes físicos, principal causaLa inmensa mayoría de las patologías registradas estuvieron relacionadas con agentes físicos, que provocaron 459 casos, un 47,1% más que durante el mismo periodo de 2025. Muy por detrás se situaron las enfermedades causadas por inhalación de elementos que no se listan en otras categorías, con 38 afectados y un descenso del 13,6%. Otras 30 personas sufrieron problemas en la piel provocados por distintas sustancias, casi el doble que un año atrás.Las enfermedades relacionadas con agentes químicos se redujeron prácticamente a la mitad y dejaron diez casos, mientras que las producidas por agentes biológicos afectaron a 12 trabajadores, cuatro menos que entre enero y marzo del ejercicio anterior. Por su parte, tres gallegos enfermaron tras trabajar expuestos a agentes cancerígenos, el triple que en el primer trimestre de 2025.Por sexos, las mujeres fueron mayoría entre los afectados, con 302 casos frente a los 250 contabilizados entre los hombres. Los servicios concentraron el mayor número de enfermedades profesionales, con 286 trabajadores, seguidos de la industria, con 210. La construcción sumó 40 casos; la agricultura, 15; y la pesca, uno.La tendencia al alza ya había quedado reflejada durante el ejercicio de 2025. Según los datos, en ese año más de 1.500 gallegos enfermaron a consecuencia de su trabajo, un 6,2% más que en 2024. Entonces, Pontevedra concentró 744 casos, seguida de La Coruña, con 449; Orense, con 268, y Lugo, con 111. Los agentes físicos volvieron a ser la causa predominante, con 1.225 afectados, mientras que cinco personas enfermaron por exposición a sustancias cancerígenas.Bruselas endurece la protecciónPrecisamente sobre este último riesgo acaba de pronunciarse el Parlamento Europeo. La Eurocámara aprobó esta semana endurecer los límites de exposición de los trabajadores a determinadas sustancias peligrosas utilizadas, entre otros ámbitos, en la fabricación de baterías, la siderurgia y las industrias química y textil. La revisión recibió 499 votos a favor, 49 en contra y 104 abstenciones y ya había sido acordada provisionalmente con los Veintisiete.La nueva regulación introduce límites para el cobalto y sus compuestos inorgánicos, los hidrocarburos aromáticos policíclicos y el 1,4-dioxano, además de establecer un máximo de exposición prolongada al isopreno. La Comisión deberá estudiar también posibles restricciones adicionales para las sustancias presentes en los humos de soldadura. Según las estimaciones de Bruselas, las nuevas medidas podrían evitar alrededor de 1.700 casos de cáncer de pulmón y otras 19.000 enfermedades en los próximos 40 años. Las enfermedades profesionales se han disparado en Galicia durante el primer trimestre de este año. Entre enero y marzo, 552 trabajadores enfermaron como consecuencia de su actividad laboral, un 34,9% más que en el mismo periodo de 2025, según la Estadística de Enfermedades Profesionales elaborada por el Instituto de Seguridad e Saúde Laboral de Galicia (Issga).La subida se refleja especialmente en los procesos que obligaron a los afectados a dejar su puesto durante un tiempo: más de siete de cada diez casos, el 72,6%, terminaron en baja laboral; 401 trabajadores, un 79,8% más que un año antes. Otros 151 empleados fueron diagnosticados con una enfermedad profesional pero continuaron trabajando, una cifra que cayó un 18,8%. Datos, estos, que llegan en un momento en que el absentismo laboral ocupa buena parte del debate político y social y en que Galicia se sitúa por encima de la media estatal, atendiendo a varios indicadores relacionados con las bajas.Precisamente, este aumento de las enfermedades profesionales coincide con la puesta en marcha del plan de la Xunta para reducir las ausencias laborales evitables. El documento, con horizonte 2026-2029 y 37 medidas, parte de que Galicia perdió en 2024 el 7,6% de sus jornadas de trabajo por incapacidad temporal, frente al 6,3% de media del conjunto autonómico, y sitúa la prevención y el bienestar laboral como uno de sus tres grandes ejes. La estrategia insiste en que reducir la duración de las bajas no debe ser un objetivo por sí mismo, sino la consecuencia orgánica de una mejor atención sanitaria, prevención, coordinación y acompañamiento en la reincorporación al trabajo. Pontevedra es la única provincia gallega en la que se registra un descensoEn cuanto a este último balance del Issga, la evolución que refleja de este tipo de patologías es desigual en función de la provincia. La Coruña prácticamente triplicó los casos, hasta alcanzar los 283 trabajadores afectados durante los tres primeros meses del año. También aumentaron en Lugo, un 52,1%, hasta los 35 casos, y en Orense, un 28,3%, hasta los 77. Pontevedra fue la única provincia que registró un descenso, del 32,3%, aunque contabilizó 157 enfermedades profesionales.Los agentes físicos, principal causaLa inmensa mayoría de las patologías registradas estuvieron relacionadas con agentes físicos, que provocaron 459 casos, un 47,1% más que durante el mismo periodo de 2025. Muy por detrás se situaron las enfermedades causadas por inhalación de elementos que no se listan en otras categorías, con 38 afectados y un descenso del 13,6%. Otras 30 personas sufrieron problemas en la piel provocados por distintas sustancias, casi el doble que un año atrás.Las enfermedades relacionadas con agentes químicos se redujeron prácticamente a la mitad y dejaron diez casos, mientras que las producidas por agentes biológicos afectaron a 12 trabajadores, cuatro menos que entre enero y marzo del ejercicio anterior. Por su parte, tres gallegos enfermaron tras trabajar expuestos a agentes cancerígenos, el triple que en el primer trimestre de 2025.Por sexos, las mujeres fueron mayoría entre los afectados, con 302 casos frente a los 250 contabilizados entre los hombres. Los servicios concentraron el mayor número de enfermedades profesionales, con 286 trabajadores, seguidos de la industria, con 210. La construcción sumó 40 casos; la agricultura, 15; y la pesca, uno.La tendencia al alza ya había quedado reflejada durante el ejercicio de 2025. Según los datos, en ese año más de 1.500 gallegos enfermaron a consecuencia de su trabajo, un 6,2% más que en 2024. Entonces, Pontevedra concentró 744 casos, seguida de La Coruña, con 449; Orense, con 268, y Lugo, con 111. Los agentes físicos volvieron a ser la causa predominante, con 1.225 afectados, mientras que cinco personas enfermaron por exposición a sustancias cancerígenas.Bruselas endurece la protecciónPrecisamente sobre este último riesgo acaba de pronunciarse el Parlamento Europeo. La Eurocámara aprobó esta semana endurecer los límites de exposición de los trabajadores a determinadas sustancias peligrosas utilizadas, entre otros ámbitos, en la fabricación de baterías, la siderurgia y las industrias química y textil. La revisión recibió 499 votos a favor, 49 en contra y 104 abstenciones y ya había sido acordada provisionalmente con los Veintisiete.La nueva regulación introduce límites para el cobalto y sus compuestos inorgánicos, los hidrocarburos aromáticos policíclicos y el 1,4-dioxano, además de establecer un máximo de exposición prolongada al isopreno. La Comisión deberá estudiar también posibles restricciones adicionales para las sustancias presentes en los humos de soldadura. Según las estimaciones de Bruselas, las nuevas medidas podrían evitar alrededor de 1.700 casos de cáncer de pulmón y otras 19.000 enfermedades en los próximos 40 años.
Las enfermedades profesionales se han disparado en Galicia durante el primer trimestre de este año. Entre enero y marzo, 552 trabajadores enfermaron como consecuencia de su actividad laboral, un 34,9% más que en el mismo periodo de 2025, según la Estadística de Enfermedades Profesionales … elaborada por el Instituto de Seguridad e Saúde Laboral de Galicia (Issga).
La subida se refleja especialmente en los procesos que obligaron a los afectados a apartarse temporalmente de su puesto: más de siete de cada diez casos, el 72,6%, terminaron en baja laboral; 401 trabajadores, un 79,8% más que un año antes. Otros 151 empleados fueron diagnosticados con una enfermedad profesional pero continuaron trabajando, una cifra que cayó un 18,8%. Datos, estos, que llegan en un momento en que el absentismo laboral ocupa buena parte del debate político y social y en que Galicia se sitúa por encima de la media estatal, atendiendo a varios indicadores relacionados con las bajas.
Precisamente, este aumento de las enfermedades profesionales coincide con la puesta en marcha del plan de la Xunta para reducir las ausencias laborales evitables. El documento, con horizonte 2026-2029 y 37 medidas, parte de que Galicia perdió en 2024 el 7,6% de sus jornadas de trabajo por incapacidad temporal, frente al 6,3% de media del conjunto autonómico, y sitúa la prevención y el bienestar laboral como uno de sus tres grandes ejes. La estrategia insiste en que reducir la duración de las bajas no debe ser un objetivo por sí mismo, sino la consecuencia orgánica de una mejor atención sanitaria, prevención, coordinación y acompañamiento en la reincorporación al trabajo.
En cuanto a este último balance del Issga, la evolución que refleja de este tipo de patologías es desigual en función de la provincia. La Coruña prácticamente triplicó los casos, hasta alcanzar los 283 trabajadores afectados durante los tres primeros meses del año. También aumentaron en Lugo, un 52,1%, hasta los 35 casos, y en Orense, un 28,3%, hasta los 77. Pontevedra fue la única provincia que registró un descenso, del 32,3%, aunque contabilizó 157 enfermedades profesionales.
Los agentes físicos, principal causa
La inmensa mayoría de las patologías registradas estuvieron relacionadas con agentes físicos, que provocaron 459 casos, un 47,1% más que durante el mismo periodo de 2025. Muy por detrás se situaron las enfermedades causadas por inhalación de elementos que no se listan en otras categorías, con 38 afectados y un descenso del 13,6%. Otras 30 personas sufrieron problemas en la piel provocados por distintas sustancias, casi el doble que un año atrás.
Las enfermedades relacionadas con agentes químicos se redujeron prácticamente a la mitad y dejaron diez casos, mientras que las producidas por agentes biológicos afectaron a 12 trabajadores, cuatro menos que entre enero y marzo del ejercicio anterior. Por su parte, tres gallegos enfermaron tras trabajar expuestos a agentes cancerígenos, el triple que en el primer trimestre de 2025.
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Por sexos, las mujeres fueron mayoría entre los afectados, con 302 casos frente a los 250 contabilizados entre los hombres. Los servicios concentraron el mayor número de enfermedades profesionales, con 286 trabajadores, seguidos de la industria, con 210. La construcción sumó 40 casos; la agricultura, 15; y la pesca, uno.
La tendencia al alza ya había quedado reflejada durante el ejercicio de 2025. Según los datos, en ese año más de 1.500 gallegos enfermaron a consecuencia de su trabajo, un 6,2% más que en 2024. Entonces, Pontevedra concentró 744 casos, seguida de La Coruña, con 449; Orense, con 268, y Lugo, con 111. Los agentes físicos volvieron a ser la causa predominante, con 1.225 afectados, mientras que cinco personas enfermaron por exposición a sustancias cancerígenas.
Bruselas endurece la protección
Precisamente sobre este último riesgo acaba de pronunciarse el Parlamento Europeo. La Eurocámara aprobó esta semana endurecer los límites de exposición de los trabajadores a determinadas sustancias peligrosas utilizadas, entre otros ámbitos, en la fabricación de baterías, la siderurgia y las industrias química y textil. La revisión recibió 499 votos a favor, 49 en contra y 104 abstenciones y ya había sido acordada provisionalmente con los Veintisiete.
La nueva regulación introduce límites para el cobalto y sus compuestos inorgánicos, los hidrocarburos aromáticos policíclicos y el 1,4-dioxano, además de establecer un máximo de exposición prolongada al isopreno. La Comisión deberá estudiar también posibles restricciones adicionales para las sustancias presentes en los humos de soldadura. Según las estimaciones de Bruselas, las nuevas medidas podrían evitar alrededor de 1.700 casos de cáncer de pulmón y otras 19.000 enfermedades en los próximos 40 años.
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