La definición de miniserie es simple: una serie de pocos capítulos. A esta definición de la RAE se le podría añadir algún matiz. Como el presente televisivo está marcado por las temporadas breves, hay series con múltiples temporadas con menos episodios o menor duración que miniseries clásicas como Retorno a Brideshead. Por lo tanto, sería interesante incluir que son una obra narrativa donde la historia es presentada, desarrollada y concluida al finalizar la temporada. Sin embargo, al ver las decisiones de las plataformas, quizá toca cambiar el significado: una miniserie es aquella serie que no tiene suficiente éxito para ser renovada.
‘Mujeres imperfectas’ se suma al club de ‘La bestia en mí’: títulos presentados como miniseries y que fueron renovados por una segunda temporada
La definición de miniserie es simple: una serie de pocos capítulos. A esta definición de la RAE se le podría añadir algún matiz. Como el presente televisivo está marcado por las temporadas breves, hay series con múltiples temporadas con menos episodios o menor duración que miniseries clásicas como Retorno a Brideshead. Por lo tanto, sería interesante incluir que son una obra narrativa donde la historia es presentada, desarrollada y concluida al finalizar la temporada. Sin embargo, al ver las decisiones de las plataformas, quizá toca cambiar el significado: una miniserie es aquella serie que no tiene suficiente éxito para ser renovada.
La última en sumarse a esta moda es Mujeres imperfectas. Elisabeth Moss leyó la novela de Aramintha Hall y se dio cuenta que allí había tres personajes femeninos con sustancia y material dramático para lucirse. Compró los derechos para adaptar la historia a la televisión a través de su productora Love & Squalor Pictures y ofreció participar en el proyecto a dos actrices con las que quería trabajar como Kerry Washington y Kate Mara. Al llegar en marzo a Apple TV, se estrenó como una miniserie: ocho episodios y fuera.

En la piel de Mary, Eleanor y Nancy, el trío de actrices contó una historia sobre la amistad femenina, la relación de dependencia entre mujeres y la necesidad de ocultar secretos y detalles de tu vida incluso a las personas en las que más confías. Cuando encuentran el cadáver sin vida de Nancy, que tenía una vida fabulosa, un marido atractivo y se movía entre la élite, sus dos mejores amigas intentan descubrir quién la mató y si conocían tan bien a su amiga como creían. Al finalizar los ocho episodios, el tema quedó resuelto.
Pero, cuando se daba por hecho que Mujeres imperfectas ya formaba parte del pasado reciente de Apple TV, la plataforma ha anunciado una renovación inesperada por una segunda temporada. No tendrá libro de referencia y se centrará en uno de los personajes: Eleanor, el de Kerry Washington, que vuelve con su familia a Martha’s Vineyeard para encontrarse otro entorno estupendo que esconde secretos, mentiras y escándalos que la obligarán a replantearse todo lo que creía saber. Moss.
Netflix indignó por cómo ocultó la renovación de ‘La bestia en mí’ para competir en los Emmy como miniserie, donde tenía más opciones
Este abordaje creativo para continuar con el universo de ficción es similar al de La bestia en mí. En este caso, la estrategia de Netflix fue controvertida. Desarrolló con Howard Gordon una historia inspirada en Robert Durst, el magnate sospechoso de asesinar a su mujer, con un desenlace que podía ser definitivo. Pero, al tener éxito, decidieron continuar adelante con el personaje interpretado por Claire Danes. Eso sí, se callaron la renovación hasta después de los premios Emmy: tenía más opciones en las categorías de miniserie y, efectivamente, Rhys ganó la estatuilla al mejor actor. Causó indignación.
El club de miniseries que acabaron por traicionar el formato es numeroso. Nicole Kidman y Reese Witherspoon acordaron con HBO la producción de Big Little Lies como miniserie y sus contratos no cubrían una posible continuación. Al marcar un antes y un después para el canal en la búsqueda del público femenino, HBO tuvo que negociar nuevos contratos con ellas para tener una segunda temporada: de cobrar entre 250.000 y 350.000 por capítulo pasaron a ganar un millón (y con aumentos considerables para Laura Dern, Shailene Woodley y Zoey Kravitz como secundarias).

The Flight Attendant con Kaley Cuoco, El juego del calamar de Hwang Dong-hyuk, Bad Sisters de Sharon Horgan, Vigilante con Naomi Watts (que tarda cuatro años en empezar a rodar) o Shogun, que ganó el Emmy al mejor drama, acabaron prorrogando su existencia, también prorrogaron su existencia con nuevas temporadas. No es una inercia solamente estadounidense: Atresplayer disfrutó de tanto prestigio con La ruta, un drama sobre el entorno discotequero de las afueras de Valencia en los 80 y los 90, que dio luz verde a una secuela ambientada en Ibiza con Àlex Monné que exploraba tanto el origen de Eivissa como tierra de libertad como su perversa explotación capitalista.
Y, desde otro ángulo creativo, existe la escuela iniciada por American Horror Story. Ryan Murphy y Brad Falchuk escribieron una historia de terror cerrada ambientada en una casa encantada y, al recibir el apoyo del público, pudieron convertirla en una serie de antología: cada temporada tiene un nuevo argumento y nuevos personajes salvo excepciones como la actual temporada, la número 13, que mezcla todas las anteriores. Siguieron sus pasos series como Fargo, The Sinner, The White Lotus o Bronca, que también se resetearon prácticamente enteras cada vez que fueron renovadas.
Hay un caso más honesto de falsa miniserie: las que se convierten en series de antología como ‘Fargo’, ‘Bronca’ o ‘The White Lotus’ con nuevas tramas y nuevos personajes
Con esta cantidad de títulos dispuestos a reformularse para amortizar el éxito o repetir triunfos en las entregas de premios, el espectador tiene derecho a desconfiar de cualquier serie que sea presentada como una miniserie. Las plataformas incluso utilizan un lenguaje cada vez más confuso para no comprometerse: describen los proyectos como “una serie de tantos episodios” para dar la impresión de que son miniseries y decidir sobre la marcha (y, de paso, no ahuyentar a quienes desconfían de cualquier estreno que incluya las palabras “primera temporada” sin tener garantías de que habrá una segunda).
En resumen, una miniserie solo es una miniserie mientras no tiene éxito o no se demuestra lo contrario (o, si tiene una actriz tan exigente como Kate Winsley, hasta que alguien le presente una idea sólida para volver a Mare of Easttown, lo que está cerca).
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