Fue la época dorada de las sirenas. No es de extrañar que casi cualquier niña que creciera en los 2000 soñara alguna vez con convertirse en una de ellas. El cine y la televisión alimentaron aquella fantasía con títulos como ‘La Sirenita’, ‘Aquamarine’, ‘Barbie Fairytopia: Mermaidia’, ‘H2O’ o ‘Las sirenas de Mako’, convirtiendo a estos seres mitológicos en uno de los grandes iconos de toda una generación. ¿Quién no quiso ser Rikki, Emma o Cleo? Los veranos parecían no acabar nunca y, en muchas piscinas, una de las formas más divertidas de matar el tiempo era estirar los brazos, juntar las piernas, ondular el cuerpo y recorrer el fondo imaginándose criaturas marinas . Lo que entonces era un juego infantil hoy se ha convertido en una disciplina deportiva y artística: el ‘mermaiding’.El ‘sirenismo’, como también se conoce a esta práctica, surgió a finales del siglo XX en Estados Unidos como una forma de entretenimiento y alcanzó una dimensión global en China alrededor de 2015, hasta consolidarse como deporte oficial en 2019. En Europa comenzó a ganar presencia en 2012 con la creación de Mermaid Kat Academy, la primera escuela pública de sirenas del mundo, en Alemania. En España, uno de sus primeros referentes fue Sirenas Mediterranean Academy, fundada en Tarragona en 2014. En la actualidad, el ‘mermaiding’ continúa sumando adeptos en nuestro país y, aunque todavía está considerado una actividad lúdica, la Asociación Sirénida de Madrid lleva años trabajando para darle visibilidad y desmontar estereotipos. «No se trata sólo de ponerse un disfraz», explica Silvia Herreros, su presidenta y arqueóloga subacuática.Explica la también espeleóloga que se trata de una actividad acuática que combina natación clásica, nado sincronizado y técnicas de apnea para desplazarse con una monoaleta y una cola de sirena. «Durante las clases, trabajamos el core y las piernas, así como la capacidad pulmonar y la flexibilidad. Es un ejercicio que requiere mucha coordinación, fuerza y entrenamiento», apunta. Además de su carácter deportivo, incorpora una dimensión artística en la que convergen la danza y la interpretación. «No pretendemos hacer creer que somos criaturas mitológicas. Es una representación escénica, igual que quien hace teatro o cosplay, pero con una técnica deportiva detrás», explica.Hoy, esta disciplina se encuentra presente en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Canarias, ganando presencia también en la costa cantábrica. Cabe señalar que ha experimentado una notable profesionalización en los últimos años al contar con certificaciones internacionales expedidas por organizaciones como PADI (Professional Association of Diving Instructors) y SSI (Scuba Schools International), dos de las principales entidades de formación en buceo del mundo. Cuando en 2019 Herreros decidió impulsar la asociación, la primera en España, se trasladó a Alemania para formarse como instructora y ampliar sus conocimientos en salvamento y socorrismo.Ese mismo año llegó la primera oportunidad para darse a conocer: el parque acuático Aquópolis, ubicado en Villanueva de la Cañada, apostó por la entidad, habilitándole una pequeña zona dentro de sus instalaciones. Desde entonces, la actividad ha ido ganando visibilidad hasta contar con iniciativas como la II Convención Nacional de Sirenas y Tritones de España, celebrada a finales del pasado mes de junio. «Era un espacio pequeño y llamábamos mucho la atención. Había gente que se acercaba casi en broma, pero otros enseguida entendían que aquello era algo más serio», recuerda.Una treintena de sociosLa Asociación Sirénida de Madrid reúne a una treintena de socios, en su mayoría mujeres de entre 30 y 50 años. La cuota anual, de 35 euros, incluye el seguro, el préstamo de material para quienes todavía no disponen de cola propia y descuentos en equipamiento. Además, la asociación organiza sesiones de iniciación, conocidas como bautismos, clases regulares, actuaciones en acuarios, cumpleaños, despedidas de soltera y cursos intensivos. Uno de sus principales hitos ha sido convertirse en la primera academia oficial de ‘mermaiding’ certificada por SSI en España.Cabe señalar que la pieza fundamental de esta práctica es la monoaleta, que permite realizar el «movimiento de delfín» característico del ‘mermaiding’. Sobre ella se coloca la cola, normalmente confeccionada en tela tipo scuba, aunque también existen modelos de neopreno y silicona, «muy realistas, pero más delicadas y difíciles de manejar». Las primeras pueden encontrarse desde unos 30 euros, mientras que las últimas superan fácilmente los 2.000. Además de la estética, la elección de los materiales responde a criterios de seguridad, ya que las colas deben ofrecer una flotabilidad adecuada para minimizar riesgos en caso de emergencia.La II Convención Nacional de Sirenas y Tritones de España, celebrada en el parque acuático Aquópolis Belén DíazLa fabricación de estas colas y complementos ha dado lugar a un pequeño universo artesanal, donde Eva Eau, creadora especializada en accesorios para sirenas, encuentra refugio. «Cuando empecé apenas había gente en España que hiciera este tipo de piezas y todo había que comprarlo fuera», cuenta. Tops, coronas, collares, guantes… Entre sus últimas creaciones destacan unas branquias para el cuello: primero modela el diseño en plastilina profesional, después fabrica el molde y finalmente realiza el acabado en silicona. Aunque reconoce que en España todavía es difícil vivir exclusivamente de este trabajo, cada vez recibe más encargos, incluso desde el extranjero. El último ha llegado desde Dubái: una corona diseñada para ocultar los auriculares de conducción utilizados por una bailarina durante sus actuaciones bajo el agua, cuyo precio parte de los 350 euros. La comunidad también quiere romper con otra idea muy extendida: que se trata de una actividad exclusivamente femenina. Iván Piña, tritón y socio, descubrió la asociación hace unos cuatro años y, hasta entonces, pensaba que sólo existía en Estados Unidos. Para él, el ‘mermaiding’ llegó en el momento adecuado. Después de años practicando gimnasia artística y natación, sentía que la piscina convencional ya no le suponía ningún desafío. Empezó a interesarse por la apnea hasta descubrir una disciplina que reunía todo lo que le apasionaba: «Era exactamente lo que buscaba. Combina la natación con movimientos artísticos y con ese universo de fantasía de las sirenas que tanto me ha atraído siempre». El ‘sirenismo’ surgió a finales del siglo XX en EE.UU. como una forma de entretenimiento, y es deporte oficial desde 2019 Su entorno reaccionó con sorpresa al descubrir su afición, aunque más por desconocimiento que por rechazo. Sin embargo, considera que todavía quedan muchos prejuicios por superar. «La gente piensa que es un juego infantil y no es así. Requiere entrenamiento, técnica y perseverancia». También reivindica el papel de los hombres dentro de la disciplina: «La figura masculina tiene su sitio. Lo que ocurre es que muchos no se atreven a dar el paso. Existe mucha homofobia interiorizada cuando un hombre practica un deporte asociado tradicionalmente a las mujeres, como ha pasado con la natación sincronizada. Va siendo hora de dejar atrás esa mentalidad». Fue la época dorada de las sirenas. No es de extrañar que casi cualquier niña que creciera en los 2000 soñara alguna vez con convertirse en una de ellas. El cine y la televisión alimentaron aquella fantasía con títulos como ‘La Sirenita’, ‘Aquamarine’, ‘Barbie Fairytopia: Mermaidia’, ‘H2O’ o ‘Las sirenas de Mako’, convirtiendo a estos seres mitológicos en uno de los grandes iconos de toda una generación. ¿Quién no quiso ser Rikki, Emma o Cleo? Los veranos parecían no acabar nunca y, en muchas piscinas, una de las formas más divertidas de matar el tiempo era estirar los brazos, juntar las piernas, ondular el cuerpo y recorrer el fondo imaginándose criaturas marinas . Lo que entonces era un juego infantil hoy se ha convertido en una disciplina deportiva y artística: el ‘mermaiding’.El ‘sirenismo’, como también se conoce a esta práctica, surgió a finales del siglo XX en Estados Unidos como una forma de entretenimiento y alcanzó una dimensión global en China alrededor de 2015, hasta consolidarse como deporte oficial en 2019. En Europa comenzó a ganar presencia en 2012 con la creación de Mermaid Kat Academy, la primera escuela pública de sirenas del mundo, en Alemania. En España, uno de sus primeros referentes fue Sirenas Mediterranean Academy, fundada en Tarragona en 2014. En la actualidad, el ‘mermaiding’ continúa sumando adeptos en nuestro país y, aunque todavía está considerado una actividad lúdica, la Asociación Sirénida de Madrid lleva años trabajando para darle visibilidad y desmontar estereotipos. «No se trata sólo de ponerse un disfraz», explica Silvia Herreros, su presidenta y arqueóloga subacuática.Explica la también espeleóloga que se trata de una actividad acuática que combina natación clásica, nado sincronizado y técnicas de apnea para desplazarse con una monoaleta y una cola de sirena. «Durante las clases, trabajamos el core y las piernas, así como la capacidad pulmonar y la flexibilidad. Es un ejercicio que requiere mucha coordinación, fuerza y entrenamiento», apunta. Además de su carácter deportivo, incorpora una dimensión artística en la que convergen la danza y la interpretación. «No pretendemos hacer creer que somos criaturas mitológicas. Es una representación escénica, igual que quien hace teatro o cosplay, pero con una técnica deportiva detrás», explica.Hoy, esta disciplina se encuentra presente en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Canarias, ganando presencia también en la costa cantábrica. Cabe señalar que ha experimentado una notable profesionalización en los últimos años al contar con certificaciones internacionales expedidas por organizaciones como PADI (Professional Association of Diving Instructors) y SSI (Scuba Schools International), dos de las principales entidades de formación en buceo del mundo. Cuando en 2019 Herreros decidió impulsar la asociación, la primera en España, se trasladó a Alemania para formarse como instructora y ampliar sus conocimientos en salvamento y socorrismo.Ese mismo año llegó la primera oportunidad para darse a conocer: el parque acuático Aquópolis, ubicado en Villanueva de la Cañada, apostó por la entidad, habilitándole una pequeña zona dentro de sus instalaciones. Desde entonces, la actividad ha ido ganando visibilidad hasta contar con iniciativas como la II Convención Nacional de Sirenas y Tritones de España, celebrada a finales del pasado mes de junio. «Era un espacio pequeño y llamábamos mucho la atención. Había gente que se acercaba casi en broma, pero otros enseguida entendían que aquello era algo más serio», recuerda.Una treintena de sociosLa Asociación Sirénida de Madrid reúne a una treintena de socios, en su mayoría mujeres de entre 30 y 50 años. La cuota anual, de 35 euros, incluye el seguro, el préstamo de material para quienes todavía no disponen de cola propia y descuentos en equipamiento. Además, la asociación organiza sesiones de iniciación, conocidas como bautismos, clases regulares, actuaciones en acuarios, cumpleaños, despedidas de soltera y cursos intensivos. Uno de sus principales hitos ha sido convertirse en la primera academia oficial de ‘mermaiding’ certificada por SSI en España.Cabe señalar que la pieza fundamental de esta práctica es la monoaleta, que permite realizar el «movimiento de delfín» característico del ‘mermaiding’. Sobre ella se coloca la cola, normalmente confeccionada en tela tipo scuba, aunque también existen modelos de neopreno y silicona, «muy realistas, pero más delicadas y difíciles de manejar». Las primeras pueden encontrarse desde unos 30 euros, mientras que las últimas superan fácilmente los 2.000. Además de la estética, la elección de los materiales responde a criterios de seguridad, ya que las colas deben ofrecer una flotabilidad adecuada para minimizar riesgos en caso de emergencia.La II Convención Nacional de Sirenas y Tritones de España, celebrada en el parque acuático Aquópolis Belén DíazLa fabricación de estas colas y complementos ha dado lugar a un pequeño universo artesanal, donde Eva Eau, creadora especializada en accesorios para sirenas, encuentra refugio. «Cuando empecé apenas había gente en España que hiciera este tipo de piezas y todo había que comprarlo fuera», cuenta. Tops, coronas, collares, guantes… Entre sus últimas creaciones destacan unas branquias para el cuello: primero modela el diseño en plastilina profesional, después fabrica el molde y finalmente realiza el acabado en silicona. Aunque reconoce que en España todavía es difícil vivir exclusivamente de este trabajo, cada vez recibe más encargos, incluso desde el extranjero. El último ha llegado desde Dubái: una corona diseñada para ocultar los auriculares de conducción utilizados por una bailarina durante sus actuaciones bajo el agua, cuyo precio parte de los 350 euros. La comunidad también quiere romper con otra idea muy extendida: que se trata de una actividad exclusivamente femenina. Iván Piña, tritón y socio, descubrió la asociación hace unos cuatro años y, hasta entonces, pensaba que sólo existía en Estados Unidos. Para él, el ‘mermaiding’ llegó en el momento adecuado. Después de años practicando gimnasia artística y natación, sentía que la piscina convencional ya no le suponía ningún desafío. Empezó a interesarse por la apnea hasta descubrir una disciplina que reunía todo lo que le apasionaba: «Era exactamente lo que buscaba. Combina la natación con movimientos artísticos y con ese universo de fantasía de las sirenas que tanto me ha atraído siempre». El ‘sirenismo’ surgió a finales del siglo XX en EE.UU. como una forma de entretenimiento, y es deporte oficial desde 2019 Su entorno reaccionó con sorpresa al descubrir su afición, aunque más por desconocimiento que por rechazo. Sin embargo, considera que todavía quedan muchos prejuicios por superar. «La gente piensa que es un juego infantil y no es así. Requiere entrenamiento, técnica y perseverancia». También reivindica el papel de los hombres dentro de la disciplina: «La figura masculina tiene su sitio. Lo que ocurre es que muchos no se atreven a dar el paso. Existe mucha homofobia interiorizada cuando un hombre practica un deporte asociado tradicionalmente a las mujeres, como ha pasado con la natación sincronizada. Va siendo hora de dejar atrás esa mentalidad».
Fue la época dorada de las sirenas. No es de extrañar que casi cualquier niña que creciera en los 2000 soñara alguna vez con convertirse en una de ellas. El cine y la televisión alimentaron aquella fantasía con títulos como ‘La Sirenita’, ‘Aquamarine’, ‘Barbie Fairytopia: … Mermaidia’, ‘H2O’ o ‘Las sirenas de Mako’, convirtiendo a estos seres mitológicos en uno de los grandes iconos de toda una generación. ¿Quién no quiso ser Rikki, Emma o Cleo? Los veranos parecían no acabar nunca y, en muchas piscinas, una de las formas más divertidas de matar el tiempo era estirar los brazos, juntar las piernas, ondular el cuerpo y recorrer el fondo imaginándose criaturas marinas. Lo que entonces era un juego infantil hoy se ha convertido en una disciplina deportiva y artística: el ‘mermaiding’.
El ‘sirenismo’, como también se conoce a esta práctica, surgió a finales del siglo XX en Estados Unidos como una forma de entretenimiento y alcanzó una dimensión global en China alrededor de 2015, hasta consolidarse como deporte oficial en 2019. En Europa comenzó a ganar presencia en 2012 con la creación de Mermaid Kat Academy, la primera escuela pública de sirenas del mundo, en Alemania. En España, uno de sus primeros referentes fue Sirenas Mediterranean Academy, fundada en Tarragona en 2014. En la actualidad, el ‘mermaiding’ continúa sumando adeptos en nuestro país y, aunque todavía está considerado una actividad lúdica, la Asociación Sirénida de Madrid lleva años trabajando para darle visibilidad y desmontar estereotipos. «No se trata sólo de ponerse un disfraz», explica Silvia Herreros, su presidenta y arqueóloga subacuática.
Explica la también espeleóloga que se trata de una actividad acuática que combina natación clásica, nado sincronizado y técnicas de apnea para desplazarse con una monoaleta y una cola de sirena. «Durante las clases, trabajamos el core y las piernas, así como la capacidad pulmonar y la flexibilidad. Es un ejercicio que requiere mucha coordinación, fuerza y entrenamiento», apunta. Además de su carácter deportivo, incorpora una dimensión artística en la que convergen la danza y la interpretación. «No pretendemos hacer creer que somos criaturas mitológicas. Es una representación escénica, igual que quien hace teatro o cosplay, pero con una técnica deportiva detrás», explica.
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Hoy, esta disciplina se encuentra presente en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Canarias, ganando presencia también en la costa cantábrica. Cabe señalar que ha experimentado una notable profesionalización en los últimos años al contar con certificaciones internacionales expedidas por organizaciones como PADI (Professional Association of Diving Instructors) y SSI (Scuba Schools International), dos de las principales entidades de formación en buceo del mundo. Cuando en 2019 Herreros decidió impulsar la asociación, la primera en España, se trasladó a Alemania para formarse como instructora y ampliar sus conocimientos en salvamento y socorrismo.
Ese mismo año llegó la primera oportunidad para darse a conocer: el parque acuático Aquópolis, ubicado en Villanueva de la Cañada, apostó por la entidad, habilitándole una pequeña zona dentro de sus instalaciones. Desde entonces, la actividad ha ido ganando visibilidad hasta contar con iniciativas como la II Convención Nacional de Sirenas y Tritones de España, celebrada a finales del pasado mes de junio. «Era un espacio pequeño y llamábamos mucho la atención. Había gente que se acercaba casi en broma, pero otros enseguida entendían que aquello era algo más serio», recuerda.
Una treintena de socios
La Asociación Sirénida de Madrid reúne a una treintena de socios, en su mayoría mujeres de entre 30 y 50 años. La cuota anual, de 35 euros, incluye el seguro, el préstamo de material para quienes todavía no disponen de cola propia y descuentos en equipamiento. Además, la asociación organiza sesiones de iniciación, conocidas como bautismos, clases regulares, actuaciones en acuarios, cumpleaños, despedidas de soltera y cursos intensivos. Uno de sus principales hitos ha sido convertirse en la primera academia oficial de ‘mermaiding’ certificada por SSI en España.
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Cabe señalar que la pieza fundamental de esta práctica es la monoaleta, que permite realizar el «movimiento de delfín» característico del ‘mermaiding’. Sobre ella se coloca la cola, normalmente confeccionada en tela tipo scuba, aunque también existen modelos de neopreno y silicona, «muy realistas, pero más delicadas y difíciles de manejar». Las primeras pueden encontrarse desde unos 30 euros, mientras que las últimas superan fácilmente los 2.000. Además de la estética, la elección de los materiales responde a criterios de seguridad, ya que las colas deben ofrecer una flotabilidad adecuada para minimizar riesgos en caso de emergencia.

(Belén Díaz)
La fabricación de estas colas y complementos ha dado lugar a un pequeño universo artesanal, donde Eva Eau, creadora especializada en accesorios para sirenas, encuentra refugio. «Cuando empecé apenas había gente en España que hiciera este tipo de piezas y todo había que comprarlo fuera», cuenta. Tops, coronas, collares, guantes… Entre sus últimas creaciones destacan unas branquias para el cuello: primero modela el diseño en plastilina profesional, después fabrica el molde y finalmente realiza el acabado en silicona. Aunque reconoce que en España todavía es difícil vivir exclusivamente de este trabajo, cada vez recibe más encargos, incluso desde el extranjero. El último ha llegado desde Dubái: una corona diseñada para ocultar los auriculares de conducción utilizados por una bailarina durante sus actuaciones bajo el agua, cuyo precio parte de los 350 euros.
La comunidad también quiere romper con otra idea muy extendida: que se trata de una actividad exclusivamente femenina. Iván Piña, tritón y socio, descubrió la asociación hace unos cuatro años y, hasta entonces, pensaba que sólo existía en Estados Unidos. Para él, el ‘mermaiding’ llegó en el momento adecuado. Después de años practicando gimnasia artística y natación, sentía que la piscina convencional ya no le suponía ningún desafío. Empezó a interesarse por la apnea hasta descubrir una disciplina que reunía todo lo que le apasionaba: «Era exactamente lo que buscaba. Combina la natación con movimientos artísticos y con ese universo de fantasía de las sirenas que tanto me ha atraído siempre».
El ‘sirenismo’ surgió a finales del siglo XX en EE.UU. como una forma de entretenimiento, y es deporte oficial desde 2019
Su entorno reaccionó con sorpresa al descubrir su afición, aunque más por desconocimiento que por rechazo. Sin embargo, considera que todavía quedan muchos prejuicios por superar. «La gente piensa que es un juego infantil y no es así. Requiere entrenamiento, técnica y perseverancia». También reivindica el papel de los hombres dentro de la disciplina: «La figura masculina tiene su sitio. Lo que ocurre es que muchos no se atreven a dar el paso. Existe mucha homofobia interiorizada cuando un hombre practica un deporte asociado tradicionalmente a las mujeres, como ha pasado con la natación sincronizada. Va siendo hora de dejar atrás esa mentalidad».
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