La calidad del semen lleva décadas cayendo en picado. Según un estudio publicado en 2023, la concentración de espermatozoides se ha reducido a nivel mundial en más de la mitad desde los años setenta. Hasta ahora, ese deterioro se había vinculado especialmente con los cambios en los hábitos y en la alimentación de la sociedad. Sin embargo, un nuevo estudio presentado este lunes en un congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés) apunta a que, al menos en España, el lugar de residencia puede influir más en la calidad seminal que las costumbres de los hombres. Y los que más destacan en este apartado, para bien, son los que residen en el norte.«Lo que más nos llamó la atención fue que los parámetros de calidad seminal más elevados se encontraron sistemáticamente en el norte de España. Al mismo tiempo, nos sorprendió descubrir que los hábitos de vida eran muy similares en todas las zonas geográficas estudiadas», explica la doctora Rocío Núñez Calonge, asesora científica en el Grupo Internacional de Reproducción (UR) y autora del estudio.Para llevar a cabo la investigación, la doctora y el resto del equipo analizaron las muestras seminales de 386 hombres que se sometieron a una evaluación de fertilidad en siete centros de reproducción asistida repartidos por la geografía nacional. Previamente, todos los participantes habían compartido información sobre su lugar de residencia, índice de masa corporal, historial médico, hábitos de actividad física, uso de medicamentos y consumo de drogas, alcohol o café entre otras sustancias. Gracias a estos datos, los investigadores podían comprobar hasta qué punto su estado de salud y sus costumbres estaban determinando la calidad del esperma.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Científicos españoles logran por primera vez el nacimiento de cabras monteses mediante fecundación in vitroLa diferencia más llamativa apareció en el recuento total de espermatozoides móviles -uno de los indicadores más útiles para estimar el potencial fértil del semen, porque combina volumen, concentración y capacidad de desplazamiento-. Aquí los hombres residentes en el norte alcanzaron una media de 94,35 millones frente a los 50,11 millones registrados en la zona centro. Es decir, casi el doble.Las diferencias a favor del norte no quedaron ahí. Los participantes de esta zona también registraron la mayor concentración de esperma, con una media de 80,96 millones por mililitro, y el porcentaje más alto de espermatozoides capaces de desplazarse, con un 44,79%. Además, la proporción de hombres con alteraciones en este último aspecto fue sensiblemente menor con un 23,9% frente al 55,4% de los varones del sur y el 53,4% de los del centro. Contaminación y microplásticosAunque en los últimos años la caída de la calidad seminal se ha vinculado a factores como el estrés, la mala alimentación o el sedentarismo, en este trabajo esas variables no bastaron para explicar las diferencias entre regiones. Según los autores, los participantes presentaban hábitos de vida muy parecidos y, tras tener en cuenta esos factores, solo el lugar de residencia y el tiempo de abstinencia antes de entregar la muestra seguían marcando diferencias en la calidad del semen. Variables como el estrés o la mala alimentación no bastaron para explicar las diferencias entre regionesEntonces, ¿a qué se deben esas diferencias entre los hombres del norte y los del resto de España? El estudio no ofrece una respuesta definitiva, pero sus autores apuntan directamente al entorno. «Si, basándonos en los resultados de este trabajo, descartamos los hábitos de vida masculinos como explicación de las diferencias geográficas observadas en la calidad del semen, parece probable que estas variaciones estén relacionadas con la exposición a factores del entorno, como la contaminación u otros compuestos presentes en esas zonas», explicó la profesora Núñez Calonge.La doctora remarca que «dada la presencia generalizada de contaminación atmosférica en muchos entornos urbanos, sus posibles efectos sobre la fertilidad masculina merecen una investigación más profunda»: «Se necesitan estudios más amplios y bien diseñados para esclarecer mejor la relación entre la exposición ambiental y la calidad del semen. Al mismo tiempo, se debe considerar prioritaria la realización de políticas de salud pública más contundentes, destinadas a reducir la exposición a contaminantes, productos químicos industriales y compuestos derivados del plástico para proteger la salud reproductiva de las futuras generaciones».Por su parte, Fernando Quintana, director del Laboratorio de Andrología de la clínica de fertilidad IVI de Bilbao, apunta, en declaraciones recogidas por SMC, que los disruptores endocrinos podrían ser la clave de los resultados de la investigación: «Se trata de sustancias químicas presentes en plásticos, pesticidas, cosméticos y múltiples productos de uso cotidiano, capaces de interferir con el sistema hormonal incluso a dosis bajas. La evidencia científica disponible indica que la exposición a estos compuestos, especialmente durante etapas críticas del desarrollo, puede tener efectos duraderos sobre la función reproductiva masculina». Quintana añade que aunque este estudio «no permite establecer relaciones causales ni evalúa directamente estas exposiciones, sus resultados refuerzan la necesidad de profundizar en el papel de los contaminantes ambientales en la salud reproductiva, mediante el uso de biomarcadores objetivos y diseños de estudio más precisos». La calidad del semen lleva décadas cayendo en picado. Según un estudio publicado en 2023, la concentración de espermatozoides se ha reducido a nivel mundial en más de la mitad desde los años setenta. Hasta ahora, ese deterioro se había vinculado especialmente con los cambios en los hábitos y en la alimentación de la sociedad. Sin embargo, un nuevo estudio presentado este lunes en un congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés) apunta a que, al menos en España, el lugar de residencia puede influir más en la calidad seminal que las costumbres de los hombres. Y los que más destacan en este apartado, para bien, son los que residen en el norte.«Lo que más nos llamó la atención fue que los parámetros de calidad seminal más elevados se encontraron sistemáticamente en el norte de España. Al mismo tiempo, nos sorprendió descubrir que los hábitos de vida eran muy similares en todas las zonas geográficas estudiadas», explica la doctora Rocío Núñez Calonge, asesora científica en el Grupo Internacional de Reproducción (UR) y autora del estudio.Para llevar a cabo la investigación, la doctora y el resto del equipo analizaron las muestras seminales de 386 hombres que se sometieron a una evaluación de fertilidad en siete centros de reproducción asistida repartidos por la geografía nacional. Previamente, todos los participantes habían compartido información sobre su lugar de residencia, índice de masa corporal, historial médico, hábitos de actividad física, uso de medicamentos y consumo de drogas, alcohol o café entre otras sustancias. Gracias a estos datos, los investigadores podían comprobar hasta qué punto su estado de salud y sus costumbres estaban determinando la calidad del esperma.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Científicos españoles logran por primera vez el nacimiento de cabras monteses mediante fecundación in vitroLa diferencia más llamativa apareció en el recuento total de espermatozoides móviles -uno de los indicadores más útiles para estimar el potencial fértil del semen, porque combina volumen, concentración y capacidad de desplazamiento-. Aquí los hombres residentes en el norte alcanzaron una media de 94,35 millones frente a los 50,11 millones registrados en la zona centro. Es decir, casi el doble.Las diferencias a favor del norte no quedaron ahí. Los participantes de esta zona también registraron la mayor concentración de esperma, con una media de 80,96 millones por mililitro, y el porcentaje más alto de espermatozoides capaces de desplazarse, con un 44,79%. Además, la proporción de hombres con alteraciones en este último aspecto fue sensiblemente menor con un 23,9% frente al 55,4% de los varones del sur y el 53,4% de los del centro. Contaminación y microplásticosAunque en los últimos años la caída de la calidad seminal se ha vinculado a factores como el estrés, la mala alimentación o el sedentarismo, en este trabajo esas variables no bastaron para explicar las diferencias entre regiones. Según los autores, los participantes presentaban hábitos de vida muy parecidos y, tras tener en cuenta esos factores, solo el lugar de residencia y el tiempo de abstinencia antes de entregar la muestra seguían marcando diferencias en la calidad del semen. Variables como el estrés o la mala alimentación no bastaron para explicar las diferencias entre regionesEntonces, ¿a qué se deben esas diferencias entre los hombres del norte y los del resto de España? El estudio no ofrece una respuesta definitiva, pero sus autores apuntan directamente al entorno. «Si, basándonos en los resultados de este trabajo, descartamos los hábitos de vida masculinos como explicación de las diferencias geográficas observadas en la calidad del semen, parece probable que estas variaciones estén relacionadas con la exposición a factores del entorno, como la contaminación u otros compuestos presentes en esas zonas», explicó la profesora Núñez Calonge.La doctora remarca que «dada la presencia generalizada de contaminación atmosférica en muchos entornos urbanos, sus posibles efectos sobre la fertilidad masculina merecen una investigación más profunda»: «Se necesitan estudios más amplios y bien diseñados para esclarecer mejor la relación entre la exposición ambiental y la calidad del semen. Al mismo tiempo, se debe considerar prioritaria la realización de políticas de salud pública más contundentes, destinadas a reducir la exposición a contaminantes, productos químicos industriales y compuestos derivados del plástico para proteger la salud reproductiva de las futuras generaciones».Por su parte, Fernando Quintana, director del Laboratorio de Andrología de la clínica de fertilidad IVI de Bilbao, apunta, en declaraciones recogidas por SMC, que los disruptores endocrinos podrían ser la clave de los resultados de la investigación: «Se trata de sustancias químicas presentes en plásticos, pesticidas, cosméticos y múltiples productos de uso cotidiano, capaces de interferir con el sistema hormonal incluso a dosis bajas. La evidencia científica disponible indica que la exposición a estos compuestos, especialmente durante etapas críticas del desarrollo, puede tener efectos duraderos sobre la función reproductiva masculina». Quintana añade que aunque este estudio «no permite establecer relaciones causales ni evalúa directamente estas exposiciones, sus resultados refuerzan la necesidad de profundizar en el papel de los contaminantes ambientales en la salud reproductiva, mediante el uso de biomarcadores objetivos y diseños de estudio más precisos».
La calidad del semen lleva décadas cayendo en picado. Según un estudio publicado en 2023, la concentración de espermatozoides se ha reducido a nivel mundial en más de la mitad desde los años setenta. Hasta ahora, ese deterioro se había vinculado especialmente con los … cambios en los hábitos y en la alimentación de la sociedad. Sin embargo, un nuevo estudio presentado este lunes en un congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés) apunta a que, al menos en España, el lugar de residencia puede influir más en la calidad seminal que las costumbres de los hombres. Y los que más destacan en este apartado, para bien, son los que residen en el norte.
«Lo que más nos llamó la atención fue que los parámetros de calidad seminal más elevados se encontraron sistemáticamente en el norte de España. Al mismo tiempo, nos sorprendió descubrir que los hábitos de vida eran muy similares en todas las zonas geográficas estudiadas», explica la doctora Rocío Núñez Calonge, asesora científica en el Grupo Internacional de Reproducción (UR) y autora del estudio.
Para llevar a cabo la investigación, la doctora y el resto del equipo analizaron las muestras seminales de 386 hombres que se sometieron a una evaluación de fertilidad en siete centros de reproducción asistida repartidos por la geografía nacional. Previamente, todos los participantes habían compartido información sobre su lugar de residencia, índice de masa corporal, historial médico, hábitos de actividad física, uso de medicamentos y consumo de drogas, alcohol o café entre otras sustancias. Gracias a estos datos, los investigadores podían comprobar hasta qué punto su estado de salud y sus costumbres estaban determinando la calidad del esperma.
La diferencia más llamativa apareció en el recuento total de espermatozoides móviles -uno de los indicadores más útiles para estimar el potencial fértil del semen, porque combina volumen, concentración y capacidad de desplazamiento-. Aquí los hombres residentes en el norte alcanzaron una media de 94,35 millones frente a los 50,11 millones registrados en la zona centro. Es decir, casi el doble.
Las diferencias a favor del norte no quedaron ahí. Los participantes de esta zona también registraron la mayor concentración de esperma, con una media de 80,96 millones por mililitro, y el porcentaje más alto de espermatozoides capaces de desplazarse, con un 44,79%. Además, la proporción de hombres con alteraciones en este último aspecto fue sensiblemente menor con un 23,9% frente al 55,4% de los varones del sur y el 53,4% de los del centro.
Contaminación y microplásticos
Aunque en los últimos años la caída de la calidad seminal se ha vinculado a factores como el estrés, la mala alimentación o el sedentarismo, en este trabajo esas variables no bastaron para explicar las diferencias entre regiones. Según los autores, los participantes presentaban hábitos de vida muy parecidos y, tras tener en cuenta esos factores, solo el lugar de residencia y el tiempo de abstinencia antes de entregar la muestra seguían marcando diferencias en la calidad del semen.
Variables como el estrés o la mala alimentación no bastaron para explicar las diferencias entre regiones
Entonces, ¿a qué se deben esas diferencias entre los hombres del norte y los del resto de España? El estudio no ofrece una respuesta definitiva, pero sus autores apuntan directamente al entorno. «Si, basándonos en los resultados de este trabajo, descartamos los hábitos de vida masculinos como explicación de las diferencias geográficas observadas en la calidad del semen, parece probable que estas variaciones estén relacionadas con la exposición a factores del entorno, como la contaminación u otros compuestos presentes en esas zonas», explicó la profesora Núñez Calonge.
La doctora remarca que «dada la presencia generalizada de contaminación atmosférica en muchos entornos urbanos, sus posibles efectos sobre la fertilidad masculina merecen una investigación más profunda»: «Se necesitan estudios más amplios y bien diseñados para esclarecer mejor la relación entre la exposición ambiental y la calidad del semen. Al mismo tiempo, se debe considerar prioritaria la realización de políticas de salud pública más contundentes, destinadas a reducir la exposición a contaminantes, productos químicos industriales y compuestos derivados del plástico para proteger la salud reproductiva de las futuras generaciones».
Por su parte, Fernando Quintana, director del Laboratorio de Andrología de la clínica de fertilidad IVI de Bilbao, apunta, en declaraciones recogidas por SMC, que los disruptores endocrinos podrían ser la clave de los resultados de la investigación: «Se trata de sustancias químicas presentes en plásticos, pesticidas, cosméticos y múltiples productos de uso cotidiano, capaces de interferir con el sistema hormonal incluso a dosis bajas. La evidencia científica disponible indica que la exposición a estos compuestos, especialmente durante etapas críticas del desarrollo, puede tener efectos duraderos sobre la función reproductiva masculina».
Quintana añade que aunque este estudio «no permite establecer relaciones causales ni evalúa directamente estas exposiciones, sus resultados refuerzan la necesidad de profundizar en el papel de los contaminantes ambientales en la salud reproductiva, mediante el uso de biomarcadores objetivos y diseños de estudio más precisos».
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