Es mucho más que estropear unas vistas bucólicas de campos de cultivo con una ‘plaga’ de paneles solares. No se trata de simple estética, aunque también. La proliferación de plantas fotovoltaicas junto a la antigua laguna de Salinas está transformando un valle de frutales del interior de Alicante en una auténtica pesadilla para los vecinos.«No aparecemos en el expediente, es como si no existiéramos. No sólo nosotros, todos los que viven en la zona, aunque muchos hayan claudicado», explica Samuel Castelló, de la Bodega Finca Collado, mientras contempla desolado los cientos de paneles solares que rodean sus viñedos y también los olivos, almendros y otros árboles de sus vecinos más próximos, aunque algunos hayan declinado luchar y hayan aceptado dinero como compensación. «Se nos ha invisibilizado, presentamos alegaciones muy concluyentes ante el Ministerio y sólo tenían que leérselo y ver que esto estaba mal», señala, para dar una idea de que han intentado frenar por la vía más inmediata un calvario que dura ya unos cinco años.Noticia relacionada general No No El Gobierno no podrá instalarlas, tal y como aprobó El Supremo anula la norma que permite plantas fotovoltaicas flotantes en embalses tras un recurso de Aragón EpEs más, incluso entre administraciones hay discrepancias sobre su validez. «La Conselleria de Medio Ambiente se ha opuesto al proyecto, en un documento vinculante sobre el que callan en Madrid, y la misma Generalitat presentó un contencioso contra el Ministerio, que está en el limbo, pendiente de resolución», añade Castelló.Elspeth MacFarlane y Alicia Hernández y diferentes vistas áreas de las instalaciones en el valle entre Salinas y Villena. Juan Carlos SolerAparte de estos primeros pasos infructuosos para frenar esta invasión de placas, hay una realidad evidente sobre el terreno. «A mediodía se ven las ondas por el calor», describe Elspeth MacFarlane, presidenta de la Asociación de Vecinos de Salinas y residente en este valle. «Como si fuera un aeropuerto», corrobora sobre este hecho Alicia Hernández, de Stop Plan Solar Vinalopó.A ese fenómeno visual de refracción de la luz al pasar por diferentes capas de la atmósfera, el «espejismo de aire caliente» o «brillo de calor», se añaden unos destellos cegadores cuando los rayos del sol se reflejan en las placas, una superficie inmensa que se pierde de vista. «Como las placas son oscuras, absorben más el calor y hay estudios que cifran el incremento de temperatura en entre uno y dos grados», explica Hernández sobre cómo se produce el fenómeno.Más allá de estas molestias, el riesgo para los lugareños del valle viene de las posibles inundaciones, por varias razones. «Han quitado la vegetación con capacidad para fijar suelo, las piedras. El símil es como construir una pista de patinaje para el agua», detalla esta representante de la plataforma ciudadana y ecologista.Con 15 litros de lluvia ya hubo daños«El 3 de mayo cayeron sólo 15 litros por metro cuadrado, que no es nada, y se inundó un terreno de un vecino y se destruyó un camino» que rápidamente repararon, recuerda. Es un ejemplo de lo que puede ocurrir en «una zona donde confluyen varias ramblas».Se ha agravado el riesgo de inundación por acumulación de agua en la hondonada, que antaño era una laguna. Desde allí ‘emigró’ el pueblo y se edificaron las casas en la ubicación actual. Se trata del denominado «riesgo geomorfológico», porque al hacer esa «rampa» gigante tras allanar y destruir los bancales, habrá avalanchas con las lluvias, sin freno.MacFarlane añade que «no se ha hecho drenaje» y no hay arquetas ni nada para la canalización de aguas pluviales. De momento, en octubre pronostican la llegada del temporal ‘El Niño’ y fenómenos de lluvias más fuertes que el año anterior.Ese peligro de riadas viene porque han compactado el suelo y quitado árboles, además de que con el calor se va a apelmazar más todavía el terreno, se produce un arrastre de limos, polvo fino, y se generan costras en la superficie.«Seguidores solares» con una destrucción irreversibleEl motivo de haberlo arrasado se encuentra en las necesidades de los llamados «seguidores solares», unos conjuntos de paneles que requieren de unos soportes de decenas de metros de longitud, «con un motor que hace girar las placas, no tiene que ver con los paneles que se ponen en las casas, por sus dimensiones y porque necesitan la orientación norte-sur», precisa Hernández.«Camuflan que se van a destruir los bancales: en la declaración de impacto ambiental se estipulaba que había que ‘minimizar los daños al suelo’, cuando en la práctica se ha eliminado todo», lamenta esta ingeniera y profesora de instituto.¿Las consecuencias a más largo plazo? «Ya no se va a volver a cultivar: han desaparecido los bancales, han hecho una plataforma única y quitado el suelo fértil, además de generar una pendiente única; dentro de 25 o 30 años, cuando se supone que se desmantela la instalación (lo dudamos mucho), habría que volver a hacer bancales y regenerar el suelo, lo que tarda cientos de años», según Hernández.Aunque inicialmente, estos afectados están a favor de la «descarbonización», no se puede avanzar de esta forma contraproducente que ocasiona más perjuicios medioambientales. «Europa al mismo tiempo nos protege, considera esto hábitat de interés de comunitario», pero luego no ha revisado ni inspeccionado la instalación de varias macroplantas fotovoltaicas, cuando este tipo de vegetación «mantiene el suelo vivo». «Como se la lleven, llega la desertificación, tienen un gran valor ecológico», señala Hernández.Los ‘seguidores solares’ de grandes dimensiones donde antes había bancales para retener la lluvia. Juan Carlos SolerPor ejemplo, hay unas plantas ahora aparentemente secas, que «abren el terreno y dejan que pasen las raíces de otras plantas, tienen unos líquenes que en verano se secan, blancos, pero fijan el yeso, de forma que cuando llueve no se lo lleva el agua, viven en ambientes tóxicos y aunque luego se quieran reponer, no se puede». Se protegen al volverse amarillas en verano porque no tienen agua para seguir haciendo la fotosíntesis, pero no mueren y vuelven a ser verdes en invierno y fijan suelo.De hecho, por esa razón, Medio Ambiente consiguió frenar la implantación de más placas solares en 45 hectáreas donde no se instalaron finalmente, aunque han permanecido cerradas con vallado cinegético que deja transitar a ciertas especies animales, pero no a los jabalíes.Hay terrenos catalogados dentro de la Red Natura 2000, CEPA, como Bien de Relevancia Local y de interés paleontológico, en el caso del término de Villena, es un «paisaje lunar muy bonito», indica la portavoz vecinal, quien apunta a otros impactos.Restos arqueológicos de la Edad de BronceSe hallaron restos arqueológicos de la Edad de Bronce que se llevaron al Museo de Villena, también había un «inmueble rústico protegido» que detrás tiene un aljibe centenario para agua de lluvia, aunque sólo se constató como «elemento dos». Pero omitieron este patrimonio de la Finca Collado de Arriba, antes comunicada con un camino hacia la actual Bodega Finca Collado, para ir a la capilla a las misas.«A mucha gente les horroriza y se desplazan a Villena por detrás, no quieren verlo y ya no vienen por aquí», por el recuerdo de cómo estaba antes, se lamenta MacFarlane, en un paraje con anidan y viven aves rapaces, el búho real, águilas perdiceras o una colonia importante de murciélagos.Una ubicación estratégica junto a una línea potente«No están considerando el efecto sinérgico entre todas las plantas, todo forma uno de los conjuntos más grandes de Europa», muestran la representante vecinal y la ecologista con un mapa en la mano.Aunque las tendencias en la normativa soplan viento a favor para este tipo de instalaciones de gran formato. Hay un Real Decreto reciente para «zonas de aceleración renovable», literalmente: «El nombre lo dice todo, agilizan los trámites y quitan informes de impacto ambiental, por eso tal vez hubo más laxitud con este proyecto», reflexiona Hernández.En el terreno de las hipótesis, sin que se pueda reprochar nada, la misma empresa alemana que ha comprado en Salinas está instalando un electrolizador para producir hidrógeno en Hamburgo y también existe un proyecto ambicioso de gasoducto para transportar este tipo de energía desde Escombreras (Murcia) hasta Francia.Una excavadora en los movimientos de tierra y trabajos de puesta a punto. Juan Carlos Soler«La red eléctrica es antigua, hay que ver cómo evolucionan proyectos de baterías, ya hay alguno en el Puerto de Valencia», agrega esta ingeniera, que también apunta al condicionante de una línea de 400 kilovoltios, al lado de la estación del AVE de Villena, para el volcado de energía. O los proyectos de un centro de datos y el Puerto Seco (polígono industrial) en Villena, según MacFarlane.De hecho, una de las dificultades para luchar contra las macroplantas fotovoltaicas radica en que «se van vendiendo de una empresa a otra y se pierde el rastro», tal como indica la dirigente vecinal, quien también analiza otro resorte económico a su favor: «En el campo no hay relevo generacional y aquí es muy difícil, se complica cultivar la uva con este calor que ha hecho los últimos años, estas empresas vinieron aquí porque hay tierra muy barata».Por ahora, este auténtico «mar» de paneles cuenta con todas las bendiciones legales, porque se archivó una denuncia penal derivada a la vía civil, por parte de la Fiscalía de Medio Ambiente. No obstante, desde la Bodega Finca Collado no están dispuestos a rendirse y también han contactado con el Ayuntamiento, por sus competencias en materia hidrológica. Es mucho más que estropear unas vistas bucólicas de campos de cultivo con una ‘plaga’ de paneles solares. No se trata de simple estética, aunque también. La proliferación de plantas fotovoltaicas junto a la antigua laguna de Salinas está transformando un valle de frutales del interior de Alicante en una auténtica pesadilla para los vecinos.«No aparecemos en el expediente, es como si no existiéramos. No sólo nosotros, todos los que viven en la zona, aunque muchos hayan claudicado», explica Samuel Castelló, de la Bodega Finca Collado, mientras contempla desolado los cientos de paneles solares que rodean sus viñedos y también los olivos, almendros y otros árboles de sus vecinos más próximos, aunque algunos hayan declinado luchar y hayan aceptado dinero como compensación. «Se nos ha invisibilizado, presentamos alegaciones muy concluyentes ante el Ministerio y sólo tenían que leérselo y ver que esto estaba mal», señala, para dar una idea de que han intentado frenar por la vía más inmediata un calvario que dura ya unos cinco años.Noticia relacionada general No No El Gobierno no podrá instalarlas, tal y como aprobó El Supremo anula la norma que permite plantas fotovoltaicas flotantes en embalses tras un recurso de Aragón EpEs más, incluso entre administraciones hay discrepancias sobre su validez. «La Conselleria de Medio Ambiente se ha opuesto al proyecto, en un documento vinculante sobre el que callan en Madrid, y la misma Generalitat presentó un contencioso contra el Ministerio, que está en el limbo, pendiente de resolución», añade Castelló.Elspeth MacFarlane y Alicia Hernández y diferentes vistas áreas de las instalaciones en el valle entre Salinas y Villena. Juan Carlos SolerAparte de estos primeros pasos infructuosos para frenar esta invasión de placas, hay una realidad evidente sobre el terreno. «A mediodía se ven las ondas por el calor», describe Elspeth MacFarlane, presidenta de la Asociación de Vecinos de Salinas y residente en este valle. «Como si fuera un aeropuerto», corrobora sobre este hecho Alicia Hernández, de Stop Plan Solar Vinalopó.A ese fenómeno visual de refracción de la luz al pasar por diferentes capas de la atmósfera, el «espejismo de aire caliente» o «brillo de calor», se añaden unos destellos cegadores cuando los rayos del sol se reflejan en las placas, una superficie inmensa que se pierde de vista. «Como las placas son oscuras, absorben más el calor y hay estudios que cifran el incremento de temperatura en entre uno y dos grados», explica Hernández sobre cómo se produce el fenómeno.Más allá de estas molestias, el riesgo para los lugareños del valle viene de las posibles inundaciones, por varias razones. «Han quitado la vegetación con capacidad para fijar suelo, las piedras. El símil es como construir una pista de patinaje para el agua», detalla esta representante de la plataforma ciudadana y ecologista.Con 15 litros de lluvia ya hubo daños«El 3 de mayo cayeron sólo 15 litros por metro cuadrado, que no es nada, y se inundó un terreno de un vecino y se destruyó un camino» que rápidamente repararon, recuerda. Es un ejemplo de lo que puede ocurrir en «una zona donde confluyen varias ramblas».Se ha agravado el riesgo de inundación por acumulación de agua en la hondonada, que antaño era una laguna. Desde allí ‘emigró’ el pueblo y se edificaron las casas en la ubicación actual. Se trata del denominado «riesgo geomorfológico», porque al hacer esa «rampa» gigante tras allanar y destruir los bancales, habrá avalanchas con las lluvias, sin freno.MacFarlane añade que «no se ha hecho drenaje» y no hay arquetas ni nada para la canalización de aguas pluviales. De momento, en octubre pronostican la llegada del temporal ‘El Niño’ y fenómenos de lluvias más fuertes que el año anterior.Ese peligro de riadas viene porque han compactado el suelo y quitado árboles, además de que con el calor se va a apelmazar más todavía el terreno, se produce un arrastre de limos, polvo fino, y se generan costras en la superficie.«Seguidores solares» con una destrucción irreversibleEl motivo de haberlo arrasado se encuentra en las necesidades de los llamados «seguidores solares», unos conjuntos de paneles que requieren de unos soportes de decenas de metros de longitud, «con un motor que hace girar las placas, no tiene que ver con los paneles que se ponen en las casas, por sus dimensiones y porque necesitan la orientación norte-sur», precisa Hernández.«Camuflan que se van a destruir los bancales: en la declaración de impacto ambiental se estipulaba que había que ‘minimizar los daños al suelo’, cuando en la práctica se ha eliminado todo», lamenta esta ingeniera y profesora de instituto.¿Las consecuencias a más largo plazo? «Ya no se va a volver a cultivar: han desaparecido los bancales, han hecho una plataforma única y quitado el suelo fértil, además de generar una pendiente única; dentro de 25 o 30 años, cuando se supone que se desmantela la instalación (lo dudamos mucho), habría que volver a hacer bancales y regenerar el suelo, lo que tarda cientos de años», según Hernández.Aunque inicialmente, estos afectados están a favor de la «descarbonización», no se puede avanzar de esta forma contraproducente que ocasiona más perjuicios medioambientales. «Europa al mismo tiempo nos protege, considera esto hábitat de interés de comunitario», pero luego no ha revisado ni inspeccionado la instalación de varias macroplantas fotovoltaicas, cuando este tipo de vegetación «mantiene el suelo vivo». «Como se la lleven, llega la desertificación, tienen un gran valor ecológico», señala Hernández.Los ‘seguidores solares’ de grandes dimensiones donde antes había bancales para retener la lluvia. Juan Carlos SolerPor ejemplo, hay unas plantas ahora aparentemente secas, que «abren el terreno y dejan que pasen las raíces de otras plantas, tienen unos líquenes que en verano se secan, blancos, pero fijan el yeso, de forma que cuando llueve no se lo lleva el agua, viven en ambientes tóxicos y aunque luego se quieran reponer, no se puede». Se protegen al volverse amarillas en verano porque no tienen agua para seguir haciendo la fotosíntesis, pero no mueren y vuelven a ser verdes en invierno y fijan suelo.De hecho, por esa razón, Medio Ambiente consiguió frenar la implantación de más placas solares en 45 hectáreas donde no se instalaron finalmente, aunque han permanecido cerradas con vallado cinegético que deja transitar a ciertas especies animales, pero no a los jabalíes.Hay terrenos catalogados dentro de la Red Natura 2000, CEPA, como Bien de Relevancia Local y de interés paleontológico, en el caso del término de Villena, es un «paisaje lunar muy bonito», indica la portavoz vecinal, quien apunta a otros impactos.Restos arqueológicos de la Edad de BronceSe hallaron restos arqueológicos de la Edad de Bronce que se llevaron al Museo de Villena, también había un «inmueble rústico protegido» que detrás tiene un aljibe centenario para agua de lluvia, aunque sólo se constató como «elemento dos». Pero omitieron este patrimonio de la Finca Collado de Arriba, antes comunicada con un camino hacia la actual Bodega Finca Collado, para ir a la capilla a las misas.«A mucha gente les horroriza y se desplazan a Villena por detrás, no quieren verlo y ya no vienen por aquí», por el recuerdo de cómo estaba antes, se lamenta MacFarlane, en un paraje con anidan y viven aves rapaces, el búho real, águilas perdiceras o una colonia importante de murciélagos.Una ubicación estratégica junto a una línea potente«No están considerando el efecto sinérgico entre todas las plantas, todo forma uno de los conjuntos más grandes de Europa», muestran la representante vecinal y la ecologista con un mapa en la mano.Aunque las tendencias en la normativa soplan viento a favor para este tipo de instalaciones de gran formato. Hay un Real Decreto reciente para «zonas de aceleración renovable», literalmente: «El nombre lo dice todo, agilizan los trámites y quitan informes de impacto ambiental, por eso tal vez hubo más laxitud con este proyecto», reflexiona Hernández.En el terreno de las hipótesis, sin que se pueda reprochar nada, la misma empresa alemana que ha comprado en Salinas está instalando un electrolizador para producir hidrógeno en Hamburgo y también existe un proyecto ambicioso de gasoducto para transportar este tipo de energía desde Escombreras (Murcia) hasta Francia.Una excavadora en los movimientos de tierra y trabajos de puesta a punto. Juan Carlos Soler«La red eléctrica es antigua, hay que ver cómo evolucionan proyectos de baterías, ya hay alguno en el Puerto de Valencia», agrega esta ingeniera, que también apunta al condicionante de una línea de 400 kilovoltios, al lado de la estación del AVE de Villena, para el volcado de energía. O los proyectos de un centro de datos y el Puerto Seco (polígono industrial) en Villena, según MacFarlane.De hecho, una de las dificultades para luchar contra las macroplantas fotovoltaicas radica en que «se van vendiendo de una empresa a otra y se pierde el rastro», tal como indica la dirigente vecinal, quien también analiza otro resorte económico a su favor: «En el campo no hay relevo generacional y aquí es muy difícil, se complica cultivar la uva con este calor que ha hecho los últimos años, estas empresas vinieron aquí porque hay tierra muy barata».Por ahora, este auténtico «mar» de paneles cuenta con todas las bendiciones legales, porque se archivó una denuncia penal derivada a la vía civil, por parte de la Fiscalía de Medio Ambiente. No obstante, desde la Bodega Finca Collado no están dispuestos a rendirse y también han contactado con el Ayuntamiento, por sus competencias en materia hidrológica.
Es mucho más que estropear unas vistas bucólicas de campos de cultivo con una ‘plaga’ de paneles solares. No se trata de simple estética, aunque también. La proliferación de plantas fotovoltaicas junto a la antigua laguna de Salinas está transformando un valle de frutales … del interior de Alicante en una auténtica pesadilla para los vecinos.
«No aparecemos en el expediente, es como si no existiéramos. No sólo nosotros, todos los que viven en la zona, aunque muchos hayan claudicado», explica Samuel Castelló, de la Bodega Finca Collado, mientras contempla desolado los cientos de paneles solares que rodean sus viñedos y también los olivos, almendros y otros árboles de sus vecinos más próximos, aunque algunos hayan declinado luchar y hayan aceptado dinero como compensación.
«Se nos ha invisibilizado, presentamos alegaciones muy concluyentes ante el Ministerio y sólo tenían que leérselo y ver que esto estaba mal», señala, para dar una idea de que han intentado frenar por la vía más inmediata un calvario que dura ya unos cinco años.
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El Gobierno no podrá instalarlas, tal y como aprobó
Es más, incluso entre administraciones hay discrepancias sobre su validez. «La Conselleria de Medio Ambiente se ha opuesto al proyecto, en un documento vinculante sobre el que callan en Madrid, y la misma Generalitat presentó un contencioso contra el Ministerio, que está en el limbo, pendiente de resolución», añade Castelló.
(Juan Carlos Soler)
Aparte de estos primeros pasos infructuosos para frenar esta invasión de placas, hay una realidad evidente sobre el terreno. «A mediodía se ven las ondas por el calor», describe Elspeth MacFarlane, presidenta de la Asociación de Vecinos de Salinas y residente en este valle. «Como si fuera un aeropuerto», corrobora sobre este hecho Alicia Hernández, de Stop Plan Solar Vinalopó.
A ese fenómeno visual de refracción de la luz al pasar por diferentes capas de la atmósfera, el «espejismo de aire caliente» o «brillo de calor», se añaden unos destellos cegadores cuando los rayos del sol se reflejan en las placas, una superficie inmensa que se pierde de vista. «Como las placas son oscuras, absorben más el calor y hay estudios que cifran el incremento de temperatura en entre uno y dos grados», explica Hernández sobre cómo se produce el fenómeno.
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Más allá de estas molestias, el riesgo para los lugareños del valle viene de las posibles inundaciones, por varias razones. «Han quitado la vegetación con capacidad para fijar suelo, las piedras. El símil es como construir una pista de patinaje para el agua», detalla esta representante de la plataforma ciudadana y ecologista.
Con 15 litros de lluvia ya hubo daños
«El 3 de mayo cayeron sólo 15 litros por metro cuadrado, que no es nada, y se inundó un terreno de un vecino y se destruyó un camino» que rápidamente repararon, recuerda. Es un ejemplo de lo que puede ocurrir en «una zona donde confluyen varias ramblas».
Se ha agravado el riesgo de inundación por acumulación de agua en la hondonada, que antaño era una laguna. Desde allí ‘emigró’ el pueblo y se edificaron las casas en la ubicación actual. Se trata del denominado «riesgo geomorfológico», porque al hacer esa «rampa» gigante tras allanar y destruir los bancales, habrá avalanchas con las lluvias, sin freno.
MacFarlane añade que «no se ha hecho drenaje» y no hay arquetas ni nada para la canalización de aguas pluviales. De momento, en octubre pronostican la llegada del temporal ‘El Niño’ y fenómenos de lluvias más fuertes que el año anterior.
Ese peligro de riadas viene porque han compactado el suelo y quitado árboles, además de que con el calor se va a apelmazar más todavía el terreno, se produce un arrastre de limos, polvo fino, y se generan costras en la superficie.
«Seguidores solares» con una destrucción irreversible
El motivo de haberlo arrasado se encuentra en las necesidades de los llamados «seguidores solares», unos conjuntos de paneles que requieren de unos soportes de decenas de metros de longitud, «con un motor que hace girar las placas, no tiene que ver con los paneles que se ponen en las casas, por sus dimensiones y porque necesitan la orientación norte-sur», precisa Hernández.
«Camuflan que se van a destruir los bancales: en la declaración de impacto ambiental se estipulaba que había que ‘minimizar los daños al suelo’, cuando en la práctica se ha eliminado todo», lamenta esta ingeniera y profesora de instituto.
¿Las consecuencias a más largo plazo? «Ya no se va a volver a cultivar: han desaparecido los bancales, han hecho una plataforma única y quitado el suelo fértil, además de generar una pendiente única; dentro de 25 o 30 años, cuando se supone que se desmantela la instalación (lo dudamos mucho), habría que volver a hacer bancales y regenerar el suelo, lo que tarda cientos de años», según Hernández.
Aunque inicialmente, estos afectados están a favor de la «descarbonización», no se puede avanzar de esta forma contraproducente que ocasiona más perjuicios medioambientales. «Europa al mismo tiempo nos protege, considera esto hábitat de interés de comunitario», pero luego no ha revisado ni inspeccionado la instalación de varias macroplantas fotovoltaicas, cuando este tipo de vegetación «mantiene el suelo vivo». «Como se la lleven, llega la desertificación, tienen un gran valor ecológico», señala Hernández.

(Juan Carlos Soler)
Por ejemplo, hay unas plantas ahora aparentemente secas, que «abren el terreno y dejan que pasen las raíces de otras plantas, tienen unos líquenes que en verano se secan, blancos, pero fijan el yeso, de forma que cuando llueve no se lo lleva el agua, viven en ambientes tóxicos y aunque luego se quieran reponer, no se puede». Se protegen al volverse amarillas en verano porque no tienen agua para seguir haciendo la fotosíntesis, pero no mueren y vuelven a ser verdes en invierno y fijan suelo.
De hecho, por esa razón, Medio Ambiente consiguió frenar la implantación de más placas solares en 45 hectáreas donde no se instalaron finalmente, aunque han permanecido cerradas con vallado cinegético que deja transitar a ciertas especies animales, pero no a los jabalíes.
Hay terrenos catalogados dentro de la Red Natura 2000, CEPA, como Bien de Relevancia Local y de interés paleontológico, en el caso del término de Villena, es un «paisaje lunar muy bonito», indica la portavoz vecinal, quien apunta a otros impactos.
Restos arqueológicos de la Edad de Bronce
Se hallaron restos arqueológicos de la Edad de Bronce que se llevaron al Museo de Villena, también había un «inmueble rústico protegido» que detrás tiene un aljibe centenario para agua de lluvia, aunque sólo se constató como «elemento dos». Pero omitieron este patrimonio de la Finca Collado de Arriba, antes comunicada con un camino hacia la actual Bodega Finca Collado, para ir a la capilla a las misas.
«A mucha gente les horroriza y se desplazan a Villena por detrás, no quieren verlo y ya no vienen por aquí», por el recuerdo de cómo estaba antes, se lamenta MacFarlane, en un paraje con anidan y viven aves rapaces, el búho real, águilas perdiceras o una colonia importante de murciélagos.
Una ubicación estratégica junto a una línea potente
«No están considerando el efecto sinérgico entre todas las plantas, todo forma uno de los conjuntos más grandes de Europa», muestran la representante vecinal y la ecologista con un mapa en la mano.
Aunque las tendencias en la normativa soplan viento a favor para este tipo de instalaciones de gran formato. Hay un Real Decreto reciente para «zonas de aceleración renovable», literalmente: «El nombre lo dice todo, agilizan los trámites y quitan informes de impacto ambiental, por eso tal vez hubo más laxitud con este proyecto», reflexiona Hernández.
En el terreno de las hipótesis, sin que se pueda reprochar nada, la misma empresa alemana que ha comprado en Salinas está instalando un electrolizador para producir hidrógeno en Hamburgo y también existe un proyecto ambicioso de gasoducto para transportar este tipo de energía desde Escombreras (Murcia) hasta Francia.

(Juan Carlos Soler)
«La red eléctrica es antigua, hay que ver cómo evolucionan proyectos de baterías, ya hay alguno en el Puerto de Valencia», agrega esta ingeniera, que también apunta al condicionante de una línea de 400 kilovoltios, al lado de la estación del AVE de Villena, para el volcado de energía. O los proyectos de un centro de datos y el Puerto Seco (polígono industrial) en Villena, según MacFarlane.
De hecho, una de las dificultades para luchar contra las macroplantas fotovoltaicas radica en que «se van vendiendo de una empresa a otra y se pierde el rastro», tal como indica la dirigente vecinal, quien también analiza otro resorte económico a su favor: «En el campo no hay relevo generacional y aquí es muy difícil, se complica cultivar la uva con este calor que ha hecho los últimos años, estas empresas vinieron aquí porque hay tierra muy barata».
Por ahora, este auténtico «mar» de paneles cuenta con todas las bendiciones legales, porque se archivó una denuncia penal derivada a la vía civil, por parte de la Fiscalía de Medio Ambiente. No obstante, desde la Bodega Finca Collado no están dispuestos a rendirse y también han contactado con el Ayuntamiento, por sus competencias en materia hidrológica.
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