Las colonias de Bernedo (Álava), donde el Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria investiga presuntos abusos a menores, estaban decoradas con propaganda del grupo proetarra Jardun Koordinadora. La semana pasada este grupúsculo radical de izquierda aberzale se dio a conocer después del envío a prisión provisional de su líder por presuntos delitos de terrorismo. Según ha podido saber ABC, la Ertzaintza encontró en octubre del año pasado pegatinas de Jarki (uno de los dos sectores que, junto a Aske, conforma Jardun) durante las diligencias practicadas en las instalaciones de Sarrea Euskal Udalekuak en Bernedo. El juicio sigue en fase de instrucción y el pasado 13 de octubre un menor que asistió a los campamentos organizados por esta asociación, «transfeminista y euskaldun», confirmó en sede judicial los juegos sexuales que practicaban los monitores en presencia de menores de 15 años y cómo estos les impedían hablar con sus padres. Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, el 24 de octubre de 2025 agentes de la Sección de Menores de la Sección Central de Investigación Criminal de la Ertzaintza (SECME) hicieron una inspección ocular en las instalaciones de Sarrea Euskal Udalekuak en Bernedo (Álava). Se trata de una de las diligencias practicadas hasta el momento dentro del caso de presuntos abusos a menores que instruye el Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria y que saltó a la prensa en septiembre del año pasado. Entonces, se hicieron públicas diversas cartas donde niños participantes en las colonias de verano organizadas por esta asociación denunciaban a sus padres desnudos integrales, prácticas de índole sexual de sus monitores o la obligación de utilizar baños mixtos bajo amenaza de castigo. Sarrea Euskal Udalekua defendió sus campamentos como «métodos» educativos «transfeministas». Explicaciones insuficientes a las que siguieron una cascada de denuncias de las familias . Más tarde, trascendió que los presuntos abusos eran conocidos desde tiempo atrás por las instituciones vascas. Tras estallar el escándalo, la Ertzaintza desveló que conocía desde «finales de 2024» que algo ocurría en Bernedo. Fue la denuncia de una trabajadora de la Diputación de Guipúzcoa, con menores tutelados a su cargo que habían acudido a los campamentos, lo que motivó la apertura de una investigación y la posterior remisión de un atestado el 30 de abril de 2025 al juzgado nº3 de Vitoria. Ni la policía ni los tribunales comunicaron estos pasos a la Fiscalía, quedando las pesquisas «en un limbo» según dijo la Fiscal Superior del País Vasco, Carmen Adán, y el campamento volvió a celebrarse en agosto.Después de esa aparente parálisis institucional, la Ertzaintza continuó investigando bajo mandato judicial, llegando a «fracturar» físicamente la cerradura de la finca de Bernedo donde se celebraban las colonias —las denuncias se extienden también a los centros de Sarrea Euskal Udalekuak en Abaigar y Goñi (Navarra)—. Así, el 23 de octubre de 2025 los agentes del SECME notificaron a la presidenta de Sarrea Euskal Udalekuak, S.E.L, su intención de llevar a cabo una inspección en la sede de los campamentos de Bernedo al día siguiente. La presidenta negó el acceso a la Ertzaintza. En cambio, a las 12.27 del día siguiente, después de recibir autorización del Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria y utilizar la ayuda de un cerrajero, los agentes de la Ertzaintza entraron al recinto. Los agentes rompieron la cerradura de la finca de Bernedo después de que los responsables de las colonias no autorizaran el acceso para inspeccionar el lugarAl entrar, en el jardín encontraron un mural con el lema «libre y rebelde» e imágenes de duendes y elfos, entre ellos uno desnudo enseñando las «nalgas» y los «senos». Después accedieron al porche donde también había un mural con «diferentes personajes de la mitología vasca» como una mujer con «patas de pato con las piernas cruzadas y desnuda , dejando ver un pecho y la zona púbica». En el otro extremo de la estancia, había otro mural que, según describieron los agentes, «podría representar la actividad en forma de aquelarre que algunos denunciantes indican en sus relatos». Antes, los menores habían explicado como, en alguna ocasión, los monitores de Euskal Udalekuak les habían llevado al monte alrededor de una hoguera donde, con poco más que «papel film» encima, practicaban juegos de aparente índole sexual delante de ellos. La propaganda antipolicialYa en el interior de la finca de Bernedo, los ertzainas comprobaron que «las condiciones de salubridad y espacio en las que pernoctaban no eran las ideales» . En el informe redactado por el SECME, al que ha tenido acceso ABC, pueden verse imágenes donde las camas en las que dormían los niños están apiñadas y algunos de los colchones presentan muestras de suciedad evidentes: «Se ajustan al tamaño del dormitorio introduciendo en el mismo el mayor número posible de literas». En cada turno (varios durante cada verano) había aproximadamente 120 niños. Conforme iban avanzando, tanto en los baños como en otras estancias, los agentes siguieron encontrando imágenes de figuras desnudas pintadas en lugares como los espejos de los baños. Más allá de esto también les llamaron a la atención distintos adhesivos incitando al «odio contra la policía». Algunas imágenes de la decoración del interior de Bernedo que representan los aquelarres que, presuntamente, practicaban los monitores y denuncian los menores ABCEn primer lugar, en la cocina del campamento, donde en el techo figuraba la consigna «bienvenidos al infierno» , se localizaron en un mural de corcho «dos pasquines» en los que podía leerse «munipa idiota» y «A.C.A.B» (All Cops Are Bastard, o todos los policías son unos bastardos por su traducción del inglés). En segundo lugar, y este es el más significativo, en una estancia dedicada a almacenar «material audiovisual» aparece un poster con un policía con los ojos tachados sobre el lema «sois los perros del sistema» en euskera. En este caso, el adhesivo era del grupo Jarki, una de las dos ramas que componen el grupúsculo proetarra Jardun , dado a conocer la ultima semana después del envío a prisión provisional de su líder, Aratz Bilbao, y su portavoz, Malen Grunig, acusados de presuntos delitos de terrorismo. Si bien esto no quiere decir que los monitores de Bernedo fueran integrantes activos de Jardun (este extremo no ha podido ser confirmado por este diario), el hallazgo de cartelería de Jarki refrenda las sospechas de adoctrinamiento en las colonias de Sarrea Euskal Udalekuak. Según la documentación consultada por ABC, más allá del presunto exhibicionismo, los castigos a los niños si se negaban a ducharse juntos y desnudos o las condiciones de insalubridad de las colonias de Sarrea Euskal Udalekuak, también se investigan posibles actividades de adoctrinamiento, como la quema de banderas de España, que coinciden con la ideología de Jardun. Las colonias de Bernedo (Álava), donde el Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria investiga presuntos abusos a menores, estaban decoradas con propaganda del grupo proetarra Jardun Koordinadora. La semana pasada este grupúsculo radical de izquierda aberzale se dio a conocer después del envío a prisión provisional de su líder por presuntos delitos de terrorismo. Según ha podido saber ABC, la Ertzaintza encontró en octubre del año pasado pegatinas de Jarki (uno de los dos sectores que, junto a Aske, conforma Jardun) durante las diligencias practicadas en las instalaciones de Sarrea Euskal Udalekuak en Bernedo. El juicio sigue en fase de instrucción y el pasado 13 de octubre un menor que asistió a los campamentos organizados por esta asociación, «transfeminista y euskaldun», confirmó en sede judicial los juegos sexuales que practicaban los monitores en presencia de menores de 15 años y cómo estos les impedían hablar con sus padres. Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, el 24 de octubre de 2025 agentes de la Sección de Menores de la Sección Central de Investigación Criminal de la Ertzaintza (SECME) hicieron una inspección ocular en las instalaciones de Sarrea Euskal Udalekuak en Bernedo (Álava). Se trata de una de las diligencias practicadas hasta el momento dentro del caso de presuntos abusos a menores que instruye el Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria y que saltó a la prensa en septiembre del año pasado. Entonces, se hicieron públicas diversas cartas donde niños participantes en las colonias de verano organizadas por esta asociación denunciaban a sus padres desnudos integrales, prácticas de índole sexual de sus monitores o la obligación de utilizar baños mixtos bajo amenaza de castigo. Sarrea Euskal Udalekua defendió sus campamentos como «métodos» educativos «transfeministas». Explicaciones insuficientes a las que siguieron una cascada de denuncias de las familias . Más tarde, trascendió que los presuntos abusos eran conocidos desde tiempo atrás por las instituciones vascas. Tras estallar el escándalo, la Ertzaintza desveló que conocía desde «finales de 2024» que algo ocurría en Bernedo. Fue la denuncia de una trabajadora de la Diputación de Guipúzcoa, con menores tutelados a su cargo que habían acudido a los campamentos, lo que motivó la apertura de una investigación y la posterior remisión de un atestado el 30 de abril de 2025 al juzgado nº3 de Vitoria. Ni la policía ni los tribunales comunicaron estos pasos a la Fiscalía, quedando las pesquisas «en un limbo» según dijo la Fiscal Superior del País Vasco, Carmen Adán, y el campamento volvió a celebrarse en agosto.Después de esa aparente parálisis institucional, la Ertzaintza continuó investigando bajo mandato judicial, llegando a «fracturar» físicamente la cerradura de la finca de Bernedo donde se celebraban las colonias —las denuncias se extienden también a los centros de Sarrea Euskal Udalekuak en Abaigar y Goñi (Navarra)—. Así, el 23 de octubre de 2025 los agentes del SECME notificaron a la presidenta de Sarrea Euskal Udalekuak, S.E.L, su intención de llevar a cabo una inspección en la sede de los campamentos de Bernedo al día siguiente. La presidenta negó el acceso a la Ertzaintza. En cambio, a las 12.27 del día siguiente, después de recibir autorización del Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria y utilizar la ayuda de un cerrajero, los agentes de la Ertzaintza entraron al recinto. Los agentes rompieron la cerradura de la finca de Bernedo después de que los responsables de las colonias no autorizaran el acceso para inspeccionar el lugarAl entrar, en el jardín encontraron un mural con el lema «libre y rebelde» e imágenes de duendes y elfos, entre ellos uno desnudo enseñando las «nalgas» y los «senos». Después accedieron al porche donde también había un mural con «diferentes personajes de la mitología vasca» como una mujer con «patas de pato con las piernas cruzadas y desnuda , dejando ver un pecho y la zona púbica». En el otro extremo de la estancia, había otro mural que, según describieron los agentes, «podría representar la actividad en forma de aquelarre que algunos denunciantes indican en sus relatos». Antes, los menores habían explicado como, en alguna ocasión, los monitores de Euskal Udalekuak les habían llevado al monte alrededor de una hoguera donde, con poco más que «papel film» encima, practicaban juegos de aparente índole sexual delante de ellos. La propaganda antipolicialYa en el interior de la finca de Bernedo, los ertzainas comprobaron que «las condiciones de salubridad y espacio en las que pernoctaban no eran las ideales» . En el informe redactado por el SECME, al que ha tenido acceso ABC, pueden verse imágenes donde las camas en las que dormían los niños están apiñadas y algunos de los colchones presentan muestras de suciedad evidentes: «Se ajustan al tamaño del dormitorio introduciendo en el mismo el mayor número posible de literas». En cada turno (varios durante cada verano) había aproximadamente 120 niños. Conforme iban avanzando, tanto en los baños como en otras estancias, los agentes siguieron encontrando imágenes de figuras desnudas pintadas en lugares como los espejos de los baños. Más allá de esto también les llamaron a la atención distintos adhesivos incitando al «odio contra la policía». Algunas imágenes de la decoración del interior de Bernedo que representan los aquelarres que, presuntamente, practicaban los monitores y denuncian los menores ABCEn primer lugar, en la cocina del campamento, donde en el techo figuraba la consigna «bienvenidos al infierno» , se localizaron en un mural de corcho «dos pasquines» en los que podía leerse «munipa idiota» y «A.C.A.B» (All Cops Are Bastard, o todos los policías son unos bastardos por su traducción del inglés). En segundo lugar, y este es el más significativo, en una estancia dedicada a almacenar «material audiovisual» aparece un poster con un policía con los ojos tachados sobre el lema «sois los perros del sistema» en euskera. En este caso, el adhesivo era del grupo Jarki, una de las dos ramas que componen el grupúsculo proetarra Jardun , dado a conocer la ultima semana después del envío a prisión provisional de su líder, Aratz Bilbao, y su portavoz, Malen Grunig, acusados de presuntos delitos de terrorismo. Si bien esto no quiere decir que los monitores de Bernedo fueran integrantes activos de Jardun (este extremo no ha podido ser confirmado por este diario), el hallazgo de cartelería de Jarki refrenda las sospechas de adoctrinamiento en las colonias de Sarrea Euskal Udalekuak. Según la documentación consultada por ABC, más allá del presunto exhibicionismo, los castigos a los niños si se negaban a ducharse juntos y desnudos o las condiciones de insalubridad de las colonias de Sarrea Euskal Udalekuak, también se investigan posibles actividades de adoctrinamiento, como la quema de banderas de España, que coinciden con la ideología de Jardun.
Las colonias de Bernedo (Álava), donde el Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria investiga presuntos abusos a menores, estaban decoradas con propaganda del grupo proetarra Jardun Koordinadora. La semana pasada este grupúsculo radical de izquierda aberzale se dio a conocer después del envío a … prisión provisional de su líder por presuntos delitos de terrorismo. Según ha podido saber ABC, la Ertzaintza encontró en octubre del año pasado pegatinas de Jarki (uno de los dos sectores que, junto a Aske, conforma Jardun) durante las diligencias practicadas en las instalaciones de Sarrea Euskal Udalekuak en Bernedo. El juicio sigue en fase de instrucción y el pasado 13 de octubre un menor que asistió a los campamentos organizados por esta asociación, «transfeminista y euskaldun», confirmó en sede judicial los juegos sexuales que practicaban los monitores en presencia de menores de 15 años y cómo estos les impedían hablar con sus padres.
Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, el 24 de octubre de 2025 agentes de la Sección de Menores de la Sección Central de Investigación Criminal de la Ertzaintza (SECME) hicieron una inspección ocular en las instalaciones de Sarrea Euskal Udalekuak en Bernedo (Álava). Se trata de una de las diligencias practicadas hasta el momento dentro del caso de presuntos abusos a menores que instruye el Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria y que saltó a la prensa en septiembre del año pasado. Entonces, se hicieron públicas diversas cartas donde niños participantes en las colonias de verano organizadas por esta asociación denunciaban a sus padres desnudos integrales, prácticas de índole sexual de sus monitores o la obligación de utilizar baños mixtos bajo amenaza de castigo.
Sarrea Euskal Udalekua defendió sus campamentos como «métodos» educativos «transfeministas». Explicaciones insuficientes a las que siguieron una cascada de denuncias de las familias. Más tarde, trascendió que los presuntos abusos eran conocidos desde tiempo atrás por las instituciones vascas. Tras estallar el escándalo, la Ertzaintza desveló que conocía desde «finales de 2024» que algo ocurría en Bernedo. Fue la denuncia de una trabajadora de la Diputación de Guipúzcoa, con menores tutelados a su cargo que habían acudido a los campamentos, lo que motivó la apertura de una investigación y la posterior remisión de un atestado el 30 de abril de 2025 al juzgado nº3 de Vitoria. Ni la policía ni los tribunales comunicaron estos pasos a la Fiscalía, quedando las pesquisas «en un limbo» según dijo la Fiscal Superior del País Vasco, Carmen Adán, y el campamento volvió a celebrarse en agosto.
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Después de esa aparente parálisis institucional, la Ertzaintza continuó investigando bajo mandato judicial, llegando a «fracturar» físicamente la cerradura de la finca de Bernedo donde se celebraban las colonias —las denuncias se extienden también a los centros de Sarrea Euskal Udalekuak en Abaigar y Goñi (Navarra)—. Así, el 23 de octubre de 2025 los agentes del SECME notificaron a la presidenta de Sarrea Euskal Udalekuak, S.E.L, su intención de llevar a cabo una inspección en la sede de los campamentos de Bernedo al día siguiente. La presidenta negó el acceso a la Ertzaintza. En cambio, a las 12.27 del día siguiente, después de recibir autorización del Juzgado de Instrucción nº3 de Vitoria y utilizar la ayuda de un cerrajero, los agentes de la Ertzaintza entraron al recinto.
Los agentes rompieron la cerradura de la finca de Bernedo después de que los responsables de las colonias no autorizaran el acceso para inspeccionar el lugar
Al entrar, en el jardín encontraron un mural con el lema «libre y rebelde» e imágenes de duendes y elfos, entre ellos uno desnudo enseñando las «nalgas» y los «senos». Después accedieron al porche donde también había un mural con «diferentes personajes de la mitología vasca» como una mujer con «patas de pato con las piernas cruzadas y desnuda, dejando ver un pecho y la zona púbica». En el otro extremo de la estancia, había otro mural que, según describieron los agentes, «podría representar la actividad en forma de aquelarre que algunos denunciantes indican en sus relatos». Antes, los menores habían explicado como, en alguna ocasión, los monitores de Euskal Udalekuak les habían llevado al monte alrededor de una hoguera donde, con poco más que «papel film» encima, practicaban juegos de aparente índole sexual delante de ellos.
La propaganda antipolicial
Ya en el interior de la finca de Bernedo, los ertzainas comprobaron que «las condiciones de salubridad y espacio en las que pernoctaban no eran las ideales». En el informe redactado por el SECME, al que ha tenido acceso ABC, pueden verse imágenes donde las camas en las que dormían los niños están apiñadas y algunos de los colchones presentan muestras de suciedad evidentes: «Se ajustan al tamaño del dormitorio introduciendo en el mismo el mayor número posible de literas». En cada turno (varios durante cada verano) había aproximadamente 120 niños. Conforme iban avanzando, tanto en los baños como en otras estancias, los agentes siguieron encontrando imágenes de figuras desnudas pintadas en lugares como los espejos de los baños. Más allá de esto también les llamaron a la atención distintos adhesivos incitando al «odio contra la policía».
(ABC)
En primer lugar, en la cocina del campamento, donde en el techo figuraba la consigna «bienvenidos al infierno», se localizaron en un mural de corcho «dos pasquines» en los que podía leerse «munipa idiota» y «A.C.A.B» (All Cops Are Bastard, o todos los policías son unos bastardos por su traducción del inglés). En segundo lugar, y este es el más significativo, en una estancia dedicada a almacenar «material audiovisual» aparece un poster con un policía con los ojos tachados sobre el lema «sois los perros del sistema» en euskera. En este caso, el adhesivo era del grupo Jarki, una de las dos ramas que componen el grupúsculo proetarra Jardun, dado a conocer la ultima semana después del envío a prisión provisional de su líder, Aratz Bilbao, y su portavoz, Malen Grunig, acusados de presuntos delitos de terrorismo.
Si bien esto no quiere decir que los monitores de Bernedo fueran integrantes activos de Jardun (este extremo no ha podido ser confirmado por este diario), el hallazgo de cartelería de Jarki refrenda las sospechas de adoctrinamiento en las colonias de Sarrea Euskal Udalekuak. Según la documentación consultada por ABC, más allá del presunto exhibicionismo, los castigos a los niños si se negaban a ducharse juntos y desnudos o las condiciones de insalubridad de las colonias de Sarrea Euskal Udalekuak, también se investigan posibles actividades de adoctrinamiento, como la quema de banderas de España, que coinciden con la ideología de Jardun.
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