Tres décadas han pasado desde que despegaron los primeros proyectos de la autovía A-11. Una infraestructura largamente reclamada por municipios y vecinos de la zona como fórmula para conseguir descongestionar una N-122 cargada de vehículos pesados y que acumula accidentes y víctimas mortales. Solo en lo que va de año ya han perdido la vida seis personas sobre este asfalto -en todo 2025 fueron cinco- de este trazado. En cuatro de los cinco accidentes registrados estaban implicados camiones. La anhelada Autovía del Duero encara este mes de agosto, según las últimas previsiones del Ministerio de Transportes, una de sus fases cruciales al abrir, de manera parcial -no serán todos los kilómetros ni para todos los vehículos-, el tramo más polémico, el que atraviesa los viñedos de la Ribera. Desde el inicio -allá por los años 90 del pasado siglo- ha sido ese recorrido el que más se ha atragantado por la oposición de las bodegas y alguno de los municipios afectados. Pasaron años de estudios, propuestas alternativas y conflictos hasta llegar a una solución definitiva, que llevó el trazado a la margen derecha del río.El planteamiento inicial es que la próxima semana – se habló del 24 de agosto-, sea cuando finalmente arranquen 31 nuevos kilómetros -26 en sentido Peñafiel, según la última propuesta- de los 34 que completan el tramo entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba, en la provincia de Valladolid. Si bien aún no hay comunicación oficial ni las instituciones han recibido invitación para un acto que estaba previsto primero para finales del pasado año y, más tarde, en la primavera de este 2026 y el 27 de julio. Por el momento, la doble calzada no alcanzará todo el trayecto hasta que se complete el viaducto sobre el río Duero -la previsión del Ministerio de Transportes es que esté concluido en unos cinco o seis meses-. Una solución que los alcaldes del entorno ven como un avance, pero que también afrontan con «incertidumbre».Hasta que se culmine la construcción del puente que queda pendiente, el tráfico se desviará tras esos 31 kilómetros por carreteras sencundarias: la VP-3001 a la altura de San Bernardo y VA-101, en la travesía de Pesquera de Duero, para después volver a conectar con la N-122 cerca de Peñafiel. Obras de construcción del viaducto sobre el río Duero Ministerio de TransportesEs precisamente ese desvío el que genera inquietud en la zona porque el nuevo volumen de tráfico que deba asumir esas vías afecte a la seguridad vial. Los regidores de los municipios afectados no tenían este miércoles la confirmación oficial de la nueva apertura y reclaman la puesta en marcha total del tramo «cuanto antes». Así lo señala el alcalde de Peñafiel, Roberto Diez, quien pide que se haga un «seguimiento constante» de las condiciones de esa derivación de la circulación que supone unos 8,5 kilómetros por vías comarcales. Preocupa especialmente la travesía de Pesquera por la «estrechez» de la vía, comenta, aunque los alcaldes explican que está garantizado que los vehículos pesados no pasarán por ese punto. Lo que sí pidieron en la reunión mantenida con el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, son mejoras en aspectos como la señalización para poder garantizar la seguridad.«Expectantes» esperan en Pesquera de Duero la inauguración del nuevo tramo, afirma su alcalde, José Luis Martínez. «En un principio había cierto miedo entre los vecinos por el paso de camiones, pero ahora se ha prohibido el paso de vehículos pesados», señala, por lo que «se ha relajado el ambiente». Lo que sí aguardan es un mayor tránsito de vehículos a través del pueblo, incluso superior a las previsiones que maneja el Ministerio. Un proyecto «nacional»«Habrá que ver cómo nos afecta», explica Martínez, quien advierte de que en la época de vendimia aumenta por la vía que atraviesa el municipio la circulación de tractores y los vehículos. «Pasan a ser el doble que en otra época del año porque en esta zona tenemos muchas bodegas», detalla, y a eso habrá que añadir ahora los que accedan a ese itinerario provisional. Por ello, reclama que pueda ponerse en marcha cuanto antes todo el tramo, incluyendo el viaducto, para que se beneficien los vecinos de la zona y no se vean alterados los niveles de circulación. Una reivindicación que comparte la plataforma ciudadana ‘A-11 Pasos’, que lleva tres décadas reclamando la puesta en marcha de la Autovía del Duero y denunciando «retraso tras retraso» en su construcción. «Lo que les pedimos a las administraciones es que hagan su trabajo y se lo tomen en serio», señala una de las portavoces, Alicia del Pozo, porque considera que «esta carretera nacional tendría que ser ya una autovía desde hace mucho tiempo». Mientras, «susto tras susto y muertes», apunta sobre un proyecto que, según dice, no incumbe «solo a la provincia de Valladolid o la comarca de Peñafiel», desde donde muchas personas la utilizan «todos los días para ir a trabajar», sino que es un trayecto que «atraviesa toda la Península Ibérica y recorre varias comunidades y territorios». La N-122 une Portugal con Aragón. Reconoce que los nuevos kilómetros pueden ser un «avance» que beneficie a vecinos de la comarca, pero considera que abrir ese tramo sin el viaducto y con el desvío es una «chapuza». Si esto ya era un «caos» y un «horror», «veremos ahora» cuando «se traslade el problema de la N-122» a una «comarcal que no está preparada para asumir ese volumen de tráfico». En ese mismo sentido, asegura que lo que se está haciendo en la construcción de esta vía es «parche tras parche» y advierte que cuando se consiga abrir el viaducto, para el que no confían demasiado en los plazos planteados en el Ministerio, persistirá el «problema» del tramo aún pendiente entre Quintanilla y Castrillo de la Vega que incluye la circunvalación de Peñafiel y para el que se adaptado el proyecto, pero para el que la plataforma prevé retrasos de «ocho años más». La solución prevista por el Ministerio de Transportes no salió indemne de la bronca política y el cruce de acusaciones entre las tres administraciones implicadas. El departamento dirigido por Óscar Puente llegó a acusar de «boicot» a la apertura parcial del nuevo tramo a la Diputación de Valladolid y a la Junta de Castilla y León, titulares de las dos vías que utilizará el desvío.Maquinaria trabajando en las obras de la Autovía del Duero en San Martín del Pedroso (Zamora), cerca de la frontera con Portugal ABC Máquinas trabajan en el tramo más retrasado, el zamorano hasta Portugal La conexión Valladolid-Zamora hace tiempo que ya se puede hacer por autovía a través de la A-11, mientras la histórica y cada vez más deteriorada carretera nacional N-122 sigue uniendo los pueblos a su paso por ambas provincias. Sin embargo, desde la capital zamorana hasta la frontera con Portugal está el tramo más rezagado de la denominada Autovía del Duero, que también es parte del trazado europeo de la E-82, sí desdoblado en el lado luso. Si bien, las máquinas trabajan ya en la construcción del primer tramo. Eso sí, escaso. Apenas kilómetro y medio de lo que está llamado a ser autovía entre San Martín del Pedroso y la frontera portuguesa, de los más de 70 kilómetros totales que siguen siendo de única calzada de doble sentido en la que los accidentes en colisiones frontales son una desgracia que se repite con cierta frecuencia. Más de un año resta al menos hasta que se concluyan los trabajos, que acumulan retrasos ya desde los primeros compases, en los que surgieron problemas con desmontes y otras actuaciones, elevando también el presupuesto, inicialmente cifrado en 7,2 millones de euros. Un primer paso hacia el ansiado desdoblamiento de una vía con carga de vehículos, sobre todo pesados, que tienen por esta carretera una vía de comunicación habitual de conexión entre el Atlántico y el resto de Europa. La otra actuación en marcha, aunque aún en sus prolegómenos, es la variante de Alcañices, cuyo proyecto de construcción (seis kilómetros) está sometido a información pública y constituye la primera fase del tramo entre Fonfría y esta localidad. El proyecto aprobado provisionalmente por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible calculaba una inversión de 49,6 millones de euros (IVA incluido) para la primera calzada de este trazado, al sur de la localidad y con dos conexiones con el pueblo. En 2019, en una actualización de la evaluación de impacto ambiental de los 71 kilómetros pendientes de conversión de la Autovía del Duero en la provincia de Zamora cifraban ya entonces en 328 millones la inversión necesaria. Al respecto, añadía que la inauguración que se prevé este mes es uno de los mayores tramos de vía rápida que se abrirán en los próximos tiempos en España y que permitirá reducir los siniestros mortales que acumula la N-122. La intención, decían, es que los kilómetros ya acabados pudieran aprovecharse pese a que el puente sobre el Duero no esté aún terminado. Pero para ello es necesario la derivación del tráfico por San Bernardo y Pesquera y usar las vías provincial y autonómica. Tanto Diputación como Junta de Castilla y León reprocharon al Gobierno la falta de «coordinación institucional» y temían, sobre todo, por la «peligrosidad» de que un volumen importante de tráfico pasase a circular por esas vías más pequeñas. Tras días de reuniones y tiras y afloja, las tres administraciones acercaron posturas al restringir el paso de los vehículos pesados por el itinerario provisional, lo que suponía uno de los principales «problemas técnicos» detectados por la administración provincial. Las dos instituciones de la Comunidad seguían percibiendo algunas «dificultades», pero las posiciones se aproximaron en las últimas reuniones con la propuesta final de Transportes. De hecho, en la última publicación al respecto del ministro Óscar Puente en redes sociales -fechada el 29 de julio- se mostró confiado en que en el mes de agosto, «con los informes favorables de todas las administraciones, y las medidas de seguridad necesarias en las vías de continuación» se pudieran poner en marcha los nuevos kilómetros. De esta forma, más de 200 kilómetros de los 305 kilómetros de la N-122 entre Soria y Zamora serán de doble calzada. A los que se pondrán en marcha y los que ya existen entre Valladolid y Tudela se suman los 14,9 de la circunvalación de Aranda, los 62,4 entre Langa de Duero y Mallona (Soria) y los 102 entre las capitales vallisoletana y zamorana. Para otros tramos pendientes, se están actualizando los proyectos. Tres décadas han pasado desde que despegaron los primeros proyectos de la autovía A-11. Una infraestructura largamente reclamada por municipios y vecinos de la zona como fórmula para conseguir descongestionar una N-122 cargada de vehículos pesados y que acumula accidentes y víctimas mortales. Solo en lo que va de año ya han perdido la vida seis personas sobre este asfalto -en todo 2025 fueron cinco- de este trazado. En cuatro de los cinco accidentes registrados estaban implicados camiones. La anhelada Autovía del Duero encara este mes de agosto, según las últimas previsiones del Ministerio de Transportes, una de sus fases cruciales al abrir, de manera parcial -no serán todos los kilómetros ni para todos los vehículos-, el tramo más polémico, el que atraviesa los viñedos de la Ribera. Desde el inicio -allá por los años 90 del pasado siglo- ha sido ese recorrido el que más se ha atragantado por la oposición de las bodegas y alguno de los municipios afectados. Pasaron años de estudios, propuestas alternativas y conflictos hasta llegar a una solución definitiva, que llevó el trazado a la margen derecha del río.El planteamiento inicial es que la próxima semana – se habló del 24 de agosto-, sea cuando finalmente arranquen 31 nuevos kilómetros -26 en sentido Peñafiel, según la última propuesta- de los 34 que completan el tramo entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba, en la provincia de Valladolid. Si bien aún no hay comunicación oficial ni las instituciones han recibido invitación para un acto que estaba previsto primero para finales del pasado año y, más tarde, en la primavera de este 2026 y el 27 de julio. Por el momento, la doble calzada no alcanzará todo el trayecto hasta que se complete el viaducto sobre el río Duero -la previsión del Ministerio de Transportes es que esté concluido en unos cinco o seis meses-. Una solución que los alcaldes del entorno ven como un avance, pero que también afrontan con «incertidumbre».Hasta que se culmine la construcción del puente que queda pendiente, el tráfico se desviará tras esos 31 kilómetros por carreteras sencundarias: la VP-3001 a la altura de San Bernardo y VA-101, en la travesía de Pesquera de Duero, para después volver a conectar con la N-122 cerca de Peñafiel. Obras de construcción del viaducto sobre el río Duero Ministerio de TransportesEs precisamente ese desvío el que genera inquietud en la zona porque el nuevo volumen de tráfico que deba asumir esas vías afecte a la seguridad vial. Los regidores de los municipios afectados no tenían este miércoles la confirmación oficial de la nueva apertura y reclaman la puesta en marcha total del tramo «cuanto antes». Así lo señala el alcalde de Peñafiel, Roberto Diez, quien pide que se haga un «seguimiento constante» de las condiciones de esa derivación de la circulación que supone unos 8,5 kilómetros por vías comarcales. Preocupa especialmente la travesía de Pesquera por la «estrechez» de la vía, comenta, aunque los alcaldes explican que está garantizado que los vehículos pesados no pasarán por ese punto. Lo que sí pidieron en la reunión mantenida con el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, son mejoras en aspectos como la señalización para poder garantizar la seguridad.«Expectantes» esperan en Pesquera de Duero la inauguración del nuevo tramo, afirma su alcalde, José Luis Martínez. «En un principio había cierto miedo entre los vecinos por el paso de camiones, pero ahora se ha prohibido el paso de vehículos pesados», señala, por lo que «se ha relajado el ambiente». Lo que sí aguardan es un mayor tránsito de vehículos a través del pueblo, incluso superior a las previsiones que maneja el Ministerio. Un proyecto «nacional»«Habrá que ver cómo nos afecta», explica Martínez, quien advierte de que en la época de vendimia aumenta por la vía que atraviesa el municipio la circulación de tractores y los vehículos. «Pasan a ser el doble que en otra época del año porque en esta zona tenemos muchas bodegas», detalla, y a eso habrá que añadir ahora los que accedan a ese itinerario provisional. Por ello, reclama que pueda ponerse en marcha cuanto antes todo el tramo, incluyendo el viaducto, para que se beneficien los vecinos de la zona y no se vean alterados los niveles de circulación. Una reivindicación que comparte la plataforma ciudadana ‘A-11 Pasos’, que lleva tres décadas reclamando la puesta en marcha de la Autovía del Duero y denunciando «retraso tras retraso» en su construcción. «Lo que les pedimos a las administraciones es que hagan su trabajo y se lo tomen en serio», señala una de las portavoces, Alicia del Pozo, porque considera que «esta carretera nacional tendría que ser ya una autovía desde hace mucho tiempo». Mientras, «susto tras susto y muertes», apunta sobre un proyecto que, según dice, no incumbe «solo a la provincia de Valladolid o la comarca de Peñafiel», desde donde muchas personas la utilizan «todos los días para ir a trabajar», sino que es un trayecto que «atraviesa toda la Península Ibérica y recorre varias comunidades y territorios». La N-122 une Portugal con Aragón. Reconoce que los nuevos kilómetros pueden ser un «avance» que beneficie a vecinos de la comarca, pero considera que abrir ese tramo sin el viaducto y con el desvío es una «chapuza». Si esto ya era un «caos» y un «horror», «veremos ahora» cuando «se traslade el problema de la N-122» a una «comarcal que no está preparada para asumir ese volumen de tráfico». En ese mismo sentido, asegura que lo que se está haciendo en la construcción de esta vía es «parche tras parche» y advierte que cuando se consiga abrir el viaducto, para el que no confían demasiado en los plazos planteados en el Ministerio, persistirá el «problema» del tramo aún pendiente entre Quintanilla y Castrillo de la Vega que incluye la circunvalación de Peñafiel y para el que se adaptado el proyecto, pero para el que la plataforma prevé retrasos de «ocho años más». La solución prevista por el Ministerio de Transportes no salió indemne de la bronca política y el cruce de acusaciones entre las tres administraciones implicadas. El departamento dirigido por Óscar Puente llegó a acusar de «boicot» a la apertura parcial del nuevo tramo a la Diputación de Valladolid y a la Junta de Castilla y León, titulares de las dos vías que utilizará el desvío.Maquinaria trabajando en las obras de la Autovía del Duero en San Martín del Pedroso (Zamora), cerca de la frontera con Portugal ABC Máquinas trabajan en el tramo más retrasado, el zamorano hasta Portugal La conexión Valladolid-Zamora hace tiempo que ya se puede hacer por autovía a través de la A-11, mientras la histórica y cada vez más deteriorada carretera nacional N-122 sigue uniendo los pueblos a su paso por ambas provincias. Sin embargo, desde la capital zamorana hasta la frontera con Portugal está el tramo más rezagado de la denominada Autovía del Duero, que también es parte del trazado europeo de la E-82, sí desdoblado en el lado luso. Si bien, las máquinas trabajan ya en la construcción del primer tramo. Eso sí, escaso. Apenas kilómetro y medio de lo que está llamado a ser autovía entre San Martín del Pedroso y la frontera portuguesa, de los más de 70 kilómetros totales que siguen siendo de única calzada de doble sentido en la que los accidentes en colisiones frontales son una desgracia que se repite con cierta frecuencia. Más de un año resta al menos hasta que se concluyan los trabajos, que acumulan retrasos ya desde los primeros compases, en los que surgieron problemas con desmontes y otras actuaciones, elevando también el presupuesto, inicialmente cifrado en 7,2 millones de euros. Un primer paso hacia el ansiado desdoblamiento de una vía con carga de vehículos, sobre todo pesados, que tienen por esta carretera una vía de comunicación habitual de conexión entre el Atlántico y el resto de Europa. La otra actuación en marcha, aunque aún en sus prolegómenos, es la variante de Alcañices, cuyo proyecto de construcción (seis kilómetros) está sometido a información pública y constituye la primera fase del tramo entre Fonfría y esta localidad. El proyecto aprobado provisionalmente por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible calculaba una inversión de 49,6 millones de euros (IVA incluido) para la primera calzada de este trazado, al sur de la localidad y con dos conexiones con el pueblo. En 2019, en una actualización de la evaluación de impacto ambiental de los 71 kilómetros pendientes de conversión de la Autovía del Duero en la provincia de Zamora cifraban ya entonces en 328 millones la inversión necesaria. Al respecto, añadía que la inauguración que se prevé este mes es uno de los mayores tramos de vía rápida que se abrirán en los próximos tiempos en España y que permitirá reducir los siniestros mortales que acumula la N-122. La intención, decían, es que los kilómetros ya acabados pudieran aprovecharse pese a que el puente sobre el Duero no esté aún terminado. Pero para ello es necesario la derivación del tráfico por San Bernardo y Pesquera y usar las vías provincial y autonómica. Tanto Diputación como Junta de Castilla y León reprocharon al Gobierno la falta de «coordinación institucional» y temían, sobre todo, por la «peligrosidad» de que un volumen importante de tráfico pasase a circular por esas vías más pequeñas. Tras días de reuniones y tiras y afloja, las tres administraciones acercaron posturas al restringir el paso de los vehículos pesados por el itinerario provisional, lo que suponía uno de los principales «problemas técnicos» detectados por la administración provincial. Las dos instituciones de la Comunidad seguían percibiendo algunas «dificultades», pero las posiciones se aproximaron en las últimas reuniones con la propuesta final de Transportes. De hecho, en la última publicación al respecto del ministro Óscar Puente en redes sociales -fechada el 29 de julio- se mostró confiado en que en el mes de agosto, «con los informes favorables de todas las administraciones, y las medidas de seguridad necesarias en las vías de continuación» se pudieran poner en marcha los nuevos kilómetros. De esta forma, más de 200 kilómetros de los 305 kilómetros de la N-122 entre Soria y Zamora serán de doble calzada. A los que se pondrán en marcha y los que ya existen entre Valladolid y Tudela se suman los 14,9 de la circunvalación de Aranda, los 62,4 entre Langa de Duero y Mallona (Soria) y los 102 entre las capitales vallisoletana y zamorana. Para otros tramos pendientes, se están actualizando los proyectos.
Tres décadas han pasado desde que despegaron los primeros proyectos de la autovía A-11. Una infraestructura largamente reclamada por municipios y vecinos de la zona como fórmula para conseguir descongestionar una N-122 cargada de vehículos pesados y que acumula accidentes y víctimas mortales. … Solo en lo que va de año ya han perdido la vida seis personas sobre este asfalto -en todo 2025 fueron cinco- de este trazado. En cuatro de los cinco accidentes registrados estaban implicados camiones.
La anhelada Autovía del Duero encara este mes de agosto, según las últimas previsiones del Ministerio de Transportes, una de sus fases cruciales al abrir, de manera parcial -no serán todos los kilómetros ni para todos los vehículos-, el tramo más polémico, el que atraviesa los viñedos de la Ribera. Desde el inicio -allá por los años 90 del pasado siglo- ha sido ese recorrido el que más se ha atragantado por la oposición de las bodegas y alguno de los municipios afectados. Pasaron años de estudios, propuestas alternativas y conflictos hasta llegar a una solución definitiva, que llevó el trazado a la margen derecha del río.
El planteamiento inicial es que la próxima semana – se habló del 24 de agosto-, sea cuando finalmente arranquen 31 nuevos kilómetros -26 en sentido Peñafiel, según la última propuesta- de los 34 que completan el tramo entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba, en la provincia de Valladolid. Si bien aún no hay comunicación oficial ni las instituciones han recibido invitación para un acto que estaba previsto primero para finales del pasado año y, más tarde, en la primavera de este 2026 y el 27 de julio. Por el momento, la doble calzada no alcanzará todo el trayecto hasta que se complete el viaducto sobre el río Duero -la previsión del Ministerio de Transportes es que esté concluido en unos cinco o seis meses-. Una solución que los alcaldes del entorno ven como un avance, pero que también afrontan con «incertidumbre».
Hasta que se culmine la construcción del puente que queda pendiente, el tráfico se desviará tras esos 31 kilómetros por carreteras sencundarias: la VP-3001 a la altura de San Bernardo y VA-101, en la travesía de Pesquera de Duero, para después volver a conectar con la N-122 cerca de Peñafiel.

(Ministerio de Transportes)
Es precisamente ese desvío el que genera inquietud en la zona porque el nuevo volumen de tráfico que deba asumir esas vías afecte a la seguridad vial. Los regidores de los municipios afectados no tenían este miércoles la confirmación oficial de la nueva apertura y reclaman la puesta en marcha total del tramo «cuanto antes». Así lo señala el alcalde de Peñafiel, Roberto Diez, quien pide que se haga un «seguimiento constante» de las condiciones de esa derivación de la circulación que supone unos 8,5 kilómetros por vías comarcales.
Preocupa especialmente la travesía de Pesquera por la «estrechez» de la vía, comenta, aunque los alcaldes explican que está garantizado que los vehículos pesados no pasarán por ese punto. Lo que sí pidieron en la reunión mantenida con el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, son mejoras en aspectos como la señalización para poder garantizar la seguridad.
«Expectantes» esperan en Pesquera de Duero la inauguración del nuevo tramo, afirma su alcalde, José Luis Martínez. «En un principio había cierto miedo entre los vecinos por el paso de camiones, pero ahora se ha prohibido el paso de vehículos pesados», señala, por lo que «se ha relajado el ambiente». Lo que sí aguardan es un mayor tránsito de vehículos a través del pueblo, incluso superior a las previsiones que maneja el Ministerio.
Un proyecto «nacional»
«Habrá que ver cómo nos afecta», explica Martínez, quien advierte de que en la época de vendimia aumenta por la vía que atraviesa el municipio la circulación de tractores y los vehículos. «Pasan a ser el doble que en otra época del año porque en esta zona tenemos muchas bodegas», detalla, y a eso habrá que añadir ahora los que accedan a ese itinerario provisional.
Por ello, reclama que pueda ponerse en marcha cuanto antes todo el tramo, incluyendo el viaducto, para que se beneficien los vecinos de la zona y no se vean alterados los niveles de circulación. Una reivindicación que comparte la plataforma ciudadana ‘A-11 Pasos’, que lleva tres décadas reclamando la puesta en marcha de la Autovía del Duero y denunciando «retraso tras retraso» en su construcción.
«Lo que les pedimos a las administraciones es que hagan su trabajo y se lo tomen en serio», señala una de las portavoces, Alicia del Pozo, porque considera que «esta carretera nacional tendría que ser ya una autovía desde hace mucho tiempo». Mientras, «susto tras susto y muertes», apunta sobre un proyecto que, según dice, no incumbe «solo a la provincia de Valladolid o la comarca de Peñafiel», desde donde muchas personas la utilizan «todos los días para ir a trabajar», sino que es un trayecto que «atraviesa toda la Península Ibérica y recorre varias comunidades y territorios». La N-122 une Portugal con Aragón.
Reconoce que los nuevos kilómetros pueden ser un «avance» que beneficie a vecinos de la comarca, pero considera que abrir ese tramo sin el viaducto y con el desvío es una «chapuza». Si esto ya era un «caos» y un «horror», «veremos ahora» cuando «se traslade el problema de la N-122» a una «comarcal que no está preparada para asumir ese volumen de tráfico».
En ese mismo sentido, asegura que lo que se está haciendo en la construcción de esta vía es «parche tras parche» y advierte que cuando se consiga abrir el viaducto, para el que no confían demasiado en los plazos planteados en el Ministerio, persistirá el «problema» del tramo aún pendiente entre Quintanilla y Castrillo de la Vega que incluye la circunvalación de Peñafiel y para el que se adaptado el proyecto, pero para el que la plataforma prevé retrasos de «ocho años más».
La solución prevista por el Ministerio de Transportes no salió indemne de la bronca política y el cruce de acusaciones entre las tres administraciones implicadas. El departamento dirigido por Óscar Puente llegó a acusar de «boicot» a la apertura parcial del nuevo tramo a la Diputación de Valladolid y a la Junta de Castilla y León, titulares de las dos vías que utilizará el desvío.

(ABC)
Máquinas trabajan en el tramo más retrasado, el zamorano hasta Portugal
La conexión Valladolid-Zamora hace tiempo que ya se puede hacer por autovía a través de la A-11, mientras la histórica y cada vez más deteriorada carretera nacional N-122 sigue uniendo los pueblos a su paso por ambas provincias. Sin embargo, desde la capital zamorana hasta la frontera con Portugal está el tramo más rezagado de la denominada Autovía del Duero, que también es parte del trazado europeo de la E-82, sí desdoblado en el lado luso.
Si bien, las máquinas trabajan ya en la construcción del primer tramo. Eso sí, escaso. Apenas kilómetro y medio de lo que está llamado a ser autovía entre San Martín del Pedroso y la frontera portuguesa, de los más de 70 kilómetros totales que siguen siendo de única calzada de doble sentido en la que los accidentes en colisiones frontales son una desgracia que se repite con cierta frecuencia. Más de un año resta al menos hasta que se concluyan los trabajos, que acumulan retrasos ya desde los primeros compases, en los que surgieron problemas con desmontes y otras actuaciones, elevando también el presupuesto, inicialmente cifrado en 7,2 millones de euros.
Un primer paso hacia el ansiado desdoblamiento de una vía con carga de vehículos, sobre todo pesados, que tienen por esta carretera una vía de comunicación habitual de conexión entre el Atlántico y el resto de Europa.
La otra actuación en marcha, aunque aún en sus prolegómenos, es la variante de Alcañices, cuyo proyecto de construcción (seis kilómetros) está sometido a información pública y constituye la primera fase del tramo entre Fonfría y esta localidad. El proyecto aprobado provisionalmente por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible calculaba una inversión de 49,6 millones de euros (IVA incluido) para la primera calzada de este trazado, al sur de la localidad y con dos conexiones con el pueblo.
En 2019, en una actualización de la evaluación de impacto ambiental de los 71 kilómetros pendientes de conversión de la Autovía del Duero en la provincia de Zamora cifraban ya entonces en 328 millones la inversión necesaria.
Al respecto, añadía que la inauguración que se prevé este mes es uno de los mayores tramos de vía rápida que se abrirán en los próximos tiempos en España y que permitirá reducir los siniestros mortales que acumula la N-122. La intención, decían, es que los kilómetros ya acabados pudieran aprovecharse pese a que el puente sobre el Duero no esté aún terminado. Pero para ello es necesario la derivación del tráfico por San Bernardo y Pesquera y usar las vías provincial y autonómica.
Tanto Diputación como Junta de Castilla y León reprocharon al Gobierno la falta de «coordinación institucional» y temían, sobre todo, por la «peligrosidad» de que un volumen importante de tráfico pasase a circular por esas vías más pequeñas. Tras días de reuniones y tiras y afloja, las tres administraciones acercaron posturas al restringir el paso de los vehículos pesados por el itinerario provisional, lo que suponía uno de los principales «problemas técnicos» detectados por la administración provincial.
Las dos instituciones de la Comunidad seguían percibiendo algunas «dificultades», pero las posiciones se aproximaron en las últimas reuniones con la propuesta final de Transportes. De hecho, en la última publicación al respecto del ministro Óscar Puente en redes sociales -fechada el 29 de julio- se mostró confiado en que en el mes de agosto, «con los informes favorables de todas las administraciones, y las medidas de seguridad necesarias en las vías de continuación» se pudieran poner en marcha los nuevos kilómetros.
De esta forma, más de 200 kilómetros de los 305 kilómetros de la N-122 entre Soria y Zamora serán de doble calzada. A los que se pondrán en marcha y los que ya existen entre Valladolid y Tudela se suman los 14,9 de la circunvalación de Aranda, los 62,4 entre Langa de Duero y Mallona (Soria) y los 102 entre las capitales vallisoletana y zamorana. Para otros tramos pendientes, se están actualizando los proyectos.
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