La operación, anunciada el pasado enero, buscaba crear un gigante europeo con 3.500 estaciones de servicio y tres refinerías en la península ibérica Leer La operación, anunciada el pasado enero, buscaba crear un gigante europeo con 3.500 estaciones de servicio y tres refinerías en la península ibérica Leer
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Moeve y Galp cancelan su fusión. La segunda petrolera de España y la primera de Portugal han informado a primera hora de este lunes de que las negociaciones para integrar sus gasolineras y su negocio industrial han fracasado, un plan anunciado a principios de año que buscaba crear un campeón europeo de 3.500 estaciones de servicio y tres polos industriales, con potencial para disputarle el liderazgo ibérico a Repsol.
Ambos grupos anunciaron la operación el pasado 8 de enero y, tras nueve meses de contactos, la han dado por perdida. «Tras extensas conversaciones, no fue posible alcanzar un acuerdo comercial con Galp», afirmó Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve, quien recordó que la transacción se concibió para acelerar el plan estratégico de la compañía, pero no era una condición sine qua non para ejecutarlo.
Ninguno de los dos grupos llegó a dar detalles económicos de la operación, pero fuentes del mercado la situaron por encima de 15.000 millones de euros. La antigua Cepsa y Galp plantearon combinar sus dos grandes negocios en dos plataformas independientes. La primera, IndustrialCo, agruparía el negocio refinero, la química, el trading y las moléculas verdes, como el hidrógeno. La segunda, RetailCo, se quedaría el de comercialización (gasolineras).
Es decir, cada empresa debía hacer una segregación (spin off) de estas áreas para fusionarlos después con los activos del otro socio. Dado que las dos compañías tienen prácticamente las mismas estaciones de servicio, la segunda sociedad iba a repartirse casi a partes iguales. En la industrial, en cambio, el accionista mayoritario sería Moeve, porque aportaba dos refinerías (La Rábida y San Roque) frente a una de Galp (Sines).
La noticia supone una oportunidad perdida para dos compañías que habrían reconfigurado el tablero petrolero europeo. Y es que el perímetro de la operación anticipaba el nacimiento de un gigante con más de 3.000 gasolineras, capaz de procesar 700.000 barriles de petróleo al día y liderar el mercado de moléculas verdes, como el amoniaco o el hidrógeno, un vector al que Moeve ha ligado su futuro.
En el país vecino, la noticia también ha pillado por sorpresa. Si bien, a ojos del mercado portugués, la operación simpre resultó controvertida. En concreto, porque suponía perder el control de una infraestructura absolutamente crítica: la refinería de Sines, la única de todo el país. No en vano, la ministra de Energía portuguesa, María da Graça Carvalho, aseguró al Parlamento luso este verano que el Gobierno seguía analizando la operación y se planteaba imponer condiciones. En la balanza pesaba, según destaca hoy la prensa lusa, la propiedad extraeuropea del capital de Moeve, en manos de la emiratí Mubadala (61%) y el fondo estadounidense Carlyle.
En Moeve prefieren mirar hacia adelante, a la ejecución de su estrategia Positive Motion para transformar la matriz energética de la empresa hacia los combustibles sostenibles. En los últimos meses, ha iniciado la construcción del mayor proyecto de hidrógeno verde de Europa, y está cerca de completar el mayor complejo de biocombustibles de segunda generación (2G) del sur del continente, cuya entrada en operación está prevista para 2027. Lo cierto es que la empresa ya ha desinvertido más del 70 % de sus activos de exploración y producción (E&P) de petróleo y ha redirigido dos tercios de sus inversiones a proyectos de transición energética industrial.
Además, Moeve presentó recientemente su nuevo modelo operativo con el fin de acelerar la ejecución de la estrategia Positive Motion y construir una organización más ágil y eficiente. Este modelo representa el siguiente paso de su transformación, caracterizada por una ejecución industrial de primer nivel y un enfoque de mercado centrado en el cliente. «Seguimos plenamente centrados en ejecutar nuestra transformación con disciplina financiera y en generar valor sostenible a largo plazo», ha tranquilizado Wetselaar.
En el caso de la empresa española, encara el final de un año de beneficios récord en el que también ha ejecutado una profunda reestructuración del organigrama. Hace justo un mes, Moeve recortó su comité de dirección de diez a ocho miembros y relevó a tres de sus hombres clave, además informó del fichaje de un ex alto cargo de Shell, Robin Mooldijk, para liderar una nueva macrodivisión de Operaciones.
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