Con la huella del varal aún fresca en el hombro y el agotamiento acumulado después de portar durante ocho horas el trono del Cristo de la Exaltación por las calles de Málaga, Juanma Moreno no baja el ritmo. Lo que para cualquiera sería el punto y aparte de una jornada extenuante, para el presidente de la Junta de Andalucía es solo una estación más en su particular ‘via crucis’ a un mes del comienzo de la campaña electoral. La Semana Santa funciona como un termómetro de la sociedad de cara a las elecciones autonómicas del domingo 17 de mayo, en las que el también presidente del PP andaluz pone a prueba su resistencia tras el desgaste de siete años y medio en el Palacio de San Telmo, los últimos cuatro gobernando con mayoría absoluta.El presidente de la Junta ha desplegado una intensa agenda institucional en la Semana Santa desde el Domingo de Ramos en Sevilla, donde acompañó a sus hijos que salen de nazarenos en la procesión de la Borriquita. El Lunes Santo realizó una levantá al «Señor de Granada» , el Martes Santo estuvo a caballo entre Cádiz y la capital hispalense, el Miércoles Santo fue el turno de Málaga, y el Jueves Santo, tras una visita institucional a Cabra (Córdoba), culminó la jornada arengando a los costaleros de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido popularmente como El Abuelo, en Jaén. Ante la imagen más venerada por los jiennenses, el mandatario andaluz confesó su cansancio después de haber estado « ocho hora debajo del trono » portando el Cristo de la Exaltación de Málaga en su estación de penitencia, tras evocar, en declaraciones a Canal Sur, el momento más personal de la Semana Santa. No era una visita más de cortesía, sino una estación de penitencia completa la que llevó a cabo Moreno en su tierra.Noticia relacionada general No No De vicepresidenta a candidata en Andalucía: ¿es el superpoder de María Jesús Montero un activo o un lastre electoral? Antonio R. VegaPara un presidente en campaña —aunque ésta no se inicia oficialmente hasta dentro de un mes—, el hecho de compartir el esfuerzo físico con sus paisanos, ya sea estando él bajo el varal o animando a los costaleros que se colocan bajo trabajaderas de un paso, es un activo importante. En la Madrugada de Jaén, el presidente fue el encargado de hacer la primera levantá del paso de El Abuelo . Dirigiéndose a los costaleros, Moreno subrayó que portar al «Señor de Jaén» es un «inmenso honor» y destacó la carga emocional de quienes se acercan a la imagen con peticiones personales, por familiares o por superar malos momentos.Para Moreno, la imagen de El Abuelo no es solo una obra de arte sacro, sino «una seña de identidad» del fervor popular que tiene la Semana Santa en Andalucía. «No es solamente una imagen, es una esperanza de un futuro mejor», afirmó ante los hombres que la portan. Sus palabras parecían buscar la conexión emocional con una ciudadanía que ya mira de reojo el calendario. Andalucía, un «destino seguro»Moreno sabe que Andalucía se juega mucho en un mes en unas elecciones en las que el mayor riesgo que afronta no viene del PSOE sino de Vox, que amenaza su mayoría absoluta. Y qué mejor escaparate que las calles abarrotadas de una comunidad que, gracias al buen tiempo, está registrando niveles de ocupación turística históricos. «La previsión es que tengamos unos buenos datos. Andalucía es un destino seguro», señalaba satisfecho, vinculando el éxito de la tradición con la estabilidad económica y la «normalidad» de la vida pública.En la Madrugada jienense, el presidente pidió también una oración especial por aquellas familias que han perdido a seres queridos recientemente, apelando a la « dignidad y honestidad » del pueblo jiennense.Aunque el tono de la jornada fue eminentemente religioso y cultural, el trasfondo político es innegable. Al destacar que la Semana Santa es «economía y cultura», Moreno lanza un mensaje de optimismo sobre el estado de la autonomía.El presidente finalizó su intervención en Jaén asegurando que tanto la provincia como Andalucía entera se sienten «orgullosas» del trabajo de las cofradías y hermandades . Sin embargo, tras la última levantá, el gran desafío de Juanma Moreno empezará cuando el cansancio de los tronos deje paso a la intensidad de los mítines. Con la huella del varal aún fresca en el hombro y el agotamiento acumulado después de portar durante ocho horas el trono del Cristo de la Exaltación por las calles de Málaga, Juanma Moreno no baja el ritmo. Lo que para cualquiera sería el punto y aparte de una jornada extenuante, para el presidente de la Junta de Andalucía es solo una estación más en su particular ‘via crucis’ a un mes del comienzo de la campaña electoral. La Semana Santa funciona como un termómetro de la sociedad de cara a las elecciones autonómicas del domingo 17 de mayo, en las que el también presidente del PP andaluz pone a prueba su resistencia tras el desgaste de siete años y medio en el Palacio de San Telmo, los últimos cuatro gobernando con mayoría absoluta.El presidente de la Junta ha desplegado una intensa agenda institucional en la Semana Santa desde el Domingo de Ramos en Sevilla, donde acompañó a sus hijos que salen de nazarenos en la procesión de la Borriquita. El Lunes Santo realizó una levantá al «Señor de Granada» , el Martes Santo estuvo a caballo entre Cádiz y la capital hispalense, el Miércoles Santo fue el turno de Málaga, y el Jueves Santo, tras una visita institucional a Cabra (Córdoba), culminó la jornada arengando a los costaleros de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido popularmente como El Abuelo, en Jaén. Ante la imagen más venerada por los jiennenses, el mandatario andaluz confesó su cansancio después de haber estado « ocho hora debajo del trono » portando el Cristo de la Exaltación de Málaga en su estación de penitencia, tras evocar, en declaraciones a Canal Sur, el momento más personal de la Semana Santa. No era una visita más de cortesía, sino una estación de penitencia completa la que llevó a cabo Moreno en su tierra.Noticia relacionada general No No De vicepresidenta a candidata en Andalucía: ¿es el superpoder de María Jesús Montero un activo o un lastre electoral? Antonio R. VegaPara un presidente en campaña —aunque ésta no se inicia oficialmente hasta dentro de un mes—, el hecho de compartir el esfuerzo físico con sus paisanos, ya sea estando él bajo el varal o animando a los costaleros que se colocan bajo trabajaderas de un paso, es un activo importante. En la Madrugada de Jaén, el presidente fue el encargado de hacer la primera levantá del paso de El Abuelo . Dirigiéndose a los costaleros, Moreno subrayó que portar al «Señor de Jaén» es un «inmenso honor» y destacó la carga emocional de quienes se acercan a la imagen con peticiones personales, por familiares o por superar malos momentos.Para Moreno, la imagen de El Abuelo no es solo una obra de arte sacro, sino «una seña de identidad» del fervor popular que tiene la Semana Santa en Andalucía. «No es solamente una imagen, es una esperanza de un futuro mejor», afirmó ante los hombres que la portan. Sus palabras parecían buscar la conexión emocional con una ciudadanía que ya mira de reojo el calendario. Andalucía, un «destino seguro»Moreno sabe que Andalucía se juega mucho en un mes en unas elecciones en las que el mayor riesgo que afronta no viene del PSOE sino de Vox, que amenaza su mayoría absoluta. Y qué mejor escaparate que las calles abarrotadas de una comunidad que, gracias al buen tiempo, está registrando niveles de ocupación turística históricos. «La previsión es que tengamos unos buenos datos. Andalucía es un destino seguro», señalaba satisfecho, vinculando el éxito de la tradición con la estabilidad económica y la «normalidad» de la vida pública.En la Madrugada jienense, el presidente pidió también una oración especial por aquellas familias que han perdido a seres queridos recientemente, apelando a la « dignidad y honestidad » del pueblo jiennense.Aunque el tono de la jornada fue eminentemente religioso y cultural, el trasfondo político es innegable. Al destacar que la Semana Santa es «economía y cultura», Moreno lanza un mensaje de optimismo sobre el estado de la autonomía.El presidente finalizó su intervención en Jaén asegurando que tanto la provincia como Andalucía entera se sienten «orgullosas» del trabajo de las cofradías y hermandades . Sin embargo, tras la última levantá, el gran desafío de Juanma Moreno empezará cuando el cansancio de los tronos deje paso a la intensidad de los mítines.
Con la huella del varal aún fresca en el hombro y el agotamiento acumulado después de portar durante ocho horas el trono del Cristo de la Exaltación por las calles de Málaga, Juanma Moreno no baja el ritmo. Lo que para cualquiera sería el … punto y aparte de una jornada extenuante, para el presidente de la Junta de Andalucía es solo una estación más en su particular ‘via crucis’ a un mes del comienzo de la campaña electoral. La Semana Santa funciona como un termómetro de la sociedad de cara a las elecciones autonómicas del domingo 17 de mayo, en las que el también presidente del PP andaluz pone a prueba su resistencia tras el desgaste de siete años y medio en el Palacio de San Telmo, los últimos cuatro gobernando con mayoría absoluta.
El presidente de la Junta ha desplegado una intensa agenda institucional en la Semana Santa desde el Domingo de Ramos en Sevilla, donde acompañó a sus hijos que salen de nazarenos en la procesión de la Borriquita. El Lunes Santo realizó una levantá al «Señor de Granada», el Martes Santo estuvo a caballo entre Cádiz y la capital hispalense, el Miércoles Santo fue el turno de Málaga, y el Jueves Santo, tras una visita institucional a Cabra (Córdoba), culminó la jornada arengando a los costaleros de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido popularmente como El Abuelo, en Jaén.
Ante la imagen más venerada por los jiennenses, el mandatario andaluz confesó su cansancio después de haber estado «ocho hora debajo del trono» portando el Cristo de la Exaltación de Málaga en su estación de penitencia, tras evocar, en declaraciones a Canal Sur, el momento más personal de la Semana Santa. No era una visita más de cortesía, sino una estación de penitencia completa la que llevó a cabo Moreno en su tierra.
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Para un presidente en campaña —aunque ésta no se inicia oficialmente hasta dentro de un mes—, el hecho de compartir el esfuerzo físico con sus paisanos, ya sea estando él bajo el varal o animando a los costaleros que se colocan bajo trabajaderas de un paso, es un activo importante. En la Madrugada de Jaén, el presidente fue el encargado de hacer la primera levantá del paso de El Abuelo. Dirigiéndose a los costaleros, Moreno subrayó que portar al «Señor de Jaén» es un «inmenso honor» y destacó la carga emocional de quienes se acercan a la imagen con peticiones personales, por familiares o por superar malos momentos.
Para Moreno, la imagen de El Abuelo no es solo una obra de arte sacro, sino «una seña de identidad» del fervor popular que tiene la Semana Santa en Andalucía. «No es solamente una imagen, es una esperanza de un futuro mejor», afirmó ante los hombres que la portan. Sus palabras parecían buscar la conexión emocional con una ciudadanía que ya mira de reojo el calendario.
Andalucía, un «destino seguro»
Moreno sabe que Andalucía se juega mucho en un mes en unas elecciones en las que el mayor riesgo que afronta no viene del PSOE sino de Vox, que amenaza su mayoría absoluta. Y qué mejor escaparate que las calles abarrotadas de una comunidad que, gracias al buen tiempo, está registrando niveles de ocupación turística históricos. «La previsión es que tengamos unos buenos datos. Andalucía es un destino seguro», señalaba satisfecho, vinculando el éxito de la tradición con la estabilidad económica y la «normalidad» de la vida pública.
En la Madrugada jienense, el presidente pidió también una oración especial por aquellas familias que han perdido a seres queridos recientemente, apelando a la «dignidad y honestidad» del pueblo jiennense.Aunque el tono de la jornada fue eminentemente religioso y cultural, el trasfondo político es innegable. Al destacar que la Semana Santa es «economía y cultura», Moreno lanza un mensaje de optimismo sobre el estado de la autonomía.
El presidente finalizó su intervención en Jaén asegurando que tanto la provincia como Andalucía entera se sienten «orgullosas» del trabajo de las cofradías y hermandades. Sin embargo, tras la última levantá, el gran desafío de Juanma Moreno empezará cuando el cansancio de los tronos deje paso a la intensidad de los mítines.
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