La crisis de Ceuta ha abierto una nueva brecha entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Emiliano García-Page, el barón socialista más crítico con el Ejecutivo central. Apenas un día después de que ambos volvieran a evidenciar sus diferencias a cuenta de las posiciones «minoritarias» y «marginales» que Sánchez atribuyó al presidente de Castilla-La Mancha dentro del PSOE, García-Page ha elevado este jueves el tono para advertir de que la gestión de lo ocurrido en la ciudad autónoma puede terminar convirtiéndose en la «primera o segunda gran mentira de la democracia» y ha situado como precedente lo sucedido en torno a la autoría de los atentados del 11-M.«Estamos ante uno de los grandes desastres de gestión que, como no se dé prisa el Gobierno, puede terminar pasando como la primera o segunda gran mentira de la democracia. Ya tuvimos una muy clara cuando todo el pueblo español se convenció del tema de la guerra y de la autoría de los atentados del 11-M», ha afirmado durante una entrevista en el programa ‘Más de uno’ de Onda Cero.El presidente castellanomanchego ha considerado que aquel episodio constituye un «ejemplo de libro» y ha reclamado al Gobierno que reaccion e si no quiere que la crisis de Ceuta termine convirtiéndose «en un chollazo enorme» para la extrema derecha. «Tienen que darse prisa, espabilar, porque están en la fase en la que toda España se crea que la mentira se ha elevado a categoría de dogma», ha advertido.Page ha llevado aún más lejos su crítica al asegurar que la respuesta a esta crisis terminará siendo objeto de estudio por la forma en que, a su juicio, no debe afrontarse una situación de estas características. «En las facultades de Ciencias Políticas se estudiará como exactamente el ejemplo de lo que no hay que hacer, de cómo no abordar una crisis».El presidente regional ha contrapuesto esta actuación con la respuesta que dio el excanciller alemán Gerhard Schröder ante unas graves inundaciones. Ha recordado cómo se puso «las botas katiuskas» y se situó personalmente al frente de la emergencia, una reacción que, según ha relatado, le permitió remontar electoralmente. «En política se analizan dos cosas, los problemas y cómo se afrontan los problemas», ha reflexionado, para añadir que «los ciudadanos evalúan cómo se afrontan los problemas».Defensa del CNIAsimismo, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego no le han dolido prendas en defender la labor de los servicios de inteligencia españoles en la crisis de Ceuta y ha calificado al CNI como «uno de los mejores servicios de información que hay en el mundo». Un reconocimiento que hizo extensivo a la Guardia Civil y la Policía Nacional. Aunque ha admitido que pueden «producirse errores», ha apelado a proteger la imagen de las instituciones.En este contexto, ha reprochado al Gobierno una «dinámica de no tener nunca culpa de nada» que, en su opinión, conduce a «una dinámica un tanto esquizofrénica políticamente hablando».Para Page, la cuestión fundamental no es únicamente determinar la contundencia de los avisos que recibió el Ejecutivo. «Hubo informes, pero digamos que fueron moderados, no eran trágicos. Bien, la pregunta es, aun siendo moderados, ¿se hizo algo? Poco, mucho o no se hizo nada. Es que esa es la clave».El barón socialista también ha recordado que las propias palabras de Pedro Sánchez al comienzo de la crisis situaban lo ocurrido en el ámbito de la seguridad nacional y que se refirió al asalto masivo de la frontera como una violación de la integridad territorial.«No es un problema migratorio, se plantea como un problema de seguridad nacional », ha sostenido, antes de añadir que «desde el primer momento todos visualizamos que el Gobierno tomaba nota de que había sido una invasión».Riesgo electoral para el PSOELa crisis de Ceuta también ha llevado al presidente de Castilla-La Mancha a advertir de sus posibles consecuencias electorales para el PSOE. García-Page ha establecido un paralelismo con las elecciones autonómicas y municipales de 2023, en las que numerosos gobiernos socialistas perdieron alcaldías, diputaciones y comunidades autónomas mientras él conservó Castilla-La Mancha con mayoría absoluta.«Todo el mundo, absolutamente todo el mundo tiene claro que la debacle de las elecciones municipales y autonómicas fue consecuencia de la gestión nacional, del reproche que la ciudadanía le estaba haciendo», ha señalado. A su juicio, el partido se enfrenta ahora a un riesgo similar. «Yo creo que está pasando ahora con Ceuta exactamente lo mismo que entonces», ha asegurado.De ahí que haya llamado a reflexionar sobre las consecuencias que determinadas decisiones pueden tener para el espacio progresista. «Lo verdaderamente tremendo y que nos tenemos que plantear es en qué medida todo lo que estamos haciendo desde la órbita progresista no se convierte en un chollo para la extrema derecha o para la derecha ».Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información La crisis de Ceuta ha abierto una nueva brecha entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Emiliano García-Page, el barón socialista más crítico con el Ejecutivo central. Apenas un día después de que ambos volvieran a evidenciar sus diferencias a cuenta de las posiciones «minoritarias» y «marginales» que Sánchez atribuyó al presidente de Castilla-La Mancha dentro del PSOE, García-Page ha elevado este jueves el tono para advertir de que la gestión de lo ocurrido en la ciudad autónoma puede terminar convirtiéndose en la «primera o segunda gran mentira de la democracia» y ha situado como precedente lo sucedido en torno a la autoría de los atentados del 11-M.«Estamos ante uno de los grandes desastres de gestión que, como no se dé prisa el Gobierno, puede terminar pasando como la primera o segunda gran mentira de la democracia. Ya tuvimos una muy clara cuando todo el pueblo español se convenció del tema de la guerra y de la autoría de los atentados del 11-M», ha afirmado durante una entrevista en el programa ‘Más de uno’ de Onda Cero.El presidente castellanomanchego ha considerado que aquel episodio constituye un «ejemplo de libro» y ha reclamado al Gobierno que reaccion e si no quiere que la crisis de Ceuta termine convirtiéndose «en un chollazo enorme» para la extrema derecha. «Tienen que darse prisa, espabilar, porque están en la fase en la que toda España se crea que la mentira se ha elevado a categoría de dogma», ha advertido.Page ha llevado aún más lejos su crítica al asegurar que la respuesta a esta crisis terminará siendo objeto de estudio por la forma en que, a su juicio, no debe afrontarse una situación de estas características. «En las facultades de Ciencias Políticas se estudiará como exactamente el ejemplo de lo que no hay que hacer, de cómo no abordar una crisis».El presidente regional ha contrapuesto esta actuación con la respuesta que dio el excanciller alemán Gerhard Schröder ante unas graves inundaciones. Ha recordado cómo se puso «las botas katiuskas» y se situó personalmente al frente de la emergencia, una reacción que, según ha relatado, le permitió remontar electoralmente. «En política se analizan dos cosas, los problemas y cómo se afrontan los problemas», ha reflexionado, para añadir que «los ciudadanos evalúan cómo se afrontan los problemas».Defensa del CNIAsimismo, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego no le han dolido prendas en defender la labor de los servicios de inteligencia españoles en la crisis de Ceuta y ha calificado al CNI como «uno de los mejores servicios de información que hay en el mundo». Un reconocimiento que hizo extensivo a la Guardia Civil y la Policía Nacional. Aunque ha admitido que pueden «producirse errores», ha apelado a proteger la imagen de las instituciones.En este contexto, ha reprochado al Gobierno una «dinámica de no tener nunca culpa de nada» que, en su opinión, conduce a «una dinámica un tanto esquizofrénica políticamente hablando».Para Page, la cuestión fundamental no es únicamente determinar la contundencia de los avisos que recibió el Ejecutivo. «Hubo informes, pero digamos que fueron moderados, no eran trágicos. Bien, la pregunta es, aun siendo moderados, ¿se hizo algo? Poco, mucho o no se hizo nada. Es que esa es la clave».El barón socialista también ha recordado que las propias palabras de Pedro Sánchez al comienzo de la crisis situaban lo ocurrido en el ámbito de la seguridad nacional y que se refirió al asalto masivo de la frontera como una violación de la integridad territorial.«No es un problema migratorio, se plantea como un problema de seguridad nacional », ha sostenido, antes de añadir que «desde el primer momento todos visualizamos que el Gobierno tomaba nota de que había sido una invasión».Riesgo electoral para el PSOELa crisis de Ceuta también ha llevado al presidente de Castilla-La Mancha a advertir de sus posibles consecuencias electorales para el PSOE. García-Page ha establecido un paralelismo con las elecciones autonómicas y municipales de 2023, en las que numerosos gobiernos socialistas perdieron alcaldías, diputaciones y comunidades autónomas mientras él conservó Castilla-La Mancha con mayoría absoluta.«Todo el mundo, absolutamente todo el mundo tiene claro que la debacle de las elecciones municipales y autonómicas fue consecuencia de la gestión nacional, del reproche que la ciudadanía le estaba haciendo», ha señalado. A su juicio, el partido se enfrenta ahora a un riesgo similar. «Yo creo que está pasando ahora con Ceuta exactamente lo mismo que entonces», ha asegurado.De ahí que haya llamado a reflexionar sobre las consecuencias que determinadas decisiones pueden tener para el espacio progresista. «Lo verdaderamente tremendo y que nos tenemos que plantear es en qué medida todo lo que estamos haciendo desde la órbita progresista no se convierte en un chollo para la extrema derecha o para la derecha ».Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información
La crisis de Ceuta ha abierto una nueva brecha entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Emiliano García-Page, el barón socialista más crítico con el Ejecutivo central. Apenas un día después de que ambos volvieran a evidenciar sus diferencias a cuenta de las … posiciones «minoritarias» y «marginales» que Sánchez atribuyó al presidente de Castilla-La Mancha dentro del PSOE, García-Page ha elevado este jueves el tono para advertir de que la gestión de lo ocurrido en la ciudad autónoma puede terminar convirtiéndose en la «primera o segunda gran mentira de la democracia» y ha situado como precedente lo sucedido en torno a la autoría de los atentados del 11-M.
«Estamos ante uno de los grandes desastres de gestión que, como no se dé prisa el Gobierno, puede terminar pasando como la primera o segunda gran mentira de la democracia. Ya tuvimos una muy clara cuando todo el pueblo español se convenció del tema de la guerra y de la autoría de los atentados del 11-M», ha afirmado durante una entrevista en el programa ‘Más de uno’ de Onda Cero.
El presidente castellanomanchego ha considerado que aquel episodio constituye un «ejemplo de libro» y ha reclamado al Gobierno que reaccione si no quiere que la crisis de Ceuta termine convirtiéndose «en un chollazo enorme» para la extrema derecha. «Tienen que darse prisa, espabilar, porque están en la fase en la que toda España se crea que la mentira se ha elevado a categoría de dogma», ha advertido.
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Page ha llevado aún más lejos su crítica al asegurar que la respuesta a esta crisis terminará siendo objeto de estudio por la forma en que, a su juicio, no debe afrontarse una situación de estas características. «En las facultades de Ciencias Políticas se estudiará como exactamente el ejemplo de lo que no hay que hacer, de cómo no abordar una crisis».
El presidente regional ha contrapuesto esta actuación con la respuesta que dio el excanciller alemán Gerhard Schröder ante unas graves inundaciones. Ha recordado cómo se puso «las botas katiuskas» y se situó personalmente al frente de la emergencia, una reacción que, según ha relatado, le permitió remontar electoralmente. «En política se analizan dos cosas, los problemas y cómo se afrontan los problemas», ha reflexionado, para añadir que «los ciudadanos evalúan cómo se afrontan los problemas».
Defensa del CNI
Asimismo, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego no le han dolido prendas en defender la labor de los servicios de inteligencia españoles en la crisis de Ceuta y ha calificado al CNI como «uno de los mejores servicios de información que hay en el mundo». Un reconocimiento que hizo extensivo a la Guardia Civil y la Policía Nacional. Aunque ha admitido que pueden «producirse errores», ha apelado a proteger la imagen de las instituciones.
En este contexto, ha reprochado al Gobierno una «dinámica de no tener nunca culpa de nada» que, en su opinión, conduce a «una dinámica un tanto esquizofrénica políticamente hablando».
Para Page, la cuestión fundamental no es únicamente determinar la contundencia de los avisos que recibió el Ejecutivo. «Hubo informes, pero digamos que fueron moderados, no eran trágicos. Bien, la pregunta es, aun siendo moderados, ¿se hizo algo? Poco, mucho o no se hizo nada. Es que esa es la clave».
El barón socialista también ha recordado que las propias palabras de Pedro Sánchez al comienzo de la crisis situaban lo ocurrido en el ámbito de la seguridad nacional y que se refirió al asalto masivo de la frontera como una violación de la integridad territorial.
«No es un problema migratorio, se plantea como un problema de seguridad nacional», ha sostenido, antes de añadir que «desde el primer momento todos visualizamos que el Gobierno tomaba nota de que había sido una invasión».
Riesgo electoral para el PSOE
La crisis de Ceuta también ha llevado al presidente de Castilla-La Mancha a advertir de sus posibles consecuencias electorales para el PSOE. García-Page ha establecido un paralelismo con las elecciones autonómicas y municipales de 2023, en las que numerosos gobiernos socialistas perdieron alcaldías, diputaciones y comunidades autónomas mientras él conservó Castilla-La Mancha con mayoría absoluta.
«Todo el mundo, absolutamente todo el mundo tiene claro que la debacle de las elecciones municipales y autonómicas fue consecuencia de la gestión nacional, del reproche que la ciudadanía le estaba haciendo», ha señalado. A su juicio, el partido se enfrenta ahora a un riesgo similar. «Yo creo que está pasando ahora con Ceuta exactamente lo mismo que entonces», ha asegurado.
De ahí que haya llamado a reflexionar sobre las consecuencias que determinadas decisiones pueden tener para el espacio progresista. «Lo verdaderamente tremendo y que nos tenemos que plantear es en qué medida todo lo que estamos haciendo desde la órbita progresista no se convierte en un chollo para la extrema derecha o para la derecha».
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