Telecinco estrena este sábado, a las 16:00 horas, El show de Paz, el retorno de la presentadora gaditana a Mediaset para ponerse al frente de un magacín en el que está acompañada por su hermana Lola, que debuta en televisión Leer Telecinco estrena este sábado, a las 16:00 horas, El show de Paz, el retorno de la presentadora gaditana a Mediaset para ponerse al frente de un magacín en el que está acompañada por su hermana Lola, que debuta en televisión Leer
Paz Padilla vuelve a Mediaset. Tras su atropellado final en Sálvame, la humorista y presentadora retorna a Telecinco para ponerse al frente de El show de Paz, un magacín que se estrena este sábado a las 16:00 horas y que ocupará las tardes de los fines de semana hasta las seis de la tarde, donde el humor, la emoción, las entrevistas y la solidaridad serán sus principales ingredientes, a lo que habrá que sumar las cámaras ocultas protagonizadas por Padilla, retomando un género que casi había desaparecido de la televisión.
Jaime Guerra, director de Producción y Contenidos de Mediaset, tiene un deseo con este nuevo programa, «que las tardes sean más fragmentadas y tengan variedad de contenidos». La intención es que El show de Paz «no sea solo un programa de verano». Sergio Lizarraga, productor ejecutivo del programa y director de Secuoya Studios, por su parte, asegura que la inspiración de este nuevo formato es «el clásico género del talk show estadounidense estilo Ellen DeGeneres». El representante de la productora asegura que «esperamos ser una alternativa a lo que se hace en televisión», pues «es un formato muy pegado a la personalidad de la presentadora, y su variedad de secciones hará que se mueva de lo cómico a lo conmovedor en pocos minutos».
Las modelos Cristina Piaget y Fabiola Martínez, el cantante Roi Méndez, la humorista Jenni Alcolado, el actor Jimmy Castro y Lola Padilla, hermana de Paz Padilla (que debuta en televisión), serán los colaboradores del program. En su estreno, todos ellos recibirán en plató al actor cubano estadounidense William Levy, protagonista de algunas de las telenovelas latinoamericanas más exitosas.
Paz Padilla admite que este programa no estaba en su hoja de ruta: «Yo estaba con mi teatro, en mis conferencias, en mis libros y, de repente, me llamaron para ofrecerme este programa». Lo interpretó como una señal. «Entiendo que estoy en la línea, que es donde me encuentro en este momento. Y digo: oye, ¿por qué no? A veces las cosas surgen por algo». Su filosofía no cambia: «Lo que sucede conviene». Además, cree que el universo coloca a cada uno donde debe: «Todo lo que me ha ido sucediendo en la vida, al final me ha llevado aquí».
Su regreso a Mediaset, después de una salida ruidosa, abrupta y polémica, no le importa: «Yo volví a trabajar aquí después del final de Sálvame. Hice Te falta un viaje, o sea, que tenía muy buena relación con la cadena. Realmente no tengo problemas con ellos».
En la comparación con Ellen DeGeneres, la gaditana confiesa que siente una mezcla de pudor y vértigo: «Eso me da mucha responsabilidad y mucho miedo». No obstante, asegura que «yo soy la Paz Padilla, que estoy un poco loca, y es verdad que soy muy profunda y muy intensa, como dice mi hija. No tengo término medio«. Dice que puede hacer la croqueta en una caseta de una feria sin pestañear y, al mismo tiempo, emocionarse con el dolor ajeno: «Empatizo mucho con el sufrimiento humano».
También destaca que las redes sociales forman parte de su día a día porque «ahora mismo soy una influencer senior, mayorcita», explica entre risas. «Tengo muchos seguidores y he aprendido muchísimo en las redes. Trabajo mucho ahí». Cree que la televisión debe mirar hacia ese territorio, aunque sin obsesionarse con reconquistar a quienes ya se fueron: «Hay que intentar recuperar a ese público que abandonó la televisión, pero lo más importante es que los que están, sigan estando».
«A veces, los medios me ponen en una situación y yo digo: ‘bueno, lo que queráis’. Todo es un drama», comenta, y recuerda cómo se magnificó su peor momento personal: «Ponen una foto y digo: ‘carajo, ese era mi peor momento, pero no soy la Paz de hace dos años, ni la de hace seis meses’. Vamos creciendo, vamos madurando. Hay gente que se amarga, y yo vivo con alegría. Quiero transmitir que la vida tiene heridas, pero que podemos seguir viviendo en el amor y en el humor».
Telecinco ya no es la cadena que fue. Ella lo sabe, pero no le preocupa: «Cuando me subo a un escenario, doy lo mejor de mí. Pero una cadena no depende solo de ti. Si fuera así, la responsabilidad caería sobre mí y no es el caso». En el plató hará lo mismo: «Daré todo. Lo que suceda después, no depende de mí. Nada depende de nada«. Y sobre los datos de audiencia, asegura que «si son buenos, los llevaré bien. Si son malos, también. Siempre va a haber detractores».
Una de las sorpresas del formato es la presencia de su hermana Lola: «Ella tenía mucho miedo a la jubilación. Es un duelo. Te identificas con tu profesión y de repente dices: ¿y ahora qué voy a ser?». Pero la presetnadora la animó a unirse al proyecto: «Le dije: Lola, vente conmigo. Continúas trabajando. Y así viajamos juntas. Esto es un regalo, mi hermana es maravillosa, simpática, humana, cariñosa. Como decía mi madre, ‘eso lo lleváis en los gérmenes‘». Su papel en el programa lo mantiene en secreto: «Hay sorpresas».
Sobre la elección de colaboradores, asegura que no ha impuesto nada: «El programa va muy dirigido a una temática: las emociones. La única emoción que espero que no haya es la rabia, la ira y el cabreo. Ya hay demasiada crispación«. Su apuesta es otra: «Amor, alegría, bondad, compasión, generosidad, ayuda, recordar con amor. Es que este es un programa muy bonito».
También se planteó incorporar a su hija, aunque de momento no será posible: «Tiene mucho curro con la boda. Grabamos un piloto juntas y confío muchísimo en ella, pero ahora está hasta arriba». También tuvo palabras para Raúl Prieto, el director de El show de Paz y con el que también coincidió en Sálvame: «Es un crack. Lo ha demostrado muchos años. Es creativo, entiende la televisión y me conoce muy bien. Sé que estoy en buenas manos».
Cuando recuerda Sálvame, lo hace sin rencor y sin nostalgia: «En ese programa todos nos hemos querido y odiado». Aun ella recuerda que vivió momentos muy duros, más de los que el público imagina por su situación personal. «La gente te juzga sin saber lo que llevas dentro. Aun así, no cambiaría nada. Lo hice para proteger a quien más quería». Sobre si eso creó un muro con sus compañeros, Padilla afirma que «en la vida no puedes hacerte tantas preguntas». Y deja claro que no se arrepiente de nada: «Estoy orgullosa de todo lo que he hecho. No reniego de nada. ¿Volvería a hacer Sálvame? No. Soy otra Paz. ¿Trabajar con mis antiguos compañeros en otro contexto? No tendría problema«.
«¿Dónde está el límite? ¿Quién lo pone? Los actores creamos una mentira para decir una verdad»
En cuanto a la carga de trabajo que será estar dos horas en directo sábados y domingos, la gaditana no se asusta, ya que lo hizo en otros formatos en el pasado, sobre todo si el programa funciona, aunque reconoce que ahora valora más su libertad: «Económicamente estoy tranquila y puedo viajar, que es lo que más me gusta. Eso me ha transformado. He estado en Mozambique, Nepal, Bután… Eso me ha dado esta paz». Si el programa crece, renunciará a parte de esos viajes o al tiempo con su hija: «Por eso quiero que venga conmigo».
Para concluir, asegura que disfruta tanto en las cámaras ocultas como en el plató: «Soy muy gamberra, me encantan las situaciones divertidas y hablar con el público. Soy muy feliz haciendo televisión«. Y defiende el género de las cámaras ocultas. «¿Dónde está el límite? ¿Quién lo pone? Los actores creamos una mentira para decir una verdad». Ese es su objetivo.
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