Aumentan las infecciones graves por ‘Campylobacter’ -bacteria conocida principalmente por provocar gastroenteritis y diarreas- en personas con inmunodeficiencias. Un estudio internacional en el que han participado investigadores de la Fundación Lucha contra las Infecciones alerta del aumento de las bacteriemias por ‘Campylobacter’ y, especialmente, de la elevada resistencia a los antibióticos de una de sus especies, ‘Campylobacter coli’.Los datos son especialmente preocupantes entre las personas con inmunodeficiencias humorales, es decir, aquellas que presentan alteraciones del sistema inmunitario que dificultan la producción de anticuerpos. En este grupo, las infecciones no solo tienen una mayor tendencia a reaparecer, sino que las opciones terapéuticas pueden verse comprometidas por la resistencia de la bacteria a algunos de los antibióticos empleados habitualmente.La investigación, publicada en la revista científica ‘Open Forum Infectious Diseases’, ha analizado 261 infecciones sanguíneas causadas por bacterias del género ‘Campylobacter’ diagnosticadas entre 2009 y 2024 en 27 hospitales de España, Italia, Francia, Reino Unido y Brasil. Por el número de casos y el periodo estudiado, se trata de una de las investigaciones más amplias realizadas hasta ahora sobre bacteriemias causadas por este microorganismo.El estudio, consultado por ABC, constata además un cambio en la distribución de las especies responsables de estas infecciones. ‘Campylobacter coli’ ha pasado de representar el 12% de los episodios registrados durante los primeros años del estudio a casi el 27% en el periodo más reciente.Y es precisamente esta especie la que concentra uno de los principales problemas detectados por los investigadores: su elevada resistencia a los antibióticos. Más del 90% de las cepas de esta especie analizadas eran resistentes a la ciprofloxacina , mientras que más de la mitad presentaban resistencia a la azitromicina . Se trata de dos de los antibióticos utilizados habitualmente para tratar las infecciones por Campylobacter.El hallazgo añade una dificultad al tratamiento de unos pacientes que, por su propia situación inmunológica, ya presentan una mayor vulnerabilidad frente a las infecciones. Los autores consideran que el aumento de la resistencia constituye un reto clínico creciente y reclaman optimizar las estrategias terapéuticas para los pacientes con mayor riesgo.Nueve de cada diez recaídas, en pacientes con déficit de anticuerposLa investigación también pone el foco en un fenómeno que puede pasar inadvertido tras superar el primer episodio: la posibilidad de que la infección vuelva a aparecer semanas o incluso meses después.De los 261 casos analizados, un 8% presentó una recurrencia de la infección. En total se registraron 21 episodios de recaída y 19 de ellos —nueve de cada diez— correspondieron a pacientes con alteraciones de la inmunidad humoral.Los resultados apuntan así a una relación especialmente estrecha entre la incapacidad para producir anticuerpos y la reaparición de las bacteriemias. Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la respuesta del organismo frente a numerosos microorganismos y, en estos pacientes, su déficit puede dificultar el control de la infección.De una diarrea a una infección potencialmente graveEl problema afecta también a determinados pacientes con enfermedades hematológicas que han recibido tratamientos capaces de alterar sus defensas inmunitarias. En este grupo, los investigadores observaron asimismo una mayor frecuencia de antecedentes de infecciones por Campylobacter y de episodios previos de bacteriemia.En términos generales, casi dos tercios de los pacientes incluidos en el estudio presentaban algún tipo de inmunodeficiencia. La cifra da una idea del perfil especialmente vulnerable de quienes desarrollan una infección de ‘Campylobacter’ que consigue pasar del aparato digestivo al torrente sanguíneo.’Campylobacter’ es una de las bacterias responsables de infecciones gastrointestinales más frecuentes. Habitualmente provoca diarrea, dolor abdominal, fiebre y otros síntomas digestivos, y en muchas personas la infección se resuelve sin consecuencias graves.Sin embargo, en pacientes inmunodeprimidos la bacteria puede atravesar las barreras defensivas del organismo y llegar a la sangre, dando lugar a una bacteriemia . Es en estos casos cuando una infección habitualmente localizada en el aparato digestivo adquiere una mayor gravedad.En el estudio, la mortalidad global a los 30 días fue inferior al 10%. Los investigadores destacan, no obstante, que el principal problema observado en este colectivo no fue tanto la mortalidad como la capacidad de la bacteria para reaparecer y la dificultad de controlar determinadas infecciones .La recurrencia adquiere especial relevancia porque puede producirse después de que el paciente haya superado aparentemente el episodio inicial. Una nueva bacteriemia puede aparecer cuando han transcurrido semanas o meses, lo que obliga a mantener una vigilancia especialmente estrecha en las personas con déficits de anticuerpos.Resistencia a los principales antiobióticosLa evolución registrada durante los 15 años analizados añade una segunda preocupación. El aumento proporcional de ‘Campylobacter coli’ coincide con unos niveles de resistencia especialmente elevados frente a antibióticos utilizados habitualmente contra estas infecciones.Más de nueve de cada diez cepas de esta especie no respondieron a la ciprofloxacina y más de la mitad fueron resistentes a la azitromicina. El dato es especialmente relevante en pacientes inmunodeprimidos, para quienes disponer de un tratamiento eficaz y rápido resulta fundamental.Los investigadores consideran necesario profundizar en los mecanismos que explican tanto la recurrencia como la aparición y expansión de las resistencias. También plantean la necesidad de determinar cuál es la duración óptima de los tratamientos antibióticos en estos pacientes, con el objetivo de reducir el riesgo de que la infección vuelva a aparecer.La combinación de inmunodeficiencia, recurrencia y resistencia antibiótica convierte estas infecciones en un problema clínico que va más allá de la habitual gastroenteritis asociada a ‘Campylobacter’. Los resultados del estudio apuntan a la necesidad de identificar a los pacientes con mayor riesgo, vigilar las recaídas y adaptar las estrategias terapéuticas a un microorganismo cuya capacidad de resistencia está aumentando. Aumentan las infecciones graves por ‘Campylobacter’ -bacteria conocida principalmente por provocar gastroenteritis y diarreas- en personas con inmunodeficiencias. Un estudio internacional en el que han participado investigadores de la Fundación Lucha contra las Infecciones alerta del aumento de las bacteriemias por ‘Campylobacter’ y, especialmente, de la elevada resistencia a los antibióticos de una de sus especies, ‘Campylobacter coli’.Los datos son especialmente preocupantes entre las personas con inmunodeficiencias humorales, es decir, aquellas que presentan alteraciones del sistema inmunitario que dificultan la producción de anticuerpos. En este grupo, las infecciones no solo tienen una mayor tendencia a reaparecer, sino que las opciones terapéuticas pueden verse comprometidas por la resistencia de la bacteria a algunos de los antibióticos empleados habitualmente.La investigación, publicada en la revista científica ‘Open Forum Infectious Diseases’, ha analizado 261 infecciones sanguíneas causadas por bacterias del género ‘Campylobacter’ diagnosticadas entre 2009 y 2024 en 27 hospitales de España, Italia, Francia, Reino Unido y Brasil. Por el número de casos y el periodo estudiado, se trata de una de las investigaciones más amplias realizadas hasta ahora sobre bacteriemias causadas por este microorganismo.El estudio, consultado por ABC, constata además un cambio en la distribución de las especies responsables de estas infecciones. ‘Campylobacter coli’ ha pasado de representar el 12% de los episodios registrados durante los primeros años del estudio a casi el 27% en el periodo más reciente.Y es precisamente esta especie la que concentra uno de los principales problemas detectados por los investigadores: su elevada resistencia a los antibióticos. Más del 90% de las cepas de esta especie analizadas eran resistentes a la ciprofloxacina , mientras que más de la mitad presentaban resistencia a la azitromicina . Se trata de dos de los antibióticos utilizados habitualmente para tratar las infecciones por Campylobacter.El hallazgo añade una dificultad al tratamiento de unos pacientes que, por su propia situación inmunológica, ya presentan una mayor vulnerabilidad frente a las infecciones. Los autores consideran que el aumento de la resistencia constituye un reto clínico creciente y reclaman optimizar las estrategias terapéuticas para los pacientes con mayor riesgo.Nueve de cada diez recaídas, en pacientes con déficit de anticuerposLa investigación también pone el foco en un fenómeno que puede pasar inadvertido tras superar el primer episodio: la posibilidad de que la infección vuelva a aparecer semanas o incluso meses después.De los 261 casos analizados, un 8% presentó una recurrencia de la infección. En total se registraron 21 episodios de recaída y 19 de ellos —nueve de cada diez— correspondieron a pacientes con alteraciones de la inmunidad humoral.Los resultados apuntan así a una relación especialmente estrecha entre la incapacidad para producir anticuerpos y la reaparición de las bacteriemias. Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la respuesta del organismo frente a numerosos microorganismos y, en estos pacientes, su déficit puede dificultar el control de la infección.De una diarrea a una infección potencialmente graveEl problema afecta también a determinados pacientes con enfermedades hematológicas que han recibido tratamientos capaces de alterar sus defensas inmunitarias. En este grupo, los investigadores observaron asimismo una mayor frecuencia de antecedentes de infecciones por Campylobacter y de episodios previos de bacteriemia.En términos generales, casi dos tercios de los pacientes incluidos en el estudio presentaban algún tipo de inmunodeficiencia. La cifra da una idea del perfil especialmente vulnerable de quienes desarrollan una infección de ‘Campylobacter’ que consigue pasar del aparato digestivo al torrente sanguíneo.’Campylobacter’ es una de las bacterias responsables de infecciones gastrointestinales más frecuentes. Habitualmente provoca diarrea, dolor abdominal, fiebre y otros síntomas digestivos, y en muchas personas la infección se resuelve sin consecuencias graves.Sin embargo, en pacientes inmunodeprimidos la bacteria puede atravesar las barreras defensivas del organismo y llegar a la sangre, dando lugar a una bacteriemia . Es en estos casos cuando una infección habitualmente localizada en el aparato digestivo adquiere una mayor gravedad.En el estudio, la mortalidad global a los 30 días fue inferior al 10%. Los investigadores destacan, no obstante, que el principal problema observado en este colectivo no fue tanto la mortalidad como la capacidad de la bacteria para reaparecer y la dificultad de controlar determinadas infecciones .La recurrencia adquiere especial relevancia porque puede producirse después de que el paciente haya superado aparentemente el episodio inicial. Una nueva bacteriemia puede aparecer cuando han transcurrido semanas o meses, lo que obliga a mantener una vigilancia especialmente estrecha en las personas con déficits de anticuerpos.Resistencia a los principales antiobióticosLa evolución registrada durante los 15 años analizados añade una segunda preocupación. El aumento proporcional de ‘Campylobacter coli’ coincide con unos niveles de resistencia especialmente elevados frente a antibióticos utilizados habitualmente contra estas infecciones.Más de nueve de cada diez cepas de esta especie no respondieron a la ciprofloxacina y más de la mitad fueron resistentes a la azitromicina. El dato es especialmente relevante en pacientes inmunodeprimidos, para quienes disponer de un tratamiento eficaz y rápido resulta fundamental.Los investigadores consideran necesario profundizar en los mecanismos que explican tanto la recurrencia como la aparición y expansión de las resistencias. También plantean la necesidad de determinar cuál es la duración óptima de los tratamientos antibióticos en estos pacientes, con el objetivo de reducir el riesgo de que la infección vuelva a aparecer.La combinación de inmunodeficiencia, recurrencia y resistencia antibiótica convierte estas infecciones en un problema clínico que va más allá de la habitual gastroenteritis asociada a ‘Campylobacter’. Los resultados del estudio apuntan a la necesidad de identificar a los pacientes con mayor riesgo, vigilar las recaídas y adaptar las estrategias terapéuticas a un microorganismo cuya capacidad de resistencia está aumentando.
Aumentan las infecciones graves por ‘Campylobacter’ -bacteria conocida principalmente por provocar gastroenteritis y diarreas- en personas con inmunodeficiencias. Un estudio internacional en el que han participado investigadores de la Fundación Lucha contra las Infecciones alerta del aumento de las bacteriemias por ‘Campylobacter’ y, especialmente, de … la elevada resistencia a los antibióticos de una de sus especies, ‘Campylobacter coli’.
Los datos son especialmente preocupantes entre las personas con inmunodeficiencias humorales, es decir, aquellas que presentan alteraciones del sistema inmunitario que dificultan la producción de anticuerpos. En este grupo, las infecciones no solo tienen una mayor tendencia a reaparecer, sino que las opciones terapéuticas pueden verse comprometidas por la resistencia de la bacteria a algunos de los antibióticos empleados habitualmente.
La investigación, publicada en la revista científica ‘Open Forum Infectious Diseases’, ha analizado 261 infecciones sanguíneas causadas por bacterias del género ‘Campylobacter’ diagnosticadas entre 2009 y 2024 en 27 hospitales de España, Italia, Francia, Reino Unido y Brasil. Por el número de casos y el periodo estudiado, se trata de una de las investigaciones más amplias realizadas hasta ahora sobre bacteriemias causadas por este microorganismo.
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El estudio, consultado por ABC, constata además un cambio en la distribución de las especies responsables de estas infecciones. ‘Campylobacter coli’ ha pasado de representar el 12% de los episodios registrados durante los primeros años del estudio a casi el 27% en el periodo más reciente.
Y es precisamente esta especie la que concentra uno de los principales problemas detectados por los investigadores: su elevada resistencia a los antibióticos. Más del 90% de las cepas de esta especie analizadas eran resistentes a la ciprofloxacina, mientras que más de la mitad presentaban resistencia a la azitromicina. Se trata de dos de los antibióticos utilizados habitualmente para tratar las infecciones por Campylobacter.
El hallazgo añade una dificultad al tratamiento de unos pacientes que, por su propia situación inmunológica, ya presentan una mayor vulnerabilidad frente a las infecciones. Los autores consideran que el aumento de la resistencia constituye un reto clínico creciente y reclaman optimizar las estrategias terapéuticas para los pacientes con mayor riesgo.
Nueve de cada diez recaídas, en pacientes con déficit de anticuerpos
La investigación también pone el foco en un fenómeno que puede pasar inadvertido tras superar el primer episodio: la posibilidad de que la infección vuelva a aparecer semanas o incluso meses después.
De los 261 casos analizados, un 8% presentó una recurrencia de la infección. En total se registraron 21 episodios de recaída y 19 de ellos —nueve de cada diez— correspondieron a pacientes con alteraciones de la inmunidad humoral.
Los resultados apuntan así a una relación especialmente estrecha entre la incapacidad para producir anticuerpos y la reaparición de las bacteriemias. Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la respuesta del organismo frente a numerosos microorganismos y, en estos pacientes, su déficit puede dificultar el control de la infección.
De una diarrea a una infección potencialmente grave
El problema afecta también a determinados pacientes con enfermedades hematológicas que han recibido tratamientos capaces de alterar sus defensas inmunitarias. En este grupo, los investigadores observaron asimismo una mayor frecuencia de antecedentes de infecciones por Campylobacter y de episodios previos de bacteriemia.
En términos generales, casi dos tercios de los pacientes incluidos en el estudio presentaban algún tipo de inmunodeficiencia. La cifra da una idea del perfil especialmente vulnerable de quienes desarrollan una infección de ‘Campylobacter’ que consigue pasar del aparato digestivo al torrente sanguíneo.
‘Campylobacter’ es una de las bacterias responsables de infecciones gastrointestinales más frecuentes. Habitualmente provoca diarrea, dolor abdominal, fiebre y otros síntomas digestivos, y en muchas personas la infección se resuelve sin consecuencias graves.
Sin embargo, en pacientes inmunodeprimidos la bacteria puede atravesar las barreras defensivas del organismo y llegar a la sangre, dando lugar a una bacteriemia. Es en estos casos cuando una infección habitualmente localizada en el aparato digestivo adquiere una mayor gravedad.
En el estudio, la mortalidad global a los 30 días fue inferior al 10%. Los investigadores destacan, no obstante, que el principal problema observado en este colectivo no fue tanto la mortalidad como la capacidad de la bacteria para reaparecer y la dificultad de controlar determinadas infecciones.
La recurrencia adquiere especial relevancia porque puede producirse después de que el paciente haya superado aparentemente el episodio inicial. Una nueva bacteriemia puede aparecer cuando han transcurrido semanas o meses, lo que obliga a mantener una vigilancia especialmente estrecha en las personas con déficits de anticuerpos.
Resistencia a los principales antiobióticos
La evolución registrada durante los 15 años analizados añade una segunda preocupación. El aumento proporcional de ‘Campylobacter coli’ coincide con unos niveles de resistencia especialmente elevados frente a antibióticos utilizados habitualmente contra estas infecciones.
Más de nueve de cada diez cepas de esta especie no respondieron a la ciprofloxacina y más de la mitad fueron resistentes a la azitromicina. El dato es especialmente relevante en pacientes inmunodeprimidos, para quienes disponer de un tratamiento eficaz y rápido resulta fundamental.
Los investigadores consideran necesario profundizar en los mecanismos que explican tanto la recurrencia como la aparición y expansión de las resistencias. También plantean la necesidad de determinar cuál es la duración óptima de los tratamientos antibióticos en estos pacientes, con el objetivo de reducir el riesgo de que la infección vuelva a aparecer.
La combinación de inmunodeficiencia, recurrencia y resistencia antibiótica convierte estas infecciones en un problema clínico que va más allá de la habitual gastroenteritis asociada a ‘Campylobacter’. Los resultados del estudio apuntan a la necesidad de identificar a los pacientes con mayor riesgo, vigilar las recaídas y adaptar las estrategias terapéuticas a un microorganismo cuya capacidad de resistencia está aumentando.
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