El veterano animador alemán llegó a Barcelona dispuesto a absorber el ambiente previo a la gran cita ciclista. La víspera del inicio de la Grand Départ, Dieter Senft (74 años) compartía su entusiasmo en Instagram documentando un “paseo nocturno por la ruta del Tour”, donde posaba feliz con su mítica indumentaria frente a una gran puerta inflable con el nombre y el logotipo de la capital catalana.
Obligado a hacer guardia en su furgoneta, el histórico animador alemán se perdió la primera etapa
El veterano animador alemán llegó a Barcelona dispuesto a absorber el ambiente previo a la gran cita ciclista. La víspera del inicio de la Grand Départ, Dieter Senft (74 años) compartía su entusiasmo en Instagram documentando un “paseo nocturno por la ruta del Tour”, donde posaba feliz con su mítica indumentaria frente a una gran puerta inflable con el nombre y el logotipo de la capital catalana.
Sin embargo, la noche del 3 al 4 de julio, unos desconocidos asaltaron su nueva furgoneta negra rompiendo la ventanilla del copiloto. A diferencia de lo que asumieron algunos medios en un primer momento, los ladrones no se llevaron su inconfundible disfraz de demonio. Según relata el propio Senft en sus redes sociales, le sustrajeron objetos de aseo personal (su cepillo de dientes y su peine), un altavoz —presumiblemente de la marca Teufel (diablo en alemán)— y una nevera portátil llena de jamón y queso.
Este contratiempo obligó a Didi a ausentarse de la etapa inaugural del Tour. No fue por falta de vestuario, sino porque tuvo que quedarse vigilando el vehículo destrozado. Fiel a su personaje, solucionó el problema del cristal roto colgando una “cortina provisional de un elegante rojo diabólico”. El alemán, que calificó a Barcelona de “terreno peligroso” en sus publicaciones, interpuso la correspondiente denuncia ante los Mossos d’Esquadra; un trámite que, según su testimonio, logró completar gracias a la ayuda de dos traductores improvisados alemanes, Faline y Greg.
El robo, que tuvo eco en la prensa alemana, no frenó al animador en la que es ya su participación número 33 en el Tour de Francia. Tras anunciar el domingo desde Ur (Alta Cerdanya) que ya “estaba listo”, este lunes reapareció “bajo el sol de los Pirineos”. Senft se posicionó exactamente a cinco kilómetros pasado el pueblo nordcatalán y a unos 35 de la línea de meta de la tercera etapa con salida en Granollers y final en Els Angles (Capcir).
Allí fue captado por las cámaras animando el paso de los corredores y posando sonriente junto a ciclistas aficionados. Con su característico uniforme, el artista alemán ha demostrado que el suceso en Barcelona fue solo un problema de seguridad que no ha logrado apartarle de la carretera.
Nacido en 1952 en Reichenwalde, en la antigua Alemania Oriental, Dieter Senft fue ciclista de competición en su juventud, pero su personaje nació a los 12 años, al escuchar por televisión hablar del “trapo del diablo” (la bandera roja que señala el último kilómetro de las etapas). El Muro de Berlín contuvo su sueño de viajar a la gran ronda francesa hasta que su caída le permitió debutar en las cunetas en el año 1993.
Desde entonces, este inventor y diseñador de bicicletas —poseedor de récords Guinness por creaciones como un tándem de 6 metros o una bicicleta con forma de guitarra de casi 15 metros que exhibe en su propio museo— ha acumulado 33 participaciones. A sus 74 años, el Diablo es una institución de tal magnitud que la propia ASO le cubre los gastos de su viaje, reconociéndolo como un patrimonio vivo e insustituible del espectáculo ciclista.
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